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Proverbios 11

1El peso falso es abominación a Jehová; Mas la pesa cabal le agrada.🗨 2Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría.🗨 3La integridad de los rectos los encaminará; Pero destruirá a los pecadores la perversidad de ellos.🗨 4No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; Mas la justicia librará de muerte.🗨 5La justicia del perfecto enderezará su camino; Mas el impío por su impiedad caerá.🗨 6La justicia de los rectos los librará; Mas los pecadores serán atrapados en su pecado.🗨 7Cuando muere el hombre impío, perece su esperanza; Y la expectación de los malos perecerá.🗨 8El justo es librado de la tribulación; Mas el impío entra en lugar suyo.🗨 9El hipócrita con la boca daña a su prójimo; Mas los justos son librados con la sabiduría.🗨 10En el bien de los justos la ciudad se alegra; Mas cuando los impíos perecen hay fiesta.🗨 11Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida; Mas por la boca de los impíos será trastornada.🗨 12El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo; Mas el hombre prudente calla.🗨 13El que anda en chismes descubre el secreto; Mas el de espíritu fiel lo guarda todo.🗨 14Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad.🗨 15Con ansiedad será afligido el que sale por fiador de un extraño; Mas el que aborreciere las fianzas vivirá seguro.🗨 16La mujer agraciada tendrá honra, Y los fuertes tendrán riquezas.🗨 17A su alma hace bien el hombre misericordioso; Mas el cruel se atormenta a sí mismo.🗨 18El impío hace obra falsa; Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme.🗨 19Como la justicia conduce a la vida, Así el que sigue el mal lo hace para su muerte.🗨 20Abominación son a Jehová los perversos de corazón; Mas los perfectos de camino le son agradables.🗨 21Tarde o temprano, el malo será castigado; Mas la descendencia de los justos será librada.🗨 22Como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo Es la mujer hermosa y apartada de razón.🗨 23El deseo de los justos es solamente el bien; Mas la esperanza de los impíos es el enojo.🗨 24Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.🗨 25El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.🗨 26Al que acapara el grano, el pueblo lo maldecirá; Pero bendición será sobre la cabeza del que lo vende.🗨 27El que procura el bien buscará favor; Mas al que busca el mal, éste le vendrá.🗨 28El que confía en sus riquezas caerá; Mas los justos reverdecerán como ramas.🗨 29El que turba su casa heredará viento; Y el necio será siervo del sabio de corazón.🗨 30El fruto del justo es árbol de vida; Y el que gana almas es sabio.🗨 31Ciertamente el justo será recompensado en la tierra; ¡Cuánto más el impío y el pecador!🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Proverbios 11: RV60

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Proverbios 11:1

Comentario general

11.1 La balanza ha sido desde tiempos antiguos la figura de la justicia y el equilibrio moral; por ello, este versículo usa la misma figura para advertir acerca de la injusticia. Una balanza fraudulenta era hecha así para engañar en en el comercio y un alma que se autoengaña o corrompe su sistema de valores es reprendible, literalmente, repugnante (heb. toebá) a Dios. Por su parte, la balanza cabal, lieralmente completa, no corrompida, le agrada. Se refiere al alma cuyo sistema de valores corresponde a la conciencia, la cual es la medida normal de la moral establecida por Dios para el ser humano. Este versículo puede aplicarse tanto al comercio como a la vida en todos sus aspectos.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:2

Comentario general

11.2 La vida da vueltas, es como un círculo que retorna a su lugar de cuando en cuando; de manera que la arrogancia vuelve a la humillación manteniendo el equilibrio de la balanza (versículo anterior). La mejor manera de evitar dicha deshonra es no estar en la arrogancia; sin desequilibrio, no hay necesidad de corrección. Dicho equilibrio se encuentra en la humildad, es la vida sabia que no necesita corrección. Sé equilibrado, humilde, sensato; ¿por qué habrías de ponerte en riesgo?

