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Lucas 22

Judas acuerda traicionar a Jesús

1Estaba cerca la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua.🗨 2Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo matarle; porque temían al pueblo.🗨 3Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce;🗨 4y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría.🗨 5Ellos se alegraron, y convinieron en darle dinero.🗨 6Y él se comprometió, y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo.🗨

La última cena

7Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua.🗨 8Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, preparadnos la pascua para que la comamos.🗨 9Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos?🗨 10El les dijo: He aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare,🗨 11y decid al padre de familia de esa casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?🗨 12Entonces él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad allí.🗨 13Fueron, pues, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.🗨 14Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.🗨 15Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!🗨 16Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios.🗨 17Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros;🗨 18porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.🗨 19Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.🗨 20De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.🗨 21Mas he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa.🗨 22A la verdad el Hijo del Hombre va, según lo que está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!🗨 23Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí, quién de ellos sería el que había de hacer esto.🗨 24Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor.🗨 25Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores;🗨 26mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve.🗨 27Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve.🗨 28Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas.🗨 29Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,🗨 30para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.🗨

Jesús predice la negación de Pedro

31Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;🗨 32pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.🗨 33El le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte.🗨 34Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.🗨 35Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, sin alforja, y sin calzado, ¿os faltó algo? Ellos dijeron: Nada.🗨 36Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una.🗨 37Porque os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: Y fue contado con los inicuos; porque lo que está escrito de mí, tiene cumplimiento.🗨 38Entonces ellos dijeron: Señor, aquí hay dos espadas. Y él les dijo: Basta.🗨

Jesús ora en el monte de los Olivos

39Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron.🗨 40Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación.🗨 41Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró,🗨 42diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.🗨 43Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.🗨 44Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.🗨 45Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza;🗨 46y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.🗨

Traicionan y arrestan a Jesús

47Mientras él aún hablaba, se presentó una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba al frente de ellos; y se acercó hasta Jesús para besarle.🗨 48Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?🗨 49Viendo los que estaban con él lo que había de acontecer, le dijeron: Señor, ¿heriremos a espada?🗨 50Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha.🗨 51Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó.🗨 52Y Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los jefes de la guardia del templo y a los ancianos, que habían venido contra él: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y palos?🗨 53Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas esta es vuestra hora, y la potestad de la tinieblas.🗨

Pedro niega a Jesús

54Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos.🗨 55Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos.🗨 56Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él.🗨 57Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco.🗨 58Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy.🗨 59Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo.🗨 60Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó.🗨 61Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.🗨 62Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.🗨 63Y los hombres que custodiaban a Jesús se burlaban de él y le golpeaban;🗨 64y vendándole los ojos, le golpeaban el rostro, y le preguntaban, diciendo: Profetiza, ¿quién es el que te golpeó?🗨 65Y decían otras muchas cosas injuriándole.🗨

Jesús ante el Concilio

66Cuando era de día, se juntaron los ancianos del pueblo, los principales sacerdotes y los escribas, y le trajeron al concilio, diciendo:🗨 67¿Eres tú el Cristo? Dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis;🗨 68y también si os preguntare, no me responderéis, ni me soltaréis.🗨 69Pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios.🗨 70Dijeron todos: ¿Luego eres tú el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que lo soy.🗨 71Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio necesitamos? porque nosotros mismos lo hemos oído de su boca.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Lucas 22:1

Comentario general

22.1-2 A escasos días de la Pascua, dos o tres como máximo, los principales sacerdotes buscaban cómo matar a Jesús. ¡Cuán ciegos eran! Creían saber lo que decía la Escritura acerca de la fiesta judía, pero desconocían su significado y que ellos mismos, esa semana, habrían de celebrar la verdadera Pascua matando al Cordero de Dios, Jesucristo. Temían al pueblo planeando un asesinato, en lugar de temer a Dios. Si verdaderamente hubieran temido a Dios, no habrían crucificado a su Hijo; pero en lugar de ello, cumplieron las Escrituras que profetizaban acerca de estas cosas. No erres, teme a Dios. No caigas en lazo, no temas a los hombres.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:2

Comentario general

22.1-2 A escasos días de la Pascua, dos o tres como máximo, los principales sacerdotes buscaban cómo matar a Jesús. ¡Cuán ciegos eran! Creían saber lo que decía la Escritura acerca de la fiesta judía, pero desconocían su significado y que ellos mismos, esa semana, habrían de celebrar la verdadera Pascua matando al Cordero de Dios, Jesucristo. Temían al pueblo planeando un asesinato, en lugar de temer a Dios. Si verdaderamente hubieran temido a Dios, no habrían crucificado a su Hijo; pero en lugar de ello, cumplieron las Escrituras que profetizaban acerca de estas cosas. No erres, teme a Dios. No caigas en lazo, no temas a los hombres.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:3

