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Lucas 17
Enseñanzas acerca del perdón y la fe
1Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen!🗨📝 2Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos.🗨📝 3Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.🗨📝 4Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.🗨📝 5Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.🗨📝 6Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.🗨📝 7¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa?🗨📝 8¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú?🗨📝 9¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no.🗨📝 10Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.🗨📝Diez hombres son sanados de lepra
11Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.🗨📝 12Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos🗨📝 13y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!🗨📝 14Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.🗨📝 15Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,🗨📝 16y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.🗨📝 17Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?🗨📝 18¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?🗨📝 19Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.🗨📝La venida del reino
20Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,🗨📝 21ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.🗨📝 22Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis.🗨📝 23Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni los sigáis.🗨📝 24Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día.🗨📝 25Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.🗨📝 26Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.🗨📝 27Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.🗨📝 28Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;🗨📝 29mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.🗨📝 30Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.🗨📝 31En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás.🗨📝 32Acordaos de la mujer de Lot.🗨📝 33Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.🗨📝 34Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.🗨📝 35Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada.🗨📝 36Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.🗨📝 37Y respondiendo, le dijeron: ¿Dónde, Señor? El les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Lucas 17: RV60
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Lucas 17:1
17.1-2 Todo discípulo de Cristo debe saberlo: habrá tropiezos en la iglesia y es imposible que no sucedan. Saberlo evita tanto escandalizarse como desanimarse. Sucederá. El punto es que no seamos quienes lo provocan. Tropiezo traduce el griego skandalón, de donde proviene la palabra “escándalo”. La gente tropieza en la fe, se desanima y se aparta porque se escandaliza de lo que otro hermano hizo o no hizo. No seas escándalo a nadie, cuida tus obras y tus palabras; y tampoco te escandalices por nada, no tropieces. Quien hace tropezar a su hermano comportándose de manera impropia, recibe severo castigo. El Señor Jesús dijo que mejor sería que se le atase al cuello una piedra de molino y se arrojase al mar; significa que aquel que hace tropezar a su hermano finalmente quedará fuera de la iglesia, el lugar donde Dios procesa a los creyentes como harina fina; siendo arrojado al mar, el mundo. Se supone que los hermanos mayores deben cuidar a los menores, pero no siempre sucede así. Caín, no era guarda de su hermano. Los hermanos mayores cuidan a sus hermanitos. A Esaú, no le importó la primogenitura hasta que la tuvo su hermano Jacob. Los hermanos mayores deben ayudar a los menores a alcanzar victorias. Los hijos de Jacob, vendieron como esclavo a hermano menor y mostraron a su padre la túnica ensangrentada de su hermano mintiendo sobre su supuesta muerte. Los hermanos mayores deben ser escudo de los menores. (Génesis 42:15). Eliab, no cree que su hermano David puedan con el gigante que él mismo teme enfrentar. Los hermanos menores no sólo recogen las piedras, sino