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Lucas 1
Introducción
1Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,🗨📝 2tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra,🗨📝 3me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo,🗨📝 4para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.🗨📝Anuncio del nacimiento de Juan el Bautista
5Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet.🗨📝 6Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.🗨📝 7Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada.🗨📝 8Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase,🗨📝 9conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor.🗨📝 10Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.🗨📝 11Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.🗨📝 12Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.🗨📝 13Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.🗨📝 14Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;🗨📝 15porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.🗨📝 16Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.🗨📝 17E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.🗨📝 18Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.🗨📝 19Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas.🗨📝 20Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.🗨📝 21Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario.🗨📝 22Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. El les hablaba por señas, y permaneció mudo.🗨📝 23Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa.🗨📝 24Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo:🗨📝 25Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres.🗨📝Anuncio del nacimiento de Jesús
26Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,🗨📝 27a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.🗨📝 28Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.🗨📝 29Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.🗨📝 30Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.🗨📝 31Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.🗨📝 32Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;🗨📝 33y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.🗨📝 34Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.🗨📝 35Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.🗨📝 36Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;🗨📝 37porque nada hay imposible para Dios.🗨📝 38Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.🗨📝María visita a Elisabet
39En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá;🗨📝 40y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.🗨📝 41Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,🗨📝 42y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.🗨📝 43¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?🗨📝 44Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.🗨📝 45Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.🗨📝El Magníficat: canción de alabanza de María
46Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor;🗨📝 47Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.🗨📝 48Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.🗨📝 49Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,🗨📝 50Y su misericordia es de generación en generación A los que le temen.🗨📝 51Hizo proezas con su brazo; Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.🗨📝 52Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes.🗨📝 53A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos.🗨📝 54Socorrió a Israel su siervo, Acordándose de la misericordia🗨📝 55De la cual habló a nuestros padres, Para con Abraham y su descendencia para siempre.🗨📝 56Y se quedó María con ella como tres meses; después se volvió a su casa.🗨📝Nacimiento de Juan el Bautista
57Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo.🗨📝 58Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella.🗨📝 59Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías;🗨📝 60pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan.🗨📝 61Le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre.🗨📝 62Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería llamar.🗨📝 63Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.🗨📝 64Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios.🗨📝 65Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas.🗨📝 66Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.🗨📝Profecía de Zacarías
67Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:🗨📝 68Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y redimido a su pueblo,🗨📝 69Y nos levantó un poderoso Salvador En la casa de David su siervo,🗨📝 70Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio;🗨📝 71Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron;🗨📝 72Para hacer misericordia con nuestros padres, Y acordarse de su santo pacto;🗨📝 73Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre, Que nos había de conceder🗨📝 74Que, librados de nuestros enemigos, Sin temor le serviríamos🗨📝 75En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.🗨📝 76Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos;🗨📝 77Para dar conocimiento de salvación a su pueblo, Para perdón de sus pecados,🗨📝 78Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, Con que nos visitó desde lo alto la aurora,🗨📝 79Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; Para encaminar nuestros pies por camino de paz.🗨📝 80Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Lucas 1: RV60
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Lucas 1:1
1.1 Lucas no fue el primero que escribió el evangelio de Jesucristo. Él mismo reconoce que muchos ya intentaron hacerlo antes; sin embargo, les llama intentos, no aciertos. Fuera de Mateo y Marcos, inspirados por Dios diez años antes, no había otro documento completamente veraz como para considerarlo la verdad o inspirado por Dios. Esto lo movió a escribir cercano al año setenta del primer siglo. Como veremos en los siguientes versículos, el médico Lucas realiza esto con el propósito de dar información en orden y no como eventos aislados y caóticos de otros escritores, acerca de quién es Jesucristo y cuál es su obra a un hombre a quien llama Teófilo (vr. 3). El evangelio son cosas que, a los primeros cristianos, esa bienaventurada primera generación, resultaban ciertísimas. Estaban familiarizados con ellas de primera mano. Eran testigos y conocían las evidencias del evangelio. Una historia digna de ser puesta en orden por una de las mentes mas sobresalientes del primer siglo. Historia, no ficción. Lucas fue un historiador respetado que conservó las cosas sucedidas mediante las letras. Por ser atribuido a Lucas lleva su nombre. Con toda probabilidad “Lucas” (gr. Loukas) proviene del diminutivo latino “Lucanus” o “Lucius” que significa “de luz”. Indiscutiblemente que la mayor luz que tenemos de Jesucristo hombre se encuentra precisamente en el evangelio según Lucas. No hay razones de peso para negar la autoría de Lucas. La evidencia en el estilo y lenguaje comparativo del evangelio con el libro de los Hechos de los Apóstoles producido claramente por la pluma de Lucas, no deja lugar a dudas respecto del autor. En Hechos 1:1 se hace referencia “al primer tratado”, esto es, al evangelio, plenamente confirmado este punto por la dedicatoria que en ambos libros se hace a Teófilo (compara Lucas 1:3). La tradición cristiana lo atribuye al escritor en cuestión. En el tiempo en el que se escribió era algo común atribuirles los escritos a las personas célebres y de cierta fama o reputación; sin embargo, Lucas no fue tan famoso como para que se usara su nombre para este fin, de modo que conviene atender a la historia de la iglesia que lo acredita al “medico amado”. Lucas era gentil y posiblemente prosélito. Lo sabemos porque en Colosenses 4:10-14 el apóstol Pablo menciona a sus colaboradores judíos (“los únicos de la circuncisión que me ayudan”) y después menciona al resto de sus colaboradores, entre ellos Lucas. Vemos también en el mismo texto, que es médico de profesión. Sus tecnicismos retóricos, tanto en el evangelio como en el Libro de los Hechos declaran su alta preparación académica y su excelente griego, así como conocimientos de geografía y navegación. Una antiquísima tradición cristiana afirma que era sirio y oriundo de Antioquía, que escribió en Acaya y que murió soltero y sin hijos a los ochenta y cuatro años de edad, supuestamente colgado de un olivo por los idólatras sacerdotes de Grecia. La iglesia católica le atribuye además el talento de pintor y conserva en una catedral española una pintura de la virgen María supuestamente de él. Por supuesto que esto último no es verdad. El evangelista Lucas es citado por el apóstol Pablo en tres ocasiones (Col. 4:14; 2 Tim. 4:11; Fil. 1:24), de dichas citas, junto con las del Libro de los Hechos (16:10-17; 20:5-21:18; 27:1-28:16) aprendemos mucho respecto del carácter ejemplarmente cristiano de Lucas. Podemos observar que era colaborador estrecho del apóstol acompañándolo a Troas y Filipos durante el segundo viaje de Pablo y que se le unió en su tercer viaje en Filipos junto con un grupo de hermanos hasta Jerusalén. Posiblemente escribió el evangelio mientras Pablo estuvo preso cerca de dos años en Cesarea; y cuando todos abandonaron al anciano apóstol hacia el final de su vida, Lucas permaneció fiel a su lado (“…sólo Lucas está conmigo…” 2 Tim. 4:10-11). Concluimos que las circunstancias en que el evangelio se escribió son, en vista de lo anterior, de un fuerte sentir misionero por extender el evangelio a todo el mundo (principalmente trabajando entre los griegos) y bajo la impactante influencia del apóstol a los gentiles y quizá el más grande de todos los tiempos. No es de extrañarse entonces, que el escrito de Lucas esté dirigido a los gentiles y que presente a Jesucristo hombre tan excepcionalmente.
— Roberto Tinoco
1.2 Lucas escribe ordenadamente aquello en lo que fue enseñado, pero teniendo el cuidado de confirmar que estas cosas fueran así (vr. 3). Es una fe limpia con una conciencia limpia. Hay fe cuya doctrina es equivocada y aunque tiene buena conciencia, erra. También está aquel que, teniendo el credo correcto, miente o engaña, por lo que también leuda la Palabra. Demasiadas personas se dejan llevar por lo que creen y fanáticamente tuercen la verdad para acomodarla a su credo. Lucas no es de esos; ama lo suficiente al Señor para saber que su obra no se realiza con tinieblas. ¿Por qué habría de realizar la obra de Dios bajo el principio de Satanás? El evangelista se tomó el tiempo de escuchar a los testigos presenciales de los hechos que escribe, en especial a los discípulos, los ministros de la Palabra. Nunca le quites ni le añadas al mensaje del Señor. Apégate a la verdad. Respeta especialmente a quienes así predican la Palabra, pues por medio de ellos podrías estar escuchando a Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:2
1.2 Se dice que el evangelio de Lucas es el escrito más fino, del mejor griego de toda la Biblia. Es el evangelio a los gentiles y la preparación de la conquista del mundo. Lucas escribe ordenadamente aquello en lo que fue enseñado, pero teniendo el cuidado de confirmar que estas cosas fueran así (vr. 3). Es una fe limpia con una conciencia limpia. Hay fe cuya doctrina es equivocada y aunque tiene buena conciencia, erra. También está aquel que, teniendo el credo correcto, miente o engaña, por lo que también leuda la Palabra. Demasiadas personas se dejan llevar por lo que creen y fanáticamente tuercen la verdad para acomodarla a su credo. Lucas no es de esos; ama lo suficiente al Señor para saber que su obra no se realiza con tinieblas. ¿Por qué habría de realizar la obra de Dios bajo el principio de Satanás? El evangelista se tomó el tiempo de escuchar a los testigos presenciales de los hechos que escribe, en especial a los discípulos, los ministros de la Palabra. Nunca le quites ni le añadas al mensaje del Señor. Apégate a la verdad. Respeta especialmente a quienes así predican la Palabra, pues por medio de ellos podrías estar escuchando a Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:3
