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Génesis 9
Dios confirma su pacto
1Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.🗨📝 2El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados.🗨📝 3Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo.🗨📝 4Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.🗨📝 5Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre.🗨📝 6El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.🗨📝 7Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.🗨📝 8Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo:🗨📝 9He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros;🗨📝 10y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra.🗨📝 11Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.🗨📝 12Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos:🗨📝 13Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.🗨📝 14Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes.🗨📝 15Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne.🗨📝 16Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.🗨📝 17Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra.🗨📝Los hijos de Noé
18Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán.🗨📝 19Estos tres son los hijos de Noé, y de ellos fue llena toda la tierra.🗨📝 20Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña;🗨📝 21y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda.🗨📝 22Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera.🗨📝 23Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre.🗨📝 24Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven,🗨📝 25y dijo: Maldito sea Canaán; Siervo de siervos será a sus hermanos.🗨📝 26Dijo más: Bendito por Jehová mi Dios sea Sem, Y sea Canaán su siervo.🗨📝 27Engrandezca Dios a Jafet, Y habite en las tiendas de Sem, Y sea Canaán su siervo.🗨📝 28Y vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años.🗨📝 29Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Génesis 9: RV60
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Génesis 9:1
9:1 La palabra bendecir significa “bien decir”, bien hablar. Cuando Dios habla o proclama bien, eso sucede, su palabra es poderosa. Dios dijo: “sea la luz” y fue la luz, dice el relato bíblico. De manera que, si Dios proclama el bien hacia el hombre, eso le vendrá. Efesios 1:3 dice que Dios nos bendijo con toda bendición en los lugares celestiales en Cristo. La bendición de Dios es su Palabra enviada para bien; es Cristo mismo, el Verbo de Dios. En Él están todas las bendiciones, en Él están todas las riquezas de Dios (Col. 1:27), por tanto, cuando Dios bendijo a Noé le dio a Cristo mismo. La bendición y la gloria de Dios están íntimamente relacionadas. Dios bendice para manifestar su gloria. Por un lado, Dios es Bueno y se compadece de su obra; pero por otro, bendice para expresar su carácter magnánimo de bondad, esto es gloria. Cuando Moisés y Aarón bendijeron al pueblo, la gloria de Dios apareció a todo el pueblo (Lev. 9:23). La bendición precede a la gloria. Nuestra abundancia no tiene el propósito exclusivo de enriquecernos, sino de manifestar cuán maravilloso es Dios. La palabra gloria en griego es doxa (compara doxología); literalmente significa “opinión”. Todo lo que exprese cierta opinión de Quien es Dios y cómo es Él puede ser considerado como gloria de Dios. Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra, como resultado de ofrecer altar a Dios, Dios bendijo a Noé. La consagración va antes de la bendición. Sin altar no hay fuego. Sin entrega no hay bendición. Fue necesaria la cruz de Cristo para cambiar la ira de Dios en la bendición de Dios. Fue Noé quien edificó un altar, pero Dios bendijo no sólo a Noé, sino a todo lo que estaba bajo Noé. Noé era cabeza de la nueva creación postdiluviana, cuando Noé fue bendecido, todo fue bendecido con él. En esto, Noé es tipo de Cristo. Dios bendijo a Cristo y a nosotros en Él (Efesios 1:3). Toda la nueva creación del Nuevo Pacto está bajo la bendición en Cristo. Asimismo, la bendición familiar necesita de la consagración de la cabeza o cobertura familiar. Si la cabeza es bendita, lo será también el cuerpo. La única condición es la sujeción del cuerpo a la cabeza. Los hijos de Noé obedecieron a Noé al entrar al arca, por ello la bendición de Dios a Noé incluyó a sus hijos también. La bendición de Dios trae fructificación. En el Nuevo Testamento vemos el contraste entre las obras de la carne y el fruto del Espíritu (Gal. 5:19-23). El fruto es obra del Espíritu y no del esfuerzo humano. Esto es cierto en lo natural, ¡cuánto más en lo espiritual! Un ejemplo: ¿cómo creció la primera iglesia mencionada en Hechos? No fue el poder de los hombres, sino el poder de Dios a través de los hombres lo que desató la fructificación. Lee el salmo 127 como referencia al respecto. Dios confirmó su palabra a Adán sobre la bendición, fructificación y multiplicación. Edificar altar a Dios restaura la obra de Dios y recupera lo perdido. La consagración trae fruto y multiplicación. ¿Alguno enfrenta esterilidad? La solución está en el altar. Para ver más al respecto mira las notas relativas a 1:27.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:2
9:2 Dios es temible. La Biblia habla mucho sobre al temor de Dios. El temor de Dios tiene que ver con su señorío, gobierno y soberanía. El temor de Dios es su derecho divino como Creador y Señor de todo. El río de vida de Dios fluye de su trono (Apoc. 22:1). Su trono es su gobierno, su reino y su temor. De manera que el temor de Dios es básico para el fluir de la vida de Dios. Su temor es mucho más que simple reverencia, ¡es temor y miedo! ¡Horrenda cosa es caer en manos de un Dios vivo! –dice su Palabra (Heb. 10:31). La comunión íntima de Yahwéh es con los que le temen, a ellos hará conocer su pacto (Sal. 25:14). El temor de Dios es el fundamento de su comunión. Noé edificó un altar a Dios después de ser salvados del diluvio, fue un altar de profundo temor y adoración, como resultado, vendría el Pacto de Dios a Noé. El temor de Dios fue delegado al hombre como respuesta al altar de Noé (por eso le temerían los animales). Quien teme a Dios es revestido de temor, es decir, de la autoridad de Dios. Noé se sometió a Dios y Dios le sometió su creación a Noé; en esto vuelve a ser tipo de Cristo, quien, sometido al Padre recibió toda potestad en el cielo y en la tierra (Mat. 28:18). De Dios es toda la autoridad y no hay autoridad, sino la establecida por Él (Rom. 13; Judas 1:25); por demás es que el hombre pelee por tener dominio o intente defender su poder, sólo Dios da y quita la autoridad. …en vuestra mano son entregados, Dios bendijo a Noé haciéndolo a él y a su familia temible ante la creación terrena y con ello, le entregó dicha creación. Este es un principio bíblico: se es siervo de lo que se teme (Job 1:8; Efesios 6:5). Nuestros temores proclaman cuáles son nuestros señores; por esto dijo el Señor Jesús: no temáis a los que matan el cuerpo… temed a aquel que puede destruir el cuerpo y el alma en el infierno (Mat. 10:28). La Biblia tiene 1189 capítulos, curiosamente, si los dividimos mitad y mitad, es decir, 594 capítulos de cada lado dejando un capítulo en el centro, por cuanto se trata de un número impar, tendríamos como capítulo central el salmo 118. Al leer el versículo 8 vemos que mejor es refugiarse en Dios que confiar en el hombre. Note: Salmo 118:8, el número 1188 que viene a ser el resto de capítulos de la Biblia. En otras palabras, el centro de las Escrituras es temer a Dios y no a los hombres y a nada más. Noé fue hecho señor de la creación por tener al Creador como su Señor.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:3