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:3

Comentario general

11.3 Puedes tener la dirección sobrenatural para menos errores en la toma de decisiones por medio de la integridad. Tu mapa de la vida ya está dentro de ti, no lo arruines dejando los principios cristianos. ¿Por qué no sabes para dónde caminar? Por falta de rectitud; el corazón dividido no se decide o peor, lo mete en problemas. Integridad traduce el vocablo tummá, que significa completo, no le falta ni le sobra. Es lo que debe ser y tiene lo que debe tener. El integro está completo moralmente, sus principios no están comprometidos ni corrompidos. Dicha persona será guiada por tal integridad, no le es difícil distinguir entre el bien y el mal; pero aquellos cuya moral fue comprometida o corrompida no ve con claridad provocándose consecuencias y un mal vivir.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:4

Comentario general

11.4 Cuando se trata de la justicia en este mundo, especialmente en tiempos bíblicos en los que la venganza (día de la ira) era tomada por justicia, nada podía librar, sino el haber vivido como justo. En tal caso no había bienes que pudieran librar de los males, sólo el honor de la persona, el ser tenido por justo, le libraba de venganzas. Pero en sentido eterno, todo ser humano, sin excepción, será llevado a juicio ante Dios después de su vida en este mundo (Heb. 9:27). Dicho juicio es conocido como el día de la ira de Dios, en donde todo ser humano dará cuenta de sí mismo por todo lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo. Por esto necesitamos un Salvador, Cristo Jesús (Cuando esto suceda, lo único que puede protegerlo de la justicia de Dios es que haya sido justificado por los méritos de Cristo (Rom. 3:24; 5:1).

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:5

Comentario general

11.5-6 La justicia se relaciona con la integridad, pues si pierde entereza, ya no tiene lo correspondiente al diseño original, por tanto, se dice que ya no es justo (en este caso significa inservible, inútil, desechable). Ser justo requiere procurar la integridad, incluyendo con esto, corregirse personal y constantemente. Mejora continua. La luz siempre procura más luz y la justicia más justa. Descubre quién no es genuino por sus intereses terrenales. Mira sus esfuerzos más que sus palabras, considera qué es lo que realmente quiere, que codicia; pues tarde o temprano caerá en una trampa y no querrás estar junto a él.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:6

Comentario general

11.5-6 La justicia se relaciona con la integridad, pues si pierde entereza, ya no tiene lo correspondiente al diseño original, por tanto, se dice que ya no es justo (en este caso significa inservible, inútil, desechable). Ser justo requiere procurar la integridad, incluyendo con esto, corregirse personal y constantemente. Mejora continua. La luz siempre procura más luz y la justicia más justa. Descubre quién no es genuino por sus intereses terrenales. Mira sus esfuerzos más que sus palabras, considera qué es lo que realmente quiere, que codicia; pues tarde o temprano caerá en una trampa y no querrás estar junto a él.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:7

Comentario general

11.7 Todo ser humano tiene esperanzas, expectativas de vida y proyectos o deseos que anhela alcanzar, incluyendo las malas personas. Todos desean felicidad, aunque para algunos es disfrute, placer, poder o cualquier otra cosa que no es felicidad, pero que así lo entiende el tal. Sin embargo, tales anhelos se pierden con la muerte y la vida de quien anhelaba se vuelve fútil, vana, un desperdicio. La expectativa perecerá junto con el que esperaba, por ello debemos tener anhelos eternos que sobrevivan la muerte del cuerpo. Por otro lado, es un descanso para el mundo la muerte del impío, pues sus proyectos de maldad o que ponían en riesgo al mundo, mueren junto con ellos. Son obras muertas como aquellos que las hacen, sin vida en sí mismas y destinadas a desaparecer.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:8

Comentario general

11.8 Tribulaciones, mejor traducido, aflicciones habrá. Es inevitable, en el mundo tendréis aflicción –dijo Jesús. Sin embargo, quién es librado y quién no es librado de la aflicción es la enorme diferencia. Todos padecemos, pero el justo padece por menos tiempo (salvo los mártires); tomando su lugar el impío o malo. El dolor tiene lugares que no quedarán vacíos, aquellos que decidan conducirse de mala manera llenarán sus espacios.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:9

Comentario general

11.9 La mejor traducción no es hipócrita, sino sucio (kjanéf). Una persona mal hablada, sucia, daña a los demás. Tiene una boca corruptora, como si hubiese lepra en su voz. El justo es completamente distinto, su hablar libra, tanto a sí mismo, como a los que fueron ensuciados por el mal hablado. La sabiduría que brota de la boca de los justos libera de la suciedad de los mal hablados. ¿Qué producen tus palabras? Eres de los que ensucian o de los que limpian? ¿Hay veneno o medicina en tu lengua? Depende de si hay corrupción o justicia en tu corazón.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:10

