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Lucas 14
Jesús sana en el día de descanso
1Aconteció un día de reposo, que habiendo entrado para comer en casa de un gobernante, que era fariseo, éstos le acechaban.🗨📝 2Y he aquí estaban delante de él un hombre hidrópico.🗨📝 3Entonces Jesús habló a los intérpretes de la ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?🗨📝 4Mas ellos callaron. Y él, tomándole, le sanó, y le despidió.🗨📝 5Y dirigiéndose a ellos, dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo?🗨📝 6Y no le podían replicar a estas cosas.🗨📝Jesús enseña acerca de la humildad
7Observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa, refirió a los convidados una parábola, diciéndoles:🗨📝 8Cuando fueres convidado por alguno a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él,🗨📝 9y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: Da lugar a éste; y entonces comiences con vergüenza a ocupar el último lugar.🗨📝 10Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de los que se sientan contigo a la mesa.🗨📝 11Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.🗨📝 12Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado.🗨📝 13Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos;🗨📝 14y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.🗨📝Parábola de la gran fiesta
15Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.🗨📝 16Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.🗨📝 17Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.🗨📝 18Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses.🗨📝 19Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.🗨📝 20Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.🗨📝 21Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.🗨📝 22Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.🗨📝 23Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.🗨📝 24Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.🗨📝El costo de ser discípulo
25Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo:🗨📝 26Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.🗨📝 27Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.🗨📝 28Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?🗨📝 29No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él,🗨📝 30diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.🗨📝 31¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?🗨📝 32Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz.🗨📝 33Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.🗨📝 34Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará?🗨📝 35Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Lucas 14: RV60
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Lucas 14:1
14.1 En el día de reposo entró a comer en la casa de un religioso; esto no fue casualidad, sino una trampa de los fariseos. Trampa que el Señor mismo conocía y que aprovecharía para enseñar la supremacía de la gracia sobre la ley. Mientras ellos le acechaban, Jesús les daría la oportunidad de la vida eterna. Ninguno de sus encuentros comiendo con los fariseos terminó bien. Lucas tiene cuidado de repetir episodios similares en su evangelio. No hay manera en que la ley y la gracia tengan comunión, pues si es por obras, ya no es por fe. Los fariseos sabían que la situación se prestaba para acusarle de quebrantar el sábado, ya que se encontraba un enfermo presente y el Salvador seguramente lo sanaría, como de hecho lo hizo. Es posible que ellos mismos lo llevaran, pues asechaban. No dejes de hacer el bien, a pesar de que otros se incomoden por ello. Nadie fuera de Dios define tu vida ni tu agenda.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:2
14.2 La apariencia hinchada y sufriente del enfermo, como resultado de la acumulación de líquidos (hidropesía, una enfermedad que resulta en un derrame o acumulación anormal de líquido seroso), sería una carnada para la misericordia del Salvador. La compasión de Jesús estaba por encima de la opinión de los opositores. No permitas que los adversarios y criticos limiten tu bondad yy generosidad. Hay personas que acumulan desechos; son almas cargadas que van por la vida sufriendo. Ten compasión y sanalos, independientemente de tu reputación. Interésate más por amar y hacer el bien que por quedar bien ante los que no te aman.
— Roberto Tinoco
14.2 La apariencia hinchada y sufriente del enfermo, como resultado de la acumulación de líquidos (hidropesía, una enfermedad que resulta en un derrame o acumulación anormal de líquido seroso), sería una carnada para la misericordia del Salvador. La compasión de Jesús estaba por encima de la opinión de los opositores. No permitas que los adversarios y criticos limiten tu bondad yy generosidad. Hay personas que acumulan desechos; son almas cargadas que van por la vida sufriendo. Ten compasión y sanalos, independientemente de tu reputación. Interesate más por amar y hacer el bien que por quedar bien ante los que no te aman.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:3
14.3 La pregunta que Jesús hace a los fariseos cambió las cosas. Ellos no eran más cazadores tratando de atrapar al Maestro, sino la presa. Los interpretes de la ley no estaban intterpretando realmente la ley, sino aplicando su envidia y odio por medio de la religión. Los fariseos no eran más separados o santos, sino aborrecedores de Dios oponiéndose a su bondad. ¿Es lícito? ¿Qué va primero: la salud o la ley? Es tan sencillo como ver a una ambulancia pasar por encima de la ley de tránsito para salvar la vida al enfermo o lesionado que traslada. Esto muestra que el odio no puede amar y tampoco guardar los mandamientos de Dios, pues si para guardarlos debe odiar, entonces no ha conocido a Dios.
