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Mateo 11

Jesús y Juan el Bautista

1Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.🗨 2Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos,🗨 3para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?🗨 4Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.🗨 5Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;🗨 6y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.🗨 7Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?🗨 8¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.🗨 9Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.🗨 10Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti.🗨 11De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.🗨 12Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.🗨 13Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.🗨 14Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.🗨 15El que tiene oídos para oír, oiga.🗨 16Mas ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros,🗨 17diciendo: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.🗨 18Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.🗨 19Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos.🗨

Juicio para los incrédulos

20Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo:🗨 21Ay de ti, Corazín! Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.🗨 22Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.🗨 23Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.🗨 24Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti.🗨

Jesús da gracias al Padre

25En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.🗨 26Sí, Padre, porque así te agradó.🗨 27Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.🗨 28Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.🗨 29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;🗨 30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Mateo 11: RV60

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Mateo 11:1

Comentario general

11.1 Este versículo es la transición entre los dos capítulos (10 y 11). El ministerio del Maestro fue itinerante y sumamente dedicado. Le dio instrucciones a sus discípulos acerca de la honra del ministerio y el esfuerzo que debían realizar en medio de persecuciones, para luego continuar su trabajo doble en todas las ciudades posibles. La audiencia provenía de todas las regiones de Judea y galilea. Ellos habían venido a Él; ahora Él iría a sus ciudades a llevarles el evangelio a sus familias y conciudadanos. Siempre que buscas a Cristo, Cristo busca a los tuyos. El doble ministerio del Señor consistía principalmente en enseñar y predicar la Palabra de Dios. Enseñar se refiere a discípular sistemáticamente explicando a detalle las verdades del reino de Dios; mientras que predicar consiste en la proclamación de la Palabra con propósito de motivar y alentar a la fe. Lo primero es didáctico, lo segundo es un anuncio alentador.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:2

Comentario general

11.2 Para este momento es posible que Juan el Bautista llevara algunos meses en la cárcel. Había sido encarcelado por dos razones. La causa humana era que había enfocado su ministerio contra el rey Herodes; y la causa divina, la verdadera, era que había continuado su ministerio. Juan debería haberse retirado del ministerio en cuanto señaló al Mesías. ¿Acaso no era su ministerio prepararle el camino al Rey? ¿O qué anunciador y mensajero del Rey compite con su Rey? Estar en la cárcel para un hombre acostumbrado a la libertad del desierto, sin familia ni religión, sin bienes ni compromisos, debió ser algo tortuoso. Esto se agravó aun más cuando escuchó los hechos de Cristo. Su mentalidad revolucionaria desde la sucia e injusta cárcel le jugaban una mala pasada: ¿por qué el Rey no había manifestado aun su reino y en lugar de ello entraba en casa de publicanos y pecadores? ¿Por qué permitía que él, su principal promotor, continuara en la cárcel mientras Él parecía estar de fiesta? Esto no se escuchaba congruente en sus oídos con el mensaje del hacha a la raíz de los árboles y el Bautizador en fuego que Juan dijo venía con el Rey. ¿Acaso se había equivocado? (lee Mat. 3:10; Luc. 3:17). ¡Jesús no hacía nada contra el poder gentil! ¡Herodes seguía reinando y Juan continuaba en la cárcel! Juan el Bautista era el Elías que había de venir; y en este caso, estaba bajo el enebro. Aprendamos de las debilidades de los grandes; Juan no soportó más y envió a dos de sus discípulos a Jesús. Es irónico que siguiera teniendo discípulos en lugar de haberse convertido él en uno de los discípulos de Jesús.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:3

Comentario general

11.3 ¿Eres tú…o..? El hombre que primero reconoció a Jesús públicamente como el Cordero de Dios (Juan 1:29) y quien dedicó su vida solo a este evento, ahora que estaba en la cárcel tenía dudas. ¿Por qué empieza a dudar? Podemos pensar que buscaba que sus discípulos siguieran a Jesús, pero no fue así. Jesús mismo hizo alusión a su tropiezo (6). O podemos pensar que quería provocar a Cristo para que lo sacara de la cárcel y manifestara su mesianismo nacionalista, y hay un poco de verdad en esto, al estilo de Elías diciendo: “solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida”. Pero la realidad es que Juan estaba tropezando en la fe, no entendía el ministerio festivo de Jesús y estaba pagando las consecuencias de no haberse retirado a tiempo, siendo así una especie de competencia o movimiento alterno al del Señor, en lugar de un seguidor. No solo hay que saber entrar al ministerio, sino también salir. Por otro lado, la duda de Juan sobre Jesús era también la duda de Juan sobre sí mismo. Pues si Jesús no era el Mesías, Juan se había equivocado y toda su vida era una mentira, un error. Esta clase de pensamiento era un tormento en la mente del profeta. Cuando dudas del Señor, terminas dudando de ti mismo.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:4