Comentario general

11.10-11 Prosperidad para la ciudad. La justicia social comienza con la justicia individual; a más justos, más la posibilidad de una ciudad alegre y en paz. Y junto con esto, a menos impíos, más aumenta el volumen de la fiesta en la ciudad. ¿No has visto cómo la gente comenta contenta la muerte de los injustos? ¿Y cómo se molesta o preocupa cuando muere un justo? Ligado a lo anterior, el hablar redunda en la clase de ciudad que se tiene; bendice tu tierra y traerás bendición sobre ella; promueve el chisme y las malas noticias y verás su ruina. Hasta el mundo entiende esto, mira cómo hacen campañas para hablar bien de su ciudad promoviéndola en el mundo como una buena ciudad para traer turistas e inversionistas; lo mismo pasa en las iglesias (la Nueva Jerusalén), hablar bien de ellas las hace crecer y murmurar las empequeñece. Los injustos son destruidores de ciudades, mientras que los justos las edifican en prosperidad. ¡Engrandece tu tierra hablando bien de ella! También en esto se nota la diferencia entre el justo y el injusto: en cómo habla de su ciudad (lo mismo aplica para la familia, iglesia, trabajo, escuela, etc.). Cuida tu hablar; no contribuyas a la destrucción de tu ciudad hablando lo malo; sino edifícala exaltando el bien. Bendecir es bien decir, habla solo lo bueno. Poco a poco transfórmate en agente de opinión en tu círculo de influencia, a la vez que dicho círculo se aumenta. Consigue que más personas hablen bien, contagia, extiende el fuego de bendición. Aún en el área natural esto es cierto, considera cómo las malas noticias pueden impedir la inversión extranjera, así como el turismo en tu ciudad. ¡Promueve tu ciudad! Bendícela, exalta lo positivo. Cualquier diablo puede hablar mal de una ciudad, pero sólo un hijo de Dios puede hablar el bien de ella. El Señor dijo a Jeremías: si supiere entresacar lo precioso de lo vil será como su boca (Jer. 15:19). Hablar lo bueno aún de entre lo malo, esa es la boca de Dios.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:11

Comentario general

11.10-11 Prosperidad para la ciudad. La justicia social comienza con la justicia individual; a más justos, más la posibilidad de una ciudad alegre y en paz. Y junto con esto, a menos impíos, más aumenta el volumen de la fiesta en la ciudad. ¿No has visto cómo la gente comenta contenta la muerte de los injustos? ¿Y cómo se molesta o preocupa cuando muere un justo? Ligado a lo anterior, el hablar redunda en la clase de ciudad que se tiene; bendice tu tierra y traerás bendición sobre ella; promueve el chisme y las malas noticias y verás su ruina. Hasta el mundo entiende esto, mira cómo hacen campañas para hablar bien de su ciudad promoviéndola en el mundo como una buena ciudad para traer turistas e inversionistas; lo mismo pasa en las iglesias (la Nueva Jerusalén), hablar bien de ellas las hace crecer y murmurar las empequeñece. Los injustos son destruidores de ciudades, mientras que los justos las edifican en prosperidad. ¡Engrandece tu tierra hablando bien de ella! También en esto se nota la diferencia entre el justo y el injusto: en cómo habla de su ciudad (lo mismo aplica para la familia, iglesia, trabajo, escuela, etc.). Cuida tu hablar; no contribuyas a la destrucción de tu ciudad hablando lo malo; sino edifícala exaltando el bien. Bendecir es bien decir, habla solo lo bueno. Poco a poco transfórmate en agente de opinión en tu círculo de influencia, a la vez que dicho círculo se aumenta. Consigue que más personas hablen bien, contagia, extiende el fuego de bendición. Aún en el área natural esto es cierto, considera cómo las malas noticias pueden impedir la inversión extranjera, así como el turismo en tu ciudad. ¡Promueve tu ciudad! Bendícela, exalta lo positivo. Cualquier diablo puede hablar mal de una ciudad, pero sólo un hijo de Dios puede hablar el bien de ella. El Señor dijo a Jeremías: si supiere entresacar lo precioso de lo vil será como su boca (Jer. 15:19). Hablar lo bueno aún de entre lo malo, esa es la boca de Dios.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:12

Comentario general

11.12 El que carece de entendimiento, mejor traducido, el que carece de corazón, menosprecia a su prójimo (heb. buz faltar el respeto). Se refiere a criticar al prójimo, hablar mal de otro difamándolo, denigrándolo, irrespetándolo. El calumniador, el chismoso y el crítico son personas de mal corazón y poco cerebro. Quien realmente es inteligente es prudente, calla, no habla de más. Lo que hablas de otro dice más de ti que del otro.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:13

