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Oseas 11
El amor del Señor por Israel
1Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.🗨📝 2Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí; a los baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían sahumerios.🗨📝 3Yo con todo eso enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba.🗨📝 4Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida.🗨📝 5No volverá a tierra de Egipto, sino que el asirio mismo será su rey, porque no se quisieron convertir.🗨📝 6Caerá espada sobre sus ciudades, y consumirá sus aldeas; las consumirá a causa de sus propios consejos.🗨📝 7Entre tanto, mi pueblo está adherido a la rebelión contra mí; aunque me llaman el Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer.🗨📝 8¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión.🗨📝 9No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti; y no entraré en la ciudad.🗨📝 10En pos de Jehová caminarán; él rugirá como león; rugirá, y los hijos vendrán temblando desde el occidente.🗨📝 11Como ave acudirán velozmente de Egipto, y de la tierra de Asiria como paloma; y los haré habitar en sus casas, dice Jehová.🗨📝Cargos contra Israel y Judá
12Me rodeó Efraín de mentira, y la casa de Israel de engaño. Judá aún gobierna con Dios, y es fiel con los santos.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Oseas 11: RV60
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Oseas 11:1
11.1 En el origen de la nación judía, ya contaba con la elección del Padre que le hacía amada. Es común en las Escrituras que los inicios en Dios marquen los destinos en Dios. Conocer a Dios en los primeros años suele ser la base de vivir a Dios en los últimos años. Israel fue amada en Egipto mientras se formaba como nación y luego llamada por Dios a salir de esclavitud en el Éxodo. Estas mismas palabras se utilizaron proféticamente para referirse a Cristo y el cómo habría de ser protegido en la persecución de Herodes en los primeros años de su vida (Mat. 2:15). La enseñanza es directa: cuando la vida cristiana comienza, el recién convertido es débil y corre peligro, por ello ha de escondérsele así viva en Egipto, figura del mundo; y protegerlo hasta la manifestación de la madurez cristiana.
— Roberto Tinoco
Oseas 11:2
11.2 Israel fue redimida en sus primeros años rescatándola de Egipto; pero se alejó de Dios. Los profetas y amonestaciones, a pesar de los abundantes milagros, no fueron estimados por Israel para regresar a Dios prefiriendo usar su experiencia religiosa aprendida con Dios, en los ídolos de las naciones que les rodeaban. Si te sientes lejos de Dios, pregúntate ¿quién se alejó?
— Roberto Tinoco
Oseas 11:3
11.3 La nación de Israel fue como un niño que aprendió a ser nación de la mano de Dios. En la cultura judía no había separación entre los asuntos de Estado y los asuntos de fe. Pero conforme pasaba el tiempo, los israelitas perdieron de vista la mano que los sostenía y quien los llevaba. Llegaron a pensar que era su fuerza y su sabiduría lo que los llevó a la grandeza. Otros, mas necios aun, supusieron gratitud a los falsos dioses que veneraban.
— Roberto Tinoco
Oseas 11:4
11.4-5 El amor de Dios se manifestó por medio del amor de sus siervos. Con cuerdas humanas los atrajo, con cuerdas de amor. La libertad que les concedió mediante la Palabra predicada desde Moisés; la pasión de los conquistadores y de los jueces; la fidelidad de los profetas; una y otra vez el amor de Dios les dio libertad quitando yugos de afanes y esclavitud egipcios; de ignorancia y de pecado cananitas. Los alimentó con la sabiduría de su Palabra de modo que llegaron a ser los poderosos de la tierra a pesar de su pequeño nacimiento. No volverán a Egipto, no habrá más esclavitud en la tierra de donde nacieron; pero el yugo que les esperaba era nuevo; fueron libres, pero no convertidos, por ello Asiria sería su rey. ¿Sabías que podías ser libre como cristiano habiendo nacido de nuevo y luego arruinarlo no convirtiéndote del todo? Si saliste de Egipto, santifícate; ¿por qué habrías de terminar en Asiria?
