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Proverbios 18
Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Proverbios 18: RV60
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Proverbios 18:1
18.1 Todo lo que hace falta para que el hombre se pierda es seguir sus propios deseos. Hacer caso a los anhelos de la carne pierde fácilmente. Sin Dios, nuestros anhelos carecen de brújula y nos meten en problemas. Podemos llamarle egoísmo y también vanidad, pero simplemente se trata de naturaleza humana caída. Requerimos la guianza divina para llegar a buen puerto. Si Dios somos obstinados participando en cosas que no eran para nosotros; es decir, aquello que no corresponde al plan divino para nosotros. Puede ser el propósito de alguien más, pero solo será bueno para ese alguien más. No te guíes por lo que sientes, sino por la Palabra de Dios.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:2
18.2 Ligado al versículo anterior, es característico del necio que hace lo que quiere, lo que siente y lo que piensa. Para él, solo él tiene razón. No se le puede aconsejar porque solo disfruta o siente placer en hacer lo que desea. Ningún necio es enseñable por estar dedicado a presumir lo que supuestamente sabe. Le gusta escucharse a sí mismo. Sin discernimiento cree saber, no tiene placer en la inteligencia.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:3
18.3 Todo menosprecio tiene maldad que lo produce. Nadie toma en poco a su prójimo sin tener primero malicia en su corazón; malicia que no necesariamente es hacia la persona que menosprecia, sino en general, pero que se manifestará hacia alguno en específicio. No valorar a tus semejantes es una muestra de que el mal se encuentra en tu corazón. En lugar de revisar defectos y virtudes ajenas, limpia tu alma. Hazlo pronto, pues esta clase de comportamiento te traerá afrenta tanto a ti, como a quienes no valoras apropiadamente.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:4
18.4 Transfórmate en un manatial de vida, una fuente de sabiduría para todos los que te conozcan. La Palabra de Dios debe estar en tu corazón como la base que te permitirá hablar dando vida a quienes te escuchen. Existen pozos secos y también ríos sucios, pero tú puedes ser un río de vida. Habla la Palabra de Dios y será Dios hablando. Él no habla por hablar y todas sus palabras son poderosamente creativas. Purifica tus labios, lava tu alma, llénate de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras que Dios da (1 Pedro 4:11). Ponle profundidas a los conceptos que expresas, sé intenso en sabiduría verbal. Hablar con sabiduría requiere hablar con profundidad. La vida no es superficial, mira más adentro.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:5
18.5 Tener respeto del impío, se refiere a favorecer al injusto o malo, ya sea legalmente, negocios o en cualquier aspecto que busque aprovecharse del justo haciéndolo caer o dañándolo. Esto no es bueno, provoca tinieblas, maldad e injusticia en el mundo. La caída de un justo es un gran mal a la sociedad, una pérdida para quienes intentan vivir honorablemente. Lo bueno que hacía se queda incompleto; y lo bueno que le faltaba por hacer, se pierde. Dios tendrá que levantar a otro justo en su lgar, pero mientras tanto, el reino parecerá detenerse. No tengas en poco esta clase de mal.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:6
18.6-7 Sigue terco hablando mal y el mal te alcanzará. Contienda, azotes, quebranto y ataduras son resultado de no gobernar la boca. Conozco personas que se ataron a sus dichos desde su juventud: “nunca me casaré”, “en mi familia siempre hemos sido pobres”, “la diabetes es normal entre nosotros”, “no puedo dejar tal vicio”, “no hay esperanza para mí”, etc. El dolor y la esclavitud pueden ser desatados por la lengua. No es una acción mágica, sino la relevancia que tienen las palabras en esta creación. Hablar jamás será un acto sin importancia ni consecuencias.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:7
18.6-7 Sigue terco hablando mal y el mal te alcanzará. Contienda, azotes, quebranto y ataduras son resultado de no gobernar la boca. Conozco personas que se ataron a sus dichos desde su juventud: “nunca me casaré”, “en mi familia siempre hemos sido pobres”, “la diabetes es normal entre nosotros”, “no puedo dejar tal vicio”, “no hay esperanza para mí”, etc. El dolor y la esclavitud pueden ser desatados por la lengua. No es una acción mágica, sino la relevancia que tienen las palabras en esta creación. Hablar jamás será un acto sin importancia ni consecuencias.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:8