Comentario general

11.13 Todo mundo tiene secretos, tanto aquellos que son encomiables como los vergonzosos. Pero el mayor daño se encuentra no en tener secretos, sino en tener chismosos. Una persona que cuenta lo que descubre de los demás no es una persona veráz (aunque diga que dice la verdad); en realidad se trata de una persona sin integridad, no tiene un espíritu fiel, pues si lo tuviera guardaría el asunto. Lo que hablas de los demás dice quién eres tú. Los malos cuentan las maldades ajenas tratando de no ser vistos tan malos; y los mediocres cuentan los secretos de los exitosos para no sentirse tan fracasados. Es como un espejo, cuando se habla chisme de otro en realidad se está hablando el mal de uno mismo.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:14

Comentario general

11.14 Las naciones dependen de la clase de gobierno que tienen, por lo que la falta de dirección sabia las destruye. Dirección especialmente enfocada en la creación de empresas, como el texto original sugiere. Esto es válido tanto en la nación como en la empresa, la familia y aun la iglesia; sin dirección sabia y creativa se destruye. Por ello se necesitan consejeros, pero no cualquier consejero, sino verdaderos consejeros. Es un error preguntarle a todos, cuando solo algunos saben qué hacer. El éxito no consiste en consultar a muchos; sino en consultar a fieles. No todos son consejeros ni todos tienen sabiduría, pide consejo únicamente a quienes sí tengan frutos de sabiduría en el área que necesitas consejo.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:15

Comentario general

11.15 Ser fiador es pecado que será castigado. Nunca seas aval de nadie; ¡y menos de quienes no conoces bien! ¿Es suficientemente claro? Te añadiré unas palabras más: “Quítale su ropa al que salió por fiador del extraño, y toma prenda del que sale fiador por los extraños” (Prov. 20:16). Ligado a ser fiador, no pidas prestado a pesar de las malas circunstancias presentes. Y si ya debes un préstamo, ¡suéltate rápidamente de él! ¿Qué hacer para soltarse? Dios tiene la respuesta: “Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, si has empeñado tu palabra a un extraño, Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en la mano de tu prójimo; ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo. No des sueño a tus ojos, ni a tus párpados adormecimiento; Escápate como gacela de la mano del cazador, y como ave de la mano del que arma lazos” (Prov. 6:1-5). Nota cómo Dios sigue llamando tiernamente “hijo mío” a quien salió fiador de su amigo y se metió en problemas por ello. Sin embargo, el consejo divino es: Primero, “ve” –no te esperas, actúa. No te escondas, da la cara, enfrenta. Segundo, “Humíllate, y asegúrate de tu amigo” –renegocia la deuda con humildad en base a un plazo y condiciones en las cuales verdaderamente puedas pagar. No cedas ni hagas a tu familia padecer por miedo a tu acreedor. ¿Y si no están de acuerdo? ¡Sostente! ¡No cedas! Tercero, “no des sueño a tus ojos” –trabaja incansablemente para pagar. Considera liquidar la deuda con la misma urgencia que una presa intenta escapar de un cazador. Y por último, pase lo que pase, aprende a hablar positivamente. Jamás culpes a nadie de tu situación ni maldigas tu tierra. Tu lengua es un imán de riqueza o de pobreza: “Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida; mas por la boca de los impíos será trastornada” (Pr. 11:11). Me ha sorprendido sobremanera la forma de hablar de algunos creyentes, quienes, aún cuando saben que deben hablar el bien, suelen tomar a la ligera sus palabras y las de Dios también al expresarse de manera impropia y recibiendo el fruto negativo de tal negligencia. Tu economía, lo mismo que tu ciudad y nación, están constantemente bombardeadas por maldiciones de los hombres. Las finanzas son trastornadas por la boca de los pesimistas. El destino de tu trabajo y de tu tierra está primero en tu boca y luego en tus manos. El bien o el mal de la ciudad que habitas dependen de lo que hablas. En el Libro leemos que Abraham fue puesto por padre de naciones y por ello, tuvo que aprender el lenguaje del reino de los cielos (Rom. 4:17). Dicho idioma consiste en hablar con fe las palabras de Dios y llamar a las cosas que no son como si fuesen. La lengua del cielo se basa en que, sin importar lo que perciben tus sentidos naturales, proclames la Palabra de Dios. Sin que te detengas a llorar por las estadísticas de los hombres, anuncia las buenas nuevas de salvación. Sin quejarse ni criticar el mal, vencer el mal proclamando el bien. Se padre de tu ciudad trabajando y hablando con diligencia. La riqueza te espera, ¡arrebátala!