que evitan a los menores los gigantes enfrentándose ellos mismos. Adonías quería ilegítimamente el trono de Salomón. Los hermanos mayores se gozan del éxito de los menores. El profeta viejo, la voz de Dios por antigüedad, estorbó al profeta joven ocasionando su muerte prematura. Los hermanos mayores debieran ser tutores de los menores. “si hago tropezar a mi hermano no comeré carne jamás” -dijo el apóstol Pablo. Y ordenó a los Gálatas ayudar a los débiles diciendo: ”vosotros que sois espirituales restauradle con espíritu de mansedumbre” (Gálatas 6:1). Recuerda cómo se incomodó el hermano mayor por el pródigo hermano menor que regresó. Esto no debe ser así.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:2
17.1-2 Todo discípulo de Cristo debe saberlo: habrá tropiezos en la iglesia y es imposible que no sucedan. Saberlo evita tanto escandalizarse como desanimarse. Sucederá. El punto es que no seamos quienes lo provocan. Tropiezo traduce el griego skandalón, de donde proviene la palabra “escándalo”. La gente tropieza en la fe, se desanima y se aparta porque se escandaliza de lo que otro hermano hizo o no hizo. No seas escándalo a nadie, cuida tus obras y tus palabras; y tampoco te escandalices por nada, no tropieces. Quien hace tropezar a su hermano comportándose de manera impropia, recibe severo castigo. El Señor Jesús dijo que mejor sería que se le atase al cuello una piedra de molino y se arrojase al mar; significa que aquel que hace tropezar a su hermano finalmente quedará fuera de la iglesia, el lugar donde Dios procesa a los creyentes como harina fina; siendo arrojado al mar, el mundo. Se supone que los hermanos mayores deben cuidar a los menores, pero no siempre sucede así. Caín, no era guarda de su hermano. Los hermanos mayores cuidan a sus hermanitos. A Esaú, no le importó la primogenitura hasta que la tuvo su hermano Jacob. Los hermanos mayores deben ayudar a los menores a alcanzar victorias. Los hijos de Jacob, vendieron como esclavo a hermano menor y mostraron a su padre la túnica ensangrentada de su hermano mintiendo sobre su supuesta muerte. Los hermanos mayores deben ser escudo de los menores. (Génesis 42:15). Eliab, no cree que su hermano David puedan con el gigante que él mismo teme enfrentar. Los hermanos menores no sólo recogen las piedras, sino que evitan a los menores los gigantes enfrentándose ellos mismos. Adonías quería ilegítimamente el trono de Salomón. Los hermanos mayores se gozan del éxito de los menores. El profeta viejo, la voz de Dios por antigüedad, estorbó al profeta joven ocasionando su muerte prematura. Los hermanos mayores debieran ser tutores de los menores. “si hago tropezar a mi hermano no comeré carne jamás” -dijo el apóstol Pablo. Y ordenó a los Gálatas ayudar a los débiles diciendo: ”vosotros que sois espirituales restauradle con espíritu de mansedumbre” (Gálatas 6:1). Recuerda cómo se incomodó el hermano mayor por el pródigo hermano menor que regresó. Esto no debe ser así.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:3
17.3-4 Ver por el bien de tu hermano redundará en tu propio bien. Eso es lo que significa “mirad por vosotros mismos”. Jesús fue claro al especificar que reprendas a tu hermano si éste pecó contra ti, no que lo persigas si supones que tu hermano ha pecado contra Dios. También dijo que si te pide perdón arrepentido, le perdones cuantas veces sea necesario. Siete veces al día es una hipérbole para expresar “perdónale siempre”. Sólo comprende la diferencia entre perdón y relación. Siempre perdona no teniendo ningún deseo de mal para nadie, pero no siempre puedes continuar una relación con el que es dañino. “Si él volviere a ti”, no que tú lo persigas.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:4
