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Oseas 6
Un llamado al arrepentimiento
1Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.🗨📝 2Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.🗨📝 3Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.🗨📝 4¿Qué haré a ti, Efraín? ¿Qué haré a ti, oh Judá? La piedad vuestra es como nube de la mañana, y como el rocío de la madrugada, que se desvanece.🗨📝 5Por esta causa los corté por medio de los profetas, con las palabras de mi boca los maté; y tus juicios serán como luz que sale.🗨📝 6Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.🗨📝 7Mas ellos, cual Adán, traspasaron el pacto; allí prevaricaron contra mí.🗨📝 8Galaad, ciudad de hacedores de iniquidad, manchada de sangre.🗨📝 9Y como ladrones que esperan a algún hombre, así una compañía de sacerdotes mata en el camino hacia Siquem; así cometieron abominación.🗨📝 10En la casa de Israel he visto inmundicia; allí fornicó Efraín, y se contaminó Israel.🗨📝 11Para ti también, oh Judá, está preparada una siega, cuando yo haga volver el cautiverio de mi pueblo.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Oseas 6: RV60
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Oseas 6:1
6.1 Cuando tienes que venir es que te fuiste; y si has de volver a Dios es porque te apartaste de Él. Él es la sanidad, pues Él mismo fue la herida. No debe pensarse que asirios o babilonios son por iniciativa suya los invasores, sino que detrás de ellos, está el que dirige el destino de los hombres: Dios. Los pueblos que invadieron sólo fueron el instrumento de su juicio. Por lo mismo, volver a Dios es volver a la salud. ¿Tienes problemas? Escóndete en Dios.
— Roberto Tinoco
Oseas 6:2
6.2 Profecía cristocéntrica. El Señor Jesús murió y resucitó al tercer día, y en su muerte y resurrección nosotros fuimos vivificados y presentados por el Hijo ante el Padre para vida eterna. En lo eterno ya estás resucitado; pero si en lo terrenal te encuentras en mal momento, como quien experimenta la cruz, considera que estás a setenta y dos horas de la resurrección.
— Roberto Tinoco
Oseas 6:3
6.3 No solo conozcas a Dios en una experiencia, sino en una relación; continúa cada día conociendo un poco más de Él mediante la oración, la adoración y las Escrituras, además de la comunión de la iglesia. Notarás cómo será bendición tras bendición, como lluvia, el tesoro del cielo que viene antes de sembrar y antes de cosechar; estará en todas las obras de tu vida haciéndote fructífero. Será tu sol y tu amanecer si vas en aumento de luz; entonces vendrá a ti para hacerte bien. En última instancia, más allá de lo que haces es lo que no haces lo que roba tu bendición: dejar de avanzar en el conocimiento o relación con Dios.
— Roberto Tinoco
Oseas 6:4
6.4 Los avivamientos del pueblo de Dios fueron fugaces, pasajeros, sin profundidad. ¿Qué hará Dios con un pueblo que no desea cambios reales ni conversión genuina? Es clásico del remordimiento, mas no del arrepentimiento, el hacer actividades piadosas sin conversión.
— Roberto Tinoco
Oseas 6:5
6.5 Antes de ser destruidos como nación por los enemigos terrenales, fueron cortados por medio de las palabras celestiales de Dios a través de los profetas. Nada sucede sin la manifestación primera de la palabra de Dios; la cual es vida o muerte, según el receptor. También los juicios pueden ser luz, luz que encandila y mata. No temas a los hombres, sino a la Palabra profética de Dios.
— Roberto Tinoco
Oseas 6:6
6.6 Si has preguntado cuál es la voluntad de Dios para tu vida, este versículo lo responde: amor aun a quien no se lo merece, producto de una relación con Dios, y no solo rituales religiosos.
— Roberto Tinoco
Oseas 6:7
6.7 Dios los invitó a amarle y prefirieron romper su relación con Él. ¿Qué es el Pacto, sino los parámetros de la relación con Dios? Como Adán, tomaron lo prohibido llamándolo codiciable, dejando así el deleite de Dios.
— Roberto Tinoco
Oseas 6:8
6.8-9 Galaad y Siquem eran ciudades sagradas y al menos Siquem, una ciudad de refugio, pero se convirtieron en ciudad de inicuos ya que allí se refugiaron los malvados como intocables. Torcieron la ley a su beneficio haciendo partícipe de ello aun a los sacerdotes quienes los protegían seguramente por sobornos. La iniquidad es pecar usando lo sagrado, es peor que el pecado moral; por tanto, mayor es su castigo. Es abominación.
— Roberto Tinoco
Oseas 6:9
6.8-9 Galaad y Siquem eran ciudades sagradas y al menos Siquem, una ciudad de refugio, pero se convirtieron en ciudad de inicuos ya que allí se refugiaron los malvados como intocables. Torcieron la ley a su beneficio haciendo partícipe de ello aun a los sacerdotes quienes los protegían seguramente por sobornos. La iniquidad es pecar usando lo sagrado, es peor que el pecado moral; por tanto, mayor es su castigo. Es abominación.
— Roberto Tinoco
Oseas 6:10
6.10-11 Tanto el Reino del Norte, llamado Israel o Efraín; como el reino del Sur, a saber Judá, se contaminaron. La idolatría y abandono de la fe de Dios fue cada vez peor. Judá vio la destrucción de Israel y no debía sentirse intocable, sino temblar ante el anuncio de su propio cautiverio. Con todo, no solo habría castigo, pues Dios anuncia qué parte de la cosecha es el regreso del remanente del sur, Judá, de su cautiverio babilónico. En la ira, Dios se acuerda de la misericordia (Habacuc 3:2).
— Roberto Tinoco
Oseas 6:11
6.10-11 Tanto el Reino del Norte, llamado Israel o Efraín; como el reino del Sur, a saber Judá, se contaminaron. La idolatría y abandono de la fe de Dios fue cada vez peor. Judá vio la destrucción de Israel y no debía sentirse intocable, sino temblar ante el anuncio de su propio cautiverio. Con todo, no solo habría castigo, pues Dios anuncia qué parte de la cosecha es el regreso del remanente del sur, Judá, de su cautiverio babilónico. En la ira, Dios se acuerda de la misericordia (Habacuc 3:2).
— Roberto Tinoco