1.3 Si otros escribieron en el primer siglo acerca del evangelio de Jesucristo y no lo hicieron tan acertadamente, Lucas debe hacerlo también y hacerlo ordenadamente. Investigó como un historiador comprobando los hechos y los testimonios. Su obra es una obra magna de investigación, a la vez que de inspiración. Lucas indagó desde el origen, no se conforma con los ecos del evangelio, procuró las fuentes del evangelio. Tal debe ser tu fe: instigadora que ama la Palabra y la verdad. Jamás vayas contra tu conciencia, se honesto. No temas confirmar lo que crees en la medida de lo posible; solo ten la misma prudencia de Lucas, quien investigó con los testigos presenciales, fuentes acreditadas de la Palabra de Dios, ministros. La calidad del caso requiere mayor calidad de testimonios. No te rebajes a armar tu doctrina a partir de cualquier testimonio, sea en persona o virtual, no pongas oídos a cualquiera, menos el corazón. ¿Por qué habrás de creer simplemente porque otro lo dijo? Excelentísimo Teófilo (significa “amigo de Dios”), es el destinatario del tratado de Lucas. Se refiere a un alto magistrado romano, aunque también puede ser un seudónimo. Finalmente, sólo “los amigos de Dios” son aptos para ser enseñados en la Palabra (vr.4); por lo visto Teófilo era un creyente ya instruido en la fe, aunque posiblemente de oídas.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:4
1.4 El propósito de Lucas es que Teófilo conozca, griego epiginosko, es decir, que se familiarice por completo, que tenga la experiencia y no solo la teoría, de lo que es el evangelio o mensaje de las buenas nuevas de Jesucristo. Que experimente la verdad, griego asfaleia, que significa “seguridad”. Todo amigo o amante de Dios (Teófilo) necesita experiencias con Dios que le permitan la seguridad de su fe. El evangelio de Lucas fue escrito para vivir la Palabra de Dios, a fin de estar seguro de su fe cristiana. Así como existe el evangelio de Mateo, el de Marcos, Lucas y Juan, tú debes tener también el evangelio de tu propia persona. No una versión diferente de la que está escrita, sino la experiencia real de las cosas que se escribieron en tu propia vida.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:5
1.5 Como historiador, Lucas establece el tiempo histórico en el cual sucedieron estas cosas. Eran los días de Herodes el Grande, Herodes I (no se le confunda con Herodes el Tetrarca); quien reinó sobre los judíos entre los años 37 y 4 a.C. Lo que daría el nacimiento de Jesús no en el año 0, como algunos equivocaron, sino entre los años 4 al 6 a.C. Rey de Judea, Herodes era el rey de toda la tierra habitada por judíos, por decirlo así. En ese pésimo tiempo, cuando uno de los peores hombres que ha tenido Palestina como gobernante existió, también había otra clase de hombres piadosos, uno de ellos, Zacarías. No es excusa la presencia de los malos para que no existan los buenos. Por el contrario, es cuando más falta hacen y cuando se pueden hacer notar más fácilmente. Zacarías era de la clase de Abías. El rey David había dividido a los sacerdotes en 24 grupos (1 Cr. 24:1-6); y la octava de ellas era la del sacerdote Abías. Siglos después, el templo fue destruido por los babilonios y el sistema sacerdotal junto con él. Setenta años después, regresaron algunos miles A Jerusalén para reconstruir el templo en días de Esdras y Nehemías, pero de los grupos sacerdotales únicamente volvieron cuatro. Entre ellos, el orden de Abías. A consecuencia de esto, los cuatro grupos sobrevivientes de sacerdotes fueron divididos en los 24 turnos supliendo a los grupos faltantes. Cada grupo debía servir dos semanas al año; y, siendo que en el tiempo del rey Herodes habían cerca de veinte mil sacerdotes, jugaban suertes para ver cuáles sacerdotes según el orden y semana que le tocara a cada uno, podía participar en el servicio del nuevo templo. En esta ocasión por providencia divina, tocó el turno de ministrar al sacerdote llamado Zacarías. La esposa de Zacarías también era descendiente del sumo sacerdote Aarón, hermano de Moisés, de cepa pura, diríamos, conforme a los requisitos que un sacerdote tenía para casarse. Se llamaba Elizabet. Zacarías significa “Yahwéh recuerda” y Elizabet, “Dios del juramento.” Es la pareja que vive en la fidelidad de Dios; no en vano producirán al mas grande los profetas.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:6
1.6 La descripción de Zacarías y Elizabet es enorme: justos en su carácter e irreprochables en su conducta. No había mandamiento ni ordenanza del Señor en la cual pudiera reprendérseles o poner en duda su comportamiento. Esto es impresionante. Se hace distinción entre mandamientos y ordenanzas. Los mandamientos son la forma básica de la Ley, por ejemplo, los diez mandamientos. Mientras que las ordenanzas se refieren a las cosas relacionadas a usos y costumbres ordenados, valga la redundancia, por el Señor, como la tela de su ropa, la costumbre de lavarse las manos, la manera de preparar los alimentos, etc. No en vano muchos son llamados, pero poco son escogidos. Y aun de entre los pocos escogidos, más pocos aún, son hallados fieles. Antes de procurar estar en el grupo de servidores, procura ser parte del grupo de fieles.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:7
1.7 Para un sacerdote, carecer de hijos era una verdadera desgracia, pues se trataba del fin de su dinastía sacerdotal. Una línea ininterrumpida desde Aarón que se perdía. Podemos ver el gran amor existente entre Zacarías y Elizabet, pues no cambia de mujer ni siquiera por la necesidad de su llamado; así como tampoco tomó a otra mujer. Zacarías era un hombre bueno, justo y decente. Hombres de menor virtud dejan a su mujer por cosas menores, pero un hombre de Dios, un verdadero sacerdote de su hogar, jamás desamparará a su familia, ni siquiera por lo que pudiera parecer justificado. Los años se fueron, ya eran de edad avanzada, seguramente sus sueños familiares de descendencia estaban olvidados por completo; pero estaban a punto de ser sorprendidos por Dios. Su integridad recibiría recompensa. No solo tendrían hijo, sino al mayor de los profetas. Independientemente de la edad que tengas y de cuánto tiempo haya pasado sin que recibas respuesta. No olvides tus sueños, Dios puede sorprendente en cualquier momento haciendo realidad lo mejor de tu vida.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:8
1.8 Véase la nota respectiva al versículo 5. Zacarías se preparó desde la niñez para servir en el sacerdocio. Era un acto dominado por su familia con mil quinientos años de experiencia. Habían refinado su servicio y todo se realizaba de manera religiosamente perfecta. Zacarías ejercía lo propio a sus actividades sacerdotales, como los sacrificios y el incienso, no solo porque era su trabajo, sino “delante de Dios.” Esto es muy significativo. Aún no había cambiado el Pacto, por lo que tampoco había cambiado el sacerdocio; así que lo que hacía, lo realizaba delante de Dios. El Señor mismo recibía su servicio. Esto era como entrar al cielo a ministrar a Dios. Nada despreciable y altamente glorioso. Conviene que te preguntes si tus actividades espirituales son realizadas delante de Dios o simplemente porque se trata de las costumbres de tu religión. La diferencia es considerable, tanto como el cielo y la tierra.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:9
1.9 Considera las notas respectivas a los versículos 5 y 8. Siendo miles de sacerdotes, eran pocas las ocasiones en las que tenían la oportunidad de entrar al lugar santísimo a ofrecer incienso. De manera que no es casualidad que Zacarías tuviera este turno. Dios preparó una cita con él ese día. ¿Has pensado que Dios ha preparado citas contigo? No es casualidad a quién ves o qué sucede cada día. Hay una agenda celestial con tu nombre. Abre los ojos, lo que puede parecer común y cotidiano podría convertirse de pronto en un encuentro con Dios o alguno de sus ángeles. El cielo viene a tu encuentro. Nunca menosprecies el servicio a Dios, así como congregarte. Dios no se encontró con Zacarías en el mercado (y podría hacerlo), sino en el santuario, el lugar más espiritual de Jerusalén y del mundo. Si estás en donde Dios se manifiesta, en su iglesia, tienes más probabilidades de tener una cita con Él. No tomes por costumbre ninguna reunión congregacional.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:10
1.10 La multitud del pueblo oraba fuera del santuario, mientras Zacarías ofrecía el incienso dentro del santuario. El llamado suele tener tanto un privilegio como una responsabilidad, más alta; pero funciona si existe pueblo orando detrás de sus actividades. Israel tenía religiosamente horas dedicadas a la oración y por lo menos una de esas horas, era para ofrecer incienso. Cada tres horas desde las seis de la mañana oraban. Y siempre había un sacerdote o varios ministrando en dicho horario. Respeta el orden de tu congregación, Dios suele visitar a quienes conservan el orden y el respeto a la autoridad. Programa con la iglesia, así como de manera personal, tiempos para estar con Dios. Cada día ten una cita celestial.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:11
1.11 Si estás donde debes estar con la actitud de fe que debes tener, el cielo se abrirá para ti. Zacarías era un experto en lo que hacía, toda la vida se preparó para ello, lo que él no sabía es que Dios cambiaría todo lo que conocía, ya que nadie lo preparó para encontrarse con un ángel. Con todo, si no hubiese estado preparado para presentar incienso, tampoco había estado listo para encontrarse con un ángel. Si deseas que Dios te introduzca a su reino, debes intimar con Él (figura de incienso). El ángel era del Señor, es decir, de quien habría de anunciarse su nacimiento, el Hijo de Dios. De otro modo, diría que se trataba de un ángel de Dios. ¿Sería el mismo ángel que el Señor Jesús enviaría años después a Juan para mostrarle el Apocalipsis? (Ap. 1:1). El ángel estaba a la derecha del altar del incienso, como representación de la Autoridad divina. Se trataba del altar del incienso, por lo que se refiere al Lugar Santo el sitio en el cual se encontraba el ángel esperando a Zacarías. Tienes una cita con ángeles, de ti depende el encuentro. La distancia entre Dios y tú, eres tú.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:12
1.12 No importa cuánto te prepares para servir a Dios, en el momento en el que el cielo irrumpe la tierra y lo sobrenatural se presenta, somos sobrecogidos de temor. Zacarías era un hombre de avanzada edad que se dedicó toda la vida a las cosas de Dios; y, sin embargo, se turbó al ver al ángel de los que hablaba, enviado por el Dios al que servía. Entre la teoría y la realidad está el temor. Si deseas ser útil a Dios debes estar dispuesto a que tu mundo sea removido y a enfrentar cosas sobrenaturales que pudieran provocarte temor. Conservar paradigmas y límites mentales estorba el ministerio. Renovarse es propio de la vida, lo mismo que el cambio. La vida siempre sacude las cosas perturbando la costumbre y no dejando espacio a la tradición.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:13
1.13 El ángel dice a Zacarías que no tema porque su oración ha sido oída. Lo sobrenatural produce temor, pero cuando lo sobrenatural es producto de la respuesta misericordiosa de Dios, debe producirnos alegría y paz. Si hay miedo en tu vida, hay oraciones no realizadas o respuestas no recibidas aún. Que Dios escuche a Zacarías era una buena noticia, gran noticia; pero que su mujer tendría un hijo, siendo ella estéril toda la vida y de edad avanzada, aunque era un maravilloso milagro que esperaron toda la vida, se trata de algo que cambiará por siempre sus vidas. Son ancianos, no estaban en edad de cambiar pañales y les queda poco tiempo de vida; pero así es Dios, su estilo suele retar lo imposible. Si algo es fácil, suele no involucrarse, al menos no públicamente; pero si el asunto es sin remedio, se siente atraído a participar. Nadie había preparado a Zacarías para esa noticia; ¿comprendes? Dios está por hacer algo en tu vida que rebasará tus expectativas y todo lo que tienes por costumbre de vida, pero si realmente deseas servirle, si en verdad le presentas incienso, no te asustes, atrévete a que todo sea transformado. El ángel no solo anunció el nacimiento del hijo de Zacarías, sino que también les dio el nombre que habría de tener. El padre era quien nombraba al hijo, pero esta vez, el cielo puso nombre a Juan. Esa es la grandeza del hijo de Zacarías, un hombre celestial, por decirlo así, desde su nacimiento. Juan significa “Yah da gracia”, algo así como “el favor de Dios.” ¿Y no es eso lo que debe ser un ministro? Un don de Dios a la humanidad (Efesios 4:8, 11).