Comentario general

11.4-5 La respuesta de Jesús a un dudoso Juan no podía ser únicamente de palabras. Así que le envía con sus propios mensajeros la prueba de su identidad mesiánica: sus obras sobrenaturales. Como diciéndole a Juan: tu ministerio no es en vano, hay mucho fruto. Sabemos que andamos en la verdad no solo por la fe, sino por las cosas que oímos y vemos. El reino de los cielos se fundamenta en hechos concretos, si no hay una nueva vida, no hay verdadera manifestación del reino. Ciegos, cojos, leprosos, sordos, muertos, pobres, todos sanados, resucitados y bendecidos. El reino es nueva visión, un nuevo andar o conducirse, una nueva conciencia limpia, es oír a Dios y es una nueva vida en donde existe la oportunidad de prosperar para todos.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:5

Comentario general

11.4-5 La respuesta de Jesús a un dudoso Juan no podía ser únicamente de palabras. Así que le envía con sus propios mensajeros la prueba de su identidad mesiánica: sus obras sobrenaturales. Como diciéndole a Juan: tu ministerio no es en vano, hay mucho fruto. Sabemos que andamos en la verdad no solo por la fe, sino por las cosas que oímos y vemos. El reino de los cielos se fundamenta en hechos concretos, si no hay una nueva vida, no hay verdadera manifestación del reino. Ciegos, cojos, leprosos, sordos, muertos, pobres, todos sanados, resucitados y bendecidos. El reino es nueva visión, un nuevo andar o conducirse, una nueva conciencia limpia, es oír a Dios y es una nueva vida en donde existe la oportunidad de prosperar para todos.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:6

Comentario general

11.6 Jesús no hizo tropezar jamás a nadie, pero aun así, algunos hallaron tropiezo en Él. Entre ellos, Juan el Bautista. El tropiezo de Juan fue escandalizarse del ministerio festivo del Señor Jesús. De hecho, la palabra traducida como tropiezo es skandalizo, de donde viene nuestro término escándalo. Cada vez que alguno se escandaliza de su prójimo, tropieza. Esta palabra tiene un origen muy interesante. Skandalón era la palabra usada para referirse a las ramas que servían de disparador de trampas. Imagina una trampa para animales, algo así como una jaula que era sostenida por una ramita, al entrar el animalito, la ramita era removida y la jaula caída atrapando a la presa. Escandalizarse de otro es detonar la trampa que atrapa a quien se escandaliza. Por eso es tan grave la murmuración y el escándalo, atrapa a cuántos ponen sus oídos. El escándalo aumenta las consecuencias del pecado, pues cuando alguno peca, recibirá su retribución, pero al murmurar del asunto a otros, se extiende la trampa a los demás. Juan el Bautista se hallaba en una trampa peor que la cárcel de Herodes, era escandalizarse del ministerio de Jesús. Jesús no lo hizo tropezar, su propia boca sí.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:7

Comentario general

11.7 El Rey Jesús esperó hasta que los enviados de Juan se retiraban para comenzar a elogiarlo. No es buena idea elogiar directamente a quien está tropezando, pues podría provocarle una peor caída. Los elogios del Maestro hacia Juan el Bautista son magistrales, comienzan a partir de una serie de preguntas, cuya respuesta es negativa: ¿qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Como diciendo: Juan era tan glorioso que dejaron sus comodidades citadinas para buscarlo en un lugar desolado y agreste. No era una caña sacudida, no era frágil ni manipulable. No seguía modas religiosas ni políticas, ningún viento lo movía (la Palabra usa un término plural para viento, por lo que literalmente debe traducirse “vientos”). Que nadie suponga que flaquea en la cárcel por frágil, porque no lo es. Si así hubiera sido, no habría logrado convertirse en la sensación de las multitudes en el desierto.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:8

Comentario general

11.8 En la misma línea de preguntas, el Rey Jesús deja en claro que la gloria de Juan el Bautista no era de este mundo. No se trataba de un hombre rico ni de un político famoso. Juan sacrificó todo por un llamado: preparar el camino al Rey. De manera que tampoco debían pensar que ahora flaqueaba en su fe por la incomodidad de la prisión. Juan era mucho más que eso. Su tropiezo se debía a que no entendía el por qué del enfoque festivo del ministerio del Señor, en contraste con su ministerio sacrificado. Juan no buscaba recompensa terrenal, si así hubiese sido, se habría dedicado a lo que sucedía en los palacios. Su ejemplo debe inspirarte, no para ser pobre y tampoco para ser rico, sino para ser embajador de Cristo en la manera que Él desee que lo seas, sea con poco, sea con mucho.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:9