17.3-4 Ver por el bien de tu hermano redundará en tu propio bien. Eso es lo que significa “mirad por vosotros mismos”. Jesús fue claro al especificar que reprendas a tu hermano si éste pecó contra ti, no que lo persigas si supones que tu hermano ha pecado contra Dios. También dijo que si te pide perdón arrepentido, le perdones cuantas veces sea necesario. Siete veces al día es una hipérbole para expresar “perdónale siempre”. Sólo comprende la diferencia entre perdón y relación. Siempre perdona no teniendo ningún deseo de mal para nadie, pero no siempre puedes continuar una relación con el que es dañino. “Si él volviere a ti”, no que tú lo persigas.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:5
17.5 Los discípulos piden fe, pensando en recibir y no en bendecir. El hombre busca recibir grandes cosas sin darse cuenta de que no existe para eso, sino para producir y dar a Dios y a los demás grandes cosas. Por ejemplo, un billete de cien dólares puede ser mucho dinero para darlo, pero posiblemente se te haga muy poco para recibirlo. Imagina que vas de compras con cien dólares, ¿es poco? Ahora imagina que vas a ofrendar esos cien dólares, ¿es mucho? ¿Para qué quieres más fe? ¿Qué haces con la fe que ya tienes? ¿Produces y quieres producir más o recibes y quieres recibir más? Precisamente por la búsqueda de recibir bendición, en lugar de buscar ser bendición, es que el hombre enfatiza el hecho de tener fe. Busca fe para obtener cosas, pero no para darlas. Puede decir: “Señor, dame fe para recibir sanidad o ser prosperado”; pero difícilmente dirá: “Señor, dame fe para repartir mis bienes a los demás”. Produce y el Señor te dará más sin necesidad de pedirlo.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:6
17.6 Podemos tomar la respuesta del Señor Jesucristo a la petición de sus discípulos en dos sentidos. Por un lado, el grano de mostaza es muy pequeño, de pocos milímetros; lo que significa que los discípulos no necesitaban que les fuese aumentada la fe, sino que la tuvieran verdaderamente. No se cree poco, sino que se duda mucho, en otras palabras, no se tiene fe. En segundo lugar, la semilla de mostaza es muy pequeña, pero tiene un enorme potencial de crecimiento; tal es la fe, sin limites, crece y crece. Si tienes fe como un grano de mostaza, esto es, con fe, erres potencialmente imparable. Podrías decir a este sicómoro” -mas adelante veremos que el Señor demostró esto al bajar a Zaqueo del árbol sicómoro y devolverlo transformado al mar, esto es, a la sociedad. La fe debe hablarse, no sólo pensarse. La fe se activa por la Palabra. La fe desarraiga antes de plantar nuevamente. La fe que no pone límites y finales tampoco pone nuevos inicios y grandeza. Dios responde a la fe haciendo lo imposible: no se planta en el mar, salvo que se crea posible. La creación obedece a la fe, siempre y cuando vaya precedido de la Palabra de fe.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:7
17.7 Los discípulos había solicitado al Señor que les ayudara a crecer su fe; sin embargo, el Señor les explica que la fe crece con la obediencia. En lugar de orar: “Señor, dame más fe”; debemos orar: “Señor, dame órdenes”. Cuando cambiamos nuestro paradigma de que Dios está para nosotros y nos disponemos a estar para Él, nuestra fe comienza a crecer y desarrollarse; o mejor dicho, verdaderamente existe. Tu no eres quien se sienta a la mesa para ser servido por el Señor; eres tú quien sirve al Señor.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:8
17.8 Lee la nota anterior. La fe va creciendo, si puede decirse eso, en un proceso de fidelidad desde las cosas pequeñas: el siervo primero preparó la cena; luego se ciñó y por último le sirvió. Nunca se trató de él, sino de satisfacer al Señor; y fue de lo privado a lo público y no a la inversa. Primero Dios y tendrás la fe que buscas.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:9
17.9-10 Creer no es un mérito, sino lo normal en el reino de Dios. Si quieres conocer un gran ejemplo de esto, lee la historia del centurión obediente en Mateo 8:5-13. La fe está ligada a la obediencia a la autoridad. El mínimo es el cien por ciento. La obediencia es la fe básica. No existe nada excepcional en creer y hacer la voluntad de Dios. El mérito comienza en el ciento uno por ciento. El reino no se trata de nosotros; lo que obtengas para ti es irrelevante respecto de ti; dice todo de Dios, de su bondad y de su generosidad; pero nada dice de ti, salvo que eres siervo inútil, haces aquello para lo cual fuiste contratado y se te pagó mucho, abundantemente por ello.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:10