18.8 El chisme tiene buen sabor pero no es alimento; deforma o corrompe al ser humano desde lo profundo de su ser. Si prestas tu oído prestas tu corazón. Los conceptos entran al cerebro, pero la maldad de dichos conceptos llega más profundo. Chismoso, hebreo nirgán. Significa “enrollar”, como un libro, pero enrollarlo en pedazos. Anteriormente los libros era a semejanza de pergaminos que se enrollaban; pero hacerlo en pedazos es quitar su congruencia, destruir o tergiversar su significado. Esta palabra se usaba para los calumniadores; en otras palabras, es la acción del diablo. Un chismoso es un emisario de las tinieblas que lleva su veneno.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:9
18.9 El obrero flojo es un ladrón. Una persona irresponsable, perezosa que incumple su labor es hermano de baal shakját (literal hebreo), es decir, del señor de la ruina. Si esto es cierto para las cosas de este mundo, que solo pagan las cuentas cotidianas, es aun más cierto para las cosas eternas del reino de Dios. El obrero del Señor debe ser especialmente trabajador, esforzado y diligente; ¿acaso habría de hacer la obra de Dios como si sirviera a Satanás? ¿Será un destructor infiltrado?
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:10
18.10 Torre fuerte, como las que se edificaban para las ciudades amuralladas y que representaban su poder y fortaleza. Tal es Dios para el creyente, su poder y fortaleza. En Él está su resistencia. Lo seguros que podemos ser depende de cuanto de Dios tenemos en nosotros y no de cuanto podemos de este mundo. Dicho baluarte está en Dios, específicamente, el versículo dice en el Nombre de Yahwéh. Conocer el Nombre de Dios es como haber recibido de Él información privilegiada por ser íntimo. Como su amigo personal eres especialmente protegido por Él. Sin embargo, varias cosas se demandan del hombre para poder lograr dicha relación. La primera es ser justo, vivir acorde a los parámetros divinos, lo que Él desea para nosotros. En segundo lugar, correr hacia Él en el momento de necesidad. No es apatía ni incredulidad, sino fe apasionada. Entonces será levantado, puesto en una posición de inalcanzable por el Señor.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:11
18.11 En contraste con el versículo anterior, las riquezas son para el rico su confianza, contrario en aquel que, teniendo o no riquezas, tiene su confianza en el Señor (vr. 10). ¿A dónde corres en la adversidad? ¿En qué o en quién piensas en cuanto enfrentas un problema? Esa es tu torre fuerte o ciudad fortificada. El problema de confiar en cosas de este mundo en lugar del Señor, es que se trata sólo de imaginación. No hay verdadera seguridad ni certeza, simple utopía. En hebreo maskít, figura, nada cierto, una sombra, imaginación únicamente.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:12
18.12 Esta vida se encarga de poner a cada uno en su lugar. Si el hombre se enorgullece elevándose a sí mismo, viene fracaso y vergüenza por ello. Asimismo, para llegar lejos conviene tener un carácter humilde o sensato. El consejo es no tener de uno mismo más alto concepto que el que se debe tener, sino pensar con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno (Rom. 12:3). Crece de adentro hacia fuera, no necesitas presumir de afuera hacia dentro.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:13
18.13 Tenemos dos oídos y una boca, debiéramos escuchar el doble de lo que hablamos. Por esto mis hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse, porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios (Stg. 1:19). La razón por la que respondemos antes de escuchar es por menospreciar a nuestro interlocutor, esto no debe ser así. Si aprecias a tu prójimo valoras sus palabras. Es vergonzoso dar por sentado lo que se va a escuchar antes de haberlo oído y trae oprobio responder, sea debate o una simple conversación, sobre algo que suponemos, pero que termina siendo distinto a lo que nos iban a decir. No supongas, asegúrate. Nuestras suposiciones generalmente están equivocadas.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:14