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:16

Comentario general

11.16 Acerca de la hermosura física hay dos extremos a evitar, por un lado dedicarse sólo al exterior de modo que se está hueco por dentro; y por otro lado, dedicarse únicamente al interior cerrándose puertas en esta vida: “como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa y apartada de la razón” y “la mujer agraciada tendrá honra, y los fuertes tendrán riquezas” (Pr. 11:22 y Pr. 11:16 respectivamente). Equilibrio, hermosearse por dentro y por fuera. Tanto tu esencia como tu apariencia deben mejorar y procurar ser lo mejor posible. Recuerda que la primera impresión es importante y nunca tiene una segunda oportunidad para otra primera impresión. En esta vida no tienes lo que mereces, sino lo que negocias. Las mujeres bellas suelen tener mejores oportunidades en este mundo; pues respecto de los hombres, su belleza, por decirlo así, es su productividad. Pero, ¿quiénes son los que producen? ¡Los fuertes! Aquellos decididos y valientes de carácter que se esfuerzan y sobreponen. No debes ser tímido en la vida ni temeroso; debes ser arrojado y fuerte; el mundo te tratará como tú te trates.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:17

Comentario general

11.17 La manera en la que tratas a los demás funciona como un boomerang. En realidad es la forma en la que te estás tratando a ti mismo, pues tarde o temprano lo que haces a otros, lo tendrás tú. Ser generoso te hace bien. Hacer el bien te protege. Honrar trae honra. Bendecir a otros bendice a uno mismo. Ser misericordioso, es decir, hacerle bien a quien no se lo merece, treará sobre ti incontables bienes; y el primero de ellos es que te hará una mejor persona, bendecirá tu alma, le hará bien. Pero funciona igualmente con la crueldad, como trates serás tratado. El mal que hagas lo sufrirás. La luz que apagues te dejará en tinieblas.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:18

Comentario general

11.18 El impío hace obra falsa, es decir, que no va a durar. La maldad no resiste el paso del tiempo. La consecuencia dura mucho menos que la recompensa. Si haces el bien, dicho bien permanecerá, incluso más allá de tu vida. Tu galardón te acompañará por la eternidad; asi que piensa muy bien qué clase de futuro deseas: si uno malo y pasajero o uno bueno y permanente.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:19

Comentario general

11.19 Ligado al versículo anterior (mira nota 11.18), tienes ante ti la oportunidad de un buen o un mal futuro. Hacer justicia o hacer el mal, es tu decisión; sin embargo, la recompensa o la consecuencia de lo que hagas ya no será tu decisión y tendrás que vivir con ello por siempre. Vida o muerte, como ha sido desde el principio hasta hoy, tu eliges. Pero sé honesto, no esperes la vida haciendo el mal, como ten por seguro que no perderás la vida eterna siendo justo. Dios será fiel en ambas cosas para tu vida o para tu muerte cumpliendo su Palabra, independientemente de que tu seas fiel o infiel. Él no se niega a sí mismo.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:20

Comentario general

11.20 ¿Cómo puede Dios amar al mundo al punto de darle a su Hijo para su salvación y también abominar a los perversos de corazón? El equilibrio se encuentra precisamente en que Dios ama al hombre por ser su imagen y semejanza y teniendo compasión de él le ofrece salvación a través de su Hijo Jesucristo; pero si dicho hombre elige ser perverso de corazón, sentirá repulsión por él como si se tratase de un tumor. Todos tienen la oportunidad de su gracia inicial, pero únicamente quienes acepten la integridad del Camino de Dios para sus vidas le serán agradables, pudiendo así crecer en su gracia. Considerar que sin oportunidad ni gracia ama a unos y desprecia a otros es sacar este versículo del resto de las Sagradas Escrituras.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:21

Comentario general

11.21 Literal “mano a mano”, un hebraismo que significa “tarde o temprano” o “una cosa es segura” el malo no quedará sin castigo. Es un hecho que si bien es cierto que no se ve en esta vida inmediatamente o incluso algún malvado muera como si no hubiese tenido el castigo de sus malas acciones, finalmente será enjuiciado y recibirá la sentencia eterna apropiada a sus obras. Mas la simiente de los justos escapará –dice el pasaje. Esto es, la vida de los justos y de sus descendientes (su semilla), será librada del juicio y de la condenación. Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al espíritu (Rom. 8:1). El bien vencerá, Dios no dejará de ser Dios.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:22