— Roberto Tinoco
14.3 La pregunta que Jesús hace a los fariseos cambió las cosas. Ellos no eran más cazadores tratando de atrapar al Maestro, sino la presa. Los interpretes de la ley no estaban interpretando realmente la ley, sino aplicando su envidia y odio por medio de la religión. Los fariseos no eran más separados o santos, sino aborrecedores de Dios oponiéndose a su bondad. ¿Es lícito? ¿Qué va primero: la salud o la ley? Es tan sencillo como ver a una ambulancia pasar por encima de la ley de tránsito para salvar la vida al enfermo o lesionado que traslada. Esto muestra que el odio no puede amar y tampoco guardar los mandamientos de Dios, pues si para guardarlos debe odiar, entonces no ha conocido a Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:4
14.4 Callaron, ¿cómo van a responder si ellos no podían sanar a nadie en ningún día de la semana? Eran carentes de poder, lo cual no sería tan grave como el hecho de ser también carentes de bondad. El hidrópico retenía líquidos, pero los intérpretes de la ley y los fariseos retenían malos sentimientos. Estaban hinchados de maldad. El salvador hizo tres cosas con el enfermo, según este versículo: le tomó, le sanó y le despidió. Tomarle fue el contacto, que ahora fuese de Dios. Sanarlo fue la compasión que le permitía volver a ser útil a Dios. Y despedirlo era enviarlo a expresar a los suyos y demás conocidos lo que Dios había hecho con él. El Señor ha hecho lo mismo contigo: le perteneces, te ha salvado y debes servirle.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:5
14.5 La primera pregunta fue punzante exhibiéndolos incapaces, por lo que callaron; pero la segunda interrogante fue devastadora, los exhibió como hipócritas. No poder es comprensible; no querer es condenable. Los religiosos que pusieron trampa a Jesús observando si sanaría al hidrópico, eran los mismos que sí rescataban a sus animales si caían en un pozo en día de reposo. ¡Hipócritas! ¿Podían ellos cuidar a sus animales y Dios no cuidaría a su pueblo? O peor, tendrían compasión de las bestias, pero no de sus hermanos? Si tienes más cuidado de las cosas de este mundo que de tus semejantes, eres semejante a los opositores de Jesús. No lo hagas.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:6
14.6 La sabiduría del Maestro no tiene réplica debido a que la bondad de Dios no admite excusas ni su misericordia puede ser estorbada. Los expuso en su maldad y demostró el ministerio de Jesús como Salvador, oponerse a esto era absolutamente absurdo y reprobable. El Señor Jesús siempre tuvo la razón, pero más allá de esto, siempre mantuvo la bondad de corazón.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:7
14.7 Los judíos eran como el resto de los seres humanos: buscaban ser notados, reconocidos, destacados. No todos tienen el valor de intentarlo, pero el poder suele tener ese efecto en quienes lo poseen. Los invitados a la fiesta de bodas del pasaje, buscaban los primeros lugares, deseaban destacar, ser importantes. Por ello, el Señor aprovecvhó el momento para enseñarles a ellos y a nosotros con una parábola. Antes de explicarla, debemos analizarnos a nosotros mismos. En la era de las redes sociales y la búsqueda de más y más conexiones, también nosotros estamos procurando, consciente o inconscientemente, los primeros asientos a la mesa de la sociedad. No reaccionamos bien al rechazo y hacemos casi todo por ser aceptados. Debemos liberarnos de esto con el entendimiento de que siendo aceptados por Dios tenemos el mejor lugar a la mesa el reino. Liberarnos entendiendo que el aplauso y la aceptación humanas son cambiantes y temporales. Liberarnos comprendiendo que nadie está buscándonos y todos intentan ser la reina de su propio desfile; cada quien está pensando en sí mismo. No lo hagamos más. Si somos libres de nosotros y nuestras ego-necesidades tendremos verdadera libertad.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:8
14.8 La vida tiene fiestas y la Vida eterna también. Serás invitado muchas veces a ambas. La manera como decidas dónde sentarte en las fiestas de este mundo podrían definir el lugar en el que te sentarás en le fiesta del reino y de la Vida eterna. No busques el primer lugar, siempre hay uno más distinguido que tú. ¿Estoy hablando de tus semejantes? Estoy hablando más allá de ellos, el Señor siempre debe ser el más distinguido en tu vida. Que todas tus decisiones distingan al Señor Jesús como principal. Buscar tu propia gloria no es gloria y procurar el primer lugar para ti suele acabar vergonzosamente; pero darle a tu prójimo mayor honor que a ti te exaltará y engrandecer al Señor Jesucristo te llevará a la cima eternamente.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:9
14.9 Las cosas en esta vida suelen tomar su lugar. No siempre parece ser así, pero sucede. Todo va tomando el sitio que le pertenece y cuando intentamos la grandeza sin haber crecido verdaderamente, las circunstancias bajo el sol nos humillan. No busquemos el primer lugar, sino desarrollarnos, crecer, mejorar; entonces las cosas van a contribuir para elevarnos a una mejor posición. No siempre habrá justicia rápidamente, pero a su tiempo, Dios pondrá a todos en su sitio. Sé grande por encima de ser tenido o visto como grande.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:10
14.10 La esencia por encima de la apariencia vencerá. No se trata de hacerse menos, sino de tener una vida de tal calidad que no necesites buscar el primer lugar, porque de hecho, te lo darán. Si te sientas al final, pero no has hecho nada de provecho por los demás, con excelencia, nunca será llevado más arriba. Pero si eres útil a tu generación, relevante, serás exaltado. La gloria no se busca aparentando grandeza; la gloria se le da a quienes son excelentes en lo que hacen. No puede pasar desapercibido el que perfeccionó su arte, oficio o llamado. Busca la excelencia y no la gloria.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:11
14.11 Máxima del reino de los cielos: cualquiera, sin importar quién se crea o parezca. Enaltecerse pone en duda la grandeza y atrae la humillación. Mientras que la humildad es recompensada con riquezas, honra y vida (Proverbios 22:4). Humildad no es pensar menos de uno mismo, sino pensar menos en uno mismo.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:12