Comentario general

22.3 Lo que pudo haber sido, es una frase común para definir un resultado fallido que tenía buenas perspectivas de éxito. Conocemos personas que brillaban por su inteligencia en sus primeros años, pero que arruinaron su vida haciendo el mal, terminando en el fracaso e inutilizando sus talentos. Actualmente tenemos muchos productos que provienen de materiales reciclados; lo cual es bueno, pero me hace pensar respecto de lo que antes pudo haber sido. ¿La servilleta que hoy utilizas fue papel sanitario ayer? Un mal hombre transformado por el poder de Dios en uno productivo y bueno hoy es una bendición; pero también existe quien pudo ser un extraordinario siervo de Dios en el pasado y sólo ha llegado a ser un alcohólico traumatizado que apenas gana lo suficiente para comer… o peor aún… Solemos pensar en Judas como el hombre más despreciable que puede existir, y esto es así debido a que nadie ha tenido un fracaso más grande que Judas. Lo vemos iniciar como discípulo de Jesús con todas las grandes oportunidades que esto encierra, pero termina como el mismo diablo. En las listas de los apóstoles aparece siempre al final y cuando no es así, como en el Libro de los Hechos, es porque ya no se menciona más entre los doce. Judas es una advertencia. Su nombre Judas, como la tribu, significa «alabanza»; pero finalmente es el hombre que le dio a los traidores el nombre. Era Iscariote, «Hombre de Queriot», «Hombre de Muerte» (asesino). Un hombre que fue llamado apóstol, pero terminó poseído por el mismo diablo. Algunos teólogos insensibles declaran que Judas nunca fue convertido, suena lindo en su teología determinista, pero el hecho es que Jesús mismo le llamó apóstol. Cuando Pablo defendió su apostolado hizo referencia a los milagros y poder de Dios manifestado en su vida. También Judas manifestó el poder de Dios con hechos sorprendentes y maravillosos, milagros portentosos; fue llamado y ungido por Jesús. ¡Vivió tres años con él! En Judas tenemos un terrible ejemplo de lo que pudo haber sido y no fue. Notaremos que sus verdaderas intenciones le llevaron a sus verdaderos resultados, un destino distinto al que Dios hubiera querido para Él. Para algunos, Judas fue predestinado por Dios para ser el traidor; pero la Biblia aunque dice que Dios predijo que habría un traidor, no dice que predestinó que Judas lo fuera. Lo que la Biblia sí dice claramente, es que Judas fue elegido por Cristo, bajo la dirección del Espíritu Santo, como apóstol: “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. 13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: 14 a… 16 …y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor” (Lucas 6:12-16). Judas no nació traidor, llegó a serlo. No fue elegido para traidor, sino para apóstol. Al ser elegido por Cristo para apóstol, tuvo las oportunidades del apostolado. Los apóstoles han sido en las Escrituras, así como en la historia de la iglesia, los generales de la obra. El Señor pasó la noche orando para seleccionar a los doce apóstoles de entre setenta discípulos. Jesús no seleccionó a Judas para que fuera el traidor, sino para que fuera un apóstol. Un apóstol es un enviado de Dios a establecer su reino implantando el fundamento de las iglesias. Dios es luz y en Él no hay ningunas tinieblas (1 Juan 1:5), Él nunca planearía que un ser humano se fuera a la condenación eterna traicionando a su Hijo; pero sí conoce anticipadamente las decisiones que los hombres harán y ordena su plan al respecto dando oportunidad a todos. Como apóstol de Jesucristo, Judas fue comisionado por Dios para hacer milagros y sanidades, así como predicar el evangelio: “Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. 2 Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos” (Lucas 9:1-2). La Palabra dice que Jesús los constituyó apóstoles (Mar. 3:14); constituir es más que nombrar, es hacer, es decir, transformar en apóstoles, lo cual indica que ciertamente estaba convertido. Judas no fue un candidato a apóstol, ¡fue un apóstol! Jesús le dio autoridad apostólica a Judas. El Maestro tuvo compasión de las multitudes, así que ordenó a sus discípulos que pidieran más obreros al Señor de la mies porque ya estaba madura. Entonces le dio autoridad a los apóstoles sobre los espíritus inmundos y sobre todas las dolencias y enfermedades (Mateo 9:36-10:4). Judas estaba entre ellos, predicó el reino e hizo milagros con autoridad hasta para resucitar a los muertos y limpiar a los leprosos (Mateo 10:7-8). En cierta ocasión, los apóstoles regresaron gozosos a causa de su éxito ministerial habiendo hecho milagros y sanidades, y el Señor les indicó que se gozaran mejor de que sus nombres estuvieran escritos en los cielos. Judas también estaba entre ellos, de hecho, esta autoridad ya había sido dada a setenta discípulos antes (Luc. 10:17-20). El punto es que el Maestro dijo que sus nombres estaban escritos en los cielos, ¡el nombre de Judas también fue escrito en el cielo! El hecho de que tu nombre haya sido escrito define que eres salvo en ese momento, pero no termina tu historia, el Señor alienta a la iglesia de Sardis diciéndole que no borrará el nombre del Libro de la Vida del que venciere (Ap. 3:5); es evidente el sentido en caso contrario. Moisés intercedió por Israel una vez al punto de pedir que si no los perdonaba mejor quitara su nombre del Libro que había escrito; el Señor le respondió que Él raería el nombre de aquel que pecara contra Él (Ex. 32:32-33). No le respondió que tal cosa era imposible. No te confíes porque una vez creíste, la Palabra nos enseña que si permaneces eres salvo y si no, creíste en vano (1 Corintios 15:1-2). Generalmente los verbos bíblicos relativos a salvación están en presente continuo, por ejemplo: “el que cree en Él tienen vida eterna”; no dice el que creyó ni el que creerá, sino el que cree, es decir, el que está creyendo. Judas Recibió promesas como apóstol de reinar con Jesucristo. Como apóstol de Jesucristo, Judas recibió las promesas del reino propias a su llamado: “Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel” (Lucas 22:29-30). Judas recibió promesas específicas de Jesús; entre ellas que recibiría cien veces más de lo que había dejado por seguir a Jesús, aquí en esta vida y también la vida eterna. También recibió la promesa de sentarse sobre un trono para juzgar a una de las tribus de Israel (Mateo 19:28-29). Judas era de la ciudad de Queriot, que se encontraba en Judá; ¿estaría pensando el Señor en el trono de la tribu de Judá para él? No podemos decirlo, pero cabe la posibilidad. ¿Tienes promesas de parte de Dios? No seas pasivo esperando que se cumplan sin condiciones; corre tras ellas en la gracia de Dios. El Libro habla de aquellos que “por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron las promesas” (Hebreos 11:33). La fe no es pasiva, al contrario, te activa. Pero Judas, antes de negar a Cristo, se aisló de Cristo: el hombre de Queriot. Judas era el único de los doce que no era Galileo; en buena medida le vemos ajeno al grupo. Por un lado, pasaba sin sospechas; pero por otro, era un personaje oscuro. Los discípulos conocían a los demás, así como sus vidas, oficios, familias; pero de Judas, nada se sabía. Era evidente que se ganó su confianza, pues manejaba su dinero y cuando preguntaron sobre el traidor, decían “seré yo, Maestro”; cosa que no preguntarían si sospecharan de Judas. ¿Despertaría este distanciamiento en Judas alguna raíz de amargura? Suele suceder que la traición comienza con apartarse. Antes de que se venda al prójimo, primero se retira de él. Tenemos además su nombre; ¿qué papel juega el nombre en la formación de una persona? Se llamaba Iscariote, es decir, «hombre de Queriot», a saber, «hombre de muerte». El apodo de un sicario. ¿Cómo te llamas asesino toda la vida y no cometes traición