Comentario general

11.9-10 ¿Quién era Juan? Ni sus padres podrían definirlo mejor que el Señor Jesús. Juan el Bautista era un profeta. Y por eso las multitudes lo buscaron en el desierto. La verdadera razón del amor de la gente hacia Juan era que le reconocían un profeta de Dios. No existe ninguna gloria mejor para un siervo de Cristo que ser tenido por vocero de Cristo. De hecho, Jesús dijo que era más que profeta. Juan el Bautista inaugura un nivel más alto que el de los profetas. Hasta ese momento, los hombres de Dios más grandes eran los profetas, incluso más grandes que los sacerdotes, pues la historia del Antiguo Testamento fue sellada con las personas más poderosas del reino de Dios: los profetas. Hasta que llegó Juan convirtiéndose en el top de su clasificación. Todos los profetas anunciaron a Cristo, Juan lo señaló con su dedo. Todos los profetas dijeron “viene, vendrá”; Juan dijo “Él es”. Todos hablaron del futuro, Juan preparó el camino a Cristo. Y, dicho sea de paso, comparando Mateo 11:10 y Lucas 1:17 con Malaquías 3:1 vemos que Jesús es Yahwéh. ¡Allí está la grandeza de Juan; le preparó el camino a Dios mismo!

— Roberto Tinoco

Mateo 11:10

Comentario general

11.9-10 ¿Quién era Juan? Ni sus padres podrían definirlo mejor que el Señor Jesús. Juan el Bautista era un profeta. Y por eso las multitudes lo buscaron en el desierto. La verdadera razón del amor de la gente hacia Juan era que le reconocían un profeta de Dios. No existe ninguna gloria mejor para un siervo de Cristo que ser tenido por vocero de Cristo. De hecho, Jesús dijo que era más que profeta. Juan el Bautista inaugura un nivel más alto que el de los profetas. Hasta ese momento, los hombres de Dios más grandes eran los profetas, incluso más grandes que los sacerdotes, pues la historia del Antiguo Testamento fue sellada con las personas más poderosas del reino de Dios: los profetas. Hasta que llegó Juan convirtiéndose en el top de su clasificación. Todos los profetas anunciaron a Cristo, Juan lo señaló con su dedo. Todos los profetas dijeron “viene, vendrá”; Juan dijo “Él es”. Todos hablaron del futuro, Juan preparó el camino a Cristo. Y, dicho sea de paso, comparando Mateo 11:10 y Lucas 1:17 con Malaquías 3:1 vemos que Jesús es Yahwéh. ¡Allí está la grandeza de Juan; le preparó el camino a Dios mismo!

— Roberto Tinoco

Mateo 11:11

Comentario general

11.11 Evidentemente la exaltación que hace Jesús de Juan le excluye a Él mismo. Nadie es más grande que Cristo. Pero respecto al resto de los hombres, conforme al contexto y a otros evangelios, Juan fue el profeta más grande de todos. La frase “de los nacen de mujer” no debe dar lugar a pensar en profetas que no nacieron de mujer, es solo una manera de enfatizar, semejante a lo dicho antes: “de cierto de cierto os digo”. Pero el más pequeño en el reino de los cielos mayor es que él –dijo el Señor. No que sería mayor, sino que en ese momento era mayor. Aunque Juan terminó su obra al presentar al Mesías, decidió continuar su ministerio sin seguir a Jesús como uno más de sus discípulos; en consecuencia, no estaba dentro del reino de los cielos, sino como un movimiento alterno, no autorizado. Fue el puente entre la ley y la gracia, pero se quedó en la ley. Entre la profecía y el cumplimiento, pero siguió profetizando. Entre el Antiguo y Nuevo Testamentos, pero permaneció en el Antiguo. Permaneció como el anuncio del reino sin entrar al reino (mira la nota siguiente). Tomemos ejemplo, no sea que nos quedemos sin alcanzar la visión para la cual hemos sido llamados.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:12

Comentario general

11.12 El Rey Jesús se refiere a Juan como un movimiento que ya pasó, algo viejo, anterior. Juan seguía vivo, pero el Señor dice: “desde los días de Juan el Bautista hasta ahora”. Sin embargo, Juan fue un decidido siervo de Dios que actuó violentamente, es decir, resuelto y atrevido por entrar en el reino de los cielos pregonando al Rey. Si bien no estaba en ese momento en el mover del reino por haber seguido con su ministerio, en lugar de hacerse discípulo de Jesús, con todo, en su tiempo él representó el mover de Dios en la tierra. Fue uno de los violentos que arrebatan el reino y una inspiración para todos aquellos que deseen igualmente tomarlo. El reino sufrió violencia en este tiempo como nunca, no fue fácil mantenerse en la fe; pero personas como Juan el Bautista lo consiguieron. Encarcelaron a su precursor. Rechazaron a su Rey ¡…y lo crucificarán! Critican a sus súbditos…y los perseguirán. Pero si ellos lo lograron, no hay razón alguna para que nosotros no lo consigamos también. El reino de los cielos se abre paso “violentamente entre los violentos”. El reino de los cielos no es para los que tienen buenas intenciones, sino para los desesperados. Solo los que desafían las críticas, las persecuciones, a lo establecido, a la religión, a la muerte, al formalismo, ¡a todo!, por Cristo, entran al Reino de los cielos.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:13