— Roberto Tinoco
Lucas 1:14
1.14 Lo que el ángel dijo a Zacarías es el resultado normal de la paternidad; pero en el caso de Zacarías era especialmente motivo de gozo debido a que ya habían llegado a conformarse, él y su mujer, a la imposibilidad de tener hijos. El milagro de este hijo tenía otro gozo añadido además del milagro propiamente dicho, era el gozo de dar a luz al más grande los profetas. Tu gozo no debe ser únicamente el de la paternidad, sino el de engendrar siervos de Dios. Tener hijos puede ser obra aun de impíos; pero darle ministros al reino de Dios es motivo de un gozo mucho mayor. Como escribiera el apóstol Juan: “No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad” (3 Juan 1:4). ¿Tiene Dios hijos tuyos? No pregunto si tú tienes hijos, sino que, si tú le has dado a Dios hijos que le sirvan. No se trata únicamente de que vayan a la iglesia, sino de que sean edificadores de la iglesia. Junto con el gozo de Zacarías, se encontraba el regocijo que la vida de Juan el bautista habría de producirles a muchos más. Tu familia debe ser motivo de alegría para la sociedad y no una carga. Tienes la responsabilidad de desarrollar una familia benéfica, productiva, de bendición. Todavía hay quienes solapan en el mal a sus familiares y con esto, los hunden más en vergüenza.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:15
1.15 La razón de la alegría de Zacarías, así como de muchos (lee el versículo anterior), era que Juan su hijo, habría de ser grande delante de Dios. Hay quienes son grandes delante de los hombres, pero desconocidos en el cielo; pero aquellos que verdaderamente son una bendición a su generación, son grandes delante de Dios, independientemente de su tamaño ante los ojos de los hombres. Aunque frecuentemente el que es grande delante de Dios también se transforma en relevante e importante en su época. ¿Cómo se puede ser grande delante de Dios? Engrandece a Dios y serás grande delante de Él. Junto con esto, ten límites que te permitan conservarte íntegro. Juan no bebería vino ni sidra, tendría voto nazareo (distíngase de nazareno). No puedes aspirar a ser tomado en serio cuando tu mismo eres displicente contigo mismo. Exígete y serás tomado en serio. Irónicamente, limitarse en los apetitos permite ser grande en los resultados; y disciplinarse a sí mismo evita ser disciplinado por Dios. Juan el Bautista habría de ser lleno en el vientre de su madre el día en el que María visitó a Elizabet (véase la nota 1.41). Esto no significa que el Espíritu Santo se mantuvo en Juan todos los días de su vida ni que Juan fue lleno del Espíritu Santo todos los días de su vida; sino que recibió dicha experiencia aun estando en el vientre de su madre. La distinción es importante, pues el primero en el cual permaneció siempre el Espíritu Santo y no solo lo visitó, fue Jesús, de lo cual Juan el bautista habría de dar testimonio a su debido tiempo (Juan 1:33). Elizabet puede ser vista como figura de la iglesia, quien suele tener en su interior tan llenos o vacíos de Dios a sus miembros individuales como la congregación lo sea corporativamente. Si es importante la congregación donde naces, en qué vientre se gestan los nuevos hijos de Dios suele tener efecto en cómo se van desarrollando. No es obligatoriamente limitativo, pero si influenciatoriamente formativo.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:16
1.16 La llenura del Espíritu Santo llevaría finalmente a Juan el Bautista a ganar muchas almas para el Señor. Ese es el corazón de Dios, dar vida eterna. Y todo el que es lleno de Él, también gana almas para vida eterna. Sean plantas, animales, hombres, toda vida busca reproducirse. Desarrolla defensas, se adapta al ambiente, pero, sobre todo, se reproduce. Esto es lo sano bajo el sol. Sabes que estás vivo conforme al reino de los cielos en que te reproduces en más hijos de Dios; y sabes que Dios es tu Dios en que llevas a otros a Dios. Si le tienes por Señor le servirás.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:17
1.17 Juan el Bautista tendría el mas grande llamado que un hombre podría tener: ir delante del Señor preparándole el camino con su pueblo. Generalmente pedimos que Dios vaya delante de nosotros, que sea Él quien enfrente las batallas y las gané en nuestro lugar; pero el siervo de Dios, cuyo llamado es más alto, va delante del Señor allanándole el camino. ¿No es esto glorioso? La diferencia es vivir para Dios en lugar de pedir que Dios esté ahí para nosotros. Por eso habría de ser grande Juan. Dios dotó a su siervo Juan con poder sobrenatural para la misión a la que lo envió. Iba en el espíritu y el poder de Elías, del más representativo de los profetas, el profeta de fuego. Sin embargo, Juan no fue en las obras de Elías, pues su ministerio fue muy distinto, además de que no tenemos registro de que haya realizado milagros y menos tan portentosos como los de Elías. Tenía su poder, quizá podría haberlos realizado, pero prefirió usar dicho poder para tocar corazones y provocar arrepentimiento y conversión. Lo que nos deja en claro que es más efectivo el dúnamis (poder) como dínamo que transforma que el dúnamis como dinamita que explota. Juan el Bautista tampoco era la encarnación de Elías, sino que iba en el espíritu de Elías, es decir, su llamado tenía la misma esencia y propósito de Elías: volver el corazón del pueblo a Dios y su justicia. En el último pasaje del Antiguo testamento, el profeta Malaquías anuncia la necesidad de que los padres se conviertan a los hijos y los hijos a los padres para que la venida del Señor sea para bendición y no para maldición. Juan era el cumplimiento de dicha profecía: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Yahwéh, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición” (Mal. 4:5-6). Si quieres la Presencia de Dios debes tener buenas relaciones familiares, además de sociales. Una familia en conflicto no debería desear la Presencia manifiesta de Dios. Otro de las labores dentro del llamado de Juan era volver a la justicia. Más específicamente, que los rebeldes volviesen a la prudencia de los justos. Dios no mora en la injusticia y si se manifiesta en medio de injustos, tendrán problemas. La injusticia es una conducta imprudente porque ignora las consecuencias que seguramente vendrán. Aquellos que escuchan el mensaje de arrepentimiento, le dan importancia a los efectos de las obras y recuperan el buen juicio, el sentido común de no ser injustos para evitar consecuencias. El arrepentimiento es un acto sabio. Todo líder espiritual debe procurar que el pueblo a su cuidado esté dispuesto a escuchar y guardar la Palabra del Señor; así como a seguirle. Sin esto, cualquier otro éxito no tiene sentido.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:18
1.18 La promesa era tan grande y por lo mismo, de semejante responsabilidad, que Zacarías pensó que necesitaba una confirmación. En realidad, no necesitaba confirmación ni señal alguna, esto era un acto de incredulidad. Sin embargo, concedámosle cierto grado de consideración, ya que siendo viejo se le anuncia que tendría un hijo, el más grande de los profetas, el que prepararía el camino del Mesías, no había espacio para errores ni suposiciones. Tampoco podía salir a decirle a todos lo que había acontecido sin estar completamente seguro de ello. Conforme avanzamos en años podemos cometer errores de incredulidad; pero también, aprendemos a ser menos impulsivos. Cualquiera se lanzaría a contarle a todos haber visto un ángel en el Lugar Santísimo, pero cuando maduras, después de mil experiencias, prefieres estar seguro de cada paso que das. Quizá por esto Dios hizo sus mejores obras en los últimos años de sus siervos (a excepción del grave error de la incredulidad). Sé prudente, quita toda impulsividad sin perder la fe y tendrás mejores resultados en tu vida.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:19
1.19 La presencia del ángel debería ser toda la prueba que Zacarías necesitaba. Pedir una señal obedecía a la incredulidad que sentía en ese momento. Tiene muchos años y por lo visto, muchas desilusiones también. No quiere una más; pero no debería haber puesto en entredicho la palabra del ángel. Además, no se trataba de cualquier ángel, sino de Gabriel, uno de los más sobresalientes ángeles de la Biblia, quien, además, tenía acceso a la Presencia de Dios, ya que lo dice expresamente: “estoy delante de Dios.” Era el enviado especial de Dios directamente a traerle el evangelio por primera vez a un ser humano, no cualquier ángel, por lo que tomó la solicitud de Zacarías como un insulto.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:20
1.20 Como castigo o disciplina por su incredulidad, el ángel le dio sentencia a Zacarías de quedar mudo hasta el día del nacimiento de su hijo Juan. La duda acarrea consecuencias: “ahora quedarás mudo” (vr.20); y estorba el ministerio: “y no podrás hablar… por cuanto no creíste” (vr.20). La incredulidad es un terrible insulto a Dios, frecuentemente es peor que pecados relativos a la inmoralidad. ¿Por qué? Porque la inmoralidad dice quién es el pecador; pero la incredulidad blasfema contra Dios diciéndole que no es poderoso o que no es bueno, pues duda que Dios pueda o que Dios quiera. Si te consideras corto de palabra o impedido para anunciar el evangelio, deberías preguntarte si lo que tienes pudiera ser duda de lo que Dios puede hacer a través tuyo. Como castigo o disciplina por su incredulidad, el ángel le dio sentencia a Zacarías de quedar mudo hasta el día del nacimiento de su hijo Juan. Poder hablar es en el reino de los cielos un don relacionado a la unción y llenura del Espíritu Santo; así como a ser útil en las funciones propias de dicho reino. Como Moisés en su llamado que intentaba excusarse siendo tartamudo, lo que no le fue permitido; y también, como los ciento veinte en el Pentecostés que hablaban en lenguas y con denuedo las maravillas de Dios. De manera que Zacarías mudo es como si le hubiese sido quitada la unción sacerdotal e inutilizado. ¿No es esto muy grave? La incredulidad quita la unción y la función. Sin embargo, la disciplina tiene final, Zacarías estaría mudo únicamente hasta que naciera Juan, es decir, hasta que se cumpliera la palabra del ángel. El despertar de un nuevo mover, representado en Juan, es lo que regresa la unción sacerdotal. No necesitas irte a otro sitio, sino renovarte en la fe.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:21