17.9-10 Creer no es un mérito, sino lo normal en el reino de Dios. Si quieres conocer un gran ejemplo de esto, lee la historia del centurión obediente en Mateo 8:5-13. La fe está ligada a la obediencia a la autoridad. El mínimo es el cien por ciento. La obediencia es la fe básica. No existe nada excepcional en creer y hacer la voluntad de Dios. El mérito comienza en el ciento uno por ciento. El reino no se trata de nosotros; lo que obtengas para ti es irrelevante respecto de ti; dice todo de Dios, de su bondad y de su generosidad; pero nada dice de ti, salvo que eres siervo inútil, haces aquello para lo cual fuiste contratado y se te pagó mucho, abundantemente por ello.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:11
17.11 Su destino era la santa ciudad, Jerusalén; pero para llegar a ella debía pasar entre Samaria y Galilea. Parece la historia del misterio de Dios contada de forma sumamente simplificada. Ser parte de la Nueva Jerusalén implica ser capaz de no detenerse entre los gentiles y los medio gentiles; dicho de otro modo, convertirse de verdad. De todo lugar, pueblo y nación somos llamdos a ser parte de la iglesia, pero no todos estarán dispuestos a renunciar a su vida por la Vida eterna. Incluso aquellos que parecen de su pueblo, no siempre lo son, como explicarán los siguientes versículos. ¿Eres tú ciudadanos genuino del reino de los cielos? Si Jesús está pasando por tu vida, algo bueno está sucediendo y por suceder en ella. Cuando pasa un “grande” según los hombres, la multitud se agolpa en su derredor; cuando Cristo pasa, las bendiciones se agolpan en rededor de la gente.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:12
17.12 La lepra en la Biblia es figura del pecado; y, como tal, mantiene a la gente lejos de Dios como la ley de Moisés prohibía a los leprosos acercarse al pueblo de Dios. Ellos reconocían su mal, por eso se pararon de lejos; pero aún así se acercaron lo suficiente para ser vistos por el Señor y poder hablarle. Reconoce tu pecado y acércate cuánto puedas al Señor, que escuche tu oración, Él es la respuesta a tu vida.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:13
17.13 No podían acercarse a causa del mandato de la Ley de Moisés que se los prohibía por ser leprosos, pero si podían clamar alzando la voz. Independientemente de lo que estés padeciendo y cuán indigno puedas sentirte, siempre puedes orar a Dios y alzar tu alma al Señor. La oración de los leprosos fue poderosa: oraron, implioca fe; alzando la voz, lo que muestra pasión. Le llamaron Jesús, cuyo Nombre significa Salvador, Nombre sobre todo nombre. Y Maestro, como iniciando o intentando iniciar una respetuosa relación. Ten misericordia -dijeron. Conocedores de quién sí podía ayudarles, quien tiene el poder de salvar. “Su ronca voz debió sonar dulce a Jesús “ -dijo James Smith. Sólo los que reconocen su necesidad son capases de alzar su voz, ya sea para rogar, para alabar o incluso, para testificar.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:14
17.14 Los leprosos se pararon a lo lejos, pero la misericordiosa vista del Salvador los vio. Ellos obedecieron la Ley de Moisés quedándose lejos; sí que el Señor les dio la orden de continuar obedeciendo la Ley al hacer lo que la Ley les mandaba como leprosos: ir a mostrarse al sacerdote. En estto, mostrarían también su fe, pues los leprosos que ya habían sido declarados leprosos y apartados del pueblo por el sacerdote, sólo podían volver a presentarse antte él si habían sanado. Irían leprosos creyendo que ya habían sido sanados por la Palabra de Jesús. ¿Puedes creer en el milagro cuando todavía estás en el problema? Los discípulos pidieron que se les aumentara la fe, esto muestra que si crees mientras aún estás en tu problema, entonces