Comentario general

11.13 La profecía como se conocía en el Antiguo Pacto terminó con Juan; desde el Bautista las cosas cambiaron. Siguen los profetas, pero su llamado ya no radica tanto el anuncio del Mesías que vendría, sino la predicación del Mesías que ya vino; así como poner fundamento a las iglesias. También la Ley fue modificada, de Moisés a Cristo a partir de Juan. Ya no mandamientos escritos en piedra, sino en corazones humanos. No una ley exterior, sino intención interior por el Espíritu Santo.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:14

Comentario general

11.14 Elías debía venir antes del Mesías y de hecho vino. No era literalmente el mismo Elías del tiempo de Acab, sino uno en la unción y llamado profético de Elías. Juan el Bautista aclaró eso mismo diciendo y la vez sin negarlo, que él no era Elías (Juan 1:20-21). Pero como profeta, debía ser recibido por el pueblo; de otro modo su mensaje y la bendición resultante del mensaje se perdería. Examina la profecía, peor nunca desprecies a un profeta de Dios.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:15

Comentario general

11.15 Esta es una poderosa declaración. Por el contexto entendemos lo que Jesús estaba diciendo: si Juan es Elías, entonces Yo Soy el Cristo. Oigan lo que dice de Juan para que oigan lo que dijo de Cristo. Juan honró a Cristo, Cristo honró a Juan y en ello, Cristo se presentó a sí mismo.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:16

Comentario general

11.16-19 El Rey Jesús comparó a la generación de su tiempo con un juego de niños. Una generación que no escuchó. Por medio de Juan los endechó; es decir, los llamó al arrepentimiento, pero aunque parecía que creían, no obedecieron. Luego, con su mensaje les tocó flauta llamándolos a una nueva vida de alegría. Pero tampoco creyeron verdaderamente. Del Bautista se burlaron tomándolo por un hombre poseído; y de Jesús hicieron escarnio considerándolo amigo de publicanos y pecadores, esto es, no limpio y demasiado festivo. Pero tanto el mensaje de Juan como el de Jesús sería justificado o validado de cierto por los hijos de los escarnecedores. Muchos de la siguiente generación se convertirían a Cristo. La sabiduría del evangelio daría frutos. Con el tiempo y los resultados, las cosas se pondrían en su lugar; ni Juan estaba loco ni Jesús era mundano; ambos eran enviados de Dios. Juan como mensajero del Rey y Jesús como el Rey. Sirva esto de experiencia para que no critiquemos a los que han hallado a Dios y le sirven de forma diferente a nosotros.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:17

Comentario general

11.16-19 El Rey Jesús comparó a la generación de su tiempo con un juego de niños. Una generación que no escuchó. Por medio de Juan los endechó; es decir, los llamó al arrepentimiento, pero aunque parecía que creían, no obedecieron. Luego, con su mensaje les tocó flauta llamándolos a una nueva vida de alegría. Pero tampoco creyeron verdaderamente. Del Bautista se burlaron tomándolo por un hombre poseído; y de Jesús hicieron escarnio considerándolo amigo de publicanos y pecadores, esto es, no limpio y demasiado festivo. Pero tanto el mensaje de Juan como el de Jesús sería justificado o validado de cierto por los hijos de los escarnecedores. Muchos de la siguiente generación se convertirían a Cristo. La sabiduría del evangelio daría frutos. Con el tiempo y los resultados, las cosas se pondrían en su lugar; ni Juan estaba loco ni Jesús era mundano; ambos eran enviados de Dios. Juan como mensajero del Rey y Jesús como el Rey. Sirva esto de experiencia para que no critiquemos a los que han hallado a Dios y le sirven de forma diferente a nosotros.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:18

Comentario general

11.16-19 El Rey Jesús comparó a la generación de su tiempo con un juego de niños. Una generación que no escuchó. Por medio de Juan los endechó; es decir, los llamó al arrepentimiento, pero aunque parecía que creían, no obedecieron. Luego, con su mensaje les tocó flauta llamándolos a una nueva vida de alegría. Pero tampoco creyeron verdaderamente. Del Bautista se burlaron tomándolo por un hombre poseído; y de Jesús hicieron escarnio considerándolo amigo de publicanos y pecadores, esto es, no limpio y demasiado festivo. Pero tanto el mensaje de Juan como el de Jesús sería justificado o validado de cierto por los hijos de los escarnecedores. Muchos de la siguiente generación se convertirían a Cristo. La sabiduría del evangelio daría frutos. Con el tiempo y los resultados, las cosas se pondrían en su lugar; ni Juan estaba loco ni Jesús era mundano; ambos eran enviados de Dios. Juan como mensajero del Rey y Jesús como el Rey. Sirva esto de experiencia para que no critiquemos a los que han hallado a Dios y le sirven de forma diferente a nosotros.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:19

