Antiguo Testamento
Nuevo Testamento
Tamaño de letra
Fondo de lectura
Proverbios 4
El sabio consejo de un padre
1Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, Y estad atentos, para que conozcáis cordura.🗨📝 2Porque os doy buena enseñanza; No desamparéis mi ley.🗨📝 3Porque yo también fui hijo de mi padre, Delicado y único delante de mi madre.🗨📝 4Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás.🗨📝 5Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;🗨📝 6No la dejes, y ella te guardará; Amala, y te conservará.🗨📝 7Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.🗨📝 8Engrandécela, y ella te engrandecerá; Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado.🗨📝 9Adorno de gracia dará a tu cabeza; Corona de hermosura te entregará.🗨📝 10Oye, hijo mío, y recibe mis razones, Y se te multiplicarán años de vida.🗨📝 11Por el camino de la sabiduría te he encaminado, Y por veredas derechas te he hecho andar.🗨📝 12Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos, Y si corrieres, no tropezarás.🗨📝 13Retén el consejo, no lo dejes; Guárdalo, porque eso es tu vida.🗨📝 14No entres por la vereda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malos.🗨📝 15Déjala, no pases por ella; Apártate de ella, pasa.🗨📝 16Porque no duermen ellos si no han hecho mal, Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno.🗨📝 17Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos;🗨📝 18Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.🗨📝 19El camino de los impíos es como la oscuridad; No saben en qué tropiezan.🗨📝 20Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones.🗨📝 21No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón;🗨📝 22Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo.🗨📝 23Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.🗨📝 24Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de los labios.🗨📝 25Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.🗨📝 26Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos.🗨📝 27No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
Actualmente seleccionado
Proverbios 4: RV60
Elige un fondo
Compartir versículo
Comparar versiones
Cargando...
Proverbios 4:1
4.1 La Biblia está llena de amonestaciones a oír; Jesús usaba constantemente esta misma amonestación. Sin oír la Palabra de Dios no podemos tener la sabiduría de Dios ni su bendición. Igualmente, oír la enseñanza paterna tiene grandes beneficios, entre ellos, volverse entendidos en el vivir cotidiano, de manera que el joven tenga una vida mejor. El joven es imprudente a causa de su inexperiencia y vigor, pero poniendo atención a la experiencia de un padre diligente que le enseña correctamente puede librarse de su imprudencia y tener mejor buen juicio; Salomón sabía de esto debido a la enseñanza de sus padres David y Betsabé (vr. 3). No menosprecies a tus padres, podrían ser la voz de Dios para ti. Siempre puedes aprender; escucha lo que debes y lo que no debes hacer.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:2
4.2 El proverbista Salomón toma la palabra en primera persona presentándose como un padre sabio enseñando hijos. Su enseñanza es buena, legendariamente sabio. Así es el Libro de Proverbios, contiene la sabiduría de los siglos. Tiene treinta y un capítulos, si lees uno diario habrás leído todo el libro en un mes. Si lo lees todos los meses en solo un año lo habrás leído doce veces, serás un discípulo del reino sabio. Dentro de dicha lectura aprecia la ley de Dios, su Palabra no solo es consejo, también es ley, autoridad, es Torá.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:3
4.3 Salomón no enseña a los hijos a escuchar la enseñanza de sus padres habiendo sido rebelde, sino porque él mismo fue diligente en aprender de David y ser formado por Betsabé, sus padres. Cuando dice “yo también fui hijo de mi padre” está siendo enfático en su atención y aprendizaje. No todos los que nacen genéticamente ponen atención espiritualmente. Hay que ser hijos en ambos ámbitos. Notemos la distinta influencia de padre y madre: el padre poniendo rumbo mediante la instrucción, tanto en palabra como en ejemplo, buena enseñanza. Y la madre forjando la sana identidad sabiéndose único, amado y especial. Cuando falta instrucción paterna el hijo suele carecer de sentido común y se mete en problemas o tiene mala vida; y cuando falta el tierno trato de amor materno el hijo suele ser inseguro, sin carácter y sin consciencia de destino o propósito, es decir, no aspira a grandes cosas. Desde luego que todos podemos sobreponernos a una mala educación, pero será más difícil. Procura un buen padre espiritual, si él tuviera la sabiduría de cien años, tú la recibirás también ahorrándote años y con posibilidades de aumentarla.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:4