1.21 El pueblo no tiene el mismo crecimiento que su líder: “el pueblo estaba esperando… y se extrañaba de que Él se demorase.” Cuando no se es ministro, sino un espectador del ministerio, es fácil extrañarse o suponer que el ministro no hace bien su labor. Solo un campeón respeta a otros campeones porque conoce el esfuerzo que implica conseguir el campeonato. Jamás juzgues algo que tú no haces y si lo haces, júzgalo con tu excelencia, no con tus palabras. El pueblo espera al hombre de Dios para saber qué dice Dios. Aunque en el Nuevo Pacto todos somos sacerdotes y todos podemos, además de que debemos entrar en Presencia de Dios, siempre hay algunos que sobresalen en su llamado y que tienen algo adicional que darle al pueblo de parte del Señor. En ocasiones, los ungidos fallan o se demoran en su debilidad, para traer al pueblo de Dios la bendición que Dios tiene para ellos; por tanto, Dios abrió el camino por medio de Jesucristo para que todos podamos entrar a la Presencia de Dios como sacerdotes. No dependes de los ungidos, a saber, los ministros (no sea que alguno se quede mudo), pero tampoco menosprecies la obra de Dios por medio de ellos.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:22
1.22 El sacerdocio del Antiguo Pacto se quedó mudo, ya no tenía Palabra de parte de Dios ni servía para comunicar las verdades del nuevo tiempo. Zacarías es un tiempo del viejo Pacto que, en su incredulidad, estaba desapareciendo. Sin embargo, Zacarías tuvo visión de lo que venía mientras estaba en el santuario, lo que significa que el Antiguo Pacto perdió su voz, pero mantenía sus ojos. Todos los símbolos y figuras permiten conocer las riquezas del Nuevo Pacto. Nosotros somos ministros competentes de un Nuevo Pacto. Heredamos las riquezas de los símbolos, tipos y figuras del Antiguo Pacto, pero tenemos un mensaje de Nuevas Noticias para salvación en Cristo Jesús. Ministrar a Dios en un ambiente celestial, de ángeles, de Palabra y de gloria, debe producir un cambio en el ministro. Hablar de haber experimentado cosas sobrenaturales y continuar sin cambios es poco creíble. Zacarías no podía hablar como juicio a su incredulidad; el siervo que duda pierde su sensibilidad al mensaje divino, por lo que no puede hablarle al pueblo palabra de Dios; pero todo ministro que es sorprendido por la gloria de Dios cambia su hablar y su vivir. Lo normal es entrar uno y salir otro, ser transformado, al menos un poco, por la experiencia vivida en Presencia del Señor. La iglesia debe ser un santuario donde la gente se encuentra con lo celestial. Es Casa de Dios y puerta del cielo. El lugar donde moran los ángeles, suben y descienden. El sitio donde se termina la incredulidad y las palabras de la carne, para dar paso a los profetas y las maravillas de Dios. Zacarías permaneció mudo hasta el cumplimiento de la palabra dada por el ángel y toda persona que ha dudado de la Palabra de Dios permanece sin poder hablar precisamente la Palabra de Dios, hasta que los ojos de su espíritu se abran a la fidelidad de la Palabra cumplida de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:23
1.23 En el caso del sacerdote Zacarías, terminó su turno de realizar las actividades propias de su ministerio, asñi que salió del templo y se fue literalmente a su casa; pero respecto de todo ministro, llegará el día para el siervo de Dios que cumpla con el ministerio que Dios le encomendó, en el que será llevado a su casa celestial. Ningún siervo puede aspirar a menos. Escuchar “bien, buen siervo fiel” será nuestra mayor alegría. Surge la curiosidad: ¿cómo continuó Zacarías las demás actividades del ministerio sacerdotal que le había tocado en turno ofrecer después de haber escuchado al ángel y el anuncio de tener un hijo en su vejez? ¿Cómo pudo seguir en su oficio sabiendo que traería al mundo al profeta precursor del Mesías? ¿Cómo mantuvo el aplomo emocional cuando perdió el habla como juicio a su incredulidad para seguir ministrando? Seguramente estaba lleno de alegría y completamente renovado. Eso hace la revelacion: te permite servir a Dios y a su pueblo como nunca antes.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:24
1.24 Después de lo sucedido al sacerdote Zacarías, su mujer concibió un hijo. A pesar de la avanzada edad y de la incredulidad inicial del sacerdote, la Palabra de Dios prevaleció. Algunas promesas dependerán del hombre para su cumplimiento, pero otras, son resultado exclusivo de la soberanía divina. Descansa: ¡hay promesas de bendición decretadas sobre tu vida también! Hay días en los que la palabra profética alcanza al cumplimiento. Son días para recluirse y tomar cada paso con mucha seriedad (Elizabet se recluyó en su casa, pero en la experiencia cristiana recluirse no siempre significa encerrarse físicamente). No son momentos de precipitación, sino de reflexión. Elizabet tiene en un vientre un nuevo tiempo, todo lo que han conocido está por cambiar con la llegada del más grande de los profetas. No se puede ser ligero en esto y Elizabet lo sabe. Su reclusión es consagración y reflexión. Hay quienes se aíslan, pero se amargan o empobrecen su alma; pero otros no se aíslan, sino se retiran, es muy diferente. El atleta se retira para prepararse; y el siervo de Dios se retira con el mismo propósito: estar listo para el nuevo tiempo de Dios. Si el ángel se te ha aparecido con la Palabra y el vientre profético está creciendo con un nuevo tiempo, retírate; pero si no es así, sigue involucrado en la vida social, ahí es donde te necesitan. Cinco meses, figura de gracia. Se trataba de sus primeros cinco meses de embarazo, ya que al sexto mes el ángel llegó con María y el siguiente anunciamiento. Esto indica que Elizabet, a diferencia de su marido Zacarías, creyó de inmediato la Palabra de Dios, ¡y eso que se la transmitió su marido y no un ángel! Era una mujer de gran fe que sobrepasó al sacerdocio aarónico. Esa es la clase de vientre espiritual que se necesita para dar un nuevo tiempo del reino de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:25
1.25 En tiempos bíblicos, desde los días de Raquel hasta los días de Elizabet, pasando por la época de Ana, pensaban que la esterilidad era una maldición que provenía de Dios. Una afrenta delante de todos. Por esta creencia es que Elizabet declara haber sido librada por el Señor de dicha afrenta cuando recibe el cumplimiento de las palabras del ángel Gabriel, quedando encinta. No es extraño que los creyentes cometamos el error de atribuir al castigo de Dios las malas experiencias o que por lo menos, las consideremos como una afrenta ante los demás. Debemos ser libres de esto confiando en el Señor: Él prometió que ninguna condenación hay para los que estamos en Cristo y debemos creerle. Si te va bien o te va mal, esto no es necesariamente parámetro de cómo estás con Dios. Y tampoco debes sentirte menos ni afrentado o en vergüenza ante los demás si las cosas no salen como esperabas. Lo que eres no es medido por lo que sucede. Ten paz. Lo que sí hizo muy bien Elizabet, fue alabar a Dios y agradecerle su nueva condición de embarazada y más, tratándose del fruto que esperaba: el más grande de los profetas, el precursor del Mesías.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:26
1.26 Hubo un tiempo específico en la historia humana para el nacimiento del Hijo de Dios. Pablo se refirió a ello como “venido el cumplimiento del tiempo”. En cuanto al año marcó el antes y después del tiempo y de la historia. Respecto al día, contando los seis meses a partir del sacerdocio de Zacarías, Padre de Juan, correspondería a un día entre el 15 y el 20 de septiembre. Acerca del lugar, está definido perfectamente como Nazaret, una ciudad Galilea. Pero esto es la Navidad histórica; pero tú debes tener tu propia experiencia de Navidad; es decir, aquí y ahora debe ser el nacimiento de la Vida en ti. Cristo formándose en ti ahora. ¿Eres tú “María de Nazaret”?
— Roberto Tinoco
Lucas 1:27
1.27 Dios escogió claramente a una pareja judía descendientes ambos del rey David. José y María. Ambos, pues ambos son mencionados. Podíamos pensar que se trataba de ellos, pero el ángel habría de decir que fueron nuevas de gran gozo para todos. Así que se trata de una buena noticia para todos, pero que se aplica personalmente. Tal como el Hijo de Dios debía ser formado en el vientre de María debe ser formado en el espíritu de todos los seres humanos. ¿Tienes un vientre dispuesto para el Hijo de Dios? María era virgen y de un corazón limpio, disponible para recibir al Hijo de Dios. No era adusta ni se opuso. Hay quienes se oponen perdiéndose Navidad; pero el que está dispuesto puede recibir al Hijo de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:28
1.28 Las palabras dirigidas por el ángel a María son también una bendición de Navidad a todos, pues en ella se formó físicamente, pero en nosotros se debe formar espiritualmente. En carne por nueve meses, en el espíritu por la eternidad. Por eso dijo el Señor en cierta ocasión, que más bienaventurado que el vientre que lo trajo y los senos que mamó es oír la Palabra de Dios y guardarla (Lucas 11:27-28). Salve, más que un saludo, es salvación por la venida del Hijo de Dios. Muy favorecidos, el favor y la gracia de Dios por el Hijo de Dios. El Señor es con nosotros, Emanuel. Benditos con toda bendición espiritual en Cristo Jesús.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:29
1.29 María se turbó, la noticia no era para menos. Le significaba un enorme problema, no solo el riesgo de perder su matrimonio y reputación, sino el peligro de perder la vida debido a la ley de Moisés, la cual, establecía que una mujer denunciada por adulterio, debería ser apedreada. Se hallaba ante la decisión más importante de su vida (aunque recibir al Hijo de Dios es más una orden que una opción. Dios manda a todos en todo lugar que se arrepientan). Independientemente de las circunstancias de tu vida y de lo que te complique o incomode convertirte a Cristo, no tienes opción, debes recibirlo.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:30
1.30 El ángel intenta calmarla, con éxito, al decirle que no tema, pues ha hallado gracia delante de Dios. No garantiza que sería gracia delante de los hombres, pero sí delante de Dios. Si estás bien con Él no debes preocuparte de los hombres. ¿Qué harás tu con el anuncio del ángel? ¿Te turbarás? Quien recibe a Cristo recibe la gracia de Dios, ya que Él es la gracia de Dios. Pero también, quien recibe a Cristo recibe también la gloria de Dios, pues el Hijo de Dios no solo es la gracia, sino también la gloria de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:31
1.31 Navidad es la encarnación del Hijo de Dios. Esto fue posible por la intervención del Espíritu Santo y el vientre de María. Este milagro de concepción trajo a Jesús, el Salvador y Señor, al mundo. Pensar que Navidad es reunirse en familia a comer e intercambiarse regalos (que debe seguir haciéndose) es todo, es pensar de forma muy limitada. Navidad es que el Hijo de Dios sea encarnado en ti milagrosamente por el Espíritu santo. Dios en carne es Navidad. ¿Tienes un vientre de fe para Él?