Comentario general

11.16-19 El Rey Jesús comparó a la generación de su tiempo con un juego de niños. Una generación que no escuchó. Por medio de Juan los endechó; es decir, los llamó al arrepentimiento, pero aunque parecía que creían, no obedecieron. Luego, con su mensaje les tocó flauta llamándolos a una nueva vida de alegría. Pero tampoco creyeron verdaderamente. Del Bautista se burlaron tomándolo por un hombre poseído; y de Jesús hicieron escarnio considerándolo amigo de publicanos y pecadores, esto es, no limpio y demasiado festivo. Pero tanto el mensaje de Juan como el de Jesús sería justificado o validado de cierto por los hijos de los escarnecedores. Muchos de la siguiente generación se convertirían a Cristo. La sabiduría del evangelio daría frutos. Con el tiempo y los resultados, las cosas se pondrían en su lugar; ni Juan estaba loco ni Jesús era mundano; ambos eran enviados de Dios. Juan como mensajero del Rey y Jesús como el Rey. Sirva esto de experiencia para que no critiquemos a los que han hallado a Dios y le sirven de forma diferente a nosotros.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:20

Comentario general

11.20 En los siguientes versículos de este capítulo hallaremos tres actitudes del Rey Jesucristo antes distintos tipos de personas debido a la manera en la que reaccionaron respecto del evangelio y el propósito de Dios. Ante los impenitentes (versículos 20 al 24); ante Dios Padre y su propósito (versículos 25 al 27); y ante los pecadores en su necesidad (versículos 28 al 30). Veamos primero acerca de las ciudades no arrepentidas (24-27). Jesús hizo muchos milagros en ellas, aunque no dice cuáles; pero lo importante es que no se arrepintieron. Es patético revelarse contra el médico. Más allá de ingratitud, tuvieron maldad.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:21

Comentario general

11.21-24 Ay, en gr. “uai” es una piedad dolorida. No es dolor de quien siente ofendida su dignidad ni por causa del insulto. Es el grito del dolor por haber despreciado el don inefable de Dios que podía salvarles. El poblado de Corazín corresponde con las actuales ruinas de Kerazeh, muy cerca de Capernaum, a solo tres kilómetros al norte. Sobre la ciudad de Betsaida se discuten tres posibles poblaciones, también muy cerca de Capernaum. El punto es que estas tres ciudades, Corazín, Betsaida y Capernaum fueron sentenciadas a la destrucción por el Señor, cosa que efectivamente sucedió, pues desaparecieron. ¿Qué pecado tan grande cometieron para esto? ¿Pecado incluso más grande que los cometidos en Tiro, Sidón y Sodoma? El Rey Jesús lo dijo claramente: los visitó el Señor con abundante manifestación de milagros, pero eran más duros que las ciudades con las que fueron comparadas. ¿Cuál era su pecado, que era más grande que los de Sodoma, Gomorra, Tiro y Sidón? (nótese la alusión a ciudades fenicias como Tiro y Sidón, gentiles que habrían reaccionado mejor que los judíos). Fue el pecado de la Presencia de Jesús despreciada. Su poder. Sus milagros. Sus obras. Su Palabra. Fue el pecado de la indiferencia y de no hacer nada. El pecado de no recibir a Jesucristo. Incluso, Tiro, Sidón y Sodoma se habrían arrepentido de haber recibido semejante gracia. Y no solo arrepentido, sino en silicio y ceniza; es decir, con gran manifestación de dolor por su pecado. A mayor gracia, mayor responsabilidad, por tanto, mayor condenación antes su mayor dureza. Si Capernaum fue levantada hasta el cielo con la Presencia del Hijo de Dios y el reino de los cielos, por negarse a creer, sería igualmente abatida al Hades o infierno. Hay equivalencia entre la gracia rechazada y la condenación recibida. El juicio más tolerable para Sodoma que para esas ciudades implica la justicia de Dios, que juzgará cada asunto en forma particular y considerando con gran especificación todas las variables, lo que se hizo, la intención, la oportunidad, el rechazo o la aceptación, lo que fue y lo que podría haber sido, lo que no fue y lo que no podría haber sido, si hubo tolerancia, cuánta y por qué, si hubo indolencia y sus causas, etc., etc.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:22