18.14 Muchas enfermedades tienen sanidad en un cambio de actitud (17.22); así como también, muchas enfermedades tienen su origen en una mala actitud. Ser depresivo suele llevar a ser enfermizo. Irónicamente victimizarse produce pasarla muy mal. Eñ ánimo decaído es esa clase de carácter que rápidamente se duele, se queja, se siente mal. Es especialista en sufrir y hacerle caso a un mal sentir. Como si hallara cierto grado de placer en ser quien sufre. Limosnero de amor, así sea en forma de lástima, pero que termina por ser su muerte un descanso a los que primero se dolían de él.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:15
18.15 El entendido es creativo (heb. caná). Evidentemente su creación es producto de la sabiduría. Esto es el resultado de la búsqueda e investigación del buen conocimiento, oído atento a aprender. Ser entendido (heb. bín) es ser capaz de separar mentalmente, discernir entre lo malo, lo bueno y lo mejor. ¿Eres una persona entendida? No poder conocer la diferencia limita enormemente la creatividad y ocasiona vidas sin soluciones.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:16
18.16 Siembra y cosecha; usa tus bienes para hacer relaciones públicas (Lucas 16:9). Si tienes amigos tienes oportunidades. Utiliza los bienes materiales como herramientas para subir de posición o abrirte oportunidades en la vida; a todo mundo le gustan los regalos, incluso las personas en eminencia; por ello, acostúmbrate a hacer regalos, especialmente a aquellos que sean contactos claves para el futuro. No uses a la gente para adquirir riquezas, sino usa a las riquezas para conseguir personas.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:17
18.17 Si tuvieras que juzgar entre dos partes o tuvieras que escuchar acerca de alguna diferencia, no te inclines a dar la razón al primero que oigas. Lo más probable es que, por no conocer la otra cara de la historia, cometas un error de juicio. Por tanto, nunca tomes decisión alguna sin la información completa, escucha siempre ambas versiones del asunto. No es común que toda la verdad, en todos sus detalles, esté de un solo lado. Recuerda que tienes dos oídos y todas las historias tienen dos caras.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:18
18.18 En tiempos bíblicos del Antiguo Testamento, por carecer de sistemas de juicio, al no poder resolver algún asunto, ya sea por falta de testigos y de elementos probatorios, se tenía que recurrir a la suerte. Más no la suerte como quien va con un agorero, sino la suerte que consultaba un líder espiritual íntegro para que Dios diese su resolución. Incluso si dicho líder era el sacerdote, usaba Urim y Tumim, las piedras que llevaba en sus vestiduras sacerdotales, específicamente en el pecho, y que mediante brillar o apagarse daban la respuesta como deletreando (el alfabeto hebreo estaba en dichas piedras). Esto era una medida emergente para ponerle fin a un pleito, especialmente cuando se trataba de fuertes que podrían causar mayores males mutuamente. Hoy no debemos recurrir a estos métodos emergentes, pues generalmente las naciones actuales cuentan con un sistema de justicia muy elaborado.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:19
18.19 Es muy fácil ofenderse y también es es muy fácil no ofenderse; una decisión personal. La ofensa es una trampa que aprisiona almas. El ofendido se siente víctima, pero no lo es del todo. Y fácilmente se convierte en el ofensor. La palabra ofensa en hebreo significa “dar zancadas” y se refiere a retirarse de alguien como teniendo algo contra él. La ofensa construye muros, el hermano ofendido es como una ciudad fuerte. Hay familias que tienen muros, no me refiero a las casas y sus muchos pasillos, sino a divisiones entre sus miembros por sentirse ofendidos unos con otros. Que haya muros separando una casa de otra es entendible; pero que haya muros dentro de la casa puede ser abrumador, asfixia, impide la libertad, el movimiento y el descanso. Las ofensas es como poner un muro a media sala y otro a media cocina, así como a media recámara. La ofensa hace tercos, por eso es que el hermano ofendido es tenaz. Reconciliarse entre miembros de la familia puede ser más difícil que conquistar una ciudad amurallada. En tiempos