Comentario general

11.22 Palabras muy fuertes para describir cómo la fealdad interior anula la belleza exterior. Lo que eres es superior a lo que tienes; eres el ser interior y habitas en un cuerpo, el cual es tu exterior. La belleza externa en una persona irracional o necia es tan atractiva como una joya en la nariz de un cerdo; no todos pueden ver esto, pero quienes tienen los ojos de su espíritu despiertos perciben la verdadera belleza. Esto no anula la necesidad de hermosear el exterior en la medida de lo posible, pero jamás en sustitución del ser interior.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:23

Comentario general

11.23 ¿Qué producen tus deseos? Si lo que deseas hace bien y termina bien, eres justo. Pero si lo que deseas te causa problemas a ti o a los demás, tu corazón se ha inclinado al mal. Más allá de lo que quieres, debes cuidar lo que eres; por tanto, sé justo. Comienza arrepintiéndote y sigue dando tu vida a Dios por medio de su Hijo Jesucristo; entonces los deseos de tu corazón se llenarán de luz y te darán paz, así como felicidad. Ahora comprendes por qué algunos viven felices, mientras que otros andan como enojados o frustrados.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:24

Comentario general

11.24-25 En el reino de los cielos, recibes dando. No suena lógico, no parece razonable. ¿Cómo vas a tener más dando? Tendrás más como resultado de que te es añadido más de lo que diste. Esto es una recompensa. Jesús dijo: Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir (Luc. 6:38). Al 4 por 1 Lo que diste primero es medido como bueno. Luego es medido siendo apretado (para que quepa el doble). Enseguida es medido remeciéndolo (para ponerle el triple). Y por último, es medido rebosando dicha medida (sobrante abundancia hasta ser cuatro veces). El discípulo Pedro preguntó: todo lo hemos dejado, ¿qué pues tendremos? Y el Señor le prometió cien veces más aquí (con persecuciones), más la vida eterna. Mucho más que 4, ¡cien veces! Tu pones la medida; de hecho, hasta la medida en lo malo funciona: David mató a Urías y murieron en consecuencia cuatro de sus propios hijos. Por lo mismo, retener más de lo justo te lleva a tener menos: Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza (11:24b). Ahorrar tiene un límite. Fuera de ese límite no es ahorro, sino injusticia. ¿Por qué es injusticia? Porque existe avaricia mientras otro se encuentra en necesidad. ¿Y cómo sabemos hasta qué punto es justo? Lo sabemos en que estás dando generosamente y aun así recibes más de lo que das. Es decir, no tienes porque guardas, sino porque tus entradas superan tus salidas siendo muy productivo. Si tu riqueza viene de la productividad y no de la avaricia, vas bien. Irónicamente, la avaricia suele llevar a la pobreza. ¿por qué? Porque el énfasis del corazón se encuentra en guardar y no en producir. No te haces rico ahorrando, sino produciendo. La generosidad es el camino de la abundancia (siembra y cosecha); mientras que la estrechez atrae la pobreza. Cumple tus compromisos, paga tus deudas y se libre para dar e invertir y te harás rico. Así funciona el Reino y las leyes que gobiernan la tierra. La mezquindad es absolutamente contraria a Dios, incluso contraria a ti mismo. Es contraria a Dios, pues su generosa naturaleza es manifestada al darnos a su Hijo para nuestra salvación. Siendo pecadores, Cristo murió por nosotros. Dios es bueno, generoso. Tu fuiste creado a su imagen y semejanza, por eso te sientes bien cuando actúas con generosidad y también te sientes mal cuando cierras tu mano. En última instancia, nada es nuestro, por lo que jamás damos lo propio. Todo pertenece a Dios y Él puede disponer de su creación como guste, incluyéndonos a nosotros mismos. ¡Hasta nuestra vida le pertenece! La generosidad reconoce que Dios es el dueño; mientras que la avaricia trata de adueñarse de la propiedad de Dios. Por eso el Señor le llama idólatra al avaro. La vida te presentará muchas oportunidades para ser generoso, no solo en dinero, sino en tiempo, talentos y amor. Siempre hay alguien más a quien alimentar, proteger, bendecir. Se generoso en la medida de lo posible. ¿Sabías que Dios ama de forma especial a los que son generosos? Él dice: cada uno de cómo propuso en su corazón: no con tristeza ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre (2 Cor. 9:7). Si Dio a su Hijo por los pecadores, ¡imagina lo que puede hacer por los generosos! ¡Serás prosperado y feliz! ¡Serás recompensado en esta vida y en la porvenir! En su amor, Dios bendice al generoso. La prosperidad funciona bajo el principio de la siembra y la cosecha: Pero esto digo: el que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará (2 Cor. 9:6). Tu pones la medida de cuán bendecido quieres ser.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:25

