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Mateo 14
Muerte de Juan el Bautista
1En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús,🗨📝 2y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes.🗨📝 3Porque Herodes había prendido a Juan, y le había encadenado y metido en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano;🗨📝 4porque Juan le decía: No te es lícito tenerla.🗨📝 5Y Herodes quería matarle, pero temía al pueblo; porque tenían a Juan por profeta.🗨📝 6Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Herodes,🗨📝 7por lo cual éste le prometió con juramento darle todo lo que pidiese.🗨📝 8Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista.🗨📝 9Entonces el rey se entristeció; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la diesen,🗨📝 10y ordenó decapitar a Juan en la cárcel.🗨📝 11Y fue traída su cabeza en un plato, y dada a la muchacha; y ella la presentó a su madre.🗨📝 12Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron el cuerpo y lo enterraron; y fueron y dieron las nuevas a Jesús.🗨📝Jesús alimenta a cinco mil
13Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades.🗨📝 14Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.🗨📝 15Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer.🗨📝 16Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.🗨📝 17Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.🗨📝 18El les dijo: Traédmelos acá.🗨📝 19Entonces mandóa la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.🗨📝 20Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.🗨📝 21Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.🗨📝Jesús camina sobre el agua
22En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.🗨📝 23Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.🗨📝 24Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.🗨📝 25Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.🗨📝 26Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.🗨📝 27Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!🗨📝 28Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.🗨📝 29Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.🗨📝 30Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!🗨📝 31Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?🗨📝 32Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.🗨📝 33Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.🗨📝 34Y terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret.🗨📝 35Cuando le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos;🗨📝 36y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Mateo 14: RV60
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Mateo 14:1
14.1 Si conoces el rechazo o la traición entenderás al Bautista. Este capítulo habla mucho de él y de cómo se sintió defraudado después de haberlo dado todo. Si has servido a Dios con todas tus fuerzas y la recompensa esperada parece no llegar, también lo comprenderás. También, el capítulo 14 de Mateo nos presenta, a través de la muerte de Juan el Bautista el rechazo de los gentiles a Cristo (en capítulos anteriores vimos cómo lo rechazaron los judíos, tanto de Judea como de Galilea). Algo grande estaba haciendo Jesús para que fuera motivo de pláticas en los palacios de reyes. No era solo un carpintero, sino el Rey de los judíos. Mejor es la buena fama que el buen ungüento (Ecl. 7:1). Quien hace la obra de Dios no puede pasar inadvertido “los perros ladran, señal que cabalgamos” – Dijo Don Quijote a Sancho. Y esto, aunque Jesús nunca buscó ser famoso, simplemente fue algo inevitable. El más grande Hombre que jamás ha existido, Jesús el Hijo de Dios. El diablo le ofreció fama y el Señor la rechazó (Mat. 4:5-7). Y esto, a pesar de que su estrategia no era muy ortodoxa, pues lejos de intentar atraer multitudes, las confrontaba a irse. Como el día que dijo a sus discípulos: ¿Queréis acaso iros también vosotros? (Jn. 6:60-68).
— Roberto Tinoco
14.1 Si conoces el rechazo o la traición entenderás al Bautista. Este capítulo habla mucho de él y de cómo se sintió defraudado después de haberlo dado todo. Si has servido a Dios con todas tus fuerzas y la recompensa esperada parece no llegar, también lo comprenderás. También, el capítulo 14 de Mateo nos presenta, a través de la muerte de Juan el Bautista el rechazo de los gentiles a Cristo (en capítulos anteriores vimos cómo lo rechazaron los judíos, tanto de Judea como de Galilea). Algo grande estaba haciendo Jesús para que fuera motivo de pláticas en los palacios de reyes. No era solo un carpintero, sino el Rey de los judíos. Mejor es la buena fama que el buen ungüento (Ecl. 7:1). Quien hace la obra de Dios no puede pasar inadvertido “los perros ladran, señal que cabalgamos” – Dijo Don Quijote a Sancho. Y esto, aunque Jesús nunca buscó ser famoso, simplemente fue algo inevitable. El más grande Hombre que jamás ha existido, Jesús el Hijo de Dios. El diablo le ofreció fama y el Señor la rechazó (Mat. 4:5-7). Y esto, a pesar de que su estrategia no era muy ortodoxa, pues lejos de intentar atraer multitudes, las confrontaba a irse. Como el día que dijo a sus discípulos: ¿Queréis acaso iros también vosotros? (Jn. 6:60-68).