— Roberto Tinoco
Lucas 1:32
1.32 Jesús es grande, no existe nada ni nadie comparable a Él. De hecho, el universo existe por Él y para Él. Era infinito y humillándose en forma de Hombre aun fue hecho grande. De la humanidad de todos los tiempos, nadie se le compara. Jesús es Hijo del Altísimo, no un hombre común. Se hizo Hombre, pero no puedes clasificarlo entre los hombres. Altísimo, ese es su ADN, clase aparte, encima de todo. Como el Dios Altísimo. Jesús es el Rey, por derecho propio le pertenece el trono de David, lo que significa que Él es el Mesías; además, Dios le ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:33
1.33 Lee la nota al versículo anterior. El niño que nacería no era un hombre común, sino el Mesías. Y no solo el hijo de David, sino el Hijo de Dios. Por tanto, le pertenecía reinar sobre la casa de Jacob, es decir, Israel y más allá de esto, reinar también sobre todas las cosas creadas, lo que significa la expresión: “su reino no tendrá fin.” Jesús es el Señor sobre todos por siempre para gloria de Dios Padre. ¿Es Cristo Jesús tu Señor? Sí, lo es. Reconociéndolo hoy te será recompensado, pero si no lo reconocieras, habrá de ser eternamente tu Señor, más no por vida para vida.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:34
1.34 María tenía razón al preguntar cómo sería posible que ella estuviese embarazada sin haber tenido contacto sexual. Sin la unión del espermatozoide y el ovulo esto es un asunto naturalmente imposible. Es igualmente imposible nacer de nuevo y ser tenido como hijo de Dios sin el poder de Dios que venga sobre ti para darte vida eterna. Esto es un milagro divino: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:12-13).
— Roberto Tinoco
Lucas 1:35
1.35 La respuesta del ángel es la intervención sobrenatural del Espíritu Santo. Esto es Navidad, así como nacer de nuevo, que el poder del Altísimo produzca a su Hijo en el vientre de María, así como en tu espíritu. El Hijo de Dios, Cristo en nosotros, la esperanza de gloria. Por eso, en el estricto apego a la palabra, Jesús es Hijo de Dios y no hijo de José. Obra portentosa de Dios, como el hecho de hacerte nacer de nuevo por la fe en Él. Para ti puede parecer imposible que Cristo sea formado en nosotros, pero la Palabra de Dios es el semen divino que recibes por la fe para producir a Cristo Jesús. Es tan posible y tan real como la concepción de María.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:36
1.36 María no concebiría jamás a Cristo como vida interior a menos de que el Espíritu Santo fuese su vida exterior. El Espíritu Santo vino sobre ella para que Cristo viviera dentro de ella. ¿Tienes experiencias con el Espíritu Santo? Un momento de intimidad con Él puede cambiarlo todo, de una aldeana desconocida a una mujer bienaventurada por todas las edades. Dios no solo ha hecho un milagro contigo; muchos otros han recibido de su poderosa bondad. Tal es el caso de María y de Elizabet. María recibe la noticia de que su parienta también recibió un milagro de concepción. Lo sobrenatural en el reino de los cielos es lo natural; más común de lo que imaginas. María recibió un milagro en su virginidad y Elizabet en su esterilidad (además de su avanzada edad). Hay un milagro a la medida de cada uno, para todos, Dios es suficiente. Jamás digas que tu caso es imposible, pues en todos los extremos, Dios es suficiente.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:37
1.37 Este versículo por sí solo define el mover de Dios. Un versículo tan breve y a la vez, tan ilimitado. La causa de todo: “porque”. La infinitud acerca de todo: “porque nada.” El todo poder divino que todo lo abarca: “hay.” Lo único imposible para Dios es lo “imposible”, aunque nada es imposible para Él. Unas cuantas palabras, encerradas en este versículo, son suficientes para descansar en Él y no volver a preocuparse. Desde María hasta Elizabet, desde el inicio hasta el final, Dios es suficiente.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:38
1.38 ¿Qué más se puede decir ante el poder de Dios? En el versículo anterior se declara la toda suficiencia divina, no resta sino soltarse en su voluntad. María se rinde y llama Señor a Dios, no es corredentora, sino servidora de Dios. Todo el que conoce a Dios se vuelve su siervo. Luego, María se suelta en la soberanía divina diciendo que se haga con ella conforme a la palabra que le anunció el ángel. Quien tiene a Dios por Señor habrá de ajustarse a la voluntad de su Palabra. No existe rendición sin obediencia. Algunos llaman a Jesús Señor, pero no hacen lo que Él dice, en los tales no existe salvación. María ha mostrado su salvación en su fe. Cree aquel que se deja moldear por la Palabra de Dios. ¿Estás dispuesto a ser incomodado por la Palabra de Dios? Entonces también puedes ser transformado por ella. El ángel se fue de la presencia de María, pues no es María el centro del pasaje, sino el Señor a quien el ángel sirve. Y también, quien vive de acuerdo a la Palabra de Dios no necesita ángeles para vivir.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:39
1.39 Desde los animales, hasta los seres humanos y aún los ángeles, las vidas similares se atraen y se juntan. ¿A quién más podía ir María, sino a otra mujer que también hubiera recibido un milagro similar? Júntate con los que viven cosas sobrenaturales. ¿Quiénes son tus amistades? ¿Quiénes te atraen? María y Elizabet eran dos mujeres de edades muy diferentes, así como de contextos de vida diferentes. Elizabet era un ministro, esposa del sacerdote Elizabet de edad avanzada; mientras, María era muy joven, una adolescente apenas comprometida en matrimonio o comenzándolo, esposa de un hombre sencillo carpintero; ¿qué podían tener en común? Lo único era la vida de Dios desarrollándose sobrenaturalmente en su interior. Busca personas embarazadas del Espíritu. En aquellos días, días de milagros y de ángeles, de Palabra y de revelación, días en los que Cristo estaba siendo formado en ella, María se levantó para ir a ver a Elizabet; ¿acaso no le había dado el ángel esta información precisamente para que hiciera esto? Quienes tienen su espíritu embarazado con un milagro se procuran entre sí. La gente que buscas es afín a ti y eres la suma de las personas más cercanas a ti. María fue de prisa a la montaña, aquellos en los que Cristo está siendo formado se levantan y suben de nivel.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:40
1.40 María bendijo a Elizabet con una bendición desde su interior. No fueron palabras diplomáticas ni besos al aire; fue un saludo lleno de la vida de Cristo que llevaba dentro. ¿Has considerado que aún tu saludo puede ser profético? El poder de bendecir: La vida entera de Juan el Bautista dependió de este encuentro. Si somos conscientes del profetizar usaremos nuestra boca como fuente del Espíritu y Cristo podrá expresarse siempre a través nuestro. Podemos afectar la vida de mucha gente a través de las palabras. Hablamos lo que llevamos dentro; de la abundancia del corazón habla la boca. Si Cristo está siendo formado en nosotros hablaremos a Cristo. Y si hablamos a Cristo saltarán los vientres de aquellos cuyo vientre sea receptivo a la vida espiritual. Este versículo presenta en muy pocas palabras un cuadro simbólico del cambio del antiguo Sacerdocio y de la Ley mosaica a la gracia de Cristo Jesús. María entró en casa de Zacarías, una figura de la gracia visitando al sacerdocio del Antiguo Pacto. Antes de que el dicho sacerdocio fuese remplazado, tuvo oportunidad de reaccionar ante Jesús. María entró a casa de Zacarías, pero buscaba a Elizabet, quien ya esperaba en su vientre a Juan el Bautista, el precursor del Mesías. La gracia visitó al sacerdocio del Antiguo Pacto, pero buscando el cambio hacia Cristo. Debían convertirse en precursores del Mesías, no en sus opositores.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:41
1.41 Ambas mujeres tenían una historia sobrenatural. Nadie les entendería mejor que ellas mismas. En su interior estaba formándose la vida de Juan el Bautista y la vida de Cristo respectivamente. El saludo no vino sólo de la boca de María, sino de la vida de Cristo dentro de María. Por eso es que Juan el Bautista saltó en el interior de Elizabet. Jesús bautiza con el Espíritu Santo y Juan fue lleno a partir de ese momento del Espíritu. ¿Qué salta en tu interior cuando escuchas el saludo de otro hermano? O bien, ¿qué haces saltar en el vientre espiritual de tus hermanos cuando hablas? Depende de quién habla y de quien escucha; mejor dicho, depende de qué vida hay en quien habla y qué vida hay en quien escucha. Un ejemplo negativo: En Lucas 23:11-12 se menciona sobre la reconciliación de Pilato y Herodes a causa de Jesús; pero no de la vida de Cristo a su favor, sino por burlarse de Él. Hay personas cuya vida está tan lejana al Señor que se unen cuando hablan cosas contrarias a Él. Al carecer de vida interior se mofan del Cuerpo de Cristo, aunque fingen vestirle de ropa espléndida; sus palabras son mordaces, pero les divierte. Con la excusa de “buscar el beneficio del Cuerpo” usan su boca para mal. ¡Qué diferente al encuentro entre María y Elizabet! ¿Qué saltaría dentro de Pilato y de Herodes? Juan el Bautista fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre. Esto sucedió porque Elizabeth su madre fue llena del Espíritu. Si Elizabeth comía manzana, Juan comía manzana. Si Elizabeth recibía el Espíritu, Juan recibía el Espíritu (dicho sea de paso, no al aborto). Esa es la importancia del vientre. Hay vientres espirituales donde las almas se alimentan, se llaman iglesias. Y esa es la importancia de estar en la iglesia que estás, tu vida será semejante.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:42
1.42 Los benditos bendicen. Elizabet fue bendecida y respondió la bendición. Para bendecir levantamos la voz. La razón de bendecir a nuestros hermanos es a causa de la vida de Cristo en ellos; les bendecimos porque Cristo está formándose en su interior. No se trata de elogiarles únicamente por sus virtudes (aunque esto es bueno), sino de la bendición más alta, la palabra profética que resulta de llevar a Cristo dentro. No solo hablamos bien y no solo hablamos lo bueno, sino profetizamos.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:43