Comentario general

11.24-25 En el reino de los cielos, recibes dando. No suena lógico, no parece razonable. ¿Cómo vas a tener más dando? Tendrás más como resultado de que te es añadido más de lo que diste. Esto es una recompensa. Jesús dijo: Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir (Luc. 6:38). Al 4 por 1 Lo que diste primero es medido como bueno. Luego es medido siendo apretado (para que quepa el doble). Enseguida es medido remeciéndolo (para ponerle el triple). Y por último, es medido rebosando dicha medida (sobrante abundancia hasta ser cuatro veces). El discípulo Pedro preguntó: todo lo hemos dejado, ¿qué pues tendremos? Y el Señor le prometió cien veces más aquí (con persecuciones), más la vida eterna. Mucho más que 4, ¡cien veces! Tu pones la medida; de hecho, hasta la medida en lo malo funciona: David mató a Urías y murieron en consecuencia cuatro de sus propios hijos. Por lo mismo, retener más de lo justo te lleva a tener menos: Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza (11:24b). Ahorrar tiene un límite. Fuera de ese límite no es ahorro, sino injusticia. ¿Por qué es injusticia? Porque existe avaricia mientras otro se encuentra en necesidad. ¿Y cómo sabemos hasta qué punto es justo? Lo sabemos en que estás dando generosamente y aun así recibes más de lo que das. Es decir, no tienes porque guardas, sino porque tus entradas superan tus salidas siendo muy productivo. Si tu riqueza viene de la productividad y no de la avaricia, vas bien. Irónicamente, la avaricia suele llevar a la pobreza. ¿por qué? Porque el énfasis del corazón se encuentra en guardar y no en producir. No te haces rico ahorrando, sino produciendo. La generosidad es el camino de la abundancia (siembra y cosecha); mientras que la estrechez atrae la pobreza. Cumple tus compromisos, paga tus deudas y se libre para dar e invertir y te harás rico. Así funciona el Reino y las leyes que gobiernan la tierra. La mezquindad es absolutamente contraria a Dios, incluso contraria a ti mismo. Es contraria a Dios, pues su generosa naturaleza es manifestada al darnos a su Hijo para nuestra salvación. Siendo pecadores, Cristo murió por nosotros. Dios es bueno, generoso. Tu fuiste creado a su imagen y semejanza, por eso te sientes bien cuando actúas con generosidad y también te sientes mal cuando cierras tu mano. En última instancia, nada es nuestro, por lo que jamás damos lo propio. Todo pertenece a Dios y Él puede disponer de su creación como guste, incluyéndonos a nosotros mismos. ¡Hasta nuestra vida le pertenece! La generosidad reconoce que Dios es el dueño; mientras que la avaricia trata de adueñarse de la propiedad de Dios. Por eso el Señor le llama idólatra al avaro. La vida te presentará muchas oportunidades para ser generoso, no solo en dinero, sino en tiempo, talentos y amor. Siempre hay alguien más a quien alimentar, proteger, bendecir. Se generoso en la medida de lo posible. ¿Sabías que Dios ama de forma especial a los que son generosos? Él dice: cada uno de cómo propuso en su corazón: no con tristeza ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre (2 Cor. 9:7). Si Dio a su Hijo por los pecadores, ¡imagina lo que puede hacer por los generosos! ¡Serás prosperado y feliz! ¡Serás recompensado en esta vida y en la porvenir! En su amor, Dios bendice al generoso. La prosperidad funciona bajo el principio de la siembra y la cosecha: Pero esto digo: el que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará (2 Cor. 9:6). Tu pones la medida de cuán bendecido quieres ser.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:26