— Roberto Tinoco
Mateo 14:2
14.2-4 Este Herodes era uno de los tres hijos de Herodes el Grande llamado Herodes Antipas (Herodes el Grande fue el que mandó matar a los niños de Belén). Un hombre muy supersticioso, vemos que creía en la reencarnación; a pesar de que la Biblia dice que está establecido para el hombre que muera una sola vez y después de esto el juicio (Heb.9:27). Una de las características de este Herodes y posiblemente de todos los hombres, es que lo perseguía la culpa por haber dado muerte a Juan el Bautista. Ahora le parecía verlo en todas partes. Huye el impío sin que nadie lo persiga, mas el justo está confiado como un león (Pr.28:1). Era un cobarde. Decía de Jesús: “por eso actúan en Él estos poderes” como temiendo una venganza. Pero Jesús no venia a condenarlo, sino a salvarlo. ¿Y no es esa la locura de quienes se oponen al evangelio: que tratando de deshacerse del mensajero se topan con la realidad de no poder deshacerse de Dios? El hombre en esta condición no debe tener por primero el rehuir el castigo, sino el ir a Jesús, en el Salvador hay perdón de pecados. Juan el Bautista fue una antorcha ardiente que no permitía las tinieblas; así que reprendió a Herodes en su adulterio. Posiblemente no debió hacer esto, pues su trabajo era prepararle al camino al Mesías y siendo que esta obra ya la había terminado, enfocó su mensaje contra el rey; sin embargo, un hombre como Juan no podía detenerse. No es saludable que la boca dedicada a proclamar al Rey se dedique luego a denunciar al rey. Juan el bautista fue una conciencia para Herodes y aprisionado por ello. Cuando la conciencia es desobedecida, también es aprisionada por ello. Entonces, el problema más grave no es que tu conciencia te reprenda, sino que seas tú quien reprenda a tu conciencia.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:3
14.2-4 Este Herodes era uno de los tres hijos de Herodes el Grande llamado Herodes Antipas (Herodes el Grande fue el que mandó matar a los niños de Belén). Un hombre muy supersticioso, vemos que creía en la reencarnación; a pesar de que la Biblia dice que está establecido para el hombre que muera una sola vez y después de esto el juicio (Heb.9:27). Una de las características de este Herodes y posiblemente de todos los hombres, es que lo perseguía la culpa por haber dado muerte a Juan el Bautista. Ahora le parecía verlo en todas partes. Huye el impío sin que nadie lo persiga, mas el justo está confiado como un león (Pr.28:1). Era un cobarde. Decía de Jesús: “por eso actúan en Él estos poderes” como temiendo una venganza. Pero Jesús no venia a condenarlo, sino a salvarlo. ¿Y no es esa la locura de quienes se oponen al evangelio: que tratando de deshacerse del mensajero se topan con la realidad de no poder deshacerse de Dios? El hombre en esta condición no debe tener por primero el rehuir el castigo, sino el ir a Jesús, en el Salvador hay perdón de pecados. Juan el Bautista fue una antorcha ardiente que no permitía las tinieblas; así que reprendió a Herodes en su adulterio. Posiblemente no debió hacer esto, pues su trabajo era prepararle al camino al Mesías y siendo que esta obra ya la había terminado, enfocó su mensaje contra el rey; sin embargo, un hombre como Juan no podía detenerse. No es saludable que la boca dedicada a proclamar al Rey se dedique luego a denunciar al rey. Juan el bautista fue una conciencia para Herodes y aprisionado por ello. Cuando la conciencia es desobedecida, también es aprisionada por ello. Entonces, el problema más grave no es que tu conciencia te reprenda, sino que seas tú quien reprenda a tu conciencia.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:4
14.2-4 Este Herodes era uno de los tres hijos de Herodes el Grande llamado Herodes Antipas (Herodes el Grande fue el que mandó matar a los niños de Belén). Un hombre muy supersticioso, vemos que creía en la reencarnación; a pesar de que la Biblia dice que está establecido para el hombre que muera una sola vez y después de esto el juicio (Heb.9:27). Una de las características de este Herodes y posiblemente de todos los hombres, es que lo perseguía la culpa por haber dado muerte a Juan el Bautista. Ahora le parecía verlo en todas partes. Huye el impío sin que nadie lo persiga, mas el justo está confiado como un león (Pr.28:1). Era un cobarde. Decía de Jesús: “por eso actúan en Él estos poderes” como temiendo una venganza. Pero Jesús no venia a condenarlo, sino a salvarlo. ¿Y no es esa la locura de quienes se oponen al evangelio: que tratando de deshacerse del mensajero se topan con la realidad de no poder deshacerse de Dios? El hombre en esta condición no debe tener por primero el rehuir el castigo, sino el ir a Jesús, en el Salvador hay perdón de pecados. Juan el Bautista fue una antorcha ardiente que no permitía las tinieblas; así que reprendió a Herodes en su adulterio. Posiblemente no debió hacer esto, pues su trabajo era prepararle al camino al Mesías y siendo que esta obra ya la había terminado, enfocó su mensaje contra el rey; sin embargo, un hombre como Juan no podía detenerse. No es saludable que la boca dedicada a proclamar al Rey se dedique luego a denunciar al rey. Juan el bautista fue una conciencia para Herodes y aprisionado por ello. Cuando la conciencia es desobedecida, también es aprisionada por ello. Entonces, el problema más grave no es que tu conciencia te reprenda, sino que seas tú quien reprenda a tu conciencia.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:5