9.3 El altar de Noé le aseguró también el sustento. “El pan de cada día” va en la misma oración de “hágase Señor tu voluntad”. La vida de los justos se caracteriza entre otras cosas por su alimentación espiritual. Dios mandó a Noé y a sus hijos que se alimentaran solo de lo que tuviera vida. Somos lo que comemos; quien se alimenta de Cristo está lleno de vida. …os será para mantenimiento, solo Dios vive en sí mismo sin necesidad de ser sustentado. Él es y posee Vida increada. Todos los demás, incluyéndonos, requerimos de recibir mantenimiento para continuar viviendo. El altar de Noé le trajo la promesa de mantenimiento divino. La paradoja del reino es que siendo el altar el lugar de la matanza nos traiga la vida y el sustento. El que pierda su vida por causa de mí, la hallará (Mat. 16:25). El principio del reino es que dando es como se recibe. …os lo he dado todo, Noé dio todo a Dios, por lo que Dios le dio todo a Noé. El intercambio vale la pena. Pablo dijo a los corintios: Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios (1 Cor. 3:21-22). Noé se dio al Señor edificándole un altar, como resultado, Dios hace a Noé y a sus hijos herederos de todo. Entonces, ¿por qué si el cristiano ha recibido todo no parece tener autoridad sobre ese todo? La herencia requiere dependencia. Los que son hechos herederos son primero hechos hijos maduros; recuerda que mientras el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo (Gal. 4:1-2); se necesita madurar como hijo de Dios para cobrar, por así decirlo, la herencia de Dios. Ser probados y aprobados como responsables es requisito inicial para recibir la herencia.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:4
9.4-5 Dios es vida (1 Juan 5:11-12, 20) y toda vida es dada por Él. De manera que Dios protege la vida en grado sumo. El homicidio en primera instancia parece un atentado contra un semejante, pero en realidad es una ofensa contra Dios, el dador de la vida. ¿Cuánto vale la vida? Resulta invaluable. Dios permitió matar vidas inferiores (animales) para sustentar vidas superiores (hombres), pero todo esto como un modo de equilibrio y preservación de los seres terrenales y nunca como forma de diversión. Dios repudia el carácter sanguinario. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis, en Génesis 4:10 vimos que la sangre tiene voz. Aquí vemos que la sangre es la vida misma de la criatura. Dios prohíbe comer la carne con sangre, es decir, beber la sangre de los animales que sirven de alimento al hombre; sin embargo, en Juan 6:53 Jesús dijo que si no comemos su carne y bebemos su sangre no tendremos vida en nosotros, ¿cómo es esto posible? Siendo la sangre la vida misma, Dios prohíbe consumir sangre inferior, pues de hacerlo, tendríamos vida inferior; pero no prohíbe, sino que alienta a consumir la sangre del Hijo de Dios, a saber, la vida más alta, para tener la vida divina en nosotros. Algunos han llegado al extremo de oponerse a las transfusiones sanguíneas que recomienda la ciencia médica en casos de urgencia, desconocen que en tal caso no está trasmitiéndose vida inferior, sino preservando la vida superior del hombre. La naturaleza misma nos enseña que no podríamos trasmitirle la sangre de animales a un hombre, pues siendo vida inferior es rechazada por el cuerpo del hombre, e incluso, hay salvaguarda de “la misma clase de vida” con el tipo sanguíneo (sin que esto último sirva como argumento racista ni elitista de modo alguno). Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. Quien derrama la sangre se hace responsable de la vida que fue quitada. Sin excepción, derramar la sangre sin justificación alguna es un delito. Esta es una ley del reino: la sangre, a saber, la vida, será demandada de la mano de quien la derramó, sea este hombre o animal. Por lo mismo, la sangre del hombre es especialmente protegida. Recuerda que el diluvio vino como consecuencia de una tierra llena de violencia; así que Dios establece el principio de “no matarás”. El mandamiento es alto en extremo. Y no importa si se trata de personas conforme al corazón de Dios como David quienes derramen la sangre, la sangre será finalmente demandada (1 Cr. 22:8). Y según la sangre derramada es la clase de vida que será demandada; ahora entendemos la desgracia de la generación de Jesús que dijo cuando crucificaron al Señor: su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos (Mat. 27:25), ¡culpables de derramar la sangre más alta de todas! El castigo para Sodoma y Gomorra será más tolerable que para ellos (Mat. 10:15). Demandar la sangre significa ser quitado de la tierra, ser muerto (2 Sam. 4:11). Mas tarde se añadirán como homicidio el chisme y la deshonra (Lev. 19:16; Prov. 20:20); así como la ira y la ofensa (Mat. 5:21-22).
— Roberto Tinoco
Génesis 9:5
9.4-5 Dios es vida (1 Juan 5:11-12, 20) y toda vida es dada por Él. De manera que Dios protege la vida en grado sumo. El homicidio en primera instancia parece un atentado contra un semejante, pero en realidad es una ofensa contra Dios, el dador de la vida. ¿Cuánto vale la vida? Resulta invaluable. Dios permitió matar vidas inferiores (animales) para sustentar vidas superiores (hombres), pero todo esto como un modo de equilibrio y preservación de los seres terrenales y nunca como forma de diversión. Dios repudia el carácter sanguinario. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis, en Génesis 4:10 vimos que la sangre tiene voz. Aquí vemos que la sangre es la vida misma de la criatura. Dios prohíbe comer la carne con sangre, es decir, beber la sangre de los animales que sirven de alimento al hombre; sin embargo, en Juan 6:53 Jesús dijo que si no comemos su carne y bebemos su sangre no tendremos vida en nosotros, ¿cómo es esto posible? Siendo la sangre la vida misma, Dios prohíbe consumir sangre inferior, pues de hacerlo, tendríamos vida inferior; pero no prohíbe, sino que alienta a consumir la sangre del Hijo de Dios, a saber, la vida más alta, para tener la vida divina en nosotros. Algunos han llegado al extremo de oponerse a las transfusiones sanguíneas que recomienda la ciencia médica en casos de urgencia, desconocen que en tal caso no está trasmitiéndose vida inferior, sino preservando la vida superior del hombre. La naturaleza misma nos enseña que no podríamos trasmitirle la sangre de animales a un hombre, pues siendo vida inferior es rechazada por el cuerpo del hombre, e incluso, hay salvaguarda de “la misma clase de vida” con el tipo sanguíneo (sin que esto último sirva como argumento racista ni elitista de modo alguno). Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. Quien derrama la sangre se hace responsable de la vida que fue quitada. Sin excepción, derramar la sangre sin justificación alguna es un delito. Esta es una ley del reino: la sangre, a saber, la vida, será demandada de la mano de quien la derramó, sea este hombre o animal. Por lo mismo, la sangre del hombre es especialmente protegida. Recuerda que el diluvio vino como consecuencia de una tierra llena de violencia; así que Dios establece el principio de “no matarás”. El mandamiento es alto en extremo. Y no importa si se trata de personas conforme al corazón de Dios como David quienes derramen la sangre, la sangre será finalmente demandada (1 Cr. 22:8). Y según la sangre derramada es la clase de vida que será demandada; ahora entendemos la desgracia de la generación de Jesús que dijo cuando crucificaron al Señor: su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos (Mat. 27:25), ¡culpables de derramar la sangre más alta de todas! El castigo para Sodoma y Gomorra será más tolerable que para ellos (Mat. 10:15). Demandar la sangre significa ser quitado de la tierra, ser muerto (2 Sam. 4:11). Mas tarde se añadirán como homicidio el chisme y la deshonra (Lev. 19:16; Prov. 20:20); así como la ira y la ofensa (Mat. 5:21-22).