bíblicos sitiar una ciudad podía llevar meses, no en vano los romanos hacían fortificaciones para soportar si se necesitaba, años en el sitio. Algunos hacen fortificaciones, destruyen sus bosques y pasan terribles penurias, pero mantienen el sitio unos y el muro otros. No se vale el orgullo donde se tiene la misma sangre, esto aplica aun más para los cristianos y su congregación. Seguramente has escuchado la frase: “es que me ofendió” (espero que no la hayas dicho tú). La respuesta es sencilla: “pues no te ofendas”. La ofensa hace contiendas, y éstas entre hermanos. Donde existen humanos conviviendo existirán conflictos. Nuestras propias diferencias producen conflictos. Debiera ser visto como común y como normal y pasar por alto tales conflictos; pero cuando alguno se siente ofendido, contenderá por todo. Se vuelve intolerante y pelea con facilidad. Tienen, por decirlo así, almas quemadas. ¿Te has quemado la piel de modo que hasta el aliento te lastima? Así es el alma ofendida, todo lo lastima. La ofensa aprisiona, es como cerrojos de alcázar. Los cerrojos de alcázar son un portón reforzado con rejas usado por los príncipes en sus fortificaciones. Si las contiendas siguen, van forjando una reja, poniendo pleito a pleito, palabra a palabra, rejas entre los involucrados. Haciendo del pariente un enemigo y no existe peor enemigo que el que se tiene dentro. Las rejas hacen ver mal las casas, como prisiones voluntarias. Así es la vida de los ofendidos, están presos de sus rencores. Una familia no debe tener rejas.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:20
18.20 Ligado al versículo anterior (mira las notas), cuyo tema es la ofensa, la ofensa amarga. Lo que sucede con la ofensa, cuando no hay perdón entre los miembros de la familia, es que se abrirá la boca con amargura. Esto llena el vientre, hace personas que día a día comen más amargura. Cada familia tiene sus propios gustos de alimentación; pero tratándose del alma, los ofendidos comen amargura diariamente. Te comerás tus palabras, así que endulzalas. Te trasformarás en lo que hables, así como tu cuerpo se transforma en lo que come; por tanto, aliméntate de la Palabra de Dios transformándote en su imagen y semejanza.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:21
18.21 Las repercusiones de nuestras palabras pueden llegar a la vida y la muerte. No de manera mágica simplemente por la emisión del sonido ni por un poder especial o misterioso en el que habla, sino porque hablar no es irrelevante a causa de lo que provoca en los oyentes y su reacción. Por ejemplo, la ofensa puede ocasionar la muerte. Primero produciendo amargura en quien escucha, este es un grado de muerte; y después, por la posibilidad de provocar una mala y violenta reacción por esa misma amargura. Existen personas, familias, iglesias y organizaciones que van menguando poco a poco, muriéndose; y todo comenzó con las ofensas. Es en este sentido que lo que pides y hablas, recibes. Incluso podrías programarte a tener éxito o a fracasar mediante tu manera de hablar, lo que confiesas podrías experimentarlo haciéndote dirigido hacia allá. Cambia tu vida cambiando tu hablar. Y cambia tu hablar cambiando tu corazón. El destino de tu vida está en tu boca, como dice Santiago en su capítulo 3: Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño. Y también escribió: la lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación. La rueda de la creación, literalmente, del cosmos, es afectada por tus palabras, ya sea para cumplir o para estorbar el propósito de Dios para ti. Tienes timón, tienes rienda, vas hacia donde hablas. Cuando el Señor Jesucristo dijo que no solo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios vivirá el hombre, estaba diciendo entre otras cosas, que la vida depende de la palabra que crees; y de hecho, hablamos las cosas que creemos. Quien cree en cosas ridículas como los omnis habla de omnis, quien cree absurdos como los fantasmas habla de fantasmas; y quien cree en la verdad del reino de Dios habla del reino de Dios. Así, llenamos el estómago por lo que hemos hablado; tenemos el trabajo que creímos y que confesamos. ¡Hasta tu vida y muerte está siendo influenciado por lo que hablas! Creí por lo tanto hablé dice la Biblia (2 Cor. 4:13); confesamos todos los días aquello que creemos y como resultado, tenemos de acuerdo a nuestra fe. Por todo esto debes amar tu lengua, es decir, invertirle a tu corazón una vida mejor, así tus palabras serán mejores, lo mismo que tu vivir.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:22