alguna vez? Judas, antes de negar a Cristo, se negó a sí mismo: la codicia. Antes que el hombre niegue a Cristo, primero se niega a sí mismo; y antes de perder algo se pierde a sí mismo. La Biblia dice que Judas llegó a ser el traidor, pero primero fue ladrón. Fue nombrado el tesorero, pero sustraía de la bolsa (Juan 12:6; 13:29). Antes de negar a Cristo, el hombre se niega a sí mismo. Antes de que un hombre sea infiel a una mujer, primero es infiel a su propia palabra. Dices: “yo nunca traicionaría a Cristo”, pero todo comienza con negar tu propia integridad, los valores cristianos, la honestidad. Tú también has sido nombrado tesorero, Dios te ha delegado parte de sus tesoros, tienes vida, dones, recursos, estás administrando los bienes de Dios; esto incluye tu familia; ¿eres ladrón? Un administrador que usa los recursos de su patrón para sí mismo es un ladrón; y un cristiano que utiliza lo que es y lo que tiene para sí mismo sin tener en cuenta el reino de Dios, es un ladrón. Con el tiempo ese ladrón va a ser un traidor. Es cosa de tiempo para que entregue a su Maestro y escoja su propio camino. El apóstol Juan tiene cuidado de señalarnos el carácter de Judas durante su discípulado diciendo: “Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella” (Juan 12:6). Tengo la curiosidad de saber qué hacía Judas con el dinero que sustraía; ¿acaso tenían los discípulos días libres para ir al mercado? ¿Dónde guardaba lo robado? ¿Qué hacía con él? ¿Podía comprar algo? ¡No creo que de pronto llegara con sandalias nuevas! ¿Lo ves escondiéndose para ir a los bancos? Lo cual muestra que la codicia no necesita estímulo alguno para existir. Vendió al Maestro por treinta monedas de plata; la peor oferta de la historia. Judas era el tesorero, pero no un verdadero hombre de negocios. El que en lo poco no es fiel o es injusto, tampoco es fiel en lo mucho (Lucas 16:10). Judas, antes de negar a Cristo, negó su reino: la vanagloria. Ser del grupo de los doce seguramente era muy alagador; cuando entraron en Jerusalén, un millón de personas los recibió. La gente venía de otros países buscando a Cristo y llegaban con los discípulos a preguntarles cómo hablar con Él. Judas tenía honor y reconocimiento. Honor que pareció no ser suficiente. Ante la promesa de sentarse sobre doce tronos para juzgar a Israel, y de acuerdo a la esperanza judía de volver a dominar el mundo, Judas esperaba la manifestación del Cristo. Pero el ministerio y acciones del Mesís parecían más las de un pacifista que las de un Rey libertador. Las cosas estaban tardando demasiado y había que apurarlas. Judas pensó en provocar la manifestación del Cristo entregándole; jamás supuso que lo matarían, sólo así podemos explicar su arrepentimiento cuando vio que le condenaban a muerte. Poco a poco Judas fue corrompiéndose; antes de comenzar el tercer año de ministerio, Jesús tuvo un momento difícil con sus discípulos. Cierta vez, mientras predicaba, al hablar de comer su carne y beber su sangre, algunos de los discípulos del grupo más amplio ya no quisieron seguirle. Ser cristiano se había tornado muy demandante, por lo que comenzaron a renunciar. Fue allí la célebre frase del apóstol Pedro: “¿a quién iremos? Tu tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente” (Juan 6:68-69). Para Pedro, las palabras de Jesús eran vida y no un escándalo. Pero el relato no termina allí, sino que el maestro dijo: “¿no os he escogidoyo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce” (Juan 6:70-71). También a Pedro llamó Satanás en alguna ocasión, pero Pedro no se corrompió, sino que se recuperó. No así Judas, que fue de mal en peor. El detonante de la traición vino cuando Judas vio la oportunidad de tomar dinero de la bolsa y propició cierta murmuración entre los doce; para luego ser reprendido por el Maestro. Judas no pudo sufrir la amonestación, ya se había dañado: “Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis” (Juan 12:1-8). Dice el evangelista Mateo que a raíz de esto: “Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle” (Mateo 26:14-16). Ante la ofrenda de maría, profundamente entregada, ya que además del perfume, también enjugó con sus cabellos los pies del Señor; es decir, no sólo dio algo, sino que se dio a si misma. El momento fue profundamente emotivo, ¿y que hizo Judas al respecto? ¡Lo consideró un desperdicio! Eso dice el evangelista Mateo (26:8). ¡Llamó desperdicio a lo que se ofrece a Jesús! Su codicia le llevó a pensar en invertir en sí mismo, pero no en Dios. Ese es el corazón de Judas, puede gastar mucho en asuntos y cosas triviales para sí mismo, pero se escandaliza de las ofrendas a Dios. Y por ello, presentó argumentos humanistas para no ofrendar a Jesús. Míralo: Calculó el precio, hizo sus cuentas, ¿300 denarios? ¡Es el salario que recibe un jornalero al año! Demasiado jugoso para “tirarlo” a los pies del Maestro, según Judas. Podemos condenarlo, pero en ocasiones los creyentes piensan igual. Discúlpame la pregunta: ¿vale Jesús un año de tu vida, por no decir, de la vida que Él te dio? ¿Es tu vida más valiosa que la de Él? El corazón de Judas considera que es demasiado para dárselo a Dios, pero no demasiado para dárselo a su propia bolsa. Así que se escondió detrás de los pobres, como suelen hacer quienes critican las ofrendas y los diezmos en las iglesias: “¿no hubiera sido mejor darlo a los pobres?” –dijo. El corazón de Judas se esconde detrás de la necesidad para cerrarse al reino. Hay quienes piensan que para qué dar a la iglesia, que es el Cuerpo de Cristo actual, cuando hay tanta necesidad en el mundo, pero la ofrenda es mucho más que dar por necesidad; la ofrenda es la bendición del reino expresada. En realidad el corazón que se esconde detrás del humanismo no es piadoso, sino ladrón. La ofensa anticipa la traición. Una mujer ungió a Jesús con un perfume muy caro que traía en un vaso de alabastro; en consecuencia, Judas desató una polémica en forma de murmuración entre los discípulos respecto de que tal cosa era “un desperdicio”, pues podía “haberse vendido y dado a los pobres”. El Señor les reprendió por ello y Judas se lastimó contra Jesús (Mat. 26:7-15; Juan 12:4-8). Sentirse ofendido es una gran trampa que produce traidores. La palabra enseña que “Satanás entró en Judas” (Luc. 22:1-6). Ofenderse abre puertas espirituales a las tinieblas. La frase: “me lastimó” o “me lastimaron” es una llave que abre el corazón a cosas que no deberían entrar. ¿Cuánto tiempo estuvo el diablo rondando a los discípulos? No lo sabemos; pero fue en aquel que se ofendió en donde pudo entrar. ¿Por qué no fue Pedro el traidor? Porque por más que el Señor lo reprendiera, hasta el punto de que una vez le gritó: “¡apártate de mí Satanás!”, Pedro nunca se ofendía hacia su Maestro. El diablo entra a los matrimonios cuando estos se ofenden entre sí; entra a los hijos cuando éstos se ofenden contra sus padres por la disciplina; entra en los negocios cuando los empleados se ofenden contra sus patrones; entra a las escuelas cuando los estudiantes se ofenden contra sus maestros; y así sucesivamente en muchos casos semejantes. Caín se ofendió contra Dios y tuvo envidia de su hermano Abel, esto abrió puertas espirituales que desencadenaron en el homicidio de su hermano y la enemistad con Dios. Es definido como “hijo del maligno”. Judas se ofendió contra el Maestro, ante esto, la ofensa abrió puertas a las tinieblas. Era cosa de tiempo para que Satanás entrara en él. Permíteme preguntarte: ¿estás enojado contra alguien? ¿Te sientes ofendido? ¡Estás en peligro de abrir puertas espirituales a las tinieblas que te perderán! ¡Arrepiéntete inmediatamente! El deslizamiento: fabricando un complot. Se sentía defraudado, desilusionado; no soportaba más la reprensión. Así que inmediatamente fue a ponerse de acuerdo con los principales