14.12 La enseñanza vertida en estos versículos parecen tener una connotación comunista, pero no lo es. Es evidente que la enseñanza del Señor Jesús va más allá de simplemente alimentar a los necesitados (cosa que sí debemos hacer constantemente); ya que no dijo palabras semejantes en muchas otras cenas y reuniones a las que fue invitado y de lo cual hablan los evangelios. Esto se debe a tanto la persona que lo invitó como los presentes, realmente necesitaban aprender acerca de la generosidad. Renglones atrás vio cómo peleaban por los primeros lugares, el egoísmo era enorme y Jesús se incomodó. Necesitaban que se les recordara que la verdadera grandeza no consiste en sentarse en los primeros lugares, sino en convidar de la abundancia recibida a quienes no pueden pagar el favor. No significa que dejemos de reunirnos con los amigos, hermanos, parientes y amigos si ellos tienen manera de invitarnos en retribución; sino que conservemos el corazón semejante al Señor que es misericordioso, bueno y generoso.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:13
14.13 Los mencionados en este versículo, en tiempos bíblicos, eran menesterosos que vivían de limosna. Personas que no podían trabajar e incluso, tenidas en menos en la sociedad. Invitarlos a ellos a cenar sería una acción totalmente desinteresada y compasiva. Un acto de amor. En sentido literal es fácil de entender; pero en sentido espiritual es todavía más profundo: todo ministro desea predicar y enseñar o alimentar con la Palabra a oídores que ponen en práctica lo enseñado; pero también debemos hacer banquete a los pobres en fe, a los que no andan en el camino del Señor ni tienen buenas obras; a los que no ven el reino de los cielos. No son la mejor audiencia, pero son los que más necesitan la Palabra de Dios. Y no cualquier mensaje, sino un banquete, revelación.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:14
14.14 Hay más alegría y recompensa en alimentar, natural y espiritualmente a los que no pueden corresponder dicho banquete. Todo lo que hagamos por amor recibirá recompensa, en esta vida será gozo y paz, mientras que en la eternidad tendrá relación a la calidad y gloria del cuerpo resucitado que tendremos, de allí la referencia a la resurrección de los justos. Qué clase de cuerpo celestial, glorificado tendrás está ligado a lo que haces hoy por tu prójimo.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:15
14.15 Esta clase de expresiones eran comunes en Israel. Una forma de congraciarse con el orador y, a la vez, una manera de hacerse pasar por “el bueno o justo” de los presentes. Los fariseos gustaban mucho de hacer esto. Parece piadoso, pero esconde malas intenciones, como habrá de exponer el Señor Jesús en la parábola que dio como respuesta. ¿Es tu amén una alabanza a Dios o una alabanza a ti? Conviene tomar ejemplo y examinarnos a nosotros mismos.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:16
14.16 Una característica del ser humano que puede encontrarse en todas sus culturas en todas las épocas de su historia es que hace fiestas y se reúne con amigos. Somos extremadamente sociales y reunirnos a compartir alimentos es una de las acciones más procuradas por todos los hombres. Esto es así porque Dios mismo es así. Nuestro Creador nos hizo sociables como Él es. Nuestro Señor enseñó acerca del reino de Dios mediante la ilustración o parábola de una fiesta, una cena a la cual los invitados originales no quisieron ir. Se refería al rechazo judío y como la nación se perdió la invitación de Dios al no recibir a Jesucristo. Nosotros fuimos incluidos en el lugar de los convidados que rechazaron la invitación; pero también podemos aplicar esta parábola a la vida de cada uno. Dios está invitando al disfrute de su reino, ¿quiénes aceptarán y quienes rechazarán su invitación? El organizador de la cena es el Padre, de Él toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra (Efesios 3:15). Me gusta verle así, como un Padre de familia haciendo fiesta; su buen corazón buscando la satisfacción de sus criaturas; su bondad expresada en bendiciones. Hay cenas y fiestas hechas por los hombres, he ido a muchas y me he encontrado con anfitriones fabulosos, esmerados, dedicados que prepararon con detalle los alimentos y el ambiente y, sin embargo, sólo son hombres. ¿Te imaginas la gran cena hecha por Dios? ¡Impresionante! Si los hombres sacan su mejor vajilla, Dios saca su gracia. Si los hombres transforman alimentos en manjares, Dios transforma pecadores en santos y dolientes en felices. Si los hombres te dan un rato de buen tiempo, Dios te da la eternidad de inconmensurable gozo. ¡Aleluya! Generoso invita: “venid y comprad sin dinero y sin precio”. “Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido en corazón de hombre son las que Dios ha preparado para los que le aman”. “El que tenga sed venga y tome del agua de la vida gratuitamente”. El propósito de la cena. Dios tiene una gran cena, podemos verla en sentido escatológico y hablar de las Bodas del Cordero, ¡cuán gloriosa cena será! Tiene como propósito la satisfacción del Hijo. Siglos esperando el cumplimiento cuando los hijos de Dios pasen de ser el Cuerpo de Cristo a ser la Esposa del Cordero tal como Eva fue primero el cuerpo de Adán y después su esposa. Llegará el bendito día de gloria cuando caminemos los pasillos eternos rumbo a los amantes brazos del que está sentado en el Trono y podamos unirnos en un solo espíritu por siempre con el Amado. “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios (Apocalipsis 19:7-9). Pero también podemos considerar la gran cena del Padre como la vida cristiana, “en Casa de mi Padre hay abundancia de Pan” –reflexionó el pródigo; y “en su Presencia hay plenitud de gozo” –cantó el salmista, “delicias a su diestra para siempre”. La vida cristiana es una fiesta y tiene como propósito la satisfacción del Padre al ver felices a sus hijos; más específicamente, a su Hijo corporativo, la iglesia cuya cabeza es Cristo. ¿Qué es el cristianismo? ¡Es una fiesta! Es el recreo de la vida, la satisfacción completa de quienes conocen a Dios. Es la vida abundante de Dios en los hombres. Hay convidados previamente seleccionados: “un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos”. El inclusivo Dios invitó a muchos, no a pocos. El evangelio de los pocos no es el evangelio verdadero. Considerar que la salvación sea para un remanente es ignorar el corazón de Dios, el cual no quiere que alguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9); Él desea que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:13-14).