1.43 Sin celos de carne. ¡Alegrémonos de que otros lleven a Cristo formándose en su vientre espiritual! Elizabet se siente privilegiada de que María lleve al Mesías en su vientre. Ella era la mujer ministro, la que había servido a Dios toda la vida a pesar de no tener hijos hasta ese momento, la que conocía en detalle la ley, la esposa de Zacarías, la mujer en línea de Aarón; pero no tuvo celos de que fuera su sobrina, la aldeana sin estirpe, casada con un carpintero y casi una niña, quien hubiera recibido la bendición de ser madre del Mesías. La vida espiritual no envidia, sino se alegra de la vida espiritual. No hay celos en esta unción.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:44
1.44 Elizabet testificó de su experiencia sobrenatural al escuchar el saludo de María. ¡Qué hermoso es que las reuniones de los hermanos estén sazonadas de testimonios del amor y poder de Dios! ¿Es realmente importante hablar de lo malo que hacen los hombres? No. ¿Acaso no salta Cristo en ti cuando la bendición de la iglesia está sobre tí? ¿Y no sucede lo mismo a todos los creyentes con la palabra de bendición? Personas espirituales hablan cosas espirituales. Los embarazados del Espíritu hablan las cosas del Espíritu. Puedes decir: “no tengo tiempo para charlas sin propósito, siento a Cristo formarse en mí, necesito profetizar”.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:45
1.45 María creyó y Elizabet profetizó sobre la fe de su parienta. Entonces ambas recibieron lo que les fue prometido. Las promesas siguen a la fe y la fe usa la palabra profética para recibir. Habla de la fe de tus hermanos, así como de las promesas de Dios y de su cumplimiento. Hay muchas cosas esperando cumplirse, es tiempo de creer y de profetizar; es hora de la llenura del Espíritu santo. Algunos escuchan la promesa, pero no reciben porque hablan contrario a lo prometido; es ahí donde las palabras de los hermanos pueden ayudar hablando conforme a las palabras de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:46
1.46 La reacción normal de quien es lleno del Espíritu, aquel que está experimentando la formación de Cristo en su ser, es la de engrandecer al Señor. Jamás te vas a encontrar a uno que, viviendo a Cristo, empequeñezca al Señor. El Hijo engrandece al Padre, es lo normal. María engrandeció al Señor por el Mesías en su vientre; así como las palabras proféticas de Elizabet en la experiencia conjunta de ser llenas del Espíritu. Estar llenos de vida lleva a ser lleno de alabanza. ¿No puedes alabar al Señor? No te falta música, sino ser lleno del Espíritu.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:47
1.47 María reconoce que Dios es su Salvador y se goza por su salvación. Lo que significa que también ella es pecadora y necesitó la gracia de Dios para ser salva. Físicamente estaba siendo formado Cristo en su vientre; espiritualmente estaba siendo formado Cristo en su ser; pero ambas cosas fueron posibles porque también fue salvada por Dios. Su fe le permitió acceder a la vida eterna. En esto no es más que otro ser humano necesitada de la gracia de Dios, pecadora como todos (lee el siguiente versículo y sus notas). Los salvos se gozan en su salvación. Este gozo es espiritual, no es producto de elementos físicos ni emocionales, sino del perdón de los pecados y haber recibido vida eterna mediante la fe. El gozo de la salvación es la conciencia limpia de saberse perdonado que produce gran alegría.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:48
1.48 María estaba ubicada, sabía que necesitaba salvación (versículo 47) y que, como cualquier otro ser humano, tenía bajeza. También pudo prever que sería llamada bienaventurada por todas las generaciones a causa de haber sido el instrumento humano para introducir al Hijo de Dios al mundo. Lo que no pudo saber, es que se haría un culto a ella en la distorsión de la cristiandad transformándola en una especie de diosa a quien millones elevarían oraciones y cánticos, así como votos y demás prácticas religiosas. Idolatría a la que ha sido afecta la humanidad desde siempre, pero que nada tiene que ver con el cristianismo verdadero. Ya tiempo antes el pueblo de Dios había sido engañado con este mismo espíritu al adorar a “la diosa madre”, “la reina del cielo” (Jer. 7:18).
— Roberto Tinoco
Lucas 1:49
1.49 La razón por la que llamarían a María bienaventurada por todas las generaciones, fueron las grandes cosas que Dios, en su Poder realizó. Es consciente de que la gloria es de Dios y no de ella. El centro de toda alabanza por la encarnación del Señor Jesucristo es Dios, nunca el instrumento humano María. Y así lo declara ella misma. Dios hizo grandes cosas y es a su Nombre a quien se exalta. Le describe Poderoso y le llama Santo. Le alabamos por lo que hace y le adoramos por lo que es: actuó con poder, Él es Santo. Excelente ejemplo de cómo debemos ser y comportarnos: hagamos todo con excelencia, en el uso de cuanto está en nuestro poder; y mantengamos nuestro ser santo o apartado para Dios. Algunos no se consagran y sus obras son mediocres, esto es anticristiano.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:50
1.50 La exultación de María estuvo llena de alabanza para con Dios. No era para menos, ya que todo en el mundo estaba por cambiar, el Hijo de Dios nacería. La historia se marcaría en antes y después de Él. La misericordia de Dios había sido de generación en generación a los que le temen y así lo declara María, algo muy conocido por los judíos piadosos de la ley de Moisés (ejemplo Ex. 20:6), lo que está por sorprenderles y que aún desconocía María, era que la misericordia de Dios sería también para aquellos que no le temían, los gentiles, los no judíos (los judíos se veían a sí mismos como los únicos temerosos de Dios, el resto del mundo no era considerado así). La gracia se abriría a todos simplemente por la fe en Él.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:51
1.51 El brazo de Dios es visto en las Escrituras como símbolo o figura de la expresión de su poder. Sacó a Israel de Egipto, por ejemplo, con su brazo extendido. Lo que significa que lo sacó mediante obras poderosas como fueron las plagas y la apertura del mar. La encarnación del Hijo de Dios es una obra poderosa, poderosísima. Más que las plagas en Egipto (no en vano Israel no pudo salir con nueve plagas y fue necesario ofrecer el Cordero, figura de Cristo, para salir por fin), la encarnación de Cristo es una obra mucho más poderosa. Jamás una especie cambia a otra, puede mutar adaptándose a su medio ambiente, pero sigue siendo de la misma especie. Nunca han hallado el eslabón perdido de una evolución fantasiosa. Pero Cristo es el brinco inter-especies más grande que pueda existir: de Dios a Hombre, ¡obra poderosísima! La encarnación de Cristo también es una obra de suprema sabiduría, pues rebasa por completo el intelecto humano. ¿ADN celestial transformado en ADN humano? Locura total más sabia que cualquier sabiduría. Con esto, Dios esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Los hombres tropezarían en el nacimiento virginal del Señor generación a generación. Esta piedra habría de ser tropezadero para todos los que han carecido de corazón limpio. Cuando hay soberbia, el cedazo de la encarnación los hace tropezar. Si hay algo de la fe cristiana que no puedes creer, significa que hay algo de tu corazón que debes quitar.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:52
1.52 Terminar con la opresión y traer justicia a la tierra ha sido siempre parte de las promesas de Dios respecto de la venida del Mesías. La alabanza de María hace eco de lo que el mundo necesitaba. Por miles de años la humanidad vivió bajo el yugo de unos cuantos y la gran mayoría subsistía en pobreza extrema. Jesús trajo igualdad y prosperidad. Le dio honor a la vida humana haciendo pares a todos. En el reino de los cielos, el trono pertenece al mérito y no al que ostenta poder; la humildad, que nada tiene que ver con la escasez ni la ignorancia, sino con la fuerza de carácter, es exaltada. Todavía no vemos que el mundo sea completamente justo, pero poco a poco la gloria de Dios que inició en la venida del Mesías, ha ido llenando al mundo.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:53
1.53 Ligado a las palabras del versículo anterior, vemos el mismo concepto en el presente versículo. No se trata de justicia social, pues no es repartir los bienes entre todos por igual, sino premiar la productividad y el esfuerzo. El texto no lo aclara, pues se trata de una alabanza y no de una disertación de economía, pero a la luz del resto de las Sagradas Escrituras podemos comprender esto. Otros han creído ver en las palabras de María a Jesús como una especie de revolucionario, pero esto es un error. El Señor Jesús dejó en claro que su reino no era de este mundo, incluso usó frases como “a los pobres siempre los tendréis”; y aunque dejó el mandamiento de no olvidarse de los pobres, se trata de un asunto de compasión y misericordia periféricos, pero no central de su ministerio. Vino a salvarnos lleno de compasión ante toda necesidad. Todo cristiano debe hacer buenas obras ayudando a quien lo necesite, alimentando hambrientos, visitando enfermos, albergues, orfanatos y todo lo que se requiera; esto no es un asunto de llamado, sino de amor.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:54
1.54 Para todo judío, la nación de Israel es el siervo de Dios. Así le habían llamado los profetas porque en el propósito de Dios, el pueblo de Israel debía llevar la fe y la gloria de Dios al mundo entero. Cosa que no hicieron, pues las reservaron para sí mismos; pero aun así conservaban el título de siervo. ¿Y no es semejante a algunos creyentes que se consideran siervos de Dios sin hacer discípulos? Dios no olvida nada y menos cuando recuerda con su amor: “acordándose de la misericordia.” Estás en su corazón y tienes buenos planes contigo, por eso envió a su Hijo.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:55
1.55 El Mesías no llegó de improviso, sino después de siglos de anuncios y preparativos. Dios habló por medio de los profetas de la misericordia que habría de venir en Cristo (Heb. 1:1); como escribió el apóstol Pedro: “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” (1 Pedro 1:10-11). De hecho, es el anuncio desde el principio, todo apunta a Cristo y los patriarcas como Abraham vivían bajo la esperanza de la Simiente prometida; lo mismo que el resto de su descendencia. Fueron siempre el pueblo del Mesías, aunque, irónicamente, no lo reconocieron como nación en su primera venida. Tomemos ejemplo y advertencia, pues nosotros, los creyentes, reconocemos por la fe el pasado como ellos lo hicieron con su pasado, pero que estemos listos a recibirlo en su venida en lugar de retirarnos humillados: “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados” (1 Juan 2:28).