14.5 Como un mal político, interesado más en la estabilidad de su poder que en el beneficio del pueblo, Herodes quería matar a Juan por intereses personales, pero no se atrevió por miedo al pueblo; así que lo encarceló. Se intenta aprisionar la Palabra de Dios cuando el hombre teme más al hombre que a Dios y se calla la conciencia cuando el hombre ama su pecado por encima de la palabra profética. Notemos que Herodes reconocía que el pueblo tenía a Juan por profeta, pero nada dice que él lo tuviera por profeta. No es difícil aceptar que Dios reprenda a otros, lo difícil es aceptarlo uno mismo. Poco gobierna el que no gobierna sus pasiones y todo gobierna aquel a quien Dios gobierna.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:6
14.6-8 Herodes y Herodías eran los nuevos Acab y Jezabel tratando de destruir al nuevo Elías. Tampoco Acab se atrevió a tocar a Elías, fue Jezabel quien lo incitaba. Clara advertencia de no hacer alianzas con impíos, ¡y menos matrimoniales! Quien se casa con hijo del diablo tiene problemas con sus suegro. Dios nos enseña a contar los días trayendo al corazón sabiduría (Sal. 90:12), día a día; pero el mal corazón celebra los años sacando a Dios de su vida. La danza de la carne siempre se realiza en medio de los hombres, es así como atrapa sus corazones seduciendo sus ojos. Ten cuidado, donde dejas tus ojos, también dejas tu corazón. ¿Que si qué tiene de malo asistir a una fiesta del mundo? En ellas se han cortado las cabezas de los mejores siervos de Dios. Herodes juró darle lo que quisiera. Cuando un gobernante cree que se debe a sus gustos deja de ser servidor público para ser esclavo de los demás. Comprometerse por emocionarse es como suicidarse por placer. La hija de Herodías fue instruida por su madre. Escuchar a los padres suele ser recomendable, pero en el caso de los impíos es deplorable; pues así como se multiplica la virtud generacionalmente, también suele hacerlo la impiedad. ¡Qué tristeza cuando los padres no sólo no estorban el pecado de sus hijos, sino que además los fomentan! Juan el Bautista solo tuvo por recompensa en este mundo el brillo del plato en donde fue exhibida su cabeza; pero lo que Dios le reservó es incontable eternamente. No todos los grandes hombres de Dios terminaron bien en este mundo; pero siempre lo comenzarán bien en el porvenir. Con todo, tomemos advertencia: Juan el Bautista fue llamado para preparar el camino al Mesías y lo hizo extraordinariamente bien; sin embargo, una vez que presentó al Rey llamándolo el Cordero de Dios, no se retiró ni se unió a su grupo de seguidores, sino que continuó predicando y teniendo discípulos como si fuese un movimiento alterno al de Jesús. Pero el reino de Dios no tiene dos cabezas, solo una, Cristo Jesús. Por tanto, la cabeza de Juan no duraría mucho tiempo más en su lugar, una cabeza debía ser removida. ¿Es Cristo la Cabeza de tu vida verdaderamente? No pierdas tu cabeza.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:7
14.6-8 Herodes y Herodías eran los nuevos Acab y Jezabel tratando de destruir al nuevo Elías. Tampoco Acab se atrevió a tocar a Elías, fue Jezabel quien lo incitaba. Clara advertencia de no hacer alianzas con impíos, ¡y menos matrimoniales! Quien se casa con hijo del diablo tiene problemas con sus suegro. Dios nos enseña a contar los días trayendo al corazón sabiduría (Sal. 90:12), día a día; pero el mal corazón celebra los años sacando a Dios de su vida. La danza de la carne siempre se realiza en medio de los hombres, es así como atrapa sus corazones seduciendo sus ojos. Ten cuidado, donde dejas tus ojos, también dejas tu corazón. ¿Que si qué tiene de malo asistir a una fiesta del mundo? En ellas se han cortado las cabezas de los mejores siervos de Dios. Herodes juró darle lo que quisiera. Cuando un gobernante cree que se debe a sus gustos deja de ser servidor público para ser esclavo de los demás. Comprometerse por emocionarse es como suicidarse por placer. La hija de Herodías fue instruida por su madre. Escuchar a los padres suele ser recomendable, pero en el caso de los impíos es deplorable; pues así como se multiplica la virtud generacionalmente, también suele hacerlo la impiedad. ¡Qué tristeza cuando los padres no sólo no estorban el pecado de sus hijos, sino que además los fomentan! Juan el Bautista solo tuvo por recompensa en este mundo el brillo del plato en donde fue exhibida su cabeza; pero lo que Dios le reservó es incontable eternamente. No todos los grandes hombres de Dios terminaron bien en este mundo; pero siempre lo comenzarán bien en el porvenir. Con todo, tomemos advertencia: Juan el Bautista fue llamado para preparar el camino al Mesías y lo hizo extraordinariamente bien; sin embargo, una vez que presentó al Rey llamándolo el Cordero de Dios, no se retiró ni se unió a su grupo de seguidores, sino que continuó predicando y teniendo discípulos como si fuese un movimiento alterno al de Jesús. Pero el reino de Dios no tiene dos cabezas, solo una, Cristo Jesús. Por tanto, la cabeza de Juan no duraría mucho tiempo más en su lugar, una cabeza debía ser removida. ¿Es Cristo la Cabeza de tu vida verdaderamente? No pierdas tu cabeza.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:8