18.22 Tienes la esposa que hiciste; ¿ya te diste cuenta que Eva salió de Adán y que este versículo viene después de la lengua? (mira el versículo anterior y sus notas). Hombres, inviertan en sus esposas, son su mejor capital. Para esto, busca esposa, no mamá ni amante y mucho menos sirvienta. El que busca encuentra. El cónyuge es una elección. La primera elección de muchas es el matrimonio. La manera como abordamos esta primera decisión es importante para el resto de las decisiones. Los que buscaron esposa hallaron el bien. No todos buscan esposa. Unos buscan no estar solos. Hay buscadores de sexo. Contratistas de sirvientas. Aseguradores de su futuro financiero. Otros sí buscan esposa. Cuando Sansón, por ejemplo, se sintió traicionado o irrespetado por su esposa (cuando ella reveló el enigma) tuvo que hacer una elección. Desafortunadamente se equivocó. Decidió irse de la casa y amargarse, cuando quiso regresar, su esposa tenía otro marido (Jueces 15). Cuando José pensó que su prometida María había sido infiel, decidió dejarla en secreto, sin denunciarla a los ancianos (lo que habría resultado en su lapidación); pensó en llevar la infamia de que creyeran que la embarazó y abandonó: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente (Mateo 1:18-19). Otros comienzan a hablar mal al primer pleito. Hay quienes involucran a sus familiares en el problema matrimonial, provocando con ello que los familiares mantengan una mala opinión aún después de la reconciliación. Existen también quienes no solo se habrían ido, sino que están a la caza de cualquier falta para hacerlo. Más el justo, según el reino de los cielos, no es el que busca venganza, sino el que lleva la afrenta. Otro ejemplo: Abraham negó dos veces a Sara. Las dos veces fue a parar la mujer a un harem real. El marido lo tenía bien merecido, pues antepuso su seguridad a la de su matrimonio. Si no hubiera sido por la intervención divina, ambos habrían perdido todo. Demasiados matrimonios se han disuelto por la inseguridad o egoísmo de una de las partes. Complejos, traumas, inmadurez. Son las verdaderas razones por las que se arriesga el matrimonio. Un hombre decide vivir para sí mismo y termina encontrando a su mujer en la cama de otro. El caso es igual a la inversa. ¿Justifica esto el adulterio? De ninguna manera, pero explica sus orígenes. También podríamos considerar acerca de quienes tratan de llevar esposa a casa, pero sin llevar también a Jesús. Sabemos, por ejemplo, que Pedro era casado, pues llevó a Jesús a su casa en donde sanó a su suegra. No todos llevan a Jesús a su casa. Algunos se avergüenzan de Él. Bueno, quizá dirán no avergonzarse de Él, pero no cantarán una alabanza ni dirán una oración. “Mi marido puede molestarse” –es una elección. “No quiero problemas con mi esposa” –la misma elección. “Estoy esperando que Dios haga la obra” –no elegir es ya una elección. Otros llevan toda una andanada de religión, pero nada de Jesús. La Biblia no es miel para ellos, sino un mazo que blandir sobre el cónyuge una y otra vez. No dirigen cantos al cielo, sino al oído de su pareja; lo mismo que sus oraciones, las levantan con reclamos y condenas. ¿Es tan difícil presentar a Jesús? Nadie lleva un invitado acompañado de una banda de música, colgando cuadros de sus fotos por toda la casa y recitando sus palabras como exorcista popular. Simplemente abres la puerta y lo presentas: “Amor: Él es Jesús, la mejor Persona que conozco. Jesús: ella es mi esposo(a), mi otra mitad”. No hay nada agresivo, simplemente el inicio de una amistad.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:23
18.23 El espíritu de pobreza también despoja de la autoridad produciendo un carácter de papel. Por otro lado, ni el pobre debería sentir inseguridad ni el rico volverse prepotente; esto manifiesta a dos personas sin carácter que pueden ser afectadas para mal por el dinero, ya sea que lo tengan o que lo necesiten. ¿Te cambia el ánimo dependiendo de si tienes o no dinero? Entonces careces de carácter. Cuando debas hablar, habla con seguridad independientemente de la circunstancia.