sacerdotes para entregar a Jesús. A partir de allí, buscaría la oportunidad cuando el Maestro estuviera sólo. Su precio no considero que sea el de Jesús, las treinta monedas le definían a él, esclavo de la codicia, y no a Cristo. Fue una proyección psicológica, menospreció al Maestro con la oferta más ridícula de la historia porque en realidad estaba vendiendo su integridad personal. El Maestro había dado oportunidad a Judas de arrepentirse y cambiar de actitud: lo amonestó varias veces indirectamente para no avergonzarlo: “uno de vosotros es diablo” (Juan 6:70 por ejemplo cuando la gente se estaba yendo). Y después directamente tratando de salvarlo, como cuando les lavó los pies y celebraron la Pascua: ante la perspectiva de la muerte, “como había amado a los suyos, los amó hasta el fin” ¡lavándoles los pies! La Palabra dice: “como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas que lo entregase” (Juan 13:1-11), y aún así le lavó los pies, además de amonestarle a que se limpiara. Al Maestro le dolía profundamente la traición de Judas, tanto que se conmovió en su espíritu mientras celebraban la cena y les confesó que uno de ellos le iba a entregar. Pedro insistió pidiéndole a Juan que le preguntara de quién hablaba, ya que Juan estaba muy cerca, incluso se recostó sobre el pecho del Maestro; entonces el Señor señaló que era aquél a quien Él le diera el pan mojado en su plato por Él mismo. Después del bocado Satanás entró en Judas. (Juan 13:21-27). ¿Qué es esto de comer el pan mojado dado por otro? Primeramente, era una costumbre judía darle un trozo de pan mojado en el plato propio o en vinagre propio a un pariente o amigo íntimo a quien se le quiera demostrar amor especial. Lo más cercano que conocemos es chocar la copa o cruzarla para beberla. Tenemos un ejemplo en Booz, que permitió a Rut comer su pan mojándolo en la comida de Booz como una muestra de aprecio. Jesús le estaba diciendo a Judas: “se lo que estás haciendo, pero te amo. ¡Todavía estás a tiempo de arrepentirte!” Darle el pan mojado en vinagre a alguno es decirle: “somos amigos, comemos el mismo pan sin amargarnos”. El pan de tus amigos contiene vinagre, esa es la condición humana, habrá motivos para ofenderse, pero decidimos amarnos sin ofendernos ni amargarnos. Lo tremendo es que después de darle el bocado de pan, Satanás entró en Judas. Esto fue durante la celebración de la Pascua, el ambiente era totalmente espiritual, pero el apóstol rechazó al Cordero de Dios que en otro tiempo había aceptado y fue entregado a Satanás a causa de eso. Hay gente que por muy espiritual que sea el ambiente que vivió, rechaza al Cordero y luego recibe consecuencia de ello. Como en Egipto, quien no participó del Cordero tuvo muerte en su casa. La gente dice: “no es cristiano, pero es muy buena persona”; o dicen: “Dios tiene muchos caminos, hay musulmanes, budistas, hinduistas que no han oído de Jesús, ellos se salvarán de otra forma”; pero el que no tiene al Hijo de Dios, tiene la ira de Dios sobre él (Juan 3:36); si el Padre hubiera tenido otra opción para salvar al hombre no habría sometido a su Hijo a la maldición de la cruz. Y respecto a eso de que no han oído, la Palabra dice: “pero digo: ¿No han oído? Antes bien, por toda la tierra ha salido la voz de ellos, y hasta los fines de la tierra sus palabras” (Rom. 10:18). Dios se encargará que todo ser humano tenga su oportunidad. Cuando Judas sale, el Señor dijo que el Hijo del Hombre es entonces glorificado y Dios es glorificado con Él (Juan 13:31). Esto es muy significativo, pues la gloria de Dios no se manifiesta jamás en la traición y una vez que el traidor se va, la gloria de Dios entra. ¿Cómo está tu corazón? Saca de ti toda actitud de Judas, codicia, envidia, ofensa y la gloria de Dios te llenará. La caída: la traición. Entregó al Maestro con un beso en una noche solitaria: “Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle. Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó. Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron” (Mateo 26:47-50). El texto nos dice que Judas les había dado una señal para identificar a Jesús (48). Esto también me parece extraño. ¿Por qué necesitaban una señal? Los que venían a prenderle eran en su mayoría soldados y personas del templo ¿qué no le habían visto en repetidas ocasiones, como cuándo limpió el templo? En ese momento Jesús era el personaje más conocido en Jerusalén. Todos lo vieron entrar sobre un pollino como Rey; entonces, ¿por qué necesitaban una contraseña de identificación? La razón la encontramos en el conocido adagio popular: “¿quién le pone el cascabel al gato?” La humanidad necesita de líderes; de gente que tome la iniciativa; de alguno que se atreva. Ya el Señor Jesucristo los había visto “como ovejas que no tienen pastor”; y ahora, aunque por breves momentos le tocó el turno a un traidor. Judas es el líder, por fin siente que va a la cabeza, aunque sea de una turba de mercenarios. Si Judas tuvo el valor y la desvergüenza de señalarlo para entregarlo, ¡cuánto más nosotros debemos tener el valor de señalarlo para salvación de los que aun creen! Si Judas se atrevió en la noche a servir de guía de muchos encolerizados, ¡cuánto más nosotros debemos atrevernos en la oscuridad de esta época a servir de guía a muchos para llevarlos al único que puede perdonarles! Si Judas pudo besar a Jesús para su propia condena, ¡cuánto más nosotros podemos adorarle para nuestra salvación! Si Judas no se avergonzó de besar, ¿por qué habremos de avergonzarnos en levantar las manos, o en cantar e incluso de danzar para Él? En el texto griego se usa el término katefílesen para referirse a “le besó”. La traducción literal es que le besó efusivamente. Por ejemplo, el versículo 48 dice: “al que yo bese”, usando la palabra griega filéso para besar; mientras que en el versículo 49 usa katafílesen, el prefijo kata intensifica el verbo, lo que noa habla de que Judas besó repetidamente y en forma aparatosa al Señor. Judas no llegó diciendo: ¡ese es!, mientras lo apuntaba con el dedo, Él llegó saludando con mucho “afecto” como quien no tiene nada que ver; como si por casualidad llegara al mismo tiempo que la multitud. Llegó diciéndole ¡salve!, que en griego es un saludo derivado de jaíro que significa ¡gózate!, o mejor, “sigue gozándote”. De modo que era como decirle: ¡gózate en salud! También le llamó con el título de Rabí, que significa “Maestro”. ¡cuánta hipocresía! Judas jugó el partido de su vida en dos equipos distintos. Intentó mantener un pie en el reino de Dios y el otro en el reino de Satanás. Se esmeró en mostrarle a Cristo que lo amaba pero mantuvo su intriga. Hoy muchos Judas mantienen bancos reservados en los templos. Durante el servicio alaban efusivamente, lloran y prometen amar; se esfuerzan en mostrar su entrega al Señor, pero saben que una vez acabada la liturgia habrán de volver a su rutinaria vida de pecado. ¡Siquiera Judas cobró en efectivo! ¡Hipócrita: la mejor alabanza es el corazón quebrantado y arrepentido! Jesús le dijo: «Amigo» en tono irónico. «A lo que vienes» -como apurándolo. La experiencia y elección de Judas nos presenta una terrorífica opción: entregar a Jesús en lugar de entregarse al Señor. Antes de entregar al Señor, Judas se entregó a sí mismo perdiendo principios. Antes de vender al Señor, el hombre se vende a sí mismo. Judas no se condenó tanto por lo que le hizo a Jesús, sino por lo que se hizo a sí mismo: “el que llegó a ser el traidor” –dice la Palabra. Dios podía haberle dado perdón, pero al corromperse a sí mismo no pidió perdón y se condenó. La señal del beso (Mat. 26:45-50). Judas salió, fue a los principales sacerdotes calculando el tiempo oportuno, sabía que Jesús estaría sólo con sus discípulos en el huerto de Getsemaní orando después de la Pascua, entonces le entregaría con la