14.6-8 Herodes y Herodías eran los nuevos Acab y Jezabel tratando de destruir al nuevo Elías. Tampoco Acab se atrevió a tocar a Elías, fue Jezabel quien lo incitaba. Clara advertencia de no hacer alianzas con impíos, ¡y menos matrimoniales! Quien se casa con hijo del diablo tiene problemas con sus suegro. Dios nos enseña a contar los días trayendo al corazón sabiduría (Sal. 90:12), día a día; pero el mal corazón celebra los años sacando a Dios de su vida. La danza de la carne siempre se realiza en medio de los hombres, es así como atrapa sus corazones seduciendo sus ojos. Ten cuidado, donde dejas tus ojos, también dejas tu corazón. ¿Que si qué tiene de malo asistir a una fiesta del mundo? En ellas se han cortado las cabezas de los mejores siervos de Dios. Herodes juró darle lo que quisiera. Cuando un gobernante cree que se debe a sus gustos deja de ser servidor público para ser esclavo de los demás. Comprometerse por emocionarse es como suicidarse por placer. La hija de Herodías fue instruida por su madre. Escuchar a los padres suele ser recomendable, pero en el caso de los impíos es deplorable; pues así como se multiplica la virtud generacionalmente, también suele hacerlo la impiedad. ¡Qué tristeza cuando los padres no sólo no estorban el pecado de sus hijos, sino que además los fomentan! Juan el Bautista solo tuvo por recompensa en este mundo el brillo del plato en donde fue exhibida su cabeza; pero lo que Dios le reservó es incontable eternamente. No todos los grandes hombres de Dios terminaron bien en este mundo; pero siempre lo comenzarán bien en el porvenir. Con todo, tomemos advertencia: Juan el Bautista fue llamado para preparar el camino al Mesías y lo hizo extraordinariamente bien; sin embargo, una vez que presentó al Rey llamándolo el Cordero de Dios, no se retiró ni se unió a su grupo de seguidores, sino que continuó predicando y teniendo discípulos como si fuese un movimiento alterno al de Jesús. Pero el reino de Dios no tiene dos cabezas, solo una, Cristo Jesús. Por tanto, la cabeza de Juan no duraría mucho tiempo más en su lugar, una cabeza debía ser removida. ¿Es Cristo la Cabeza de tu vida verdaderamente? No pierdas tu cabeza.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:9
14.9 De nada sirve entristecerse si de todos modos se sigue haciendo el mal. No confundas remordimiento con arrepentimiento. No estás obligado a hacer el mal ni siquiera por haberte enlazado en los dichos de tu boca; valora la Palabra de Dios por encima de tu propia palabra. Cuando Herodes ordenó quitar la cabeza a Juan estaba perdiendo su propia oportunidad de vida eterna; ya que tocar al siervo de Dios es hacerse enemigo del Dios a quien sirve, y esto, independientemente de las fallas de dicho siervo de Dios. Herodes estaba a la mesa con principales y a causa de ellos, además de su juramento, es que mantuvo su mala promesa. ¿Habría hecho lo mismo si le pidiesen su corona o la de sus asistentes? Ofender a Dios por no ofender a los hombres es solo hipocresía y excusa.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:10
14.10 Ocasionalmente la historia en este mundo cuenta malos finales, gracias a Dios no son verdaderos finales. Allí, sin honor, solo y encarcelado. No, no me refiero a Juan, él fue honorable y tenía muchos que lo amaban; hablo de Herodes en la cárcel del pecado y rodeado de gente que no lo amaba. Juan el bautista murió físicamente, pero Herodes murió eternamente. Juan fue decapitado en la prisión por la orden de un rey pequeño, pero ganó la gloria del Rey Todopoderoso.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:11
14.11 Una imagen grotesca: la cabeza del más grande de los profetas pasada de manos de verdugos a una muchacha sin mucho en su cabeza para dársela a su madre, una mujer sin nada en el corazón. Una imagen gloriosa: Cerraron la boca de la voz que clamaba en el desierto sin poder jamás callar sus palabras. Irónicamente al matarlo lo hicieron inmortal. Una imagen poderosa: no fue un regalo de una hija a una madre, sino de un hijo al Padre; la cabeza de Juan, lo mismo que su vida, fue una ofrenda a Dios.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:12
14.12 La gratitud va más allá de la muerte. Los discípulos de Juan reclamaron el cuerpo muerto de su maestro para honrarlo sepultándolo; de la cabeza nada se dice, pues Juan jamás volvería a tener más cabeza que Cristo. Por eso es que los discípulos dieron la noticia a Jesús. Si al morir hay quienes todavía desean honrarte, tu vida valió la pena; pero si al morir no queda a los tuyos más de que aferrarse que el recuerdo, tu vida fue carente de sentido. Vive de tal manera que al morir tu vida siga en otros.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:13
14.13 Podemos pensar que, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, se retiró procurando ser prudente o por seguridad; pero eso es absurdo. De ninguna manera Jesús modificó su agenda por intimidación de Herodes (Luc. 13:31-32). La razón por la cual se apartó a un lugar desierto obedecía a su amor por Juan, a quien tuvo que dejar morir en una prisión en martirio; y, en segundo lugar, a que era una señal para seguir adelante con su llamado, sin el ministerio de Juan, quien debería haberse sumado. ¿Y que mejor manera de continuar que fortaleciéndose en oración a solas con el Padre, como era su costumbre? Sin embargo, para este tiempo el ministerio de Jesús se había convertido en el movimiento más importante del mundo. No podía pasar desapercibido y donde fuese, la gente lo seguía. No importa la falta de transporte, lo seguirían a pie desde las ciudades. Caravanas de hambrientos de esperanza buscando al Pan de Vida. El epicentro de la creación, tanto del cielo como de la tierra, estaba entre nosotros.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:14