— Roberto Tinoco
Proverbios 18:24
18.24 No es que encuentres personas idóneas a ti, sino que tú seas idóneo a otros. Eres la suma de tus amigos y tienes amigos según lo que tú eres. Las relaciones humanas, especialmente las que tienen que ver con la amistad, requieren inversión y de correspondencia. No busques buenos amigos, sé buen amigo. Las relaciones humanas, como todo bajo el sol, funciona con la ley de la siembra y la cosecha. Si dejas de sembrar, un día dejarás de cosechar. Mantén tus amistades cultivándolas. Respecto a la segunda parte del versículo, lo mencioné antes, los amigos son la familia que se escoge; en ocasiones llegan a ser más íntimos que la familia misma. Con el tiempo, salvo excepciones, nuestros amigos van cambiando. Esto se debe a que no todos vamos creciendo a la misma velocidad y por ende, los intereses y ocupaciones cambian. Nuestro diseño es social, vivimos relacionándonos unos con otros y no podemos ser plenos en la soledad. Como cristianos, esto es aun más cierto, pues la Palabra expresa que somos un cuerpo, el Cuerpo de Cristo y miembros los unos de los otros en codependencia. Sin embargo, pudiera darse el caso de amigos no benéficos que perjudican con su relación. Por eso es que necesitamos renovarnos en las amistades también. Esto no significa necesariamente dejar a los amigos, sino hacer nuevos amigos. Existen amistades nocivas, por ejemplo, dice la Biblia: Pasadas estas cosas, Josafat rey de Judá trabó amistad con Ocozías rey de Israel, el cual era dado a la impiedad (2 Cr. 20:35). Los reyes de Judá tuvieron más reyes considerados buenos, mientras que los reyes de Israel solían ser malos reyes. Esto se debía a que la Casa de Dios estaba en Jerusalén, Judá. Amistades cristianas tienen más posibilidades de ser buenas amistades que los que no creen en Cristo (entiéndase por cristianas, genuinamente cristianas). Josafat fue un excelente rey que trajo prosperidad a Judá, pero por hacerse amigo del mal rey Ocozías, vio la ruina de sus obras en aquello en lo que se asoció con Ocozías (sus barcos vr. 37). Era un yugo desigual: No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? (2 Cor. 6:14). Puedes caminar con un pie más pequeño que el otro, pero no tendrás la misma velocidad ni podrás saltar igualmente alto que si tuvieras las dos piernas del mismo tamaño. Cuidado con las relaciones disparejas. Con frecuencia en la Biblia se habla de hombres ociosos que ocasionaron problemas. Hombres ociosos se juntaron con Jefté; hombres ociosos fueron contratados por los judíos incrédulos para armar una turba e intentar matar a Pablo. La única posibilidad de juntarse con personas así es que se tenga la suficiente luz para transformarlos. David formó su primer ejército en la cueva de Adulam con lo peor de Israel y Jesús se juntaba con publicanos y pecadores porque los hacía santos. Se compran focos y se pone el número de focos necesarios para iluminar las habitaciones según las tinieblas que haya en ellas. Si eres un foco de 20 watts no intentes iluminar una ciudad. También puede darse el caso de personas que parecían amigos y finalmente muestran que no lo son. Esas son experiencias muy dolorosas: Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él; sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar; que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y andábamos en amistad en la casa de Dios (Sal. 55:12-14). El salmista conoció la traición y Jesús sufrió esto en Judas. Son “amistades” que no debes llorar. Llevas el carro al taller y te dan mal servicio, simplemente no vuelves