4.4 Él me enseñaba –leemos. Usándose para “enseñaba” la palabra yará, que se usaba tanto para describir el fluir del agua como lanzar una flecha. Así debe ser la enseñanza paterna, tanto en lo natural, como en lo espiritual: enseñar al hijo a fluir, amoldarse, ser indeformable e indetenible como el agua, a la vez que tener un rumbo o propósito definido como una flecha. La instrucción es efectiva si el hijo se aferra de corazón, con toda pasión e intención a la enseñanza recibida. No es escuchar una palabra, sino practicarla lo que la hace benéfica en el discípulo o hijo en cuestión. Asirse a las razones y guardar los mandamientos, esto es, conservar la doctrina y practicar el mitsvá o mandamiento. En esto se encuentra la buena vida. Todos existen, pero solo viven de verdad quienes se han ajustado a las normas de la vida. Entonces reciben sus beneficios.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:5
4.5 Adquiere traduce un término que significa obtener mediante un pago. La sabiduría tiene su precio; así como la inteligencia. Dicho precio es no separarse ni intelectual ni conductualmente de la Palabra de Dios, lo que sale de la boca de Dios, de eso vive el hombre –dijo Jesús.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:6
4.6 La mayoría de los problemas del hombre son ocasionados por decisiones sin sabiduría. Antes de pensar en resolver problemas necesitas adquirir sabiduría. La fuente del mal es la necedad, por lo que la fuente de su remedio es la sabiduría. Sin embargo, no se trata de conocimiento abstracto, sino de una relación con Dios por medio de su Palabra (vr. 5); de allí que debes amar la sabiduría.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:7
4.7 Es mejor tener sabiduría que bienes y riquezas, pues los bienes y riquezas sin sabiduría se pierden; mientras que la sabiduría puede obtenerlos y retenerlos. La prioridad en este mundo es ser rico en sabiduría (entendiéndose por sabiduría la comunión con Dios a través de su Palabra). Ser siempre será mejor que tener; la sabiduría es lo que te engrandece. Las posesiones son medios, pero sin la sabiduría el medio no tiene un para qué.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:8
4.8 Dios honra a los que le honran y cuando Dios se expresa en forma de Verbo o sabiduría engrandece al hombre que le engrandece. Abrazar la sabiduría es asirse amorosamente a la revelación de la Palabra de Dios; como recompensa Dios honra a dicha persona. Literalmente esa honra es kabad, un derivado de gloria. En otras palabras, quien ama la sabiduría divina es convertido en glorioso. Su vida, sus asuntos, su ser entero, y por supuesto, su eternidad, serán gloriosos.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:9
4.9 La sabiduría produce vida de Reino, eres tan alto como tu cabeza, la cual es Cristo. Él es la sabiduría que debe dirigirte. Por Él eres transformado en glorioso, digno, tienes favor y eres hermoseado con honores. En Cristo como la sabiduría de tu vida llegas a ser la mejor versión posible de tu ser.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:10
4.10 No, no está definido el día de tu muerte. Si así fuera, Dios no daría promesas de alargar la vida. El límite de tu vida puede ser aumentado; la condición es que vivas conforme los principios de la sabiduría de Dios, la cual, dicho sea de paso, se encuentra en la Biblia. Dichos principios de vida traen salud, bienestar y fortaleza. renuevan no solo tu alma, sino tus células. Quien aprende a vivir, vive mejor, lo que redunda en que también viva más. Claro, la excepción es el martirio, el cual es llamado de unos pocos.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:11
4.11 Como secuencia del versículo anterior, aprender a vivir hace vivir más y mejor. Dios nos encamina por este camino haciéndonos sabios (si abrazamos su Palabra), por veredas derechas, lo que significa que toda nuestra conducta es gobernada por su justicia; aun cuando pareciera que se trata de nuestra voluntad (nuestras veredas); aunque en realidad es Dios quien nos ha hecho andar por ahí. Cuando terminemos nuestros días y miremos atrás para ver por donde hemos andado, reconoceremos que su Mano nos estuvo llevando todo el camino. ¿Cómo sabemos que va guiándonos? Lo sabremos si estamos creciendo en la sabiduría de su palabra, así como obedeciéndole en sus razones; esto junto con el versículo siguiente.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:12
4.12 Sabemos que Dios está guiándonos por su camino si nuestros pasos son estables y sin tropiezo. Dios no nos dejará cansarnos, extraviarnos ni caernos. Si alguna de estas cosas se presenta, es indicio de habernos apartado de la sabiduría. Volviendo a ella por medio de la Palabra de Dios volvemos a tomar equilibrio y estabilidad en el andar, es decir, en el vivir. Aun cuando sean tiempos difíciles o necesitemos apresurar el paso corriendo, no tropezaremos siguiendo su Palabra.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:13