14.14 Jesús no fue sanador por estrategia, sino por compasión. El término bíblico es muy gráfico al respecto usando splanchnizomai, que literalmente significa “un fuerte retorcimiento de los intestinos o de las entrañas”. Una palabra muy fuerte utilizada solo doce veces en todo el Nuevo testamento y las doce ocasiones para describir la compasión de Jesús. Tanto para los griegos como para los hebreos, era en los intestinos en donde se encontraba la fuente de las emociones, de manera que la compasión de Jesús era sumamente intensa. Los vio venir desde muy lejos y se conmovió profundamente por ellos, especialmente porque muchos de ellos estaban enfermos y todos venían con hambre. Esa clase de fe de las multitudes siempre abre el cielo. Dios no es solo Dios de lo eterno, también se interesa por las necesidades básicas de esta vida. Es como si a Dios le hubiese dolido el estómago por amor, tal es su compasión y por la misma sanó a los enfermos. No dudes de su amor, Él quiere ayudarte y puede hacerlo.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:15
14.15 El tiempo, el lugar y las condiciones no favorecían a las multitudes, como jamás han favorecido a las mayorías. Estaba anocheciendo, habiendo pasado la hora de cenar; y estaban en el desierto, lo que significaba que no había nada a la mano. Lo único que quedaba era solicitar a la multitud, como aconsejaron los discípulos, que el Señor les despidiera para que fuesen a comprar algo en las aldeas cercanas. Esto significa que estaban embelesados de Cristo y el Maestro no dejaba de ministrarles. Si ya no estuviera hablándoles ni haciendo milagros, ellos mismos abrían ido a las aldeas por algo para comer; pero, ¿quién desea comer cuando están delante del único que puede resolver sus problemas? Los discípulos querían ponerle punto final al congreso, por decirlo así. Es fácil entenderlos, también ellos estaban cansados ayudando al Maestro y coordinando multitudes y querían descansar. ¿Te ha pasado, cansarse de lo sagrado por ser demasiado? Si alguna vez estás cansado, agotado, pero sigues expectante de lo que Dios hará, entonces estás a punto de recibir un milagro extraordinario de abundancia. Sigue un poco más, estás a punto de ver el cielo en la tierra.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:16
14.16 Los discípulos querían descansar y recomendaron al Señor que despidiera a la multitud para que fuesen por algo para comer (14.15); pero recibieron como respuesta que fusen ellos mismos quienes los alimentaran. Así es el reino de los cielos: si tienes alguna idea sobre cómo deberían hacerse las cosas, tendrás que hacerlas tú mismo; y cuando quieres renunciar te promociona con más trabajo. Si puedes ver la necesidad de los demás no digas lo que debería hacerse para suplirla, sino que se te permitió verlo para que seas tú quien trabaje en consecuencia para su satisfacción. A Dios le gusta hacer milagros por medio de nosotros y alimentar multitudes a partir de los discípulos. El mundo no tiene que irse, su hambre será satisfecha en la iglesia. La iglesia es la boca de Dios. Tú eres sus manos y sus pies. Dios establecerá su reino a través de nosotros. ¿Quién guiará al mundo en sus tinieblas sin la luz de la iglesia? ¿Quién alimentará a los cinco mil sin los discípulos? La obra de Dios se lleva a cabo por los hijos de Dios. El mundo no tiene qué comer y está muriendo eternamente, pero los súbditos del reino pueden proveerle el Pan vivo que descendió del cielo. Como si Dios os exhortase por medio de nosotros –dijo Pablo (2 Cor. 2:14). Di como los leprosos: no estamos haciendo bien. Hoy es día de buenas nuevas, y nosotros callamos. Si esperamos hasta mañana nos alcanzará nuestra maldad (2 R. 7:9).
— Roberto Tinoco
Mateo 14:17
14.17 La respuesta de los discípulos a la orden del Rey es su propia incapacidad: “no tenemos con qué ayudar a tantos” –y decían lo cierto conforme a los parámetros de esta vida, pero no la verdad respecto al reino de los cielos. Cada vez que Dios te comisiona a realizar algo, esa misma comisión es el poder que necesitas para llevarlo a cabo. Su orden es tu poder. Si consideras lo que puedes hacer estarás poniendo tu confianza en ti; confía en la Palabra de Dios
— Roberto Tinoco
Mateo 14:18
14.18 Dios no carga al hombre más de lo necesario, si manifestaron tener solo un poco de comida, eso era todo lo que necesitaba para realizar el milagro. No los envió por más, sino usó lo que dijeron tener. Dios nunca pide lo que no puedes dar. Lo que seas y lo que tengas es todo lo que Él te pedirá para alimentar multitudes. En sus manos eres impresionante, capaz, poderoso. Si supieras lo que puedes en Él, jamás volverías a preocuparte.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:19