Comentario general

11.21-24 Ay, en gr. “uai” es una piedad dolorida. No es dolor de quien siente ofendida su dignidad ni por causa del insulto. Es el grito del dolor por haber despreciado el don inefable de Dios que podía salvarles. El poblado de Corazín corresponde con las actuales ruinas de Kerazeh, muy cerca de Capernaum, a solo tres kilómetros al norte. Sobre la ciudad de Betsaida se discuten tres posibles poblaciones, también muy cerca de Capernaum. El punto es que estas tres ciudades, Corazín, Betsaida y Capernaum fueron sentenciadas a la destrucción por el Señor, cosa que efectivamente sucedió, pues desaparecieron. ¿Qué pecado tan grande cometieron para esto? ¿Pecado incluso más grande que los cometidos en Tiro, Sidón y Sodoma? El Rey Jesús lo dijo claramente: los visitó el Señor con abundante manifestación de milagros, pero eran más duros que las ciudades con las que fueron comparadas. ¿Cuál era su pecado, que era más grande que los de Sodoma, Gomorra, Tiro y Sidón? (nótese la alusión a ciudades fenicias como Tiro y Sidón, gentiles que habrían reaccionado mejor que los judíos). Fue el pecado de la Presencia de Jesús despreciada. Su poder. Sus milagros. Sus obras. Su Palabra. Fue el pecado de la indiferencia y de no hacer nada. El pecado de no recibir a Jesucristo. Incluso, Tiro, Sidón y Sodoma se habrían arrepentido de haber recibido semejante gracia. Y no solo arrepentido, sino en silicio y ceniza; es decir, con gran manifestación de dolor por su pecado. A mayor gracia, mayor responsabilidad, por tanto, mayor condenación antes su mayor dureza. Si Capernaum fue levantada hasta el cielo con la Presencia del Hijo de Dios y el reino de los cielos, por negarse a creer, sería igualmente abatida al Hades o infierno. Hay equivalencia entre la gracia rechazada y la condenación recibida. El juicio más tolerable para Sodoma que para esas ciudades implica la justicia de Dios, que juzgará cada asunto en forma particular y considerando con gran especificación todas las variables, lo que se hizo, la intención, la oportunidad, el rechazo o la aceptación, lo que fue y lo que podría haber sido, lo que no fue y lo que no podría haber sido, si hubo tolerancia, cuánta y por qué, si hubo indolencia y sus causas, etc., etc.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:23

Comentario general

11.21-24 Ay, en gr. “uai” es una piedad dolorida. No es dolor de quien siente ofendida su dignidad ni por causa del insulto. Es el grito del dolor por haber despreciado el don inefable de Dios que podía salvarles. El poblado de Corazín corresponde con las actuales ruinas de Kerazeh, muy cerca de Capernaum, a solo tres kilómetros al norte. Sobre la ciudad de Betsaida se discuten tres posibles poblaciones, también muy cerca de Capernaum. El punto es que estas tres ciudades, Corazín, Betsaida y Capernaum fueron sentenciadas a la destrucción por el Señor, cosa que efectivamente sucedió, pues desaparecieron. ¿Qué pecado tan grande cometieron para esto? ¿Pecado incluso más grande que los cometidos en Tiro, Sidón y Sodoma? El Rey Jesús lo dijo claramente: los visitó el Señor con abundante manifestación de milagros, pero eran más duros que las ciudades con las que fueron comparadas. ¿Cuál era su pecado, que era más grande que los de Sodoma, Gomorra, Tiro y Sidón? (nótese la alusión a ciudades fenicias como Tiro y Sidón, gentiles que habrían reaccionado mejor que los judíos). Fue el pecado de la Presencia de Jesús despreciada. Su poder. Sus milagros. Sus obras. Su Palabra. Fue el pecado de la indiferencia y de no hacer nada. El pecado de no recibir a Jesucristo. Incluso, Tiro, Sidón y Sodoma se habrían arrepentido de haber recibido semejante gracia. Y no solo arrepentido, sino en silicio y ceniza; es decir, con gran manifestación de dolor por su pecado. A mayor gracia, mayor responsabilidad, por tanto, mayor condenación antes su mayor dureza. Si Capernaum fue levantada hasta el cielo con la Presencia del Hijo de Dios y el reino de los cielos, por negarse a creer, sería igualmente abatida al Hades o infierno. Hay equivalencia entre la gracia rechazada y la condenación recibida. El juicio más tolerable para Sodoma que para esas ciudades implica la justicia de Dios, que juzgará cada asunto en forma particular y considerando con gran especificación todas las variables, lo que se hizo, la intención, la oportunidad, el rechazo o la aceptación, lo que fue y lo que podría haber sido, lo que no fue y lo que no podría haber sido, si hubo tolerancia, cuánta y por qué, si hubo indolencia y sus causas, etc., etc.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:24