4.13 Recibir el consejo sabio de la Palabra de Dios y retenerlo proporciona vida, la vida verdadera. Jesús dijo que sus Palabras son espíritu y son vida (Juan 6:63), es exactamente lo mismo. Guardar la instrucción o el consejo de la sabiduría es practicarla. No es lo que sabes, sino lo que haces lo que te da una buena vida. Los teóricos en conocimiento también son teóricos en resultados.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:14
4.14-15 Los malos andan en la misma dirección, por ello producen veredas, angusturas transitadas. Los malos tienen sus caminos muy definidos. No se puede andar o comportarse como malos sin terminar en el destino de los malos. Toda vereda tiene un final y todo camino un destino; andar en la vereda y camino de malos es llegar a su mismo castigo. No debe llamarse a sí mismo bueno quien anda en camino de malos ni considerarse justo que el que sigue malos pasos. Tampoco debe esperar terminar bien el que sigue el mal. La sabiduría te libra de esta clase de conducta; son los necios quienes siguen a los malos. ¡No vayas por el mal camino! Nadie sino tú puede tomar esta decisión y nadie sino tú tendrá por siempre su consecuencia.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:15
4.14-15 Los malos andan en la misma dirección, por ello producen veredas, angusturas transitadas. Los malos tienen sus caminos muy definidos. No se puede andar o comportarse como malos sin terminar en el destino de los malos. Toda vereda tiene un final y todo camino un destino; andar en la vereda y camino de malos es llegar a su mismo castigo. No debe llamarse a sí mismo bueno quien anda en camino de malos ni considerarse justo que el que sigue malos pasos. Tampoco debe esperar terminar bien el que sigue el mal. La sabiduría te libra de esta clase de conducta; son los necios quienes siguen a los malos. ¡No vayas por el mal camino! Nadie sino tú puede tomar esta decisión y nadie sino tú tendrá por siempre su consecuencia.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:16
4.16 La maldad llega a tal punto que el malo pierde la paz si no ha hecho mal y no se siente triunfador o exitoso si no se ha aprovechado de alguien más. No puede descansar sin sacarle ventaja a su prójimo. Simplemente no es feliz a menos de que sea feliz a consta de otro. El mal existe sólo si hace mal y sin hacerlo siente morir.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:17
4.17 Para hacer el mal, el hombre necesita alimentarse del mal; entonces su carne se fortalecerá para hacer lo malo. Para hacer el bien igualmente necesitamos alimentarnos del bien. Todo nuestro cuerpo tiene la capacidad de alimentar el ser interior mediante sus sentidos; lo que escuchamos, lo que vemos, lo que sentimos, lo que comemos, todo nos alimenta para bien o para mal. Desde luego que busca alimentarse según el corazón del hombre le pide, de ahí brotan los malos pensamientos, sentimientos y voluntad. ¿Cuál es tu pan? ¿Qué es lo que bebes? Tus obras denuncian tu alimento y más aún, la condición de tu alma, si buena o mala.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:18
4.18 En contraste con los malos que se alimentan de maldad y en consecuencia realizan maldades (vr. 17), el justo alimenta su alma de sabiduría y por tanto va en aumento de su justicia. Se le compara con la luz del sol, tenue en el amanecer, pero que llega a dominarlo todo en el transcurso del día, porque la justicia del justo procede de la luz. El justo no pertenece a las tinieblas como el impío (vr. 19); sino que es la manifestación de Dios que comienza con poca justicia, no es totalmente justo al inicio, pero conforme avanza la vida, la luz y Vida de Dios crece en Él llenando cada área de su ser y por ende, de su vivir. Un día será plenamente justo, lleno de vida, luminoso, bueno. No te desanimes si todavía no eres lo justo que debieras, sigue adelante, lo serás. La luz de Dios en ti es poderosa para llevarte a la plenitud, brillarás manifestando la gloria de Dios. Mantente en luz.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:19
4.19 En contraste con los justos (vr. 18), los impíos cada vez tienen menos luz, de manera que poco a poco dejan de distinguir las virtudes propias de la luz confundiendo el bien y el mal. Con el tiempo están tan oscurecidos que no son capaces de reconocer sus errores y tropiezos. No distinguen sus malos pasos como malos careciendo de la posibilidad de recuperarse. Pierden toda conciencia de luz de forma que no pueden creer en Dios ni salvarse. ¿Cómo va tu vida? ¿Cada vez tiene más luz o más tinieblas? Reflexiona y camina en luz mediante la fe y la Palabra de Dios.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:20
4.20 Literalmente: “levanta las orejas a mis Palabras y ensancha tu oído a mis dichos”. Palabras en el sentido de tema y dicho refiriéndose al contenido del discurso. El Señor como el Verbo o la sabiduría de Dios manda escuchar y oír, dos cosas. Escuchar refiriéndose a la predicación de su palabra y oír la revelación espiritual de la misma. Poner atención externa e internamente. Escuchamos y oímos. Algunos paran oreja escuchando el sonido, pero no comprenden el contenido. Otro podrían entender la Palabra ensanchando el oído espiritual, pero se niegan a escucharla.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:21