14.19 Este versículo contiene algunas semillas poderosas para producir milagros. Mira con atención: primera semilla, descansa confiada y ordenadamente. Jesús mandó a la gente recostarse, el milagro no vendría en el desorden ni en la angustia. No serían como desesperados amontonados ante un camión de víveres, sino un pueblo confiado en Dios que tranquilamente esperaría su porción, abundante por cierto. La segunda semilla, descansa en paz. La orden era recostarse sobre la hierba; sobre aquello que representa lo temporal y pasajero de esta vida. Lo que significa que Dios tiene cuidado de tus asuntos, por pequeños que parezcan, y no solo de las cosas grandes y eternas. Ten paz. La tercera semilla, usa lo que sí tienes en lugar de llorar lo que no tienes. Jesús tomó los panes y peces para realizar con ellos el milagro. Comienza donde estás con lo que tienes y puedes hacer. Dios suele hacer mucho con poco y todo con nada. No limites el milagro lamentándote, mejor comienza produciendo. Junto con esto, debes tener algo que ofrecer, por poco que parezca, para que ocurra el milagro. Tu ofrenda desata la abundancia. La cuarta semilla, reconoce de dónde viene tu milagro, mira el cielo. Dios es la fuente. Tu confianza debe estar en Él, lo mismo que tu oración y tu gratitud. Levanta los ojos, mirar hacia abajo es propio de bestias y de fracasados. Lo tuyo es lo celestial. La quinta semilla, bendice a Dios y bendice tu semilla. Quejarte y maldecir solo detienen lo sobrenatural y destruyen el milagro. Habla bien aunque parezca irte mal. Bendecir suele seguir a la acción de mirar el cielo, por eso algunos maldicen, porque no levantan los ojos viendo solo su problema. La sexta semilla, partición. Todo en el reino de Dios crece partiéndose, desde las células hasta el poder de la desintegración del átomo, partir libera poder. No hablo de dividir, sino de partir, crecer y multiplicar. Jesús partió el pan, es el uso del principio vital del reino de los cielos: partir, crecer, multiplicar. Una y otra vez, partir, crecer, multiplicar. La séptima semilla, involucra a otros fieles en el milagro. El Señor Jesús le dio los trozos de pan a los discípulos para que ellos a su vez también los partieran y los pasaran más adelante. Antes de que Dios haga un milagro contigo, hace un milagro con todos. Involucra a los demás creyentes y la unción de milagros crecerá. Habiendo cumplido con estas semillas de milagros, dieron los panes a la multitud. Todos comerían en abundancia porque en Cristo, los discípulos habían realizado lo imposible.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:20
14.20 A pesar de su cansancio obedecieron al Rey; en consecuencia y como recompensa, recibieron mucha mayor bendición que la multitud. Todos se saciaron, pero ellos fueron abundados. Cuando el siervo de Dios procura el pan de su pueblo, será él quien más sea beneficiado. Haz el bien y te irá bien; la bendición más grande consiste en bendecir a los demás. Dios no pierde nada, los discípulos recogieron lo que sobró. Debieron pasar entre los grupos recostados en la hierba recuperando trozos dejados por la multitud. Esto parece extraño si consideramos que Jesús podía alimentarles milagrosamente en el futuro sin necesidad de cargar con ellos sobras de comida, pero Dios es sumamente económico, no hace basura ni pierde nada. Tal debe ser su pueblo, aprovechar al máximo todos los recursos recibidos. Hay gratitud en no desperdiciar.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:21
14.21 La multitud alimentada milagrosamente podía rebasar las veinte mil personas. Tan solo los hombres eran como cinco mil. De manera que el secreto de la vida del mundo se encuentra en partir el pan y darles de comer; es decir, tomar la Palabra de Dios, Cristo en forma de Logos, y partir capítulos en versículos, versículos en frases y frases en palabras. Luego discipular con estos trozos de pan a personas fieles capaces de hacer más discípulos. De esta manera pasarán el pan de unos a otros hasta que todos estén saciados con vida eterna.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:22
14.22 En un pedido muy inusual, Jesús ordenó a sus discípulos que fuesen en barca al otro lado del mar. Ellos se resistieron al principio, no era lógico servir al Maestro dejándolo solo sin ayuda ante las multitudes. Literalmente, Jesús tuvo que obligarlos a obedecerle. Pero sabía lo que iba a hacer: caminar sobre el mar. Esta porción de la Escritura se parece a su partida, su ascensión, la espera de la iglesia y el consiguiente regreso del Señor en su segunda venida. Y también, ese es el estilo de Jesús, cuando te sientas solo en medio de la peor tormenta de tu vida, lo verás llegar poderoso manifestado con gloria. En tu mayor problema experimentarás su salvación.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:23
14.23 Como figura de cuando el Rey ascendió a los cielos, a la diestra del Padre para interceder siempre por nosotros (Hechos 1:9; Heb. 7:25), subió al monte a orar después de ordenar a sus discípulos pasar en barca el mar y de haber despedido a la multitud. Jesús gustaba de pasar tiempos a solas con el Padre. Todo lo hizo bien e hizo muchas cosas extraordinarias, pero la base o fundamento para que todo lo demás llegara a ser, era su relación con Dios. El Hijo del Hombre fue también el Hijo de la Oración. Si Él lo requería, ¡cuánto más nosotros debemos orar!