— Roberto Tinoco
Lucas 14:17
14.17 Ya todo está preparado, dijo a los invitados… pero desafortunadamente los invitados no estaban preparados. ¿Te perdiste el campeonato de fut-bol? No importa, lo repetirán. ¿No viste el final de la novela? No importa, todas terminan igual. Pero, ¿cómo harás si pierdes la vida eterna? No habrá repetición ni volverá a empezar la temporada. ¿Estás preparado para la visitación de Dios? ¿Puedes decir sí a su invitación? Ya todo está preparado, tu milagro está listo, tu bendición envuelta como regalo, tu unción por derramarse, tu gloria lista para tomarse. Ya todo está preparado, ¿entrarás a la fiesta de la vida bendecida en su Presencia?
— Roberto Tinoco
Lucas 14:18
14.18 Cuando no se tiene amor, se tiene excusas. Malas excusas, cabe decir. “Tengo otros bienes y pertenezco a otro lugar” -parece decir el primero. Notemos que las excusas puestas no se basaron en malas cosas, sino en buenas razones. Irónicamente, las tres excusas de la parábola están basadas en tres bendiciones: La bendición de los bienes; la bendición del trabajo; y la bendición del amor. La primera excusa dice comprar una hacienda, ¡mayor razón para ir a Aquel de quien procede toda buena dádiva! ¿Dónde está el agradecimiento de los bendecidos? El hombre dijo que necesitaba ir a ver su hacienda. La gente dice «necesito» cuando sólo se trata de cosas prescindibles. Si no iba a ver la hacienda en ese preciso momento, ¿se iría la hacienda a otro lugar? Y, ¿quién va a ver una hacienda de noche en una época sin electricidad? Es una forma de decir que no perteneces a la fiesta, sino que tienes raíces en otro sitio. Permíteme preguntarte: ¿de dónde eres? ¿A dónde perteneces? Unos mueren, otros van a casa. Si todo lo que eres puede decirse con un libro de recortes familiares, estás en serios problemas. Si la dirección de tu corazón es la misma que la de tu tarjeta de identificación de este mundo, estás perdiéndote la fiesta. Tengo un correo postal en esta tierra, pero mi casa está en el cielo al lado de mi Padre. “Somos extranjeros y peregrinos en esta tierra”. En lugar de decir: “te ruego que me excuses”; debería decir: «te ruego que me llenes».
— Roberto Tinoco
Lucas 14:19
14.19 “Tengo otro trabajo, hay un propósito diferente para mi vida”. La segunda excusa es laboral; comprar cinco yuntas de bueyes es como adquirir una buena maquinaria de gran precio, ¿no es esto una gran bendición? Sin embargo, este invitado está diciendo: «tengo mucho trabajo para ir». El reino de Dios nos motiva a ser trabajadores esforzados, pero no a dejar la fiesta de Dios por el trabajo. Este invitado está diciendo: «el propósito de mi vida es diferente, no me interesa el reino de Dios». Todo inventor sabe que si lo que creó no sirve para aquello que fue creado se ha vuelto inservible y por tanto, desechable. ¿por qué harás inútil tu existir ante el Creador? El trabajo es sólo una pequeñísima parte de las obligaciones terrenales, pero tú debes vivir para algo más grande que tu cheque semanal. ¿Acaso eres sólo eso? ¿Eres hijo de Dios o sólo un hombre tras la yunta? ¿Estás ocupado? Ocupado el que puso clavos en sus manos…reacciona, no sea que lo que se ocupe sea tu lugar en los cielos. El invitado dijo que iba a probar sus yuntas de bueyes; mejor prueba la bondad del Señor, ven a la fiesta.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:20
14.20 “Tengo otro amor, tu puedes esperar”. La tercera excusa parece más viable: “acabo de casarme, y por tanto no puedo ir”. Suena bastante razonable, es más, ¿por qué hizo el Padre de familia una cena cuando el invitado estaba de luna de miel? Pero el principio es el mismo: ningún amor humano debe estar antes que el amor divino. ¿Cuál es el primer y más grande mandamiento? Amar a Dios sobre todo. «Dios no es amado del todo hasta que es amado sobre todo». ¿Sabías que tu familia no será eternamente tu familia? No llegarás al cielo para decirle esposo o esposa a nadie, ni hijo ni hija, ni padre ni madre. Los lazos familiares se terminarán con el cese del cuerpo terrenal. ¿Por qué entonces habrás de remplazar el amor eterno por un amor temporal? ¿Te casaste? Mejor se la esposa del Cordero. Hoy encontré una nota entre mis viejos apuntes: «cumplí un año de casado, gané 50 almas más una». “El tiempo es corto; pues, los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa” (1 Corintios 7:29-31).