— Roberto Tinoco
Oseas 11:5
11.4-5 El amor de Dios se manifestó por medio del amor de sus siervos. Con cuerdas humanas los atrajo, con cuerdas de amor. La libertad que les concedió mediante la Palabra predicada desde Moisés; la pasión de los conquistadores y de los jueces; la fidelidad de los profetas; una y otra vez el amor de Dios les dio libertad quitando yugos de afanes y esclavitud egipcios; de ignorancia y de pecado cananitas. Los alimentó con la sabiduría de su Palabra de modo que llegaron a ser los poderosos de la tierra a pesar de su pequeño nacimiento. No volverán a Egipto, no habrá más esclavitud en la tierra de donde nacieron; pero el yugo que les esperaba era nuevo; fueron libres, pero no convertidos, por ello Asiria sería su rey. ¿Sabías que podías ser libre como cristiano habiendo nacido de nuevo y luego arruinarlo no convirtiéndote del todo? Si saliste de Egipto, santifícate; ¿por qué habrías de terminar en Asiria?
— Roberto Tinoco
Oseas 11:6
11.6 Un viejo adagio dice que el que se defiende a sí mismo tiene por cliente un tonto. Israel siguió sus propios consejos y no los consejos de los profetas enviados por Dios. La guerra estaba por llegar y sería con gran destrucción. Otro dicho reza: no hay peor sordo que el que no quiere oír; tal fue el caso de una nación a quien le abundó consejo y prefirió necedad. Y tú, ¿has escuchado la Palabra de Dios? ¿Cuántos mensajes has oído y cuánta literatura de fe has leído? La mayoría de los males podrían haberse evitado. Fíate del consejo de Dios y no de tu propia prudencia (Pr. 3:5).
— Roberto Tinoco
Oseas 11:7
11.7 Miraban a Dios como el mayor de los dioses, el Altísimo, pero tenían deidades menores; suponían que darle el lugar más alto era enaltecerlo, cuando deberían haberle dado todo el lugar. No tendrás a Dios del todo, hasta que no lo tengas sobre todo.
— Roberto Tinoco
Oseas 11:8
11.8 Aunque la sentencia era inminente, y el juicio y la destrucción de Israel no tardaban; Dios no quería esto. A pesar de todo mantendría su misericordia no abandonándolo ni entregándolo del todo. ¡Está lleno de amor! ¡Conmovido de compasión! Así es Dios. Adma y Seboim eran las ciudades vecinas de Sodoma y Gomorra, de las cuales nada quedó. No sería así con Israel, pues aunque fuesen duramente tratadas, resurgirían como el pueblo de Dios; y lo seguirán haciendo una y otra vez a causa del amor de Dios y de su promesa a los padres. Dios te ama y lo sabes más como pecador que como santo… la cruz del Calvario lo demuestra.
— Roberto Tinoco
Oseas 11:9
11.9 La ira de Dios no se derramó del todo en el cautiverio babilónico; allí se manifestó el amor en forma de disciplina. Su ira se derramó sobre Cristo en la cruz… maravillosamente también por amor. ¿Quién puede separar ambas virtudes divinas que al enojarse ama y al amar disciplina? Por su parte, su ausencia dio entrada al dolor; no entrando en la ciudad se perdió la ciudad. Aunque parezca perderse todo, nunca pierdas su Presencia.
— Roberto Tinoco
Oseas 11:10
11.10-11 Babilonia, Egipto y Asiria no eran leones ni águilas ni palomas; aunque así ataviaran escudos y estandartes; el Padre, el Hijo y el Espíritu se manifestaría terminando el cautiverio babilónico como Águila que desciende del cielo; como León de la tribu de Judá; y como Paloma que reposa sobre los suyos para hacer volver a los judíos a su guarida y a su nido. Dios es fiel.
— Roberto Tinoco
Oseas 11:11
11.10-11 Babilonia, Egipto y Asiria no eran leones ni águilas ni palomas; aunque así ataviaran escudos y estandartes; el Padre, el Hijo y el Espíritu se manifestaría terminando el cautiverio babilónico como Águila que desciende del cielo; como León de la tribu de Judá; y como Paloma que reposa sobre los suyos para hacer volver a los judíos a su guarida y a su nido. Dios es fiel.
— Roberto Tinoco
Oseas 11:12
11.12 Hubo un tiempo cuando el reino del norte, llamado Efraín por ser la tribu prevaleciente; o Israel; se corrompieron del todo; mientras que el reino del sur, a saber, Judá, mantenían cierto grado de fidelidad al Señor que les hizo permanecer más tiempo sin ser invadidos. Incluso en su restauración, fue Judá y media tribu de Benjamín quienes restaurarían el reino. Mientras el hombre conserve su gobierno en el Señor, Dios será fiel en sostenerle. Dios no está obligado a mantener sus promesas a quienes rompen su Pacto; pero no desamparará a los que mantengan su lealtad a Él.
— Roberto Tinoco