— Roberto Tinoco
Génesis 9:6
9:6 A fin de que no se repita la violencia que trajo el diluvio. La pena de muerte detiene el juicio. Significa quitar la vida. Si bien fue dado a Noé con respecto a la vida física, el mandamiento incluye también aspectos asmáticos y espirituales; véase por ejemplo la calumnia, la deshonra, la ira y la ofensa (Lev. 19:16; Prov. 20:20; Mat. 5:21-22). Se establece la pena de muerte como restricción a la violencia. Este es un principio gubernamental y no de venganza. La ley es para el trasgresor (Gal. 3:19), por lo que el justo no debe oponerse a dicha pena. ¿Quiere alguno ser misericordioso y proteger la vida del hombre? Entonces atienda la ley divina que establece esta pena. Dios sabe que el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; así que le aplica leyes altas y severas para restringirle (esto no es para cambiarle, para eso está la gracia). El gobierno de Dios es con vara de hierro (Sal. 2:9). La pena de muerte mantiene la maldad en control para evitar un nuevo juicio mundial. …porque a imagen de Dios es hecho el hombre, esta es la causa de una pena tan severa como es la pena de muerte: quien quita la vida ha destituido a la tierra doblemente de la imagen de Dios, por un lado, mató a un ser hecho a imagen de Dios; y por otro lado, perdió en sí mismo dicha imagen convirtiéndose en imagen de aquel que vino a matar y a destruir. Por tanto, es reo de muerte.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:7
9.7 En contraste con la pena de muerte está la fructificación. O hacemos lo uno o lo otro. Dios le dijo: más vosotros, esta frase implica “a diferencia de los homicidas” para quienes decretó la pena de muerte en el versículo anterior. De manera que somos dadores de vida o quitadores de ella, pero no ambos. Si no estoy dando fruto de vida debo temer, pues no solo soy estéril, sino que doy fruto de muerte. Quien sabe hacer lo bueno y no lo hace le es pecado (Stg. 4:17). …procread abundantemente en la tierra, la manera en que la vida se reproduce es la procreación. Esto es real tanto en lo natural como en lo espiritual. Lo que no ha sido engendrado por Dios y concebido y dado a luz por el hombre no es verdadero fruto del reino de los cielos. Dios planta su semilla a través de su Palabra; semilla que puede llamársele espora, como en 1 Pedro 1:23; o esperma, como en 1 Juan 3:9 (traducido como simiente en ambas); luego dicha semilla se forma en el hombre (se conoce como “formar a Cristo” o “Cristo en vosotros” (Gal. 4:19; Col. 1:27). Noé y sus hijos debían procrear abundantemente. La orden implicaba llenar toda la tierra de la imagen y semejanza de Dios. El propósito no es la población solamente, ni la extensión de la raza humana, sino la gloria de Dios por medio de los hombres. En el ámbito espiritual es aún más real. Toda la tierra debe ser llena del conocimiento de la gloria de Dios. Debemos convertirnos en padres espirituales y procrear hijos para Dios abundantemente. No debemos quedarnos en la etapa infantil de consumidores, sino crecer a padres proveedores (1 Juan 2:12-14). …y multiplicaos en ella –quien tiene vida produce vida. Hay que fructificar y también multiplicar. Una vez que damos fruto, somos llamados a multiplicar dicho fruto. En el reino de Dios no existen metas personales a alcanzar. Nunca podemos decir que habiendo dado fruto ya cumplimos, pues debemos ampliar exponencialmente el fruto; y una vez más, con lo recibido, volver a multiplicarlo. La ruina del que recibió un talento fue esconderlo y el éxito del que recibió cinco fue multiplicarlo (Mat. 25:15-28). Conservar lo que se tiene sin perderlo no es fidelidad, sino mediocridad. La vida normal del reino es la multiplicación. La vida que no se multiplica desaparece. Un ejemplo simple es: quien no tiene discípulos no durará mucho como cristiano.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:8
9.8 Dios es fiel. La fidelidad es una de sus características y como tal, Dios es veraz en todo lo que dice y hace. Sin embargo, a causa de la infidelidad del hombre, tanto para cumplir su palabra humana como para confiar en la Palabra divina, Dios tuvo que revelarse a sí mismo como el Dios de Pactos. A su vez, como Dios de Pactos es un Dios cercano al hombre, pues si pacta con él, luego se relaciona con él. Un pacto es un contrato entre dos o más partes. En hebreo, pacto es berit, cuya raíz significa “cortante”, por cuanto proviene del acto de cortar un sacrificio en partes y pasar por en medio de los pedazos de carne. De manera que el pacto tiene su fundamento en el sacrificio. Pactar con Dios es pasar por en medio de su altar. Dios estableció pacto con Noé y con sus hijos porque ellos pasaron por en medio del diluvio, que en figura fue el altar de Dios, además de que edificaron un altar a Dios acabado el diluvio. En ocasiones el hombre intenta pactar con Dios haciendo una especie de convenio con Él al estilo de Jacob: “Señor, si tu me haces o me das esto, entonces yo haré esto o aquello”. Eso no es un pacto, no hay altar ni sacrificio de por medio. En su misericordia Dios escucha todas las oraciones, pero la respuesta estará limitada en relación a lo que puede tenerse dentro del pacto. A eso se debe que el Nuevo pacto, del cual son una sombra todos los demás, esté basado en la sangre de Cristo (Luc. 22:20); en este caso, fue el Dios Hijo como el Hijo del Hombre quien pasó por en medio del altar como sacrificio para Dios Padre. Debemos pasar por en medio del calvario, no por ningún lado, a los lados hay ladrones. Debemos pasar por en medio, por Cristo y pactar con Dios el Nuevo Pacto. No hagamos pactos de ladrones; quien entra por otro lado es ladrón y salteador (Juan 10:1); no pasemos por los lados buscando “pactos” con Dios según nuestros caprichos. Pasemos por en medio, por la entrega total del Hijo de Dios presentando nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Rom. 12:1).
— Roberto Tinoco
Génesis 9:9
9.9-11 Dios habló a quien edificó el altar y a todos los que estuvieron bajo su autoridad o cobertura; incluso con los descendientes y con todo ser viviente sobre la tierra. He allí la importancia de pactar con Dios, tiene alcances universales y no se anula con el tiempo. El pacto con Noé nos alcanza hasta hoy a nosotros. En este sentido, los pactos de Dios son expresiones de su reino. Dios manifestó su gobierno en la tierra pactando con Noé. Quien tiene el pacto, tiene también el gobierno; por ende, quien no tiene autoridad, no tiene pacto. Todo pacto está basado en ciertos artículos o sentencias por medio de palabras de hombres. En cuanto al Dios de pactos, sus pactos tienen sus palabras. Un hombre puede decir que ha hecho pacto con Dios, pero si Dios no le ha hablado dándole su Palabra, no existe tal pacto. Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra –los pactos de Dios guardan el propósito de quitar la muerte y traer la vida. En principio, el pacto con Noé consiste en que Dios no enviaría otro diluvio sobre la tierra. El altar de un hombre aseguró permanencia al mundo en cuanto a que no vendría un diluvio de nuevo y el Nuevo Pacto basado en la sangre de Jesús promete que ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús (Rom. 8:1). No hay lugar más seguro que en el pacto de Dios. Podemos deducir que el diluvio fue un exterminio. La palabra hebrea para exterminar es karát, que significa cortar, cercenar, amputar. En cierto modo, tiene un resultado similar a berit, “cortante”, traducido pacto. Así que Dios pacta con la creación de un modo o de otro; ya sea a través del diluvio o del altar de Noé. En ambos existe la palabra de Dios para corte y para muerte; ambos para exterminio de la muerte y sacar a luz la vida. Entendemos que el pacto tiene como fondo o propósito quitar lo terrenal y establecer el gobierno celestial a través de hombres y mujeres en resurrección. No se necesita diluvio cuando hay altar. Habiendo derramado Cristo su sangre, no hay necesidad de más juicio. Debemos distinguir el diluvio universal de las inundaciones locales. No volverá a existir un diluvio, pero nada promete Dios respecto de que no habrá inundaciones locales; por el contrario, Dios dice que sí habrán inundaciones y promete protección a los fieles (Sal. 32:6; Luc. 6:48).
— Roberto Tinoco
Génesis 9:10
9.9-11 Dios habló a quien edificó el altar y a todos los que estuvieron bajo su autoridad o cobertura; incluso con los descendientes y con todo ser viviente sobre la tierra. He allí la importancia de pactar con Dios, tiene alcances universales y no se anula con el tiempo. El pacto con Noé nos alcanza hasta hoy a nosotros. En este sentido, los pactos de Dios son expresiones de su reino. Dios manifestó su gobierno en la tierra pactando con Noé. Quien tiene el pacto, tiene también el gobierno; por ende, quien no tiene autoridad, no tiene pacto. Todo pacto está basado en ciertos artículos o sentencias por medio de palabras de hombres. En cuanto al Dios de pactos, sus pactos tienen sus palabras. Un hombre puede decir que ha hecho pacto con Dios, pero si Dios no le ha hablado dándole su Palabra, no existe tal pacto. Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra –los pactos de Dios guardan el propósito de quitar la muerte y traer la vida. En principio, el pacto con Noé consiste en que Dios no enviaría otro diluvio sobre la tierra. El altar de un hombre aseguró permanencia al mundo en cuanto a que no vendría un diluvio de nuevo y el Nuevo Pacto basado en la sangre de Jesús promete que ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús (Rom. 8:1). No hay lugar más seguro que en el pacto de Dios. Podemos deducir que el diluvio fue un exterminio. La palabra hebrea para exterminar es karát, que significa cortar, cercenar, amputar. En cierto modo, tiene un resultado similar a berit, “cortante”, traducido pacto. Así que Dios pacta con la creación de un modo o de otro; ya sea a través del diluvio o del altar de Noé. En ambos existe la palabra de Dios para corte y para muerte; ambos para exterminio de la muerte y sacar a luz la vida. Entendemos que el pacto tiene como fondo o propósito quitar lo terrenal y establecer el gobierno celestial a través de hombres y mujeres en resurrección. No se necesita diluvio cuando hay altar. Habiendo derramado Cristo su sangre, no hay necesidad de más juicio. Debemos distinguir el diluvio universal de las inundaciones locales. No volverá a existir un diluvio, pero nada promete Dios respecto de que no habrá inundaciones locales; por el contrario, Dios dice que sí habrán inundaciones y promete protección a los fieles (Sal. 32:6; Luc. 6:48).