4.21 Después de hablar del oído en el versículo anterior, el presente se enfoca en el sentido de la vista (recuerda que el proverbista ha venido hablando de alimentarse del bien o del mal (mira la nota 4.17) y esto a través de los sentidos, lo que resulta en desarrollo para bien o para mal (vrs. 18-19); así que ahora habla de otro sentido más que sirve para alimentarse interiormente: la vista. Más específicamente: ver la Palabra de Dios, leerla. Recibimos la Palabra de Dios escuchándola, pero también leyéndola. Todo creyente, si desea ser justo y crecer en luz como la luz de la aurora (vr. 18), debe ser un asiduo lector de la Biblia; y junto con su lectura está su observancia o práctica que comienza con hacer parte de uno la Palabra de Dios, encarnarla: guárdalas en medio de tu corazón. Antes de que la Palabra de Dios sea guardada en la conducta es guardada en la intención.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:22
4.22 Mira la nota anterior. Las palabras de Dios son semillas de vida que sembradas en el corazón producen una cosecha de vida justa. ¿Es justa tu vida? Vives con sabiduría? Siembra la Palabra de Dios en ti. La carne está enferma de pecado y de muerte incipiente; pero la Palabra de Dios es medicina que impide la manifestación del pecado manteniéndolo bajo control y a su tiempo resucitará tu cuerpo inmortal y glorioso.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:23
4.23 Eres criatura de Dios bajo diseño especial, ya que vives a causa del soplo de Dios en ti. Dicha vida permanece en tu interior y tiene la capacidad de desarrollarte en sabiduría, justicia y luz, como ha venida hablando el proverbista en los versículos precedentes. Sin embargo, la vida en ti está en constante ataque por las tinieblas, así que debes guardar tu corazón. No entregues tu intención ni tu ser interior al mal ni a las tinieblas. No te alimentes de maldad. Si lo haces, pones en riesgo tu ser interior evitando con ello que brote la vida espiritual. Esto pondrá en riesgo tu destino.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:24
4.24 Para una vida creciente en luz, se requiere alimentarse de la Palabra de Dios, este ha sido el tema de los versículos anteriores (17-23); después de haber mencionado el oír y el ver la Palabra de Dios como medios para alimentarse, el proverbista pasa a la boca. Hablar también puede contaminar al que habla y a los que escuchan (Mat. 15:11), por tanto, hay que apartar lo distorsionado o falso de la boca (literal); y lo corrompido de los labios. En otras palabras, el mal hablar y el hablar lo malo.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:25
4.25 Una persona en luz es sabia y positiva; por lo que su mirada o enfoque en la vida es hacia el frente, se dirige hacia delante. Considera tu diseño: tus ojos están al frente, no puedes mirar hacia atrás; tus manos no pueden abrazar hacia la espalda; y tus piernas se flexionan de modo que solo puedan andar hacia delante. No fuiste diseñado para el pasado, sino para el futuro. Olvida lo que ha quedado atrás y extiéndete hacia lo que está delante, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Fil. 3:14). Vive con optimismo, fe y esperanza. Cuida tus pensamientos.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:26
4.26 En base a lo dicho en los versículos 17 al 25, debes examinar tu manera de vivir para asegurarse de andar por el camino correcto, el de la sabiduría y de la justicia que hará tu vida cada vez mejor, más llena de luz. Examina traduce una palabra que significa “allanar con rodillo”, como aplanando un camino. La vida tiene altibajos, pero no deben ser altibajos morales. El trabajo que hizo Juan el Bautista preparando el camino del Señor es el que tú debes hacer mediante tu conciencia para que Cristo sea formado en ti. Mira los evangelios y descubre cómo el espíritu de Elías, que es el mismo que Juan, debe allanar tu camino.
— Roberto Tinoco
Proverbios 4:27
4.27 No desviarse del camino correcto, mantenerse en una vida justa es un paso por vez. Cada pequeña decisión cuenta para mantenerse en el camino del Señor. Nadie se aparta por completo de inmediato, sino que se va extraviando poco a poco, ya sea a la derecha malentendiendo la autoridad y el poder; o doblando a la izquierda no controlando su sentir. Todos tenemos un pie dominante, ya sea que seamos derechos o zurdos, por lo que si cerramos los ojos caminaríamos inclinados a ese lado dominante. Nadie camina realmente derecho a ojos cerrados. Por ello, para no extraviarnos del buen camino es imprescindible conservar la visión, abrir los ojos. Esto solo es posible mediante la Palabra de Dios que nos alumbra y nos guía.
— Roberto Tinoco