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Oseas 12
Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Oseas 12: RV60
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Oseas 12:1
12.1 El viento solano en el lenguaje bíblico es aquel que sopla de donde sale el sol y que no favorece en nada, sino que destruye las cosechas y produce catástrofes. Alimentarse de viento y seguir al solano es una manera poética de describir a quien se sustenta de banalidades y se dirige a la destrucción. Las profecías de los falsos profetas de Efraín daban esperanzas fallidas, hablaban por hablar, sólo había viento sin Palabra en sus bocas. Tan fútil fue su profecía que les levó a aliarse con los asirios, quienes más tarde los destruirían. El aceite o riqueza fue llevado a Egipto, hicieron pagos buscando la ayuda de sus ejércitos. Figurativamente, los dones y la unción del pueblo de Dios se perdieron. Ten mucho cuidado en no hablar por hablar diciendo cosas que tu supones o quieres que sean dichas por Dios, pero que en realidad Él no las ha hablado. ¿Por qué habrás de destruirte?
— Roberto Tinoco
Oseas 12:2
12.2 El pueblo de Dios tuvo entre sus máximas glorias a Judá y a Jacob. Judá como referencia a David y la línea de los reyes; y Jacob el patriarca, cuya pasión alcanzó la primogenitura. Habían quedado atrás esos tiempos y para la época del profeta Oseas Dios tenía pleito con su pueblo. Nota que el pago es justo, correspondiente a las obras. Lo que fuiste podría destruirse por lo que eres; y lo que hiciste perderse por lo que haces. Mantén tu fidelidad.
— Roberto Tinoco
Oseas 12:3
12.3 Jacob, figura de la pasión que alcanza la bendición, nació tomado del calcañar de su hermano y venció al Ángel igualmente tomado de Él. Presumo que también asido a su calcañar. Un hombre de Dios debe ser uno que no suelta la bendición y Presencia de Dios independientemente de lo que suceda; tiene los ojos fijos en su llamado y nada le hará claudicar. El pueblo descendiente de Jacob era retado a volver a la pasión de luchar por la bendición de Dios.
— Roberto Tinoco
Oseas 12:4
12.4 El ángel era el Ángel de Yahwéh, es decir, Dios mismo en la forma de un Ángel. Jacob prevaleció a pesar de sus lágrimas y ruegos (o quizá por causa de ellos). Dios dice de Jacob que habló en Bet-el “con nosotros”; esto es, el patriarca tuvo una audiencia con Dios en sus diversas Personas, Padre, Hijo y Espíritu santo. El pueblo descendiente de Jacob era invitado a reunirse con Dios antes de enfrentar el juicio de los hombres. Sólo puedes prevalecer en tu lucha con Dios si te escondes en Dios. Sólo prevalece ante los hombres quien se atreve a luchar anticipadamente con Dios. Prueba lo que haces haciéndolo en Dios.
— Roberto Tinoco
Oseas 12:5
12.5 Jacob luchó con Dios en la forma de un Ángel y prevaleció; pero detrás de dicha figura se hallaba el Dios verdadero Yahwéh. Nadie prevalecería contra Él. Fue como un padre amoroso luchando en juegos con su pequeño hijo fingiéndose perder; pero el poder y la autoridad siguen en Él.
— Roberto Tinoco
Oseas 12:6
12.6 Como Jacob, su antecesor, el pueblo de Dios debía volver a la búsqueda apasionada de su bendición. ¿Cómo haría esto? Volviendo al equilibrio de una vida misericordiosa y justa; regresando a la confianza en Dios y no más en ídolos ni fuerza de hombres como las naciones terrenales con las que hacía alianzas.
— Roberto Tinoco
Oseas 12:7
12.7 La injusticia social destruye las naciones; el comercio engañoso produce opresión haciendo mayor separación entre ricos y pobres. Antes de la destrucción de los enemigos, sus propias injusticias los estaban destruyendo; por tanto, la reforma de la nación siempre debe incluir la justicia social.
— Roberto Tinoco
Oseas 12:8
12.8 Confiados en sus éxitos, pensaron ser invisibles en sus defectos; pero la productividad no excusa la inmoralidad. Lo que la sangre del Cordero no cubre está expuesto a todos para reclamo de sangre. Hicieron injustamente sus riquezas con la idea de que no serían descubiertas sus injusticias, pero si Dios no es quien justifica, nadie más puede hacerlo.
— Roberto Tinoco
Oseas 12:9
12.9 A pesar de tantos males en el pueblo de Dios, una y otra vez, entre demandas y anuncios de juicio, proclama su misericordia; aun cuando ésta tenga un mote de castigo. Quien los sacó de Egipto haciéndolos habitar en tiendas durante su peregrinar en el desierto, los volvería a las tiendas durante las épocas de juicio. Sería un retroceso, pero con ambiente de fiesta. Festejarían la fiesta de los tabernáculos porque la Presencia de Dios regresaría a ellos. Si te quedas sin algo, es sólo algo; pero no te quedes nunca sin Dios.
— Roberto Tinoco
Oseas 12:10
12.10 Cuando los oídos se cierran hay que aumentar el volumen. Ante la apatía de su pueblo, Dios les aumentó los profetas y la profecía; y a través de ellos les habló en forma de parábolas, ilustrándoles como a niños las cosas por venir a fin de apercibirlos. Si te habla como a niño, puede ser por ternura, pero también porque no escuchas como adulto (1 Cor. 3:1-2). Responde antes que Dios grite.
— Roberto Tinoco
Oseas 12:11
12.11 Galaad, representando a la nación entera a causa de ser un lugar sede de idolatría con abundancia de altares, es iniquidad puesto que se volvió tan vano como sus ídolos (significa “sólo figura”). Siendo que te transformas en lo que adoras, adora a Dios. Tú eres un altar.
— Roberto Tinoco
Oseas 12:12
12.12 Jacob produjo el pueblo de Dios cuando anduvo en su propósito; figura de Cristo, quien vino a nosotros como el Buen pastor que su vida da por las ovejas a fin de obtener a su esposa, la iglesia gloriosa, llamada Esposa del Cordero. Tú también, para ser íntimo con el Señor, debes amar a sus ovejas.
— Roberto Tinoco
Oseas 12:13
12.13 El profeta fue Moisés, quien sacó a Israel de Egipto como su libertador; y también los guardó como pastor de ovejas (en hebreo se hace referencia al versículo 12 sobre Jacob siendo pastor). Así que este versículo es semejante al anterior. Dios libera por medio de la Palabra profética; luego protege y alimenta a través del ministerio pastor-maestro. La iglesia como pueblo de Dios requiere la acción de ambos ministerios (Hechos 13:1). Cuando el pueblo de Israel se llenó de falsos profetas y dejaron la enseñanza de la Palabra, estuvieron sin protección.
— Roberto Tinoco
Oseas 12:14
12.14 La amargura aparta del Dios Vivo, le provoca y afrenta. ¿Cómo habremos de perder la gratitud ante su amor y bondad? ¿Seremos inmisericordes habiendo recibido tanta misericordia? La amargura priva de la misericordia; por tanto, hace recaer la sangre derramada, pagar por lo cometido.
— Roberto Tinoco