— Roberto Tinoco
Génesis 9:11
9.9-11 Dios habló a quien edificó el altar y a todos los que estuvieron bajo su autoridad o cobertura; incluso con los descendientes y con todo ser viviente sobre la tierra. He allí la importancia de pactar con Dios, tiene alcances universales y no se anula con el tiempo. El pacto con Noé nos alcanza hasta hoy a nosotros. En este sentido, los pactos de Dios son expresiones de su reino. Dios manifestó su gobierno en la tierra pactando con Noé. Quien tiene el pacto, tiene también el gobierno; por ende, quien no tiene autoridad, no tiene pacto. Todo pacto está basado en ciertos artículos o sentencias por medio de palabras de hombres. En cuanto al Dios de pactos, sus pactos tienen sus palabras. Un hombre puede decir que ha hecho pacto con Dios, pero si Dios no le ha hablado dándole su Palabra, no existe tal pacto. Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra –los pactos de Dios guardan el propósito de quitar la muerte y traer la vida. En principio, el pacto con Noé consiste en que Dios no enviaría otro diluvio sobre la tierra. El altar de un hombre aseguró permanencia al mundo en cuanto a que no vendría un diluvio de nuevo y el Nuevo Pacto basado en la sangre de Jesús promete que ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús (Rom. 8:1). No hay lugar más seguro que en el pacto de Dios. Podemos deducir que el diluvio fue un exterminio. La palabra hebrea para exterminar es karát, que significa cortar, cercenar, amputar. En cierto modo, tiene un resultado similar a berit, “cortante”, traducido pacto. Así que Dios pacta con la creación de un modo o de otro; ya sea a través del diluvio o del altar de Noé. En ambos existe la palabra de Dios para corte y para muerte; ambos para exterminio de la muerte y sacar a luz la vida. Entendemos que el pacto tiene como fondo o propósito quitar lo terrenal y establecer el gobierno celestial a través de hombres y mujeres en resurrección. No se necesita diluvio cuando hay altar. Habiendo derramado Cristo su sangre, no hay necesidad de más juicio. Debemos distinguir el diluvio universal de las inundaciones locales. No volverá a existir un diluvio, pero nada promete Dios respecto de que no habrá inundaciones locales; por el contrario, Dios dice que sí habrán inundaciones y promete protección a los fieles (Sal. 32:6; Luc. 6:48).
— Roberto Tinoco
Génesis 9:12
9.12 La primera vez que se mencionan las señales fue en Génesis 1:14 sobre las estrellas del cielo como señales para determinar los tiempos; la segunda vez fue en relación a Caín, Dios puso señal en él para que no lo matasen (Gén. 4:15). La tercera vez es el pasaje que estamos leyendo. Dios pone muchas señales en la Biblia. Las señales tienen el propósito de apuntar hacia un destino o revelar un rumbo; así como expresar ideas de manera gráfica. Se habla de Jesús haciendo señales (Juan 2:11) y de señales hasta el final de la Biblia (Apoc. 12). Cada vez que la Escritura menciona una señal está dándonos a entender que hay un misterio por revelársenos detrás de dicha señal, por lo que debemos estar atentos. El Dios de pactos es también el Dios de las señales. Hay señales frente a sus pactos; por ejemplo, la circuncisión es la señal del pacto con Abraham (Génesis 17:11); y la celebración de la cena del Señor sirve como señal del Nuevo Pacto. La señal no es el pacto, pero sí recuerda el pacto. Es una especie de firma del acuerdo entre Dios y el hombre. Conviene aclarar que no toda señal conlleva un pacto. Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos -quien establece el Pacto es Dios. Él dice: “Yo establezco”. Los hombres no inician los pactos, sino Dios. Esto distingue a los pactos de las oraciones y acuerdos humanos. En los pactos, Dios es el importante del acuerdo y el que hace posible que el mismo se cumpla. Por eso es que siempre que Dios se menciona junto con sus criaturas, Él es mencionado primero: “entre mí y vosotros”. En segundo lugar, las criaturas son mencionadas después del hombre. Ese es el orden: Dios, el hombre y los demás seres vivientes. Así funciona la autoridad en el reino de los cielos. El pacto con Noé es un pacto perpetuo. Jamás volverá el mundo entero a estar cubierto de agua. Porque Dios es bueno y para siempre es su misericordia y su fidelidad por todas las generaciones (Sal. 100:5). Puede haber agua para destruir carne, pero no volverá ha venir agua sobre la tierra para destruir toda carne (compara 9:14-17).
— Roberto Tinoco
Génesis 9:13
9:13 El arco iris es la señal del pacto con Noé. Aún lo vemos durante y después de la lluvia. Dios es fiel y su misericordia es para siempre. Quizá a esto se refería el salmista al decir que la misericordia de Dios alcanza hasta los cielos y hasta las nubes su fidelidad (Sal. 36:5; 57:10). En Apocalipsis 4:3 se menciona a Dios sentado en el trono y rodeado por un arco iris; lo cual significa que su misericordia y fidelidad rodean su reino. Dios se viste de misericordia. La Palabra dice que Dios se complace en misericordia, ese es su pasatiempo y diversión: hacer misericordia. Ver la señal del arco es ver a Dios como un guerrero que cuelga su arma en las nubes como prueba de su intención de paz.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:14
9.14-15 La señal del arco iris no es sólo para que el hombre recuerde el pacto de Dios con Noé, sino para que Dios mismo traiga a la memoria su misericordia y promesa a Noé. No que Dios olvide; sino que Dios enfatiza su bondad. Dios hace venir las nubes y es también Él quien cuelga su arco para recordar y tener misericordia. La expresión: se dejará ver mi arco, implica que la misericordia de Dios siempre está allí, pero no siempre es visible al hombre. ¿Por qué suceden catástrofes? ¿Por qué sufren los inocentes? Muchas preguntas golpean la mente humana cuando no puede ver el arco de Dios, pero no es que Dios haya olvidado su misericordia, su arco siempre está allí, pero es necesario que Dios recorra el velo que impide al hombre verlo. Oramos: “Dios, envía tu lluvia de bendición” y con ello, miramos su misericordia en vez del juicio. La promesa divina es que no habrá diluvio de aguas para destruir toda carne. Nada dice de alguna especie de diluvio en otra forma ni de inundaciones que afecten localidades matando a los habitantes de áreas específicas.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:15
9.14-15 La señal del arco iris no es sólo para que el hombre recuerde el pacto de Dios con Noé, sino para que Dios mismo traiga a la memoria su misericordia y promesa a Noé. No que Dios olvide; sino que Dios enfatiza su bondad. Dios hace venir las nubes y es también Él quien cuelga su arco para recordar y tener misericordia. La expresión: se dejará ver mi arco, implica que la misericordia de Dios siempre está allí, pero no siempre es visible al hombre. ¿Por qué suceden catástrofes? ¿Por qué sufren los inocentes? Muchas preguntas golpean la mente humana cuando no puede ver el arco de Dios, pero no es que Dios haya olvidado su misericordia, su arco siempre está allí, pero es necesario que Dios recorra el velo que impide al hombre verlo. Oramos: “Dios, envía tu lluvia de bendición” y con ello, miramos su misericordia en vez del juicio. La promesa divina es que no habrá diluvio de aguas para destruir toda carne. Nada dice de alguna especie de diluvio en otra forma ni de inundaciones que afecten localidades matando a los habitantes de áreas específicas.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:16
9.16 El arco está en las nubes. La misericordia proviene del cielo. El hombre lo verá, pero también Dios lo verá. El hombre recordará, pero también Dios recordará. El Pacto es entre ambos; a saber, entre Dios y sus criaturas. El Pacto con Noé no es solo con Noé, sino que incluye todo ser vivo de la tierra; de cierta manera, es el Pacto de Dios con la tierra. Fue la faz de la tierra la que Dios miró llena de violencia y la que Dios limpió con el diluvio, y es con la faz de la tierra con la que Dios hace el Pacto, si bien Noé es su representante. En este sentido, Noé es representante de ambas partes, del cielo y de la tierra; de Dios y de los hombres. Es tipo de Jesucristo, el Mediador único entre Dios y el hombre. ¿Y no es esa la misma función de todo el que es parte del Cuerpo de Cristo? Debemos estar ante Dios a favor de la tierra (Ezequiel 22:30) y con el propósito de Dios como nuestra meta. Siendo un pacto con la tierra, el Pacto es perpetuo. La muerte de Noé no lo afecta; en todo caso lo confirma (mucho más la muerte de Cristo).