— Roberto Tinoco
Mateo 14:24
14.24 La vida en este mundo tiene sus tormentas; olas se levantan amenazando nuestra vida como si fuese una pequeña barca en medio del mar. Allí no sirve la ayuda humana, los demás también tienen sus tormentas. Es uno de esos momentos en donde solo Dios puede ayudarnos. La vida con el viento contrario, difícil, complicada. Cuando las cosas simplemente no funcionan, se complican, de mal en peor. Situación tan dura que también parece gritar: el Señor está a punto de intervenir. Puedes sentirte solo, pero no estás solo. Considerarte sin salida, pero Dios inventara camino en el mar. Con casi todo en contra, casi, pues Dios está a tu favor. Estás a punto de verlo.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:25
14.25 A las tres de la mañana, en lo peor de la oscuridad y de las altas olas, Jesús vino a sus discípulos en la imposibilidad: andando sobre el mar. Cuando ya no confiaban en su barca, ni en su experiencia; cuando su fuerza se había agotado, lo mismo que su esperanza. Un milagro fuera de serie cuando las cosas estén peor. No tiene sentido hacer esto a medio día con el mar en calma, es mayor gracia cuando más hace falta. De manera que si te encuentras en una situación sin remedio es únicamente porque tendrás un milagro imposible. Cuando las olas amenacen hundirte lo verás venciendo el mar caminando sobre el agua. El mar que los asustaba, ahora está bajo los pies del Señor. No solo nos ayuda, sino que nos ayuda maravillosamente. Tal será la segunda venida del Señor: en el peor momento de la humanidad, cuando su tribulación sea grande, impondrá el Señor su Presencia.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:26
14.26 La reacción de los discípulos, siendo algunos de ellos pescadores, no parece muy varonil ni propio de su carácter; pero hay circunstancias en las que el temor puede rebasar el sentido común. El ser humano en problemas suele ver primero un fantasma que a Dios; esta clase de pesimismo, de no ser por la bondad divina, lo dejaría sin los beneficios de su visitación. Estamos hablando de los discípulos, los que estaban en la academia del Maestro; irónicamente les pareció más propio ver un fantasma, algo que no existe, que a Cristo sobre el mar. Quien sabe a qué se deba que los hombres gustan primero de creer en el mal que en el bien; si dices ver un ángel suelen no creerte; pero si aseguras haber visto un demonio te preguntarán sobre el color y sus cuernos. ¿Qué estás viendo hoy? Mira a Dios por la fe y si por la razón que fuese, no percibes la gloria de Dios, no apresures tu boca con voces de miedo. Cuando estés emocionalmente alterado procura hasta donde sea posible guardar silencio y si hablas, hazlo con palabras de fe a pesar de todo.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:27
14.27 Enseguida, antes de que dijeran más. Hablar con miedo, pesimismo o en el calor del momento puede ocasionar muchos problemas. ¿No sucedió lo mismo al pueblo de Israel cuando los diez espías dijeron no poder poseer la tierra prometida? Por ello los interrumpe con la seguridad de su Nombre: Yo Soy. Como se presentó a Moisés en una zarza ardiendo se presenta a sus discípulos en medio del mar. Jesús es Yo Soy, Dios en carne. Esto es suficiente para tener ánimo, aliento, nueva fuerza y motivación para el resto de la noche. Y también, la razón del valor ante las olas, Jesús está aquí. En última instancia no es el viento ni el mar lo que asusta, sino la ausencia de Jesús. Revisa tus miedos y hallarás fe en el mal en todos ellos. Revisa tu fe en Cristo y tendrás la paz que necesitas en todo tiempo.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:28
14.28 Pedro, el arrojado del grupo, el hombre dispuesto a ir a donde ningún otro hombre ha ido. Al Señor le gusta esa clase de carácter y está dispuesto a llevarlo sobre las aguas. El discípulo le llama Señor, reconoce quien tiene la autoridad sobre él y también sobre las aguas. Es el momento de la decisión, seguir en la barca enfrentando las olas o procurar la Palabra de Cristo que hace milagros. Decide por la autoridad del Rey para confirmar la identidad del Rey: “si eres tú, manda que yo…” No queremos la fe natural, sino sobrenatural; porque no seguimos a un rey humano, sino al Rey eterno. El interés de Pedro no es demostrar quién es Pedro ni cuanta fe tiene, sino corroborar quién es Jesús mediante la manifestación de su poder. Ese es el cristianismo exitoso: el que sabe quién es Cristo y lo comprueba caminando encima de sus temores. En última instancia, Pedro no caminó sobre el agua, sino sobre la Palabra de Cristo. Su confianza era que Jesús diera la orden. Si Dios te manda hacer algo, en su orden viene implícito el poder para llevarlo a cabo. De manera que conviene buscar más sus mandamientos que sus promesas; pues las promesas dicen lo que debes alcanzar tú por la fe y la paciencia; mientras que las ordenes de Dios son precisamente el poder para alcanzarlas, además de la dirección de las mismas.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:29