Comentario general

11.21-24 Ay, en gr. “uai” es una piedad dolorida. No es dolor de quien siente ofendida su dignidad ni por causa del insulto. Es el grito del dolor por haber despreciado el don inefable de Dios que podía salvarles. El poblado de Corazín corresponde con las actuales ruinas de Kerazeh, muy cerca de Capernaum, a solo tres kilómetros al norte. Sobre la ciudad de Betsaida se discuten tres posibles poblaciones, también muy cerca de Capernaum. El punto es que estas tres ciudades, Corazín, Betsaida y Capernaum fueron sentenciadas a la destrucción por el Señor, cosa que efectivamente sucedió, pues desaparecieron. ¿Qué pecado tan grande cometieron para esto? ¿Pecado incluso más grande que los cometidos en Tiro, Sidón y Sodoma? El Rey Jesús lo dijo claramente: los visitó el Señor con abundante manifestación de milagros, pero eran más duros que las ciudades con las que fueron comparadas. ¿Cuál era su pecado, que era más grande que los de Sodoma, Gomorra, Tiro y Sidón? (nótese la alusión a ciudades fenicias como Tiro y Sidón, gentiles que habrían reaccionado mejor que los judíos). Fue el pecado de la Presencia de Jesús despreciada. Su poder. Sus milagros. Sus obras. Su Palabra. Fue el pecado de la indiferencia y de no hacer nada. El pecado de no recibir a Jesucristo. Incluso, Tiro, Sidón y Sodoma se habrían arrepentido de haber recibido semejante gracia. Y no solo arrepentido, sino en silicio y ceniza; es decir, con gran manifestación de dolor por su pecado. A mayor gracia, mayor responsabilidad, por tanto, mayor condenación antes su mayor dureza. Si Capernaum fue levantada hasta el cielo con la Presencia del Hijo de Dios y el reino de los cielos, por negarse a creer, sería igualmente abatida al Hades o infierno. Hay equivalencia entre la gracia rechazada y la condenación recibida. El juicio más tolerable para Sodoma que para esas ciudades implica la justicia de Dios, que juzgará cada asunto en forma particular y considerando con gran especificación todas las variables, lo que se hizo, la intención, la oportunidad, el rechazo o la aceptación, lo que fue y lo que podría haber sido, lo que no fue y lo que no podría haber sido, si hubo tolerancia, cuánta y por qué, si hubo indolencia y sus causas, etc., etc.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:25

Comentario general

11.25-26 ¿A quién le respondió Jesús? ¡Al Padre Celestial! En medio de los ayes del Señor estaban hablando el Padre y el Hijo. De manera que el Hijo, en esta perfecta comunión irrumpió en alabanza al Padre. Lo llama Padre como ningún otro, es el Unigénito. Y declara su autoridad: Señor del cielo y de la tierra. A pesar de la destrucción de las tres ciudades anteriormente mencionadas, hubo quienes sí entendieron el propósito de Dios y creyeron al Hijo; estos fueron los niños; es decir, los que son como niños. No los sabios ni los entendidos, no los que se creyeron grandes o sabios, sino los que se humillaron como pequeñitos confiando en Dios (1 Cor. 1:21, 26-29). Ellos recibieron revelación del Padre para creer al Hijo (hechos 4:13; Mat. 18:3; Stg. 4:6). De esto se agrada Dios (versículo 26); no es una máquina, sino un Padre lleno de ternura.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:26

Comentario general

11.25-26 ¿A quién le respondió Jesús? ¡Al Padre Celestial! En medio de los ayes del Señor estaban hablando el Padre y el Hijo. De manera que el Hijo, en esta perfecta comunión irrumpió en alabanza al Padre. Lo llama Padre como ningún otro, es el Unigénito. Y declara su autoridad: Señor del cielo y de la tierra. A pesar de la destrucción de las tres ciudades anteriormente mencionadas, hubo quienes sí entendieron el propósito de Dios y creyeron al Hijo; estos fueron los niños; es decir, los que son como niños. No los sabios ni los entendidos, no los que se creyeron grandes o sabios, sino los que se humillaron como pequeñitos confiando en Dios (1 Cor. 1:21, 26-29). Ellos recibieron revelación del Padre para creer al Hijo (hechos 4:13; Mat. 18:3; Stg. 4:6). De esto se agrada Dios (versículo 26); no es una máquina, sino un Padre lleno de ternura.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:27