tienes verdadera fe. Así se crece en fe: creyendo antes de que suceda el milagro sin esperar a que primero suceda para luego creer. El Salvador podía sanarlos inmediatamente, pero no lo hizo; ellos debían creer anttes de recibir su sanidad. La fe es obediencia a la Palabra de Dios. Debían ir estando todavía enfermos y no sentirse mejor para luego obedecer al Señor. Mostrarse en fe sin avergonzarse trae el milagro. Mostrarse a quienes les repudiaron y diagnosticaron leprosos; tienes que mostrar tu fe a todo el que te conoció antes de tu encuentro con Jesús. Los demás no podrán hacer mucho por ti, probablemente te llamaron “leproso”, pero tienes que ir a buscarlos, perseverar, insistir, continuar. Y mientras iban fueron sanados -dice la Palabra. Así es Dios: mientras obedeces en fe a su Palabra, recibes tu milagro. A medida que te sometes a su autoridad, la bendición de Dios te transformará. Entonces serás limpiado; no hay mejor jabón para el alma que la obediencia a la Palabra de Cristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:15
17.15 Todos los leprosos fueron sanados, es evidente que todos fueron conscientes de ellos, pero sólo uno vio más allá del milagro de su sanidad: vio al Salvador. Por eso regresó a Él glorificando a Dios a gran voz. No todos ven realmente la obra de Dios en ellos y son menos aún los que ven a Jesús como su Salvador. Todos somos bendecidos por Dios, pero no todos los bendecidos regresan a Dios. Quienes abren sus ojos con fe, también abrirán sus labios con gratitud. La gratitud no es muda y tampoco tímida: el leproso sanado glorificó a Dios a gran voz. Quien tiene gran voz para rogar por salud, si es agradecido, tendrá también gran voz para agradecer con alabanza.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:16
17.16 Quien ha sido librado de la lepra en su rostro puede poner su rostro en tierra en reverencia a su Salvador. La gratitud es humilde…algunos necesitan lepra para ser humildes. Hay quienes carentes de gratitud no podrán su rostro en tierra olvidando que la lepra les había privado de nariz; y lo mismo pasa con nuestros pecados. Pero los agradecidos disfrutan estar a los pies del Salvador. Quien no puede postrarse tampoco puede ser salvo. A los pies de Jesús, ¿acaso hay un mejor lugar? ¿Por qué crees que Dios ordenó a Moisés quitarse sus sandalias? El agradecido que regresó era samaritano. Aborrecido por los judíos, pero más agradecido que los judíos. La fe no es racial ni tiene color. Lucas registra este episodio milagroso del ministerio del Salvador para enfatizar que los gentiles habrían de creer, precisamente cuando los discípulos judíos pedían ayuda para aumentar su fe y los religiosos de su pueblo se oponían. Tal enseñanza no resultaría grata a los judíos.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:17
17.17 En menor o mayor grado, todos recibimos bendición de Dios; pero no todos son agradecidos. De hecho, algunos son exactamente lo contrario. El Salvador también es el Señor, así que cuestiona el por qué sólo uno de los diez regresó. Es un porcentaje infimo y una realidad aterradora: ¿sólo el diez por ciento de los salvos tiene gratitud? ¡Hasta podría relacionarse con la fidelidad de los diezmadores! Y los agradecidos, ¿dónde están?
— Roberto Tinoco
Lucas 17:18
17.18 La fe va mas allá de la raza; de hecho, la fe cambia la nacionalidad de cualquiera. La pregunta del Salvador pone el dedo en la llaga; semejante a decir: ¿quién es realmente el extranjero? El samaritano creyó y agradeció; en consecuencia, ha cambiado eternamente su nacionalidad. Como escribiera el apóstol Pablo años después: “Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios (Romanos 2:28-29). ¿No son muchos más los que han sido salvos? ¿Dónde están? ¿Se fueron al mundo? ¿Alguno pasó ya a la condenación? ¿Están dilapidando la herencia? ¿Dónde pasan los días de servicio a Dios? “¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?” ¿Se han creído importantes que hoy ya no nos acompañan? ¿A quién están dando gloria? ¿Acaso juegan con Dios?