señal de un beso. Judas conocía el lugar secreto (Juan 18:2). No se trata de cualquiera, sino de íntimos; de hecho, después del beso Jesús lo llamó “amigo”. Evidentemente en forma irónica: ¿amigo? Una señal muestra un destino, una dirección. El beso de Judas es una señal de muerte, apunta al Seol. Antes de que el hombre se pierda, primero da señales de su extravío. No confíes en aquellos que insisten demasiado en su fidelidad y amor hacia ti, no están tratando de convencerte a ti de su amor, sino a sí mismos de que no son traidores. El beso trasmite el aliento, la esencia del individuo que besa; pero el beso de Judas trasmite la esencia de la traición, la muerte. Eso es lo que él había llegado a ser después de tres años con Jesús. Hay personas que pueden ser íntimos en el sentido de haber experimentado una etapa de su vida de comunión con Dios, pero con el tiempo fueron cambiando sus intereses y llegaron a quedarse sólo con el conocimiento de los secretos, pero sin la esencia de la vida. Siguen adorando, pero sus besos ya no tienen vida, sólo motivos engañosos. Dejaron al Maestro y pactaron su recompensa con la religión. Están, por decirlo así, esperando el momento de manifestar su verdadera identidad e intenciones. La muerte de Judas constituye también severas advertencias: “Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó” (Mateo 27:3-5). Judas estaba arrepentido, pero de entregar a un inocente y no de entregar al Hijo de Dios. Fue con los sacerdotes a entregar las piezas de plata, más preocupado en quedar bien con ellos, que en hacer la voluntad de Dios. ¿Por qué no fue a Cristo a pedir perdón? Judas se dolía de que le hubira fallado el plan, pero no de su maldad. Por todas las razones anteriormente expuestas hallamos en Judas al símbolo de los suicidios: “Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó” (Mateo 27:5). Cuán irónico es ver que a pesar de que Judas tuvo su corazón lleno de ambiciones materiales, una vez que pierde a Cristo, el dinero pierde también su valor. Sin Cristo nada tiene sentido. El empresario que quiebra y se suicida, en realidad no se suicidó por perder su dinero, sino por no tener a Cristo. La esposa que se suicida porque su esposo la abandonó, en realidad no se suicida por perder a su esposo, sino por no tener a Cristo. Incluso el religioso que se suicida, no lo hace por perder su fe, sino por perder a Cristo. Fuera de Cristo, todo pierde su razón de ser. Sin Cristo, la iglesia es sólo religión; sin Cristo, la familia no es un hogar; sin Cristo el trabajo sólo son afanes; sin Cristo los amigos aburren; sin Cristo hasta la cama es incomoda. El drogadicto no se droga por las cadenas del diablo, sino por la falta de Cristo. El borracho no se embriaga por alcohólico, sino por la falta de Cristo. El asesino no mata por iracundo, sino por la falta de Cristo. Y es que todo es vano sin Cristo. Habiendo Judas perdido a Cristo, aún su vida carece de sentido. Él cree que se suicida porque el negocio le falló, pero lo que no sabe es que busca la muerte porque en su corazón ya no habita Aquel que es la vida. El apóstol Pedro nos da el dato de que a Judas se le rompió la rama del árbol donde se colgó y al caer se le reventó la cabeza derramando los sesos (Hechos 1:18). La hinchada y envanecida cabeza de Judas finalmente se reventó. Si en lugar de ir al árbol del suicidio hubiera ido al árbol de la cruz, habría tenido vida eterna. Judas se arrepintió de su traición (Mat. 27:2-5). No se arrepintió de entregarlo, sino de que lo condenaron después de entregarlo; lo cual implica que Judas esperaba que Jesús se manifestara como Mesías no dejándose matar y con ello viniera su exaltación (de Judas) como rey de una de las tribus de Israel. Satanás pudo entrar en Judas porque, a pesar de que Judas buscaba el reino, lo buscaba a la manera del diablo y no de Dios. Quería un trono junto al trono de Dios (Is. 14:13). El hombre será lleno de lo que busca. Judas quería que Cristo reinase, pero sólo para que el mismo reinara también; el estilo de Jesús le parecía demasiado pasivo y lento, además de inseguro. Digamos fatalista. No podía comprender por qué Jesús, teniendo tanto poder, no lo usaba de una vez y se entronizaba sobre todos, incluyendo a los romanos y salvando la nación judía o por qué permitía una muerte injusta. Cayó en la tentación de Satanás de actuar más supuestamente como hijo de Dios, en vez de hijo del hombre (hacer las cosas porque puede sin depender de Dios). Sin embargo, una vez que miró fallido su intento de obligar a Cristo a manifestar su poder (considerando que se manifestaría si trataban de arrestarlo), se dio cuenta del gran error que había cometido y pensó en matarse. El fin de hacer las cosas a nuestro modo es la muerte. Una tentación que frecuentemente mata a los seguidores es que consideran a su líder pasivo, suponen que ellos en su lugar harían mejor las cosas, con mejores resultados. Es el hombre capaz que no puede esperar. Están escuchando a la serpiente hablarles al oído. Judas se ahorcó (Mateo 27:3-5), dice la Palabra. Esto resulta importante, pues por perder el aliento de Dios terminó perdiendo su propio aliento de vida. A eso se debe que las personas entren en depresión o se sientan desesperadas, como asfixiándose, ¡carecen del suficiente aliento de vida que sólo hay en Cristo! En lugar de ir al árbol del suicidio, ¡corre al árbol de la cruz! Cada decisión te acerca a uno de los árboles, decides deprimirte y encerrarte en casa, suicidio. Decides pelear y amargarte, suicidio. Decides dar la espalda y huir, suicidio. Pero también puedes decidir salir de casa y sonreír, vida. Decides amar y perdonar, vida. Decides enfrentar las cosas y resolverlas, vida. Parece ser que el árbol donde se ahorcó finalmente se rompió y Judas cayó reventándose por en medio y derramando sus entrañas, a saber, su cerebro (Hechos 1:18). Tarde o temprano los secretos son expuestos y el interior de los hombres es exhibido. Las verdaderas intenciones se conocen tarde o temprano. ¿Por qué te arriesgas a la vergüenza? Purifica tus entrañas; revisa tus motivos. No podemos esconder para siempre lo que somos, no importa cuanto te fajes, el estómago tarde o temprano se asomará. Los sacerdotes compraron un campo de sangre con el dinero de la traición. La traición mancha la tierra con maldición. Los sacerdotes lo sabían y por eso no echaron el dinero de la traición que devolvió Judas en el tesoro del templo (Mat. 27:4-8). La traición transforma el campo del alfarero, el cual es la iglesia, donde el Alfarero Divino transforma a los hombres de barro, en un campo para sepultura de extranjeros, es decir, en muerte, personas que son extranjeros, ajenos al reino, rebeldes que se hacen llamar hijos de Dios. Por eso, mientras no ocupara otro el lugar que Judas dejó vacante en el servicio a Dios, no podía ser derramado el Espíritu Santo (Judas 1:25). ¿Cómo iba a derramarse el Espíritu en un campo de sangre? Él es la Paloma que elige muy bien donde posar, mientras las aguas del diluvio de muerte no hallan bajado, seguirá regresando al arca con Noé como al cielo con el Padre. Enseguida de elegir al sucesor de Judas vino el Pentecostés. Si Judas sale, Dios se glorifica, ¿cómo? ¡Levantando a otro en su lugar con su gloria! SANA TU TIERRA QUITANDO LAS MALAS INTENCIONES, TIERRA PROMETIDA EN LUGAR DE CAMPO DE SANGRE. Hay un derramamiento del Espíritu esperando caer sobre tu tierra, pero es verdaderamente necesario e indispensable que toda intención disfrazada de espiritualidad sea removida. Revisemos nuestras verdaderas motivaciones. Recuerda que tus verdaderas intenciones serán finalmente tus verdaderos resultados. No te quedes en la historia de lo que pudo haber sido, no serás papel fino reciclado como papel sanitario.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:4