— Roberto Tinoco
Génesis 9:17
9:17 La creación se beneficia del Pacto de Dios con el hombre. Esa es la mejor conciencia ecológica. Tres veces en el mismo capítulo Dios repite la palabra “señal”. Siendo que la Palabra de Dios es muy económica y no desperdicia ninguna palabra, entonces en verdad se trata de una señal muy importante que no sólo debe considerarse en relación con el diluvio, sino también con el resto de la vida en la tierra por todas las edades. Recuerda, la señal, como el Pacto, también es perpetua. Sin lugar a dudas y sin importar los tiempos y las edades, Dios está comprometido con su creación y de ningún modo la ha abandonado ni la abandonará jamás. Esto no solo es cierto para los creyentes, sino para todo ser vivo sobre la tierra. El pacto con Noé establece que Dios está a cargo del mundo entero. Desde el principio de la Biblia se pone el fundamento de la soberanía divina. El reino de Dios gobierna la tierra. Puede parecernos que el mundo entero está bajo el maligno en cuanto al comportamiento de los hombres, pero de ninguna manera el maligno debe ser considerado el señor de este mundo. Jesús le llamó “el príncipe de este mundo” antes de que fuera desposeído y por cuanto el mundo le resistió y crucificó, pero no porque el mundo sea propiedad del maligno. Dios es Dueño de toda su creación y su pacto permanecerá por siempre. Todo pertenece a Jesucristo como Hijo del Hombre y no solo como Dios.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:18
9:18-19 De espíritu, alma y cuerpo se ha llenado la tierra. Sem busca a Dios; Cam lo mundano y Jafet es como el cuerpo neutral. Se establece la línea de autoridad a partir del modelo patriarcal. Sem, Cam y Jafet han de someterse a Noé por dos razones. La primera, son sus hijos. Y la segunda, por causa de Noé fueron salvados del diluvio. Ambas razones son en realidad la misma razón, sólo que una es natural y otra espiritual. ¡Eran hijos naturales y espirituales de Noé! ¿Quién es la cobertura? Como principio, el que engendró (1 Cor. 4:15); pero también, el que preservó. ¿Para qué sirve la cobertura? La autoridad no existe para servirse de quienes le obedecen; sino para dar vida y preservar la vida de sus subordinados. Noé engendró a sus hijos; y también los salvó del diluvio por medio del arca. …y Cam es el padre de Canaán, la Biblia menciona a los tres hijos de Noé, pero sólo de Cam dice en este pasaje que su línea es Canaán. Con esto, se preparaba al pueblo de Israel para conquistar una tierra rebelde en tiempo de Moisés; pero también, es una manera sutil de declarar que Cam habría de establecer una genealogía diferente a la de los hijos de Dios. Cam saldría de la cobertura de Noé y establecería la suya propia sin Dios.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:19
9:18-19 De espíritu, alma y cuerpo se ha llenado la tierra. Sem busca a Dios; Cam lo mundano y Jafet es como el cuerpo neutral. Se establece la línea de autoridad a partir del modelo patriarcal. Sem, Cam y Jafet han de someterse a Noé por dos razones. La primera, son sus hijos. Y la segunda, por causa de Noé fueron salvados del diluvio. Ambas razones son en realidad la misma razón, sólo que una es natural y otra espiritual. ¡Eran hijos naturales y espirituales de Noé! ¿Quién es la cobertura? Como principio, el que engendró (1 Cor. 4:15); pero también, el que preservó. ¿Para qué sirve la cobertura? La autoridad no existe para servirse de quienes le obedecen; sino para dar vida y preservar la vida de sus subordinados. Noé engendró a sus hijos; y también los salvó del diluvio por medio del arca. …y Cam es el padre de Canaán, la Biblia menciona a los tres hijos de Noé, pero sólo de Cam dice en este pasaje que su línea es Canaán. Con esto, se preparaba al pueblo de Israel para conquistar una tierra rebelde en tiempo de Moisés; pero también, es una manera sutil de declarar que Cam habría de establecer una genealogía diferente a la de los hijos de Dios. Cam saldría de la cobertura de Noé y establecería la suya propia sin Dios. 9.19 Toda la tierra fue llena a partir de los tres hijos de Noé; lo cual implica que toda la tierra estuvo bajo la cobertura de Noé. Sabemos que muchos se rebelarían de dicha cobertura; pero el principio queda establecido: hay una sola autoridad detrás del escenario mundial, la autoridad de Dios.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:20
9.20 Quien representa a Dios tiene dos trabajos necesarios: labrar la tierra y plantar una viña. Labrar la tierra y plantar una viña es trabajar en el mundo para edificar la iglesia. No se puede plantar una viña sin labrar la tierra y tampoco es posible edificar la iglesia sin trabajar el mundo. Labrar la tierra es abrirla, despojarla de espinos y cardos (maldiciones) y prepararla para sembrarle la semilla de la Palabra. Entonces podemos plantar una viña, que es verdaderamente el propósito: una iglesia fructífera para Dios. Hay cuatro clases de tierra (Mat. 13:4-8), personas diferentes que si bien no todas darán fruto, todas deben recibir la oportunidad de darlo. ¿Quién ha salido del arca? ¿Cómo sabemos quien está en la salvación plena de Dios? Porque se dedica a la obtención de la iglesia para Dios; es un labrador y cultivador. En esto consiste ser colaborador de Dios, en trabajar en su labranza (1 Cor. 3:9). Después –dice el texto. ¿Después de qué? Después del diluvio y salir del arca. Esto es una figura de la vida en resurrección. No es posible labrar la tierra y plantar una viña dentro del arca; hay que sobrevivir al diluvio y salir del arca. Solo una vida procesada en muerte y resurrección está calificada por el reino de Dios como colaboradora de Dios para labrar y plantar apropiadamente. Muchos labran la tierra y otros plantan; pero sólo el poder del Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos puede producir la iglesia genuina. La vida divina no puede imitarse. …comenzó Noé a labrar la tierra –labrar la tierra es arar, romper y deshacer los terrones de tierra, además de emparejar el terreno (Isaías 28:24-25). Arar y romper la tierra es dirección que quebranta. Deshacer los terrones es eliminar los obstáculos e intenciones ocultas. Emparejar el terreno habla de humillación; todo postrado ante el Señor. Noé era un labrador de la tierra, su obra fue preparar una tierra nueva para la siguiente generación. Dios tiene el propósito de obtener a su iglesia. El Padre anhela a su Hijo corporativo; el Hijo suspira por su Amada; y el Espíritu edifica su Templo. Visto desde otra perspectiva, Dios plantó una viña y la arrendó a unos labradores. Dichos labradores originales eran los judíos, pero en vista de su negligencia, Dios arrendó su viña a otros labradores. La condición para los labradores es que paguen a Dios los frutos a su tiempo (Mateo 21:33-41). Noé era un labrador de la tierra, y como tal, fue fiel ante el Dueño de la viña. Comenzó Noé a labrar la tierra; él fue un pionero, él comenzó. La generación pionera labra la tierra para que la siguiente generación continúe la obra y sea segadora. Dijo el Señor: Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores (Juan 4:38). Sea que estemos empeñando algo completamente nuevo para Dios o que seamos herederos de una obra existente, unos y otros estamos siendo parte del deseo de Dios. No debemos olvidar que en primera instancia, el verdadero pionero es Dios. Jesús dijo: mi Padre es el Labrador (Juan 15:1). Tanto Noé como nosotros tenemos el bendito privilegio de ser colaboradores de Dios (1 Cor. 3:9). Y como tales, es imperativo trabajar pacientemente sin desmayar hasta obtener los esperados frutos y poder participar de ellos (2 Tim. 2:6). Dios enviará su lluvia temprana y tardía sobre los labradores diligentes (Santiago 5:7). Muchos plantan sin labrar, por lo que no obtienen los resultados deseados. Labrar es un trabajo duro en el que no se ven frutos. Todos queremos plantar y cosechar, pero necesitamos comenzar con labrar la tierra. …y plantó una viña –después de labrar, Noé plantó una viña. Hay quienes hacen mucho trabajo de barbecho y nada de siembra. Sumamente activos para romper la tierra, pero sin semilla. Demasiado quebranto y nada de Palabra. ¿Cuál es el resultado? Absolutamente nada. La tierra sigue siendo tierra. El propósito de Dios es cambiar la tierra en fruto (vida). ¿Acaso no se forman los frutos de los nutrientes de la tierra? Dios no desea el barbecho, sino los frutos; así tampoco desea el dolor humano, sino su vida. El quebranto del hombre solo es bueno para ablandarlo a fin de que reciba la Palabra. Plantar una viña es producir la vida de la iglesia. Cristo es la vid (Juan 15:1) y la iglesia la viña donde Cristo es formado (Gal. 4:19).