— Roberto Tinoco
Lucas 17:19
17.19 La Palabra de Jesús lo salvó de la lepra y la fe del samaritano en Jesús lo salvó de la condenación. El ministerio el Salvador ya exponía que la salvación y vida eterna es por medio de la fe. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9). Todos los que creen se levantan de su postración espiritual para empezar un nuevo camino. Por cierto, son los verdaderamente agradecidos.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:20
17.20 La pregunta de los fariseos nada tiene que ver con lo que entendemos los cristianos sobre el reino de Dios. Para ellos, dicho reino consistía en que ellos, la nación judía, fuera exaltada como gobernante de las demás naciones de la tierra con la aparición y entronizamiento del Mesías. Estaban preguntando si Él los llevaría a librarse de los romanos y luego, conquistar el mundo. Ante esto, el Señor Jesús les dio una respuesta con una interpretación totalmente diferente acerca del reino de Dios y su manifestación. “El reino de Dios no vendrá con advertencia”; no tiene señal o anuncio como los imperios de la tierra. En otras palabras, el reino de Dios no es terrenal, sino espiritual y celestial. ¿Significa esto que no gobernará las naciones de la tierra? No, puesto que si tendrá una manifestación en este mundo después de que Jesús muriera, resucitara, ascendiera a los cielos y luego regrese. Pero no estaban listos para saber esto.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:21
17.21 Los religiosos preguntaban por el reino de Dios, pero el reino ya estaba entre ellos, porque el reino está donde el Rey está. Tenían frente a ellos al Mesías, pero no lo veían por estar más interesados en su posición y comodidad que esperaban resultara de la manifestación del reino que de su relación con el Mesías. La bendición que quieres ya está contigo si el Señor está contigo. Ninguna bendición es tan grande como el que bendice. No preguntes por lo que recibirás cuando deberías estarlo experimentando a partir de tu comunión con Jesús.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:22
17.22 La generación de Jesús no fue consciente del privilegio que tuvieron. ¡Jesús estaba entre ellos! Seguían preguntando por las posiciones en este mundo sin disfrutar el más grande de los privilegios que puede experimentar el ser humano: Dios con nosotros, la Presencia de Dios. Todas las generaciones posteriores a ellos desearíamos platicar con Jesús cara a cara; y no dudo que los que lo vieron, aquellos que estuvieron con Él y luego no lo vieron más, desearon como nadie un día más a su lado…pero no pudieron tenerlo. Disfruta tus bendiciones y da gracias a Dios por tus privilegios. Si has creído en el Señor, tienes Su Espíritu dentro de ti. Valora esto día a día, ¿por qué habrías sólo de añorarlo? Esto cuenta para todas tus bendiciones.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:23
17.23 El Señor Jesús, como el verdadero Rey, advierte sobre los falsos evangelios, todo mensaje que prometa el reino de Dios como algo terrenalmente identificable, es falso. Esto es propio de sectas y grupos religiosos radicales que prometen el reino para remanentes. La enseñanza es clara: si puedes verlo, no es el reino de Dios. Jamás te unas a grupos que prometen el reino de Dios terrenalmente.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:24
17.24 El Señor Jesús no está dando una señal, ¿cómo habría de hacer esto si precisamente acaba de decir que no sigan a quienes les digan “helo aquí o helo allí”? Lo que el Mesías está anunciando es que el reino de Dios ya está espiritualmente presente, pero su manifestación se hará presente sin previo aviso, tan imprevisto y veloz como el relámpago. Está hablando de su retorno conocido como la segunda venida, el cual será repentinamente visto en toda la tierra en un instante. Entonces se establecerá el gobierno divino en la tierra conocido comúnmente como el milenio.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:25
17.25 El Señor aclara que antes de su segunda venida para establecer el reino de Dios visiblemente en toda la tierra, primero debe padecer y morir en su primera venida a manos de los judíos, la generación que le estaba escuchando y que precisamente le preguntaba por el reino de Dios. Su sufrimiento y muerte fue necesario; sin esto no tendríamos salvación. Su padecimiento fue mucho, no solo por la flagelación y crucifixión, sino por llevar el pecado, dolor y enfermedades humanos de todos los tiempos; y peor aún, por separarse de Dios momentáneamente en su muerte y bajo Su maldición. Fue desechado por su generación, la misma que estaba delante de Él escuchándole.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:26