Comentario general

22.4 Judas fue a los principales sacerdotes, no lo trajeron ni fue obligado. Su voluntad fue precipitar las cosas ante lo que a él le parecía perder el tiempo. Quería ver manifestado el reino de los cielos ya, al menos como él lo entendía y donde tendría un trono para sí. No sólo ofreció dar a su Maestro, sino que además, ideó el plan de cómo hacerlo, ya que habló también los jefes de la guardia. Nadie termina como traidor sin querer serlo; jamás se da la espalda a la verdad por accidente ni se corrompe el alma por casualidad. Son pasos decididos, uno detrás de otro, responsabilidad del libre albedrío.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:5

Comentario general

22.5 Judas sacó de la inacción a los principales sacerdotes judíos. Querían prender a Jesús pero carecían de valor para hacerlo. Hablaban mucho al respecto, pero les faltaba “quien pondría el cascabel al gato”, como dice la vieja metáfora. Judas les hizo el día, por decirlo así. Se alegraron con su propuesta e hicieron lo que estaban acostumbrados a hacer: pagar para salirse con la suya. Convinieron en darle dinero. Los corruptos hacen cosas corruptas y los impíos impiedades. Revisa tus intenciones y juzga tus obras. Desear y hacer el mal jamás está justificado. Los sacerdotes intentaban, según entendían ellos, hacer la obra de Dios, pero lo procuraban bajo el principio de Satanás. El fin no justifica los medios, no importa lo que diga el mundo, no se hace el bien con el mal.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:6