Comentario general

11.26 En el comercio, esconder un producto eleva su precio; pero es una práctica deshonesta repudiada desde el principio. Un mal comerciante hará tal cosa, pero al ser descubierto, será aborrecido por el pueblo. Pueblo que, dicho sea de paso, perjudicó con la ausencia del alimento. El Reino de Dios funciona de forma semejante; mediante la ley de siembra y cosecha, dar e invertir. Esconder el grano, la semilla que es la Palabra de Dios, trae maldición y pobreza que pierde el potencial. Siembra y serás bendecido. Da y se te dará.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:27

Comentario general

11.27 No solo buscar el bien, sino buscarlo diligente y apresuradamente. El versículo literalmente dice en su idioma original: “el que madruga buscando el bien”. Procura el bien y procúralo ya. Haciendo esto se encuentra buena voluntad, favor. En forma equivalente, quien busca el mal lo recibirá, aunque no madrugue para buscarlo (a diferencia del bien). Tienes la clase de vida que procuras, el bien o el mal no son una suerte, sino un resultado. Viene sobre ti según las decisiones que fuiste tomando día a día, consciente o no. Tendrás lo que decidas, experimentarás lo que buscaste. De manera que no culpes a los demás por lo que tu alma buscó. No que buscarás que te fuera mal, pero su procuraste cosas que no deberías haber procurado por ser malas, luego el mal te alcanzó. En el día final cada quien dará a Dios cuenta de sí mismo sin poder depositar la responsabilidad sobre nada ni nadie más.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:28

Comentario general

11.28 La vida tiene distintas estaciones, primavera, verano, otoño e invierno. Tiempos de abundante fruto y épocas en los que las cosas son más difíciles. Sin embargo, podrías experimentar primaveras o temporadas de bendición y buenos resultados mucho más largas que los malos tiempos. ¿De que depende? De que seas o no justo. Si pones tu confianza en las cosas perecederas, como las riquezas y los bienes materiales, harás de tu vida largos inviernos. Escasez, necesidad o problemas. Podrías tener riquezas, pero vivir infeliz, como en el frío invierno. Pero si eres justo, lo que aquí corresponde a poner tu fe o confianza en Dios, reverdecerás, vivirás como en una primavera permanente en donde las cosas son más fructíferas. No que carezcas de esfuerzo, pero sí tendrás abundante felicidad. Busca la vida y no los bienes materiales. La vida es imperecedera, en ella siempre serás rico.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:29

Comentario general

11.29 Perturbar la casa es como mover el agua haciéndola turbia, de hecho, el vocablo hebreo usado aquí, significa eso. Perturbar la casa es alborotarla, ocasionar problemas familiares, situaciones de desorden, conflictos. Quien hace esto hereda viento; es decir, no deja nada a la siguiente generación, pues lo pierde todo. Incluso terminará sirviendo a otra persona que fue más sabia o que hizo las cosas en su vida con sabiduría. Es necio ocasionar una guerra civil en tu propio hogar; pelearte con los tuyos es un suicidio emocional, social y económico.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:30

Comentario general

11.30 Como Cristo, quienes están en Él son árboles de vida que sanan a los demás. Dedícate a salvar a otros independientemente de cuál sea tu oficio en este mundo (Sal. 1; Ap. 22:2; Gn. 2:9). Eres un árbol de vida y tu fruto debe darse para la satisfacción de Dios. Dicho fruto es salvar almas mediante el precioso evangelio de Jesucristo. Nunca harás nada mejor que salvar almas ni agradarás más a Dios con nada como trasmitir su vida. Cuando das vida estás vivo y tu sabiduría es demostrada salvando.

— Roberto Tinoco

Proverbios 11:31

Comentario general

11.31 Aquí y ahora; es lo justo. Cierta ocasión en la que el Señor enseñaba sobre la imposibilidad de salvarse a sí mismo, pero que Él podría salvarlo, surgió en la mente de los discípulos la duda acerca de las recompensas: Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna (Mar. 10:28-30). Si hay pago aquí y sí lo habrá en la eternidad. Dios es confiable y justo. No puede evitarse, la justicia se ejercerá no solo en la eternidad, sino que comienza en esta vida. La ley en la tierra es que todo lo que el hombre sembrare, eso también cegará, el hombre no puede burlar a Dios y no debe engañarse a sí mismo pensando que puede hacerlo (Gal. 6:7). Se representa a la justicia como una mujer ciega con una balanza en la mano, entiendo el símbolo y comprendo el por qué de ello, sin embargo, la justicia es Dios con los ojos abiertos viendo cada detalle.

— Roberto Tinoco

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