17.26-27 Además de la inminencia y sorpresiva manifestación del relámpago, el Señor Jesús usó la historia del diluvio para ilustrar su segunda venida (lo que implica que el diluvio fue históricamente real). La generación de Noé vivía su vida sin interés en las cosas de Dios. No escuchaban a Noé y la advertencia del inminente diluvio, desinteresados y ajenos a la fe. En consecuencia, el diluvio comenzó de imprevisto y no alcanzaron a meterse al arca para salvar sus vidas. Así será la segunda venida de Cristo, inminente y sorpresiva para la generación viva en carne en ese momento. Una vez que se manifieste no habrá tiempo para arrepentirse.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:27
17.26-27 Además de la inminencia y sorpresiva manifestación del relámpago, el Señor Jesús usó la historia del diluvio para ilustrar su segunda venida (lo que implica que el diluvio fue históricamente real). La generación de Noé vivía su vida sin interés en las cosas de Dios. No escuchaban a Noé y la advertencia del inminente diluvio, desinteresados y ajenos a la fe. En consecuencia, el diluvio comenzó de imprevisto y no alcanzaron a meterse al arca para salvar sus vidas. Así será la segunda venida de Cristo, inminente y sorpresiva para la generación viva en carne en ese momento. Una vez que se manifieste no habrá tiempo para arrepentirse.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:28
17.28-30 Además del relámpago y del diluvio, el Señor usó los días de Lot cuando Sodoma fue destruida, para ilustrar su retorno. La gente en la ciudad estaba totalmente inmersa en su vivir diario y despreocupada de la posibilidad de juicio sobre ellos; pero la destrucción llegó sin aviso, en un instante. Así será la segunda venida de Cristo, repentina y con el juicio de las naciones inminente. No es que sea malo comer, beber, comprar, vender, plantar, edificar, como tampoco casarse y tener una familia; lo malo es vivir despreciando a Dios o dejándole fuera de nuestra vida. Sin fe es imposible agradar a Dios. Escoger estar sin Él es elegir perder la vida eterna.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:29
17.28-30 Además del relámpago y del diluvio, el Señor usó los días de Lot cuando Sodoma fue destruida, para ilustrar su retorno. La gente en la ciudad estaba totalmente inmersa en su vivir diario y despreocupada de la posibilidad de juicio sobre ellos; pero la destrucción llegó sin aviso, en un instante. Así será la segunda venida de Cristo, repentina y con el juicio de las naciones inminente. No es que sea malo comer, beber, comprar, vender, plantar, edificar, como tampoco casarse y tener una familia; lo malo es vivir despreciando a Dios o dejándole fuera de nuestra vida. Sin fe es imposible agradar a Dios. Escoger estar sin Él es elegir perder la vida eterna.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:30
17.28-30 Además del relámpago y del diluvio, el Señor usó los días de Lot cuando Sodoma fue destruida, para ilustrar su retorno. La gente en la ciudad estaba totalmente inmersa en su vivir diario y despreocupada de la posibilidad de juicio sobre ellos; pero la destrucción llegó sin aviso, en un instante. Así será la segunda venida de Cristo, repentina y con el juicio de las naciones inminente. No es que sea malo comer, beber, comprar, vender, plantar, edificar, como tampoco casarse y tener una familia; lo malo es vivir despreciando a Dios o dejándole fuera de nuestra vida. Sin fe es imposible agradar a Dios. Escoger estar sin Él es elegir perder la vida eterna.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:31
17.31 De pronto, el Señor regresó a sus oyentes, a la generación que preguntó sobre el reino de Dios y que habría de rechazarle, para advertirles de su propia destrucción. ¿De qué serviría quedarse en la azotea en la segunda venida de Cristo? ¿Cómo se libraría del juicio mundial quedándose en el campo? Es evidente que el Señor retomó la suerte final de su generación; era una alusión a la destrucción de Jerusalén y la dispersión de los judíos en el año setenta de la era cristiana.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:32