Comentario general

22.6 Quien no se compromete con Cristo terminará comprometiéndose con los enemigos de Cristo. Quien no se compromete con la fe cristiana termina comprometíendose con lo contrario a ella. Esto, por supiuesto, a espaldas del pueblo, secretamente. Es la vida doble, la conducta licenciosa a escondidas. Ningún traidor es traidor públicamente, no es propio de los cobardes. Judas buscaba una oportunidad para entregar a Jesús en lugar de entregarse a Jesús; ¿y no es esta la intención de todos los que rechazan el cristianismo? No hay simpatizantes del todo, solo no comprometidos con todo que finalmente tendrán que escoger entre ser de Cristo o contra Cristo.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:7

Comentario general

22.7-8 A partir del día 15 de Adar (entre febrero y marzo) comenzaban a reparar los puentes y caminos para el uso de los peregrinos. Precisamente debemos reparar la comunicación entre los creyentes y Dios y entre sí antes de participar de Cristo, nuestra Pascua: “De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo. Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros. Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere” (1 Corintios 11:27-34). También, durante ese tiempo se administraba la bebida de prueba a la mujer sospechosa de adulterio: “Habla a los hijos de Israel y diles: Si la mujer de alguno se descarriare, y le fuere infiel, y alguno cohabitare con ella, y su marido no lo hubiese visto por haberse ella amancillado ocultamente, ni hubiere testigo contra ella, ni ella hubiere sido sorprendida en el acto; si viniere sobre él espíritu de celos, y tuviere celos de su mujer, habiéndose ella amancillado; o viniere sobre él espíritu de celos, y tuviere celos de su mujer, no habiéndose ella amancillado; entonces el marido traerá su mujer al sacerdote, y con ella traerá su ofrenda, la décima parte de un efa de harina de cebada; no echará sobre ella aceite, ni pondrá sobre ella incienso, porque es ofrenda de celos, ofrenda recordativa, que trae a la memoria el pecado. Y el sacerdote hará que ella se acerque y se ponga delante de Jehová. Luego tomará el sacerdote del agua santa en un vaso de barro; tomará también el sacerdote del polvo que hubiere en el suelo del tabernáculo, y lo echará en el agua. Y hará el sacerdote estar en pie a la mujer delante de Jehová, y descubrirá la cabeza de la mujer, y pondrá sobre sus manos la ofrenda recordativa, que es la ofrenda de celos; y el sacerdote tendrá en la mano las aguas amargas que acarrean maldición. Y el sacerdote la conjurará y le dirá: Si ninguno ha dormido contigo, y si no te has apartado de tu marido a inmundicia, libre seas de estas aguas amargas que traen maldición; mas si te has descarriado de tu marido y te has amancillado, y ha cohabitado contigo alguno fuera de tu marido (el sacerdote conjurará a la mujer con juramento de maldición, y dirá a la mujer): Jehová te haga maldición y execración en medio de tu pueblo, haciendo Jehová que tu muslo caiga y que tu vientre se hinche; y estas aguas que dan maldición entren en tus entrañas, y hagan hinchar tu vientre y caer tu muslo. Y la mujer dirá: Amén, amén. El sacerdote escribirá estas maldiciones en un libro, y las borrará con las aguas amargas; y dará a beber a la mujer las aguas amargas que traen maldición; y las aguas que obran maldición entrarán en ella para amargar” (Núm. 5:12-24). Es un tiempo de prueba para la demostración de la fidelidad de la iglesia como esposa del Cordero. ¿A cuál mujer corporativa perteneces: a la de Apocalipsis 17:9 o a la de 19:7? Se ofrecía la vaca alazana, cuyas cenizas eran para la purificación, especialmente de quienes habían tocado algún muerto: “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (Heb. 9:13-14). “Esta es la ordenanza de la ley que Yahwéh ha prescrito, diciendo: Di a los hijos de Israel que te traigan una vaca alazana, perfecta, en la cual no haya falta, sobre la cual no se haya puesto yugo; y la daréis a Eleazar el sacerdote, y él la sacará fuera del campamento, y la hará degollar en su presencia. Y Eleazar el sacerdote tomará de la sangre con su dedo, y rociará hacia la parte delantera del tabernáculo de reunión con la sangre de ella siete veces; y hará quemar la vaca ante sus ojos; su cuero y su carne y su sangre, con su estiércol, hará quemar. Luego tomará el sacerdote madera de cedro, e hisopo, y escarlata, y lo echará en medio del fuego en que arde la vaca. El sacerdote lavará luego sus vestidos, lavará también su cuerpo con agua, y después entrará en el campamento; y será inmundo el sacerdote hasta la noche. Asimismo el que la quemó lavará sus vestidos en agua, también lavará en agua su cuerpo, y será inmundo hasta la noche. Y un hombre limpio recogerá las cenizas de la vaca y las pondrá fuera del campamento en lugar limpio, y las guardará la congregación de los hijos de Israel para el agua de purificación; es una expiación. Y el que recogió las cenizas de la vaca lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la noche; y será estatuto perpetuo para los hijos de Israel, y para el extranjero que mora entre ellos. El que tocare cadáver de cualquier persona será inmundo siete días. Al tercer día se purificará con aquella agua, y al séptimo día será limpio; y si al tercer día no se purificare, no será limpio al séptimo día” (Números 19:2-12). En resumen, trata acerca de la obra de Cristo para nuestra total purificación; la cual nos permite la comunión con Dios y los asuntos celestiales. Se horadaban los oídos de quienes quisieran permanecer en servidumbre. Representa nuestra rendición voluntaria a Dios como sus esclavos incondicionales y eternos. Dos semanas antes de la Pascua se aseguraban de sepultar todo muerto. De allí que tenía que sepultarse a Jesús. La tierra recibe maldición cuando el muerto permanece colgado: “Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero, no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Yahwéh tu Dios te da por heredad” (Deuteronomio 21:22-23). Si no hay restauración para alguno de los miembros del cuerpo de Cristo, la tierra está perdiendo bendición de Dios. Se blanqueaban los sepulcros. Jesús tomó esa costumbre para referirse a la hipocresía de los escribas y fariseos. Nos enseña acerca de la pureza genuina e interna. Y precisamente un mes antes comenzaban a elegirse posibles corderos para la pascua. Jesús fue inmolado desde antes de la fundación del mundo en la elección de Dios. Y nosotros debemos llegar a la celebración de la Cena del Señor ya con plena certidumbre de nuestra fe en Cristo. Se presentaban las ofrendas de purificación: “Y estaba cerca la pascua de los judíos; y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse” (Juan 11:55). Consistían, entre otras cosas, en esperar apartado 7 días; lavarse con agua; luego presentar un sacrificio de sangre (los pobres una tórtola y un palomino); le era puesto por el sacerdote sangre del sacrificio en el lóbulo de la oreja derecha y en el pulgar del pie derecho; así como era rociado con sangre que el sacerdote tomaba con su pulgar derecho del sacrificio presentado por el que era purificado (Levítico 15). Habla de la autoridad que da la purificación de Cristo, nuestro Sumo Sacerdote. Se daban los diezmos de todo. En reconocimiento de que no sólo nosotros, sino lo que tenemos, lo hemos dado a Dios. Cuatro días antes de la Pascua se revisaba una y otra vez al cordero para verificar durante esos cuatro días que no tenía ningún defecto. No podía ser menor de ocho días ni mayor de un año. Un cordero por un máximo de 10 personas. Por eso es que los sacerdotes insistían en que se comprase en el templo (gran negocio). Tal es el Cordero de Dios, sin defecto alguno; por eso es Él el Salvador. Y un día antes de la Pascua en el atardecer del 13 de Nisán, según el calendario hebreo, que empezaba el día 14 del mes de Nisán, el cabeza de familia buscaba con una lámpara encendida en todo lugar de la casa donde podría haber levadura. Comenzaba la búsqueda orando: “Bendito seas Tú, Yahwéh, nuestro Dios, Rey del Universo, que nos has santificado por tus mandamientos y nos has mandado que eliminemos la levadura.” Después de esto se sacrificaba el Cordero de Pascua. Había varios grupos de personas que iban al templo a sacrificar el cordero. La primera de las secciones de festejantes, con sus corderos pascuales, se admitía dentro del atrio de los sacerdotes. Cada división debía consistir de no menos de treinta personas. Los sacerdotes daban un triple toque con sus trompetas de plata cuando la Pascua era inmolada. A todo lo largo del atrio hasta el altar del holocausto, los sacerdotes esperaban en dos filas, la primera sosteniendo cuencos de oro y la segunda de plata. En estos cuencos un sacerdote recogía la sangre de los corderos pascuales, que cada israelita sacrificaba por sí mismo (como representante de su compañía en la cena pascual), y el sacerdote pasaba el cuenco a otro sacerdote, recibiendo luego otro cuenco vacío, y así iban pasando los cuencos con la sangre al sacerdote en el altar, quien la derramaba en la base del altar. Los levitas dirigían salmos (del 113 al 118) a Dios. El pueblo repetía cada primera línea de un salmo mientras que a cada una de las otras respondían con un «Aleluya», o «Alabad Yahwéh».