a llevarlo allí y sigues adelante. Si puedes hacer eso con un automóvil que no tiene gran importancia, ¿no crees que debieras hacer lo mismo con tu corazón siendo tan importante? Si le diste tu corazón amando no se lo sigas dando sufriendo. Pero también existen, gracias a Dios, amistades benéficas. A estas hay que conservarlas: En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia (Pr. 17:17). Personas que se duelen en tu desgracia y se alegran en tu prosperidad; y tú debes hacer lo mismo hacia ellos. Algunos sólo soportarán tener lástima, pero no la envidia. Pero los amigos de verdad, en todo tiempo aman. ¿Eres un amigo de verdad? Incluso en la angustia son como hermanos. Si tu eres un verdadero amigo, cuando tu amigo está en angustia no haces “leña del árbol caído”, sino que serás más íntimo ayudando. Inviértele a la amistad: La dádiva del hombre le ensancha el camino y le lleva delante de los grandes (Pr. 18:16). Mi país, México, tiene problemas con los regalos, pues debido a la corrupción lo ve como soborno. Pero la cultura del reino de Dios incluye dar para crecer la amistad. Las relaciones humanas necesitan regalos y las buenas relaciones te llevan al éxito. Aprende a honrar a quienes deseas por amigos mediante regalos, presentes y favores. Evidentemente, a más grande el amigo, más grande la dádiva. Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas (Luc. 16:9) –dijo Jesús. El mundo dice: regala afecto, no lo compres; pero tal cosa no es bíblica. ¿Cómo regalas afecto sin generosidad. Jesús llamó riquezas injustas a lo que administras en esta vida, pues son de Dios, pero tu los usas como propios. Así que te dice úsalo bien, en la gente. ¿Tienes un enemigo? Véncelo a regalos. Si no lo ganas a él como amigo, al menos te ganarás a ti al no haberte convertido en tu enemigo. Incluso ni siquiera te sientas mal si no te dieran bien por bien, pues de todas maneras sembraste en lo eterno y te recibirán en las moradas eternas. Cuida la amistad. Recuerda el versículo que estamos meditando: El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano (Pr. 18:24). Depende de ti ser y tener amigos. Trata como quieres ser tratado. Si estás solo es tu culpa. Los amigos verdaderos convienen y ser un verdadero amigo conviene aun más. Debes mirar la amistad como dependiendo de ti, no dejarlo, aunque por supuesto no debes pasar tiempo con la persona que no quiere (no que no puede) pasar tiempo contigo. Haz de la amistad un asunto generacional, conserva las amistades de tu padre como amigos tuyos. Sé agradecido. No canses la relación llorando, no vayas a la casa de tu hermano en el día de la aflicción, ser el constantemente en problemas y dar lástima retira las amistades. ¿Quieres trato de pordiosero o de hermano? Se dan monedas por lástima, pero corazones por amor. Mejor es el vecino cerca que el hermano lejos. Mantente cerca, los medios electrónicos y redes sociales permiten la amistad aun en la distancia. Otro secreto importante en la amistad es la confianza. Es imprescindible proteger a los amigos aun en su reputación. Si tu fallaras, ¿cómo te gustaría ser tratado? Haz lo mismo con tu amigo. Cubre la falta: El que cubre la falta busca amistad; mas el que la divulga, aparta al amigo (Pr. 17:9). Te aseguro que tu amigo fallará tarde o temprano y también que tu fallarás, más temprano que tarde. En la amistad no procuramos impecables, sino hermanos; por lo que pasamos por alto nuestras fallas. Con todo, no olvides que la nueva vida requiere discriminar la amistad. Ama a todos, pero no intimes con todos.
— Roberto Tinoco