Comentario general

11.27 Todo lo expresado en los versículos anteriores (lee nota 25-26) fue con el propósito de entregar todas las cosas al Hijo (Mat. 28:18). Así como nadie va al Padre a no ser por medio de Cristo, así mismo nadie viene a Cristo a no ser por revelación del Padre. Él es el único Mediador (1 Tim. 2:5). Él revela al Padre. ¿Quieres ver a Dios? ¡Ve a Jesús! En Él están los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (Col. 2:3). Y también, esa es la obra del Hijo, que Dios sea Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos y en todos (Ef. 4:6). Mira la intimidad del Padre y del Hijo: nadie lo conoce como Él. Admira la confianza entre la deidad, están de acuerdo en todo.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:28

Comentario general

11.28 La invitación más incluyente y generosa siempre proviene de Dios. ¿Quién no se ha sentido cansado alguna vez? El Rey Jesús invita a todos a venir a Él. El mensaje de Jesús cuando la olla de presión está por explotar es: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Es más que un consejo religioso, es interés genuino. Quién puede morir por todos, también puede darle vida verdadera a todos. Si alguno está a todo para detener su aflicción, ¿por qué no probar primero a Jesús? Acércate, hay nueva vida para ti y podemos ayudarte. La vida puede transformarse en afán, dolor y presión emocional. No siempre es fácil afrontar las situaciones cotidianas y más, cuando van acompañadas de necesidad, pobreza, enfermedad y amargura. Un cúmulo de circunstancias vas haciendo crecer la presión hasta que personas sanas enfermen y luego en locura momentánea sean capaces de cualquier cosa por cargas acumuladas. ¿Eres tú alguien así? ¿O conoces a quien está por explotar? Probablemente son vecinos tuyos y los has saludado alguna vez. ¿Cómo saber si son ellos? Debes mirar con mayor atención. Tienen una sonrisa maltrecha y la mirada presenta vacío. Los has escuchado pelear alguna vez, o sus gritos. Quizá supiste de quien toma antidepresivos, el que no se levanta de la cama o no sale de casa. Posiblemente es el antisocial y que no devuelve el saludo. Mira su ropa, dejo de prestarle atención. Observa a su familia, está sin rumbo. Y una vez que los descubras, acércate y proporciona un abrazo sincero. Una sonrisa completa. Un apretón de manos día a día. Llévale comida a medio día y tómate el tiempo de escucharle. Te dirá que no le pasa nada o quizá que es lo de todo mundo, pero presta atención y observa el vacío en los ojos cuando te dice que todo está bien. Si encoge los hombros, vuelve a abrazarle. Si no sale de casa, visítale. Si le ha cambiado el carácter, no te molestes, sólo es síntoma de que necesita más amor. ¿Podrías dárselo? Jesús trae descanso. Invita a los que están trabajados, los afanados, aquellos cuya labor por el pan de cada día se volvió en el dolor de cada día. Invita a los cargados, los que acumularon pesos con el día a día, quienes no supieron cómo soltar la emoción, el afán, el problema, peso y más peso. Jesús invita a descansar. No a la inactividad, pues ofrece llevar su yugo, pero sí a la vida sin equipaje.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:29

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11.29 El descanso de Jesús no está basado en la pereza ni en la inactividad, sino en la vida verdadera. Ofrece un yugo para deshacerse de las cadenas. Cambia el sin sentido y la vida vacía por una vida con propósito y obediencia a la verdad. Todo, si aprendemos de Él. La vida verdadera es la vida con minúscula imitando la Vida con mayúscula. Seguirlo a Él en el buen vivir y en el buen ser para alcanzar el bien estar. Su descanso radica en conocer su mansedumbre y su humildad, no de apariencia, sino de corazón. Genuinas. Mansedumbre y no debilidad, poder bajo control. Humildad y no miseria, verdadera riqueza interior. Sin disfraz, sin simulación, esenciales, de corazón. Entonces hallaremos descanso para nuestras almas. No nos será dado el descanso, lo hallaremos como una cosecha, producto de sembrar servicio, mansedumbre y humildad. Descanso para el alma aunque el cuerpo pueda cansarse. Descanso para el alma aunque las circunstancias griten fatiga. Una sonrisa en el rostro y paz en los ojos hasta en el día de la muerte.

— Roberto Tinoco

Mateo 11:30

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11.30 El Rey Jesús recluta siervos, ofrece paz, descanso y vida verdadera a cambio de un yugo fácil y una carga ligera. Tal es seguir y obedecer a Cristo, fácil y ligero. Hay cargas que hacen volar, como las alas de un avión, tal es la carga de Cristo. Es más pesado andar sin Cristo y mucho más agotador llevar nuestro propio yugo. Andar por la vida según nuestro parecer o la voluntad de otros es más cansado, por mucho, que vivir por la Palabra de Dios. Si tu vida es pesada no es una vida cristiana. ¿Te dije que no tendrás problemas? No, te dije que en Cristo tienes descanso. Las cargas pesan menos en el río de Dios.

— Roberto Tinoco

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