— Roberto Tinoco
Lucas 14:21
14.21 ¿Puedes ver el enojo del Padre? Hay un Siervo que irá al Padre con la noticia acerca de los invitados: en los días del Señor Jesús, Él fue el Siervo del Padre. Ahora es el Espíritu Santo quien está llevando invitados a la gran cena de Dios. El rechazo del Hijo provocó la ira del Padre, Jerusalén fue destruida juntamente con su templo, y la nación fue dispersada por los romanos en el año 70 de nuestra era. El rechazo del Espíritu es aun más peligroso, pues sin Él Espíritu no hay perdón. “El Espíritu… dice: ven”. No es la consecuencia ni siquiera la pérdida de una recompensa lo que debe motivarte a hacer la voluntad de Dios, sino el hecho de no enojarle a Él. ¿Cómo habremos de hacer enojar a quien sólo ha sido amor hacia nosotros? Con todo, el Padre no canceló la cena, sino que mandó traer otros invitados. ¡Vayan a las plazas y a las calles! A donde se encuentra la gente; traigan de donde sea. Los desocupados de este mundo y los de camino. Los que anhelan algo mejor. Los humanos somos reaccionarios (aunque no debemos serlo); cancelamos la boda ante el rechazo. Pero Dios trae otra novia. Los lisiados en el reino: …y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Los carentes de bienes: los pobres. Sin nada que les ate a este mundo. ¿Qué podemos tener que no pueda ser quitado o que no sea de Dios? Los carentes de obras: los mancos. Sin nada de qué jactarse. ¿Qué hemos hecho como para creernos ser alguien ante el Creador de todo? Los carentes de historia: los cojos. Sin nada en su pasado a dónde regresar. ¿Qué otra opción existe que mejore a Dios y el cielo? Los carentes de visión: los ciegos. Sin propósitos o metas personales a qué dedicarse. ¿Qué plan podríamos hacer que supere los planes del diseñador del tiempo? Es la cena de los que no pueden. Es nuestra cena, la fiesta de los discapacitados. Somos los no podíamos, pero ahora estamos a la mesa. Somos los no podíamos, pero ahora comemos con el Rey. Aquí los cojos danzan, los ciegos ven, los mancos hacen obran increíbles y los pobres visten como reyes. Los no pueden han sido hechos los que todo pueden. ¿En qué momento la oruga se cansa de arrastrarse y busca sus alas? El cielo tiene un anuncio: se solicitan cansados de arrastrarse que deseen volar.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:22
14.22-23 Los forzados en la cena. Dijo el Siervo del Padre: todavía hay lugar; por lo que el Padre ordenó traer más. No es fácil llenar la fiesta de Dios, su expectativa de salvación es enorme. Los negativos y pesimistas creen que el cielo es un lugar muy pequeño, pero Dios espera a muchos y lo ha hecho enorme. Aun hay lugar. Mira la bondad divina: aunque se le obedezca haciendo lo que ha mandado, sigue diciendo que hay lugar para muchos más. La siguiente lista de invitados fue hallada en los caminos y por los vallados, son los extraviados, los que querían llegar, pero al principio erraron el rumbo. Más, sabiendo el Padre que querían venir, los forzó a entrar. ¿Por qué no forzó a los primeros invitados que se excusaron? Porque no querían venir aunque tenían todo para hacerlo. Pero si forzó a los últimos porque querían ir, pero no podían hacerlo. Dios mira el corazón y hallándolo dispuesto lo forzará a entrar. “Estando persuadido de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6). La Casa se llenará, el plan de Dios es que no haya espacios vacíos. No debes sentirte cómodo sabiendo que tu Padre no está a gusto con un asiento vacío. ¿Sabes qué dice a un padre un asiento vacío? Que su hijo no está en casa, que no llegó a la fiesta, que sigue pródigo. ¡Llenemos su Casa!