14.29 Si Dios dice ven, puedes ir. Todo lo que necesitas para tu milagro es una palabra, busca esa palabra. Pero debes descender de la barca para caminar sobre las aguas. La barca es la seguridad del pescador, el símbolo de su vida y su sitio de confort. Cada vez que Pedro se sentía inseguro, se dirigía a la barca; de manera que descender de ella en un momento de altas olas iba contra todo lo que conocía. Pero fue él quien lo pidió y no Jesús, pues era él quien lo necesitaba. Tenía que salir de la barca, tenía que dejarlo todo para seguirlo, tenía que lanzarse de una vez por todas a lo sobrenatural. A partir de ese momento, jamás sería igual, nunca más el frágil Simón, sino que sería recordado como el hombre que caminó sobre las aguas, el único de entre los discípulos en todos los tiempos que hizo lo que Jesús hizo. Tu también tienes una barca de la cual debes descender; algo en tu vida que te ha servido como escondite, podría ser una persona, cosa u oficio; incluso un hábito. Pero debes dejarlo si deseas caminar sobre los problemas. Atrévete, el Señor dice ven. Pedro andaba sobre las aguas para ir a Jesús, no sabemos cuántos pasos dio, pero los dio. La Escritura no dice nada acerca de la distancia que recorrió, parece ser que fue corta, pero la recorrió. Sintió sólido bajo sus pies y fue pavimentada el agua con la fe sobrenatural en la Palabra de Cristo. Sin importar cuánto sea tu éxito ni que tan grande tu victoria, si dura o no, eso no importa, comprueba quién es el Señor Jesús en tu vida. Mejor es caminar poco sobre las aguas que quedarse en la barca mirando la historia de lo pudo ser.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:30
14.30 Mientras miró al Rey pudo caminar sobre las aguas; pero cuando puso sus ojos en el fuerte viento, comenzó a hundirse. Todos los arruina milagros son semejantes: necesitan cambiar la mirada de Cristo hacia el problema. Lo que finalmente suceda en tu vida será resultado de la concentración o mirada de tu corazón. El miedo proviene de la valoración del mal, esto siempre hunde. De momento, Pedro perdió su fe sobrenatural, pero le quedaba la fe natural, pues cuando comenzó a hundirse tuvo el acierto de clamar a Jesús como su Salvador. Si vas a gritar que sea clamando a Jesús. Todos usamos esa fe en la necesidad y es todo lo que el Salvador necesita para salvarnos; pero si lo que realmente quieres es ir a donde nadie ha ido caminando sobre las aguas, entonces usa la fe sobrenatural que no ve problemas, sino conserva tus ojos en la autoridad del Señor.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:31
14.31 Jesús primero asió de la mano de Pedro y después le recriminó su incredulidad. Su amor no condiciona su salvación, esto es gracia. Pero una vez a salvo, debe responder por su falta de fe, más específicamente, por su poca fe. Su fe natural, pero no sobrenatural. La fe que acepta a Jesús como Salvador, pero que no confía en su autoridad de Rey y Señor para lo milagroso. Creyó y luego dudó. Probó el cielo, pero dio de nuevo con la tierra. La historia de muchos. Hasta el milagro conquistado puede perderse por la duda.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:32
14.32 La prueba había terminado y no hacía falta más viento. El problema termina hasta que no hace falta, pues todo problema es parte necesaria en tu preparación para la eternidad; de manera que antes de pedir que te sea quitado el problema, pide que seas aprobado en la prueba. Hasta que subas de nuevo a la barca, esta vez acompañado de la Presencia de Cristo, es que el viento no te golpeará más. ¿Sigue soplando el fuerte viento en tu vida? ¿Falta de paz? Entonces sigues hundiéndote en el agua sin la Presencia de Cristo. Aférrate a Él y confía, entonces la prueba dejará de soplar.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:33
14.33 Los que estaban en la barca, parece una alusión a todos los que no bajaron de ella para andar sobre las aguas. Todos ellos adoraron a Cristo Jesús. De manera que la acción de Pedro, aunque fallida al final, sirvió para provocar la adoración de sus hermanos hacia el Señor. Eso provocan los arrojados en la fe, los que se atreven a ir donde nadie más ha ido: provocan la adoración de los demás hacia el Señor. No caminó mucho sobre las aguas, pero caminaría siempre sobre la inspiración de sus hermanos. En todo caso el objetivo se cumplió: el Rey es adorado, su deidad reconocida. Nadie dijo: ”Pedro el fracasado”, pero si clamaron a Jesús como su Dios. Atrévete, la iglesia y el mundo necesitan valientes dispuestos a caminar sobre las aguas aunque se hundan.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:34
14.34 Atravesaron el mar de Galilea y llegaron a la tierra de Genesaret (posiblemente significa “jardín del príncipe”, muy apropiado a Cristo). Terminaron la travesía y llegaron al otro lado. Algunos terminan la travesía de su vida sin haber llegado a ningún lado. Existieron sin vivir y murieron sin llegar. No sea así contigo, vive y alcanza el propósito para el cual vives. Si no sabes cuál es dicho propósito, llegarás a ningún lado. Es momento de pedir al Señor que suba a tu barca y te acompañe toda la travesía. Aunque no sepas a donde vas, con Él en tu vida llegarás a donde debas ir.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:35
14.35 Si el mundo reconoce la Presencia del Salvador, vendrá a su encuentro. Esta es la mejor estrategia de crecimiento de iglesia: Presencia real de Dios. La voz de la bendición alcanza los oídos de la necesidad rápidamente. Todos saben que si el Señor está presente, los problemas serán resueltos, especialmente aquellos que tienen relación con la enfermedad. Por ello, cuando vengan, lo harán con todas sus necesidades; lo que significa que el trabajo, las cargas y responsabilidades crecerán también. Entonces la expectativa de las multitudes será alta y la demanda de satisfacción igualmente; quizá a esto se deba que no todos estén dispuestos a experimentar la Presencia de Dios.
— Roberto Tinoco
Mateo 14:36
14.36 La sanidad de aquella mujer que tocó el borde del manto del Señor se volvió proverbial (Mat. 9:20) y muchos comenzaron a imitarle. La fe es contagiosa, lo mismo que el poder de Dios. Rogaron al Señor tocar su manto y todos los que lo tocaron fueron sanados. No algunos, todos. ¿Es la voluntad de Dios que todos sean sanados? No necesariamente; pero si suele ser lo que pasa cuando existe fe verdadera.
— Roberto Tinoco