— Roberto Tinoco
Génesis 9:21
9.21 El vino es visto en la Biblia como símbolo del gozo (Jueces 9:13; Sal. 104:15; Ecl. 10:19). Noé era un triunfador lleno de gozo. Venció al diluvio y conquistó la tierra labrándola y plantando una viña; por lo cual, bebió del vino, es decir, celebró su gloria. …y se embriagó. La obra embriaga. La bendición también nubla los sentidos. Noé no se embriagó de una bebida alcohólica cualquiera, sino del vino que produjo la viña que el mismo plantó. Era el fruto de su obra; era la bendición resultante de sus manos. ¿Cuál fue su pecado? ¿La embriaguez? No. Noé no era un borracho; Noé era un hombre excedido en su expresión de victoria. El gozo es bueno, pero no siempre es manifestado adecuadamente. El hombre perfecto en sus generaciones había tenido demasiado éxito. …y estaba descubierto en medio de su tienda –tal exceso le arrebató su cobertura. Noé quedó desnudo. Gloriarse es peligroso, puede desnudar a un hombre de Dios (2 Cor. 12:1-9). Sin embargo, Noé estaba descubierto en medio de su tienda y no fuera de su tienda. A pesar de la embriaguez, Noé nunca estuvo en descontrol ni conducta desvergonzada. Él estaba en su propia tienda. Es como un ministro excedido en su celebración de la gloria de Dios en su ministerio, pero manteniéndose dentro del ministerio. Puede ser tropiezo para otros, pero por culpa del corazón de esos otros y no de sí mismo verdaderamente. Mira también Lamentaciones 4:21 sobre la embriaguez y la desnudez.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:22
9:22 El error del líder manifiesta el corazón del rebelde y también de los fieles. La autoridad no falla nunca, sino quien la ostenta. Dios es la fuente de toda autoridad, de manera que el problema no es la autoridad, sino la persona a la que se le ha delegado dicha autoridad. Ahora bien, ¿por qué fallan los líderes? O mejor dicho, ¿por qué permite Dios el error de las personas que el mismo envistió de autoridad? Podríamos decir que Dios respeta el libre albedrío, pero sería una respuesta demasiado superficial. Dios permite la falta de las personas en autoridad, porque de esa forma se manifiestan las verdaderas intenciones de aquellos cuyos corazones no son rectos delante de Dios. Dios permite el error del líder para manifestar el corazón de los rebeldes. Cam nunca hubiera sido descubierto en su maldad ni hubiera tenido oportunidad de cambiar sin la falta de su padre Noé. Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre. El patriarca se quedó ebrio descubierto en su tienda, su hijo lo miró e hizo escarnió de esto. Esta es la interpretación general del pasaje; sin embargo, existe una mucho más aberrante y terrible. La Ley de Moisés habría de decir miles de años después: Cualquiera que yaciere con la mujer de su padre, la desnudez de su padre descubrió; ambos han de ser muertos; su sangre será sobre ellos (Lev. 20:11). Si tal es el caso, Cam aprovechó la embriaguez de su padre para abusar de su madre. Esta podría ser la razón por la cual Noé al saberlo maldijo al hijo de Cam llamado Canaán, y no a Cam, es decir, podría tratarse de un hijo de incesto. ¡Y todavía hizo escarnio Cam contándolo a sus hermanos! Es espantoso. La embriaguez del éxito abrió la puerta a la vergüenza de la inmoralidad, y en consecuencia, a la maldición. Si bien aún no se había pronunciado el mandamiento de la ley mosaica sobre honrar a los padres, por la reacción de Noé vemos que estaba vigente. …y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera”. Cam fue un escarnecedor, un burlador. Su pecado se agravó al escarnecer ni más ni menos que a su mismo padre, a aquel que Dios miró perfecto en sus generaciones; a su propia cobertura y quien había salvado el linaje humano y heredado cielos nuevos y tierra nueva. Cam se burló de quien le salvó la vida. Esto no es ligero, en ese momento, perdió toda cobertura y estaba fuera de la protección que da la autoridad divina. Estaba sin el abrigo del Altísimo. Quien no respeta a su padre terrenal, ¿respetará al Padre Celestial? Maldecir es mal hablar. Cam maldijo a su padre Noé con su pecado y además contando su falta a sus hermanos. El chisme y la calumnia son una maldición y heredan maldición. Dios lo cataloga como homicidio (Lev. 19:16). ¿Por qué permite Dios el error de sus líderes? Para manifestar el corazón de los rebeldes. ¿Cómo se habría manifestado la verdadera naturaleza de Cam sin la falta de Noé? Esto no exonera al líder, pero establece el principio de autoridad: no hay excusa para hablar mal de quien es autoridad de uno. La murmuración siempre se da entre los hermanos que están afuera. Cam no podía escarnecer dentro, él buscó a sus hermanos que estaban afuera de la tienda de su padre Noé. Los creyentes que tienen problemas con su lengua manifiestan estar en la práctica fuera de la cobertura de su autoridad. Cam buscó a sus hermanos para contarles acerca de lo que a sus ojos era una acción despreciable de su padre. El escarnecedor promueve reuniones; no se puede ser escarnecedor completamente solo. Todo burlador busca quien ría de sus burlas o aprueba sus críticas. De manera que si no hay coro, el escarnecedor es anulado; como de hecho sucedió con Cam.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:23
9:23 El pecado no debe ser encubierto, pero el pecador no debe ser exhibido, sino recibir cobertura. ¿Qué debe hacer una persona ante el pecado de su autoridad? El pecado, desnuda (Rom. 3:23), recuerda a Adán y a Eva. Así que la mejor acción posible y la primera que debe llevarse a cabo ante la falta de la autoridad, es tomar sus ropas; es decir, procurar cubrirle. Cuando Jesús fue crucificado y su cuerpo pendía desnudo y muerto de la cruz, José de Arimatea fue con una sábana limpia a cubrirlo y sepultarlo mientras llegaba el día de la resurrección (Mateo 27:57-61). Así también debe hacerse cuando es hallada muerte en algún miembro del Cuerpo de Cristo, la iglesia, especialmente cuando se trata de alguna persona a la que Dios concedió autoridad. Debemos tomar las ropas del caído sobre nuestros propios hombros; es decir, como nuestra responsabilidad de darle protección. Los soldados tomaron las ropas de Jesús jugándolas en suerte; Cam se burló de la desnudez de su padre; pero José de Arimatea cubrió a Jesús; y Sem y Jafet tomaron las ropas de su padre para cubrirle. ¿Quiénes somos? ¿Cam y los soldados o Sem y José de Arimatea? Satanás es conocido como el acusador (Apoc. 12:10; Zac. 3:1); pero los hijos de Dios son intercesores y pacificadores. Tomar las ropas para cubrir significa honrar al caído. No solo resistir al calumniador, sino elogiar a quien está en afrenta. Recuerda, el propósito no es desnudar al que difama, sino cubrir al difamado. Dicho sea de paso, la calumnia no sólo es hablar mentira de alguien, sino también hablar la verdad sobre alguien con el propósito de dañarle. Sem es mencionado primero que Jafet, esto no solo es un asunto de edad, sino de autoridad. Parece ser que Sem tomó la iniciativa de cubrir a su padre; es muy posible que a eso se deba que la bendición de Noé fuera primera y en especial hacia él. …y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre –tratándose de pecado y deshonra no hay exceso en las precauciones. Sem y Jafet caminaron hacia atrás. El mundo tiene un camino (Prov. 4:14); es el camino de la burla, la crítica y el escarnio. Los justos no saben andar en la dirección del mundo; ante el mal, caminan hacia atrás. A las personas del mundo puede parecerles que los discípulos de Cristo van en sentido contrario: amar cuando hay razones de odiar; perdonar cuando hay motivos para el rencor; bendecir a quien le maldice; hacer bien a quien le persigue; etc. ¡es un mundo al revés! Con todo, ese es el derecho del reino. El diseño verdadero de Dios para el mundo es el que camina el discípulo y no el del mundo. Cam fue por el camino del escarnio; esa es la supuesta justicia del mundo. Pero Sem y Jafet fueron por el camino de Dios: perdón y restauración. Si alguno no se ha topado con el diablo es que va en su misma dirección; quien sigue a Dios no ve las espaldas del mundo, sino su frente. Sem y Jafet cubrieron la desnudez de su padre. No la negaron, tampoco la justificaron con palabras. Ellos cubrieron a su padre con ropas. La restauración no comienza hasta que se han dado pasos prácticos y específicos para ello. El hambriento necesita pan; el enfermo requiere sanidad; y el pecador sólo puede ser cubierto con perdón. Los debates teológicos y la polémica doctrinal no sirven de mucho al caído. Mientras hablamos millones de palabras sobre la restauración, (quién la merece y quién no la merece; cómo debe ser y cómo no debe ser) millones de personas la necesitan en su vida. ¿Dejaremos de hablar al respecto? No, sino que también cubriremos al desnudo. Caminar hacia atrás, voltear el rostro. Es pacto con los ojos (Job 31:1). Lo que sale del corazón del hombre es lo que contamina al hombre (Mat. 15:18); pero, ¿cómo fue que el corazón se llenó de maldad? Jesús dijo: si tu ojo derecho te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti (Mat. 5:29). El significado de esto no es volverse tuerto físicamente; sino volverse ciego en cuanto al pecado no queriendo mirar las faltas en nuestros hermanos. Vemos en estos dos hijos de Noé el camino de la perfección cristiana: dominio de la lengua y de los ojos. Mira además Santiago 3. …cubrieron la desnudez de su padre… Hay muchas maneras de honrar a los padres; pero ninguna tan alta como cubrir las faltas de los padres. Honrar a padres buenos y amorosos cuando están en su momento de gloria no es tan difícil; pero honrar a los padres en su momento más bajo, eso es verdadera honra (Prov. 23:22). Lo mismo aplica para cualquier autoridad, tanto familiar como espiritual, civil, etc. ¿Qué hizo Dios cuando Adán y Eva se hallaron desnudos en su pecado? Los vistió (Gen. 3:21). Esa es la obra de Dios y la de aquellos que son como Él (Lucas 6:35; Efesios 5:1). Nadie es tan alto como su capacidad para humillarse por su hermano; y nadie es tan bajo como la altivez que le impide inclinarse (1 Juan 3:10-15).
— Roberto Tinoco
Génesis 9:24
9.24 Noé estaba equivocado, es indudable que él había cometido una falta; pero la falta de su hijo Cam fue mucho más grave. Noé pecó moralmente, pero Cam, además de pecar moralmente, fue degenerado y no conocía la autoridad. Era rebelde. ¿Cuál fue el pecado que hizo de un querubín un diablo? La rebelión. ¿Y cuántos pecados se necesitaron para expulsar a Adán del huerto de Edén? Sólo uno: rebelión. Esta fue la fuente de los demás pecados de Cam. A la carne le gusta ver que la autoridad caiga en vergüenza para sentirse libre de la restricción. Así funciona la rebelión, es mera carnalidad. Mientras el rebelde no encuentra argumentos contra la autoridad se siente frustrado y restringido; quisiera rebelarse abiertamente, pero no puede hacerlo, pues la autoridad delegada está cubierta; pero una vez que la persona que ostenta la autoridad falla, es desnudado y el rebelde halla ocasión para pasear las ropas de su líder entre el pueblo. Dios permite el error de los líderes para que sean manifiestos los rebeldes. Ningún pecado agrada a Dios; Él jamás promueve el mal. Dios es luz y en Él no hay ningunas tinieblas (1 Juan 1:5). Sin embargo, no esconde las faltas de sus siervos y si bien no los exhibe con gusto, en ocasiones permite que sean descubiertos para que se descubran también los corazones de los impíos. Por un lado, se manifiesta lo que el siervo necesita limpiar; y por otro, se conoce quien no desea ser limpio en verdad. Y despertó Noé… La embriaguez durmió a Noé. A esto se refería Jesús cuando dijo: Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día (Luc. 21:34). Esto Habla de vivir descuidadamente, de forma disipada y con el propósito del deleite temporal. En voz del apóstol Pablo: Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia (Rom. 13:11-13). No se menciona otra ocasión en que Noé durmiera en el sentido pecaminoso, pero una sola vez era suficiente. ¿Cuánto pecado hace falta para destruir una reputación santa? En la mayoría de los casos, basta una sola vez. “Ningún hijo de Dios puede pecar con éxito” -dijo Spurgeon. Tenía razón. Posiblemente el malo peque y se mantenga dormido al bien, y no sea avergonzado jamás en la carne, pero no así los hijos de Dios. Dormir es visto en las Escrituras como un símbolo de muerte (1 Cor. 11:30; 1 Tes. 4:13) y de tinieblas espirituales (1 Tim. 5:7); fue la hora negra de Noé. La noche de su vida. Con todo, ¡despertó! ¡Olvidemos su noche y celebremos su despertar! Anunciemos el día. El santo está de pie; el hijo volvió a casa; la oveja descansa sobre el Pastor. Puede ser que algún hijo de Dios parezca dormido, pero la historia no ha terminado todavía; el despertador del Espíritu está a punto de sonar, así se trate del canto de un gallo. Y despertó Noé de su embriaguez. No fue un sueño normal, fue un sueño ocasionado por la embriaguez, un sueño de vergüenza; sin embargo, tampoco fue un despertar normal: es un despertar de la autoridad. Noé estuvo sin cobertura mientras estuvo bajo pecado; pero una vez despierto, la autoridad de Dios estaba sobre de él. De momento Pedro fue solo un cobarde, pero después del canto del gallo recuperó en Cristo su posición de apóstol. Noé fue visto como un vulgar borracho digno de ser burlado por su hijo Cam; pero despertando fue visto de nuevo como el patriarca lleno de autoridad que salvó el linaje de la simiente prometida y el humano también. No critiquemos el sueño y la embriaguez de nadie, puede venir un despertar después de él que traiga sobre nosotros nuestra propia vergüenza. Todo pecado de la lengua tiene forma de boomerang: ni aun en tu pensamiento digas mal del rey, ni en lo secreto de tu cámara digas mal del rico; porque las aves del cielo llevarán la voz, y las que tienen alas harán saber la palabra (Ecles. 10:20). …y supo lo que le había hecho su hijo más joven –sumamente grave su inmoralidad y vergonzosa su jactancia. Sobre esto último, hablar no es tan subjetivo como parece; la murmuración y el escarnio es una acción, y una acción reprobable por cierto. Hay poder en las palabras para herir y para sanar; la vida y la muerte están en poder de la lengua (Prov. 18:21). El hijo más joven de Noé era también el más insensato. La madurez no llega necesariamente con los años, pero ¡cómo ayuda la experiencia! Mientras Noé estuvo dormido no supo del pecado de su hijo; fue hasta que despertó que fue consciente del mal. Ninguna autoridad es eficaz mientras duerme; hay gran daño en los malos despiertos, pero hay peor daño en los santos dormidos. La tormenta golpea al mundo cuando los Jonás duermen en el camarote de la desobediencia (Jonás 1:6). Fue también mientras dormía Sansón que perdió su cabello, su voto y su Dios (Jueces 16:19-20). Detener la rebelión comienza con despertar a su posibilidad. Aún entre los doce había un Judas, ¿por qué habríamos de pensar que a nosotros no puede pasarnos? La mejor manera de defenderse de un Judas es no convirtiéndose en uno.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:25