— Roberto Tinoco
Lucas 14:23
14.22-23 Los forzados en la cena. Dijo el Siervo del Padre: todavía hay lugar; por lo que el Padre ordenó traer más. No es fácil llenar la fiesta de Dios, su expectativa de salvación es enorme. Los negativos y pesimistas creen que el cielo es un lugar muy pequeño, pero Dios espera a muchos y lo ha hecho enorme. Aun hay lugar. Mira la bondad divina: aunque se le obedezca haciendo lo que ha mandado, sigue diciendo que hay lugar para muchos más. La siguiente lista de invitados fue hallada en los caminos y por los vallados, son los extraviados, los que querían llegar, pero al principio erraron el rumbo. Más, sabiendo el Padre que querían venir, los forzó a entrar. ¿Por qué no forzó a los primeros invitados que se excusaron? Porque no querían venir aunque tenían todo para hacerlo. Pero si forzó a los últimos porque querían ir, pero no podían hacerlo. Dios mira el corazón y hallándolo dispuesto lo forzará a entrar. “Estando persuadido de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6). La Casa se llenará, el plan de Dios es que no haya espacios vacíos. No debes sentirte cómodo sabiendo que tu Padre no está a gusto con un asiento vacío. ¿Sabes qué dice a un padre un asiento vacío? Que su hijo no está en casa, que no llegó a la fiesta, que sigue pródigo. ¡Llenemos su Casa!
— Roberto Tinoco
Lucas 14:24
14.24 La cena de Dios habría de gustarse o disfrutarse finalmente; sus planes no serán estorbados. El punto es, si tú tomarás parte de ella o no. ¿Eres de los convidados que se excusarán o de los que la disfrutarán? “No dejes que otro tome tu corona”. “No conociste el día de tu visitación” –lloró Jesús sobre Jerusalén. ¡Ah! ¡Cuántas personas escucharon el evangelio y aun así se perderán!
— Roberto Tinoco
Lucas 14:25
14.25-27 El éxito ministerial del Señor Jesús era impresionante. Jamás hubo nadie que provocara tales multitudes. Recordemos que se trataba de una época en la que no existían medios masivos como la radio, televisión y mucho menos, internet. Todo era completamente orgánico, de uno a uno. Y aún así, atrajo a tantas personas que cambió el mundo. Sin embargo, Jesús no quería multitudes simplemente por los números. Quería que fueran salvos y se convirtieran en sus discípulos. Así que aplicaría filtros de conversión y de consagración para asegurarse que sólo le siguieran los que se comprometieran con Él. Si el Señor hubiera tenido redes sociales, filtraría los cientos o miles de millones hasta quedarse con unas decenas. El filtro consistía primeramente en tenerle a Él por prioridad como el principal amor, aun encima de su familia más cercana, como lo son padre, madre, mujer, hijos, hermanos y hermanas. El verdadero discípulo de Cristo es más cercano a Cristo que a su familia más íntima. Eso es lo que significa en este contexto, el término “aborrecer”. El segundo filtro para ser un verdadero discípulo de Cristo, es el de amarle a Él, aún por encima del amor propio. Llevar la cruz, estar dispuesto a dar mi vida por su vida. Vivir y morir por Cristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:26
14.25-27 El éxito ministerial del Señor Jesús era impresionante. Jamás hubo nadie que provocara tales multitudes. Recordemos que se trataba de una época en la que no existían medios masivos como la radio, televisión y mucho menos, internet. Todo era completamente orgánico, de uno a uno. Y aún así, atrajo a tantas personas que cambió el mundo. Sin embargo, Jesús no quería multitudes simplemente por los números. Quería que fueran salvos y se convirtieran en sus discípulos. Así que aplicaría filtros de conversión y de consagración para asegurarse que sólo le siguieran los que se comprometieran con Él. Si el Señor hubiera tenido redes sociales, filtraría los cientos o miles de millones hasta quedarse con unas decenas. El filtro consistía primeramente en tenerle a Él por prioridad como el principal amor, aun encima de su familia más cercana, como lo son padre, madre, mujer, hijos, hermanos y hermanas. El verdadero discípulo de Cristo es más cercano a Cristo que a su familia más íntima. Eso es lo que significa en este contexto, el término “aborrecer”. El segundo filtro para ser un verdadero discípulo de Cristo, es el de amarle a Él, aún por encima del amor propio. Llevar la cruz, estar dispuesto a dar mi vida por su vida. Vivir y morir por Cristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:27
14.25-27 El éxito ministerial del Señor Jesús era impresionante. Jamás hubo nadie que provocara tales multitudes. Recordemos que se trataba de una época en la que no existían medios masivos como la radio, televisión y mucho menos, internet. Todo era completamente orgánico, de uno a uno. Y aún así, atrajo a tantas personas que cambió el mundo. Sin embargo, Jesús no quería multitudes simplemente por los números. Quería que fueran salvos y se convirtieran en sus discípulos. Así que aplicaría filtros de conversión y de consagración para asegurarse que sólo le siguieran los que se comprometieran con Él. Si el Señor hubiera tenido redes sociales, filtraría los cientos o miles de millones hasta quedarse con unas decenas. El filtro consistía primeramente en tenerle a Él por prioridad como el principal amor, aun encima de su familia más cercana, como lo son padre, madre, mujer, hijos, hermanos y hermanas. El verdadero discípulo de Cristo es más cercano a Cristo que a su familia más íntima. Eso es lo que significa en este contexto, el término “aborrecer”. El segundo filtro para ser un verdadero discípulo de Cristo, es el de amarle a Él, aún por encima del amor propio. Llevar la cruz, estar dispuesto a dar mi vida por su vida. Vivir y morir por Cristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:28