17.32 En un versículo muy pequeño el Señor advirtió mucho a los judíos y con ellos, a todos ser humano de todos los tiempos. La mujer de Lot fue tomada por la mano por los ángeles que le sacaron a ella, a su marido Lot y a sus hijas de la ciudad de Sodoma para librarles de la destrucción, pero el corazón de la mujer de Lot nunca salió de la ciudad. Sus apegos estaban en el mundo, por ello volteó a ver la ciudad mientras esta era destruida, junto con sus posesiones, y fue transformada en estatua de sal, testimonio que no quiso dar. Pregúntate: ¿dónde está tu corazón? Lo sabrás analizando en dónde están mayormente tus pensamientos y sentimientos. Prepárate para la venida del Señor.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:33
17.33 En un mundo a siglos de distancia del momento en el que Jesús expresó estas palabras, cuando se exalta el ego y los mensajes relativos a seguir tu propio corazón o alcanzar tus sueños, las palabras del Señor parecen muy radicales, excesivamente radicales, cabe decir. Todo o nada al límite. Entrega total, absoluta. No todos pueden sufrir estas palabras y la mayoría intenta acomodarlas a un cristianismo de imitación que conserva el credo sin la entrega. Pero la ironía del reino de los cielos es perder para ganar. La entrega total de la vida propia implica el disfrute de la Vida eterna; pero negarse a uno mismo, no darse a Cristo, es perderse eternamente. Vida por vida.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:34
17.34 De nuevo, el Señor gira su discurso hacia los tiempos finales, como entremezclando la destrucción de Jerusalén en el año 70 dC con el juicio de las naciones al tiempo de su venida. Incluso puede verse también el arrebatamiento de los santos antes de su venida. ¿Por qué mezcló tres eventos? Esto es muy común en la profecía bíblica, bástenos recordar que en el Antiguo Testamento se mencionan constantemente la primera y la segunda venida como un solo evento. Por ejemplo, Jesús citó al profeta Isaías para referirse a su primera venida, ungido con el Espíritu Santo para traer salud y libertad, pero detuvo sus palabras en el momento en el que el profeta Isaías comienza a hablar del día del juicio mezclandoi eventos (compara Isaías 61.1-3 con Lucas 4:18-21), ya que esto no corresponde con su primera venida, sino a su retorno. Si interpretamos estas palabras del versículo 34 en relación al arrebatamiento de los santos (1 Corintios 15:51-53; 1 Tesalonicenses 4:16-18) es evidente el mensaje: no todos los creyentes serán arrebatados, sino sólo parcialmente; los preparados o consagrados. Pero si interpretamos lo dicho como referencia al juicio de las naciones en la venida del Señor, diremos que algunos pasarán vivos al reino de Cristo en el milenio y otros no. Sin embargo, me inclino más a aplicarlo al arrebatamiento de los santos. Con todo, en ambos casos, el mensaje tiene la misma advrtencia que el Señor ha venido haciendo: consagrarse totalmente a Él.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:35
17.35-36 Lee la nota al versículo anterior. Los versículos 34 al 36 muestras actividades de todo tipo, como una parte del mundo de día y la otra de noche. Tanto el arrebatamiento como la segunda venida serán eventos de alcance global, en todo el mundo.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:36
17.35-36 Lee la nota al versículo anterior. Los versículos 34 al 36 muestras actividades de todo tipo, como una parte del mundo de día y la otra de noche. Tanto el arrebatamiento como la segunda venida serán eventos de alcance global, en todo el mundo.
— Roberto Tinoco
Lucas 17:37
17.37 A pesar de que el Señor está expresando el alcance mundial de los eventos finales, los discípulos no han entendido y preguntan dónde habrá de acontecer. No los culpamos, si son un misterio para nosotros con toda la Escritura terminada, eran aún más misterioso para ellos al escucharlo por primera vez. La respuesta del Señor es una especie de hebraismo: ¿dónde será? ¡En todos lados! Los ángeles arrebatarán a los santos donde se encuentren, en todo el mundo, a todos aquellos que sean parte del cuerpo de Cristo, los que entregaron verdaderamente su vida al Señor. Los que dieron su vida, la hallarán.
— Roberto Tinoco