— Roberto Tinoco
Lucas 1:56
1.56 Prácticamente hasta el final del embarazo de Elizabet, pues la visitó cuando tenía seis meses de embarazo y luego se quedó tres meses con ella. Entonces María regresó a su casa. Es fácil ver el símbolo de cómo la llegada de Juan el Bautista, el precursor del Mesías, dio el banderazo de inicio, por decirlo así, al nuevo tiempo de la gracia. La llegada del Mesías era inminente seis meses más tarde. Generalmente Dios manifiesta su gloria en forma preparatoria antes de hacerlo de manera extravagante, por lo que debemos estar atentos a su visitación.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:57
1.57 Todo tiene su tiempo, debajo del cielo todo tiene su hora; y, tratándose del reino de los cielos esto es aún más real. El plan de Dios estableció un día específico en el cual habría de nacer Juan el bautista, dependía de la venida del Mesías. Y, ¿no estamos todos basados precisamente en antes o después de Cristo? El cumplimiento de tu sueño tiene un día definido por cumplirse. Persevera en Dios para que lo des a luz. No te rindas, el día de la revelación y del milagro llegará.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:58
1.58 Elizabet tenía una vida con la etiqueta de estéril; lo cual era mucho más grave tratándose de la esposa de un sacerdote, pues el sacerdocio pasaba de generación en generación por medio de la descendencia, era heredable y no había herederos. Esto enfatizó el milagro del nacimiento de Juan el Bautista: no más esterilidad, un milagro aún más sorprendente por la edad avanzada. Si tu problema es grave, el milagro será notorio; pero si tu problema es realmente muy grave, tu milagro será extraordinariamente llamativo atrayendo la fe de mucho. ¿No es esto mucho mejor? Si tu milagro ha tardado, mayor habrá de ser la misericordia, Dios se engrandecerá mucho más. Los comentarios serán cambiados por regocijo y los señalamientos por alabanza. No te desanimes, cada día que pasa aumen ta la dimensión de gloria que Dios mostrará.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:59
1.59 La ley de Moisés y la costumbre, eran circuncidar a los niños al octavo día de nacido. Así lo estableció Dios a Abraham para su descendencia en pacto nacional. Simboliza la vida en resurrección que ha vencido a la carne (Jesús resucitó al octavo día de la semana, el primero de una nueva creación). Quitar el prepucio representa vencer la carne. No más producir a Ismael, sino a Isaac, así fue para Abraham y para nosotros es no producir más obras de la carne, sino a Cristo por medio de la fe. Hoy la circuncisión es del corazón y no en el cuerpo físico (Rom. 2:28-29). Llamaban al hijo del sacerdote Zacarías con el nombre de Zacarías, era algo común; sin embargo, no sería así. Se llamaría Juan porque era una dádiva de Dios. Frecuentemente te confunden como hijo de tus padres terrenales, pero en realidad, tu fuiste engendrado de Dios al aceptar a Jesucristo, eres hijo de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:60
1.60 Elizabet respondió en lugar de su marido y, aunque es cierto que Zacarías no podía hablar debido al juicio que pusiera sobre el ángel cuando no creyó al anunciamiento, en realidad Elizabeth no respondió por esto, sino porque mostró su fe al dar el nombre de su hijo puesto por Dios. La mujer tiene un llamado propio, no es apéndice de su marido ni llamada únicamente si falta hombre que obedezca. El significado de Juan es visto diferente por distintos traductores. Para unos, significa “Dios perdona”; para otros, “el que es fiel a Dios”; también, “Yahwéh misericordioso” y quizá el mas conocido: “Yahwéh ha dado gracia” o “Gracia de Yahwéh”.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:61
1.61 La respuesta de Elizabet suscitó preguntas respecto al nombre de su hijo. Juan no era el nombre de su padre ni estaba entre sus familiares. La pregunta parece tener un poco de mala intención, al menos no sana curiosidad: ¿existía detrás de esto mensaje de Dios o se trataba de una mujer sin sumisión? Con todo, podemos notar cierto grado de menosprecio a Elizabet al no esperar su respuesta y preguntar a su marido Zacarías cómo le quería llamar (vr. 62). No es extraño encontrar en los tiempos bíblicos que las mujeres fuesen tratadas como si su palabra no tuviera valor, incluso, como si ellas mismas no lo tuvieran. Algo lamentable que gracias a Dios fue corregido. El evangelio de Jesucristo trata honorablemente a la mujer al no hacer distinción entre hombre y mujer como miembros del Cuerpo de Cristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:62
1.62 Lee la nota al versículo anterior, menospreciaron a Elizabet a pesar de que ella sí había creído la Palabra de Dios. Zacarías había perdido el habla cuando fue incrédulo a la palabra del ángel, pero no la capacidad auditiva; sin embargo, preguntaron a señas como si no pudiera escuchar. Qué bueno que familiares y amigos se habían reunido a celebrar el nacimiento de un niño, gran motivo de alegría; pero evidentemente no eran muy brillantes intelectualmente. Primero menospreciaron a Elizabet al no escuchar su palabra; y luego, menospreciaron a Zacarías atribuyéndole minusvalía. Lo que otros piensen de ti poco importa. Vive por la Palabra de Dios; que sea tu autoconfianza producto de la opinión divina.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:63
1.63 Todos esperaban saber cuál sería el nombre del niño. Tomaron en poco las palabras de su madre Elizabet y esperaban que Zacarías, el sacerdote descendiente de Aaron dijera cuál era su nombre. Después de todo, ese niño podría algún día ocupar el lugar del primer sumo sacerdote. Zacarías no podía hablar desde hacía nueve meses como castigo por no creer la Palabra de Dios dada por el ángel Gabriel, así que pidió una tablilla, suponemos de barro, para escribir cuál sería el nombre del niño. El nombre en barro. Esto revistió el hecho de una gran solemnidad que maravilló a los presentes. Juan, “el regalo de Dios” llegaba con su nombre fijado en la piedra, por decirlo así; ¿y no habría de ser él precisamente, el precursor de la Roca? ¿Y no debiéramos todos ser también un nombre útil al reino escrito en barro?
— Roberto Tinoco
Lucas 1:64
1.64 En cuanto el sacerdote Zacarías dispuso su corazón a confesar lo que Dios había hablado por medio del ángel, regresó el don del habla a su vida. La boca está conectada al corazón, y, por lo mismo, se relaciona con la salvación. Hablar lo que Dios habla es un corazón que ha sanado y traerá salvación. ¿Y que sucede cuando alguno recibe libertad de palabra? ¡Alaba y bendice a Dios! Sabemos quienes son libres en que son adoradores de Dios; a diferencia de los atados, no pueden alabar.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:65
1.65 No parece un milagro demasiado extraordinario como para provocar que se llenaran de temor todos los vecinos, pero la condición era tal, que estaban expectantes, necesitados de la venida del Mesías. El precursor del Señor comenzó a preparar su camino aún antes de nacer y con mayor fuerza en su nacimiento. La noticia corrió rebasando la localidad por las montañas de Judea. Dios habló a sus patriarcas y profetas en esas mismas montañas donde ahora se anunciaba un nuevo tiempo, Dios visitaba a su pueblo después de siglos de silencio. ¿Ha pasado el tiempo en tu vida sin Dios? Abre tus oídos, ha comenzado un nuevo tiempo, el Señor ha venido, escucha las buenas nuevas.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:66
1.66 La grandeza de Juan el bautista como profeta y precursor del Mesías fue notoria desde su nacimiento. No podía ser menos tratándose del llamado e investidura a que fue llamado. El Señor Jesús mismo dijo que de los nacidos de mujer no hubo profeta más grande que Juan. Su impacto fue notorio y considerable. Su nacimiento se volvió muy conocido y la gente desarrollo gran expectación sobre lo que habría de ser la vida de este niño. En menor o mayor grado, el nacimiento de todo ser humano llega con gran expectativa; especialmente si existe relación de fe de sus padres con Dios. Es de esperarse que llegue para alcanzar grandes sueños y que Dios tenga un propósito para el tal; sin embargo, la mayoría de las vidas se diluyen en simples anhelos no cumplidos. ¿Por qué? Porque en algún momento de la vida se apartaron de la fe de Dios y de la búsqueda de su voluntad. “¿Quién, pues, será este niño?” Dependerá de lo que dicho niño decida ser siendo hombre. Dios espera lo mejor y ayudará a lograrlo.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:67
1.67 La llenura del Espíritu Santo es vista en la Biblia una y otra vez, especialmente en el Nuevo Testamento. Prácticamente, siempre con el propósito de profetizar; o, como diríamos hoy, predicar la Palabra de Dios. Esto es muy significativo, Dios habla desde otros hermanos y suele llenar el vaso primeramente para tal efecto. Si tu deseas hablar la Palabra de Dios, debes procurar la llenura del Espíritu. No hablo de buscar dones, sino intimar con Dios solicitando su Presencia manifiesta en tu vida. Ámalo, sé devoto y lleno de fe; junto con esto, ama a las almas a las que deseas hablarles; entonces Dios te capacitará para ello con su Espíritu.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:68
1.68 La visitación de Dios es mencionada frecuentemente en la Biblia: Antes de que José muriera en Egipto dijo que Dios visitaría a su pueblo para sacarlos de Egipto y llevarlos a la tierra que prometió a sus padres (Gen. 50:24; Ex. 3:16; 4:31; 13:19). En el lenguaje original, el “visitar” de Dios tiene la connotación de “visitar con su favor” y así lo traducen correctamente algunas versiones. En tiempo de Rut se oyó el rumor de que Dios había “visitado a su pueblo (en Belén) para darles pan” (Rut 1:6). Después de que Ana diera a Samuel, Dios “la visitó con su favor” (dice en el lenguaje original) para darle tres hijos y dos hijas más (1 Sam. 2:21). El Salmo 8:4 dice “¿qué es el hombre, para que tengas de él memoria; y el hijo del hombre, para que lo visites?” La visitación de Dios es la manifestación directa de la bendición de Dios. El Salmo 65:9 dice: “Visitas la tierra y la riegas, en gran manera la enriqueces”. Si un gran hombre visita algún lugar, lo más probable es que habrá algarabía; cuando Dios vivita a su pueblo hay gran bendición. Jamás pasará de largo donde halla necesidad. Cuando Jesús resucitó al hijo de la viuda de Naím el pueblo dijo “un gran profeta se ha levantado entre nosotros y Dios ha visitado a su pueblo” (Luc. 7:16). Por eso es que después de que Israel rechazó a Cristo, el Señor lloró sobre ellos: “Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación” (Luc. 19:41-44). El apóstol Pedro deja en claro que Dios tiene la intención de visitar a toda persona alguna vez: “manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras” (1 Pedro 2:12).