14.28 Después de filtrar en sus anteriores palabras a los discípulos de los que no lo son, el Señor Jesús comenzó a enseñar parábolas de todo o nada. Permíteme un ejemplo, una nave espacial, incluso los aviones, necesitan estar completamente sellados para poder alcanzar las alturas buscadas. No pueden estar medio selladas porque sufrirán una catástrofe. Tampoco pueden estar 99% selladas porque ese 1% acabará con el resto. En los asuntos de vida es todo o nada. Jesús no engañó a nadie, su mensaje nunca fue “échale ganas” (frase mexicana que nunca define qué es echarle ganas). Su mensaje fue de todo o nada. El cristianismo sólo es cristianismo cuando es totalmente cristianismo. Todo lo que hagamos, hagámoslo en Cristo. Cuando comencé en la vida cristiana, leí este pasaje y pensé que se refería a que considerara si no podría seguir como cristiano toda la vida, sería mejor renunciar a ser cristiano. La verdad, pensé: ¿y cómo puedo saber si realmente podré? Con el tiempo comprendí que el Señor no nos presentaba la idea de una renuncia a la vida cristiana, sino una renuncia a la vida terrenal. La idea es edificar la torre, pero para lograrlo, hay que tener lo necesario. Debemos considerar que no tenemos lo necesario para ser verdaderamente cristianos, pero Dios si tiene lo necesario; y por ello debemos dejar de estarlo intentando sin Dios, para entregarnos a Él y edificar la vida cristiana con sus recursos. Sólo Cristo puede ser Cristo, por lo que sólo Cristo nos hace cristianos. En el vientre de nuestra madre fuimos muy pequeños, parecíamos vegetales y luego peces; después nos vimos humanos. Cuando éramos como vegetales no podíamos siquiera imaginar que seríamos como peces; pero Dios sabía lo que estaba haciendo. Él puede hacer la obra y siendo que es quien la comenzó, la terminará. Esto no significa que no se sienta feliz con lo que somos ahora, pues aunque es difícil de satisfacer, ya que quiere lo perfecto, también es fácil de agradar, puesto que nos ama. Amas a tu hijo en la cuna, aunque no sepa ni siquiera ir al baño; y lo amas en su casa con tus nietos. Es tu hijo y lo amas en todo su proceso de desarrollo. Dios se agrada de ti en cada etapa y te llevará hasta la perfección. Es fácil de agradar y difícil de satisfacer.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:29
14.29-30 Dios evita la burla de la vida a medias. Precisamente porque nos ama, desea evitarnos la burla de la vida a medias. Hasta el mundo tiene la idea de lo que es ser cristiano y no se conforma con menos, por ello hace burla cuando mira a alguno con su cristianismo a medias: “y eso que es cristiano” –dicen. Mira tu propia vida y date cuenta que las vergüenzas que has tenido en la vida cristiana no han sido resultado de ser cristiano, sino de no ser totalmente cristiano. El honesto es admirado, pero el que finge serlo y es descubierto es humillado. En buena medida, sufres porque quieres. No es vergonzoso que te señalen por cristiano, pero si lo es si te señalan por no serlo del todo. Si deseas un buen nombre y no hacer el ridículo en la vida, ven a los recursos de Cristo, Dios es muy bueno en ser Dios, lo santo se le da de forma natural. Él puede en ti hacer vivir a Cristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:30
14.29-30 Dios evita la burla de la vida a medias. Precisamente porque nos ama, desea evitarnos la burla de la vida a medias. Hasta el mundo tiene la idea de lo que es ser cristiano y no se conforma con menos, por ello hace burla cuando mira a alguno con su cristianismo a medias: “y eso que es cristiano” –dicen. Mira tu propia vida y date cuenta que las vergüenzas que has tenido en la vida cristiana no han sido resultado de ser cristiano, sino de no ser totalmente cristiano. El honesto es admirado, pero el que finge serlo y es descubierto es humillado. En buena medida, sufres porque quieres. No es vergonzoso que te señalen por cristiano, pero si lo es si te señalan por no serlo del todo. Si deseas un buen nombre y no hacer el ridículo en la vida, ven a los recursos de Cristo, Dios es muy bueno en ser Dios, lo santo se le da de forma natural. Él puede en ti hacer vivir a Cristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:31