9:25 La maldición vino sobre el hijo de Cam y no sobre Cam, pues Dios bendijo a Noé y a sus hijos. No se puede maldecir lo que Dios bendice. Además, lo que hagas por tu padre lo recibirás de tus hijos. Cuando Noé despertó y supo lo que había hecho su hijo maldijo a su descendencia. Puede parecernos una acción horrible y lo es; pero no juzgaré a Noé. Prefiero tomar enseñanza de la situación. ¡Cuidado con los excesos! Protégete dando gloria a Dios por todo, siendo agradecido; no abras puertas a la maldición. La deshonra destruye la herencia y atrae la maldición. Un tercio de la humanidad fue maldita por una deshonra de un hijo a su padre. No tomes en poco la deshonra. La enseñanza principal de los patriarcas es el respeto a la autoridad. La maldición de Noé hizo de los descendientes de Cam los esclavos de las naciones por miles de años. La siembra de la deshonra es terrible. No fue una especie de palabra mágica del patriarca, sino la palabra se activó por la deshonra de Cam. Nadie puede ser maldito a menos que rompa la autoridad deshonrándola; como dice la Escritura: Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa (Pr. 26:2). Aunque parezcan volar sin propósito, hay un destino en el mismo y un propósito por el cual vuelan; así la maldición obedece a causas y leyes espirituales muy claras.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:26
9.26 A pesar de la maldición, no debemos perder la esperanza. La voz profética no se detuvo al maldecir, sino que dijo más. El fin de la historia es bueno, la bendición prevalecerá sobra la maldición y la vida sobre la muerte. Noé dio una gran bendición a Sem; no solo le dijo que vinieran bendiciones a su vida, sino que él mismo era bendito por Dios. Todos reciben bendiciones, como el aire y el sol; pero no todos son benditos. Una persona bendita transforma en bendición todo su contexto. Más que esperar ser bendecidos, debemos ser benditos. Nota la diferencia entre la bendición a Sem y la bendición a Jafet: el primero sería bendito, el segundo sería grande. Es maravilloso ser engrandecido, pero es mejor ser bendito que grande. ¿Cómo ser bendito? Honrando a la autoridad. La bendición procede de la autoridad tal y como el río de agua de vida procede del trono de Dios (Apoc. 22:1-5), allí no hay maldición, ni noche ni enfermedad; sino vida, bendición y salud. El trono de Dios es la fuente de toda bendición; en otras palabras, honrar y obedecer la autoridad de Dios, directa o delegada, es el principio de toda prosperidad. Noé pidió la bendición de Dios para su hijo Sem invocando a Yahwéh, el Dios del Pacto. La bendición es un pacto y no solo un resultado. De poco sirven los resultados, por buenos que estos sean, sin el pacto de Dios. El propósito de toda bendición es la relación entre Dios y el hombre.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:27
9.27 Por su parte, Jafet fue bendecido con grandeza. Dicha grandeza estaría ligada a la habitación de Sem: habite en las tiendas de Sem -dijo Noé. Sem era el portador de la Simiente que es Cristo. Esto constituye a Sem en el pueblo de Dios, la iglesia. La grandeza de las naciones, representadas en Jafet, está en relación con la iglesia por su fe en Jesús. Las naciones que han tratado con benevolencia a la iglesia de Dios han sido engrandecidas, mientras que aquellas que le han perseguido, ya sea antes o después de Cristo, han sido castigadas y aún destruidas. El que os toca, toca la niña de su ojo (Zac. 2:8). En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis (Mat. 25:40). …bendito sea Sem… y sea Canaán su siervo… engrandezca a Jafet… y sea Canaán su siervo. Dios bendice al justo con lo que el justo hace bien y con lo que el injusto hace mal. Al siervo diligente le entrega los talentos del siervo negligente. Al bendecir a Sem, Canaán fue hecho su siervo; y al engrandecer a Jafet, Canaán fue constituido en su esclavo. Quien se rebela contra la autoridad intentando engrandecerse a sí mismo, termina por ser siervo de aquellos que Dios engrandeció. La autoridad es una de aquellas pocas cosas imposibles de falsificar o fingir por mucho tiempo. Quien no ha sido puesto por Dios será quitado por Dios. No hay más opciones, o nos sometemos a Dios en los hombres o terminaremos sometidos a los hombres sin Dios con nosotros. Sólo hay dos cosas a escoger: la bendición o la maldición; la sumisión o la rebelión.
— Roberto Tinoco
Génesis 9:28
9.28-29 Noé vivió trescientos cincuenta años; un día por año. Edad plena, perfecta. En total, fueron sus días 950 años. A excepción de Jared con 962 y Matusalén con 969 fue el hombre más longevo de la historia. Jared y Matusalén vivieron en torno a Enoc, uno como su padre y el otro como su hijo, de allí su larga vida. Pero lo relevante en Noé es su larga vida después del diluvio; es decir, después de que las condiciones de la tierra cambiaron dramáticamente reduciendo a su vez, la vida de los hombres. Mira cómo la línea de la vida pasó de casi mil años a solo un poco más de 100. Noé estaba lleno de vida. Esto demuestra que la bendición de la larga vida está en vivir en obediencia a Dios. Noé invocaba a Dios como Enós; caminaba con Él como Enoc; y le obedeció en todo lo que Dios le mandó. Nada resume mejor su vida que lo dicho por el escritor a los hebreos: Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe (Heb. 11:7).
— Roberto Tinoco
Génesis 9:29
9.28-29 Noé vivió trescientos cincuenta años; un día por año. Edad plena, perfecta. En total, fueron sus días 950 años. A excepción de Jared con 962 y Matusalén con 969 fue el hombre más longevo de la historia. Jared y Matusalén vivieron en torno a Enoc, uno como su padre y el otro como su hijo, de allí su larga vida. Pero lo relevante en Noé es su larga vida después del diluvio; es decir, después de que las condiciones de la tierra cambiaron dramáticamente reduciendo a su vez, la vida de los hombres. Mira cómo la línea de la vida pasó de casi mil años a solo un poco más de 100. Noé estaba lleno de vida. Esto demuestra que la bendición de la larga vida está en vivir en obediencia a Dios. Noé invocaba a Dios como Enós; caminaba con Él como Enoc; y le obedeció en todo lo que Dios le mandó. Nada resume mejor su vida que lo dicho por el escritor a los hebreos: Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe (Heb. 11:7).
— Roberto Tinoco