— Roberto Tinoco
Lucas 1:69
1.69 Poderoso Salvador, así es el Señor. La manifestación del poder de Dios estuvo y está en Jesús. Él es la Palabra del poder de Dios; todo lo que existe por medio de Él fue hecho y todo lo que existe es sustentado por Él. Es imposible que se pierda quien deposite su confianza en Él. Fue levantado por Dios Padre para no fracasar y tiene poder para salvar a cuantos se acerquen a Dios por medio de Él (Heb. 7:25). ¡Glorioso Jesús! De ahí lo absurdo de tener un mediador diferente, cuando el único nombre bajo el cielo en el que podemos ser salvos es el Nombre de Jesús (Heb. 4:12). Absurdo y pecaminosa idolatría. El Mesías y poderoso Salvador, es de la casa de David, descendiente del célebre rey y por lo mismo, cumplimiento de la promesa dada por Dios acerca de que su Hijo vendría de la descendencia de David, heredero legítimo al trono de Israel y al reino. El Mesías por derecho. Figura del Rey de reyes por siempre.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:70
1.70 Dios no improvisa, todo lo planeó con anticipación. En su presciencia supo lo que se necesitaría en cada situación; así que lo programó. Además, se dio el lujo, por decirlo así, de anunciar anticipadamente las cosas principales de su plan. Las personas encargadas o ungidas por Él para tal efecto los llamó profetas. El profeta es una persona cargada con un mensaje que debe anunciar. No siempre es predictivo, ya que también podría ser sólo un proclamador del reino de Dios. El mensaje de los profetas, aunque fue presentado de muchas maneras diferentes, siempre fue Cristo (Heb. 1:1). Tales enviados, eran tenidos por santos, ya que fueron apartados por Dios para su ministerio. Que hayan sido todos totalmente dedicados al Señor es otro asunto.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:71
1.71 Los tiempos bíblicos eran tiempos muy difíciles. Llenos de peligro de toda clase de males, no era extraño perder la vida a manos de malignos. La propiedad privada y la familia estaban siempre en riesgo. Por ello, el anuncio de los profetas acerca de ser salvos de los enemigos, por medio de la llegada del Mesías, era un gran anuncio. Lleno de esperanza y de paz. Y más, cuando los judíos de los tiempos del Señor Jesús estaban bajo el yugo romano, creyeron que se trataba de ser libres de ellos. Ahora sabemos, por las cartas de los apóstoles, que la salvación era mucho más alta que ser librado de manos humanas (que también podemos ser salvos de ellos), era ser salvos de la condenación eterna, el pecado, la maldición y el “reino” de las tinieblas con todas las consecuencias que estos enemigos incluyen. La liberación de los conquistadores terrenales, aquellos que los habían aborrecido, era únicamente una figura de la verdadera libertad. La libertad eterna, celestial. Dios no es ajeno a la situación que enfrentamos en este mundo y el evangelio en conjunto con la sabiduría del resto de la Biblia, proporciona libertad, salvación y vida abundante. Con todo, debemos priorizar las cosas eternas por encima de las temporales.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:72
1.72 El Pacto referido es el Antiguo Pacto; sin embargo, se trata del cumplimiento del Antiguo Pacto dando paso al Nuevo Pacto. Es decir, en el Pacto que vino a traernos el Señor Jesucristo se cumplen e incluyen todos los demás pactos que Dios ha hecho con el Hombre. Él es la suma de todo bien. La venida de nuestro Señor es la visitación de la misericordia de Dios, primero a los padres, es decir, a los patriarcas de Israel y después a todas las familias de la tierra. Dios se acordó de su Pacto, no habría de incumplir lo dicho a Abraham, a Moisés y a todos aquellos a los que prometió su misericordia enviando a su Hijo. Su memoria trajo el cumplimiento del Pacto y de todos los Pactos resumiéndolos, en una palabra: Jesús. Si lo hubiese olvidado, algo imposible, habría tenido al Pacto como si no fuese santo.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:73
1.73 Dios prometió a Abraham que en su Simiente seríamos benditas todas las familias de la tierra. La Simiente es Cristo y su bendición se aplica mediante la fe en Él. Y Dios recordó dicho juramento, Él es fiel. De manera que puedes tener confianza, Dios no está improvisando contigo ni tu pecado le tomó desprevenido. Aún no habías nacido y ya había hecho provisión de vida para ti en Cristo. Dos mil años antes de Cristo juró bendecirte y ha cumplido dándote en su Nombre vida eterna. Y si nos ha dado lo más, ¿por qué habríamos de preocuparnos por lo menos? No te da al Hijo para olvidar tus necesidades.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:74
1.74 El juramento que Dios hizo a Abraham incluía ser librado de sus enemigos. Recordemos que en Génesis 14 libró a Abraham de la confederación de reinos bajo la mano de Quedorlaomer, esto es, cuando Abraham rescató a su sobrino Lot y a los cautivos de Sodoma. Entonces Abraham sirvió a Dios con sus diezmos y celebrando Pacto con Él mediante el Pan y el vino. Así nosotros estamos bajo Pacto con Dios por medio de Jesucristo, incluso lo celebramos con la Santa Cena y podemos decir confiadamente que fuimos librados de nuestros enemigos. Ahora perdonados tenemos vida eterna. Sirvamos a Dios sin temor. Algunos sirven a Dios, pero lo hacen con temor a distintos enemigos. Adversarios de la cotidianidad como los problemas bajo el cielo. No debemos servir a Dios con temor como si todavía fuéramos cautivos. ¡Somos libres! Dicha desconfianza parece romper el Pacto o al menos, lo toma como si no existiera. Es tanto como ignorar voluntariamente que Dios juró o peor aún, no confiar en su fidelidad. ¿Acaso no es esto una ofensa a Dios?
— Roberto Tinoco
Lucas 1:75
1.75 Nuestro servicio a Dios debe ser sin temor (versículo anterior) a causa del juramento de Dios en Cristo. Asimismo, sirvamos al Señor en santidad. No es agradable servir con las manos sucias pues se vuelve desagradable lo ofrecido. Servicio en justicia, que es más que servicio justo, pues no se trata de la justicia en el servicio, sino de la justicia en el servidor. Y esto todos los días, no solo en ocasiones. No te consagres únicamente para servir, conságrate para vivir. Permíteme la pregunta: ¿sirves a Dios? Ofrécete a ti mismo en dicho servicio siendo santo y justo en Cristo Jesús.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:76
1.76 No existe nada mejor para un padre que el hecho de que su hijo sea llamado por Dios como su siervo, profeta del Altísimo. Si hay algo a lo que los padres deben dedicar a sus hijos es a servir a Dios. Predicar su Palabra es el honor más grande al cual los pueden inspirar. Juan el Bautista era el orgullo de sus padres y la gloria de Israel. El Señor Jesús habría de decir que no había profeta más grande entre los nacidos de mujer, que Juan. Fue enviado a preparar el camino al Mesías; pregúntate: ¿por qué estás en este mundo? ¿A qué fuiste enviado tú? ¿Qué dejarás en este mundo y cómo contribuiste al reino de Dios después de tu partida? Preparara a los demás para su encuentro con Dios, de eso se trata vivir, de conocer al Mesías. Ten el trabajo que gustes, pero dedícate a llevar a otros a Jesús. ¿Delante de quien vas? Por donde pasas vas dejando camino para la vida o para la muerte, para la luz o para las tinieblas, para el Señor o para la nada.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:77
1.77 El mensaje de Juan, lo mismo que el mensaje de todo cristiano, es que en el Señor Jesús ya tenemos salvación. Esto sería el mensaje de Juan para Israel, pero también es el mensaje de todo creyente para el mundo entero. El Salvador ya vino, la salvación ya fue efectuada y todos podemos entrar en dicha salvación. Sólo basta creer en el Salvador. Dios ha perdonado nuestros pecados en Cristo, por ello, es indispensable creer en Cristo para tener vida eterna. No hay perdón de pecados ni salvación aparte de Él, porque sólo en Él fuimos perdonados. Él es la propiciación o pago por nuestros pecados.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:78
1.78 Misericordia entrañable, una forma griega de referirse al amor muy sentido, ese que involucra al estómago, desde dentro. No es amor platónico, sino real, profundo. El amor sumamente sentido de Dios a quien no se lo merece. La misericordia es la compasión, principalmente inmerecida, a quien se encuentra dañado o arruinado. Eso es Cristo Jesús y ese habría de ser el mensaje de Juan el Bautista. Las buenas nuevas son la predicación del amor de Dios en Cristo Jesús, el anuncio de sus virtudes. “Desde lo alto la aurora”, también puede traducirse “el oriente” es una forma poética de decir algo semejante a “más allá del sol”. La llegada de Cristo es celestial, sobrenatural, no es de este mundo. Jesús no es un hombre mas.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:79
1.79 Jesús es la luz y da luz. Juan el Bautista presentaría esta luz dando luz a cuanto hiciese seguir a Jesús. Ese es el llamado no solo del Bautista, sino de todo cristiano. Dar luz dando a Cristo por medio del evangelio. Sin esto, lo único que queda es sombra de muerte, figura de la nada, destrucción, condenación. Todo el que verdaderamente ha creído el evangelio tiene discípulos, pues no dejará lugar a las tinieblas; y todo el que no cree al evangelio, dejará en las tinieblas a sus cercanos, pues no entiende la diferencia entre la luz y las tinieblas, la vida y la muerte. Quien no discipula o al menos evangeliza, en el fondo supone que todos están en la luz. Juan el Bautista habría de encaminar los pies de los oyentes por camino de paz; es decir, los llevaría a Cristo, Él es tanto el Camino como la Paz. Sin Jesús no sabemos ni podemos ir al Padre y únicamente queda ansiedad, angustia.
— Roberto Tinoco
Lucas 1:80
1.80 No sabemos qué fue de la vida de Juan el Bautista durante treinta años, salvo lo que dice este versículo. Creció, resumen de su desarrollo físico. Se fortaleció en espíritu, resumen del desarrollo de su alma. No fue un niño frágil, sino fuerte, desarrollado con plenitud para poder llevar a cabo su llamado y comisión. Como Juan, todos debemos sentir que tenemos un llamado divino y que a causa del mismo debemos crecer y fortalecernos. No debemos ser negligentes ni perezosos, tampoco indisciplinados. Debemos preparar el camino del Señor para su segunda venida en la unción y disciplina de Juan, por no decir de Elías. Juan el Bautista estuvo en lugares desiertos hasta el día en el que se presentó en Israel predicando la venida del reino de los cielos y su Rey, el Mesías. Algunos dicen que fue parte de la secta de los esenios, pero no podemos afirmar tal cosa, pues si bien es cierto que dicha secta predicaba la inminente venida del Mesías, lo hacía desde una perspectiva apocalíptica y destructiva. Muy distinta al mensaje el reino e los cielos. Juan no siguió las pisadas de su padre Zacarías, no fue sacerdote ni fue educado en el sacerdocio como sus antecesores. Podría haber entrado alguna vez en el Lugar Santísimo, pero en lugar de ello, fue llamado a presentar al Santo de los Santos. ¿No es esto mucho más glorioso? Cambio los rituales y figuras del Antiguo Pacto por la realidad del Nuevo. Es muy posible que esto sucediera porque sus padres murieran cuando él todavía era de poca edad, recordemos que su nacimiento fue producto de un milagro cuando sus padres ya eran ancianos, de manera que no es difícil imaginar que apenas llegando a su adolescencia quedara huérfano. Lo que parecía una desgracia para la ley, resultaba en la ganancia del cielo y de la gracia. ¿Has considerado que tus peores momentos sean los más efectivos para llevarte a tu destino? No te quejes, en lugar de dolerte, alaba a Dios, pues Él sabe lo que está haciendo con tu vida.
— Roberto Tinoco