14.31 La fe cristiana considera la obra final; es una consideración a lo lejos: Dios es invencible. Para enfatizar mejor su punto, el Señor añadió una segunda parábola. Esta vez no trata de edificar una torre, sino de ser rey. Los reyes enfrentan retos de reyes, entre ellos, la guerra. Todo hombre es, por el libre albedrío, una especie de rey de su reino. Y su reino es su ser. Sin embargo, hay un Rey que viene a la conquista de tal reino, ese Rey es Dios. Al principio todos tratamos de enfrentarlo manteniendo nuestra voluntad y siendo señores de nosotros mismos (aunque en realidad somos esclavos de nuestra carne); pero con el tiempo nos damos cuenta que esto es imposible, no podemos resistir al Rey conquistador, finalmente su voluntad prevalecerá sobre la nuestra. La parábola implica considerar que no puedo vencer a Dios, ser cristiano y a la vez seguir con mi vida es incongruente. Debo considerar que Dios es invencible y evitarme batallas y problemas rindiéndome voluntariamente ahora. Sufriré tratando de prevalecer, así que me conviene rendirme ya. No puedo hacerle frente al Rey de reyes y resistirlo con el rey del yo. Dios es invencible. Si te rindes, serás rey. Si te rebelas, terminarás de esclavo. El Señor dijo a Pedro: De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras (Juan 21:18. Esta es la muerte que glorifica al Señor versículo 19). Así como no puedes resistir la muerte, tampoco podrás resistir al Señor. No puedes vencer la vejez y la muerte; así, es mucho más difícil e imposible, vencer la Vida y la Luz. Ríndete ahora, evita la guerra con Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:32
14.32 Una consideración a lo lejos: rendirme ahora, las condiciones de paz. Existe una gran diferencia entre ser conquistado a la fuerza o haber entrado en condiciones de paz por rendirse voluntariamente. Dios tiene condiciones de paz: ríndete. Vuelvo a decirlo, Dios tiene condiciones de paz: ríndete. El yugo es fácil y la carga es ligera, siempre y cuando sean su yugo y su carga. Hoy Dios te anuncia condiciones de paz: que Él sea el único Rey y lo que hagas prosperará. Toda falta de paz es el síntoma de la falta del Rey. Si lo hicieras Rey en eso también, habría paz. Esas son sus condiciones y no aceptará menos. Reconcíliate con Dios mientras estás vivo en el cuerpo de carne.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:33
14.33 La paradoja del cristianismo: renunciar a todo para obtenerlo todo. O renunciamos a intentar ser “buenos” por nosotros mismos o nos volveremos realmente malos. Es frustrante darse a medias, esto produce religiosos amargos y condenatorios o de plano, gente que deja la fe y se lanza al mundo. Dios no quiere un tanto, lo quiere todo. Dios no quiere taponar el diente, sino sacarlo y remplazarlo. Nosotros queremos conservarlo aunque no sirve. Es como el hombre que no va al dentista para que no le hurguen en las demás muelas, sólo quiere quitarse el dolor temporal, aunque finalmente perderá todos los dientes. Dios sabe que será mucho peor para nosotros el darnos a medias; sólo dándolo todo obtenemos todo. La paradoja del cristianismo: tan fácil o difícil como quieras. Dios dice que seamos perfectos, esto no significa que nos aceptará o bendecirá sólo hasta que seamos perfectos, sino que no se detendrá hasta que lo seamos. Toda bendición y ayuda que nos dará serán con sólo para hacernos perfectos. Quizá tu quieres algo menor que perfecto, pero Dios no te dará menos que perfecto. Oras por mejorar, pero no quieres que Dios tenga dominio completo de ti; pero Dios no está dispuesto a negociar, todo o nada. Su excelencia le impide la mediocridad. El asunto es tan fácil o tan difícil como nosotros queramos, tratar de ser cristiano conservando una parte de nuestros deseos ajenos a Dios es muy cansado y difícil, mucho más difícil que si nos damos por completo. Sólo entonces el yugo es fácil y la carga ligera. En conclusión: Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios (1 Cor. 10:31).
— Roberto Tinoco
Lucas 14:34
14.34-35 En las parábolas de todo o nada, el Señor Jesús confronta a las multitudes filtrando a quienes le siguen por los beneficios recibidos y no por lo que les sea demandado. Nosotros somos la sal o al menos deberíamos serlo; pero no todos están dispuestos a hacer de su vida una bendición a los demás; por ello, dejan de ser sal. No dan sabor ni preservan el bien; simplemente carecen de compromiso. Los tales son inútiles al reino de los cielos; lo cual, según el Maestro, les hace inútiles también para la vida en este mundo. Finalmente morirán y entrarán en el olvido eterno. El que tenga oídos para oír, oiga. No se trata de escuchar el sonido ni saber la doctrina únicamente, sino de poner en práctica las palabras del Señor viviendo para Él en completo compromiso con su reino.
— Roberto Tinoco
Lucas 14:35
14.34-35 En las parábolas de todo o nada, el Señor Jesús confronta a las multitudes filtrando a quienes le siguen por los beneficios recibidos y no por lo que les sea demandado. Nosotros somos la sal o al menos deberíamos serlo; pero no todos están dispuestos a hacer de su vida una bendición a los demás; por ello, dejan de ser sal. No dan sabor ni preservan el bien; simplemente carecen de compromiso. Los tales son inútiles al reino de los cielos; lo cual, según el Maestro, les hace inútiles también para la vida en este mundo. Finalmente morirán y entrarán en el olvido eterno. El que tenga oídos para oír, oiga. No se trata de escuchar el sonido ni saber la doctrina únicamente, sino de poner en práctica las palabras del Señor viviendo para Él en completo compromiso con su reino.
— Roberto Tinoco