— Roberto Tinoco

Lucas 22:8

Comentario general

22.7-8 A partir del día 15 de Adar (entre febrero y marzo) comenzaban a reparar los puentes y caminos para el uso de los peregrinos. Precisamente debemos reparar la comunicación entre los creyentes y Dios y entre sí antes de participar de Cristo, nuestra Pascua: “De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo. Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros. Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere” (1 Corintios 11:27-34). También, durante ese tiempo se administraba la bebida de prueba a la mujer sospechosa de adulterio: “Habla a los hijos de Israel y diles: Si la mujer de alguno se descarriare, y le fuere infiel, y alguno cohabitare con ella, y su marido no lo hubiese visto por haberse ella amancillado ocultamente, ni hubiere testigo contra ella, ni ella hubiere sido sorprendida en el acto; si viniere sobre él espíritu de celos, y tuviere celos de su mujer, habiéndose ella amancillado; o viniere sobre él espíritu de celos, y tuviere celos de su mujer, no habiéndose ella amancillado; entonces el marido traerá su mujer al sacerdote, y con ella traerá su ofrenda, la décima parte de un efa de harina de cebada; no echará sobre ella aceite, ni pondrá sobre ella incienso, porque es ofrenda de celos, ofrenda recordativa, que trae a la memoria el pecado. Y el sacerdote hará que ella se acerque y se ponga delante de Jehová. Luego tomará el sacerdote del agua santa en un vaso de barro; tomará también el sacerdote del polvo que hubiere en el suelo del tabernáculo, y lo echará en el agua. Y hará el sacerdote estar en pie a la mujer delante de Jehová, y descubrirá la cabeza de la mujer, y pondrá sobre sus manos la ofrenda recordativa, que es la ofrenda de celos; y el sacerdote tendrá en la mano las aguas amargas que acarrean maldición. Y el sacerdote la conjurará y le dirá: Si ninguno ha dormido contigo, y si no te has apartado de tu marido a inmundicia, libre seas de estas aguas amargas que traen maldición; mas si te has descarriado de tu marido y te has amancillado, y ha cohabitado contigo alguno fuera de tu marido (el sacerdote conjurará a la mujer con juramento de maldición, y dirá a la mujer): Jehová te haga maldición y execración en medio de tu pueblo, haciendo Jehová que tu muslo caiga y que tu vientre se hinche; y estas aguas que dan maldición entren en tus entrañas, y hagan hinchar tu vientre y caer tu muslo. Y la mujer dirá: Amén, amén. El sacerdote escribirá estas maldiciones en un libro, y las borrará con las aguas amargas; y dará a beber a la mujer las aguas amargas que traen maldición; y las aguas que obran maldición entrarán en ella para amargar” (Núm. 5:12-24). Es un tiempo de prueba para la demostración de la fidelidad de la iglesia como esposa del Cordero. ¿A cuál mujer corporativa perteneces: a la de Apocalipsis 17:9 o a la de 19:7? Se ofrecía la vaca alazana, cuyas cenizas eran para la purificación, especialmente de quienes habían tocado algún muerto: “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (Heb. 9:13-14). “Esta es la ordenanza de la ley que Yahwéh ha prescrito, diciendo: Di a los hijos de Israel que te traigan una vaca alazana, perfecta, en la cual no haya falta, sobre la cual no se haya puesto yugo; y la daréis a Eleazar el sacerdote, y él la sacará fuera del campamento, y la hará degollar en su presencia. Y Eleazar el sacerdote tomará de la sangre con su dedo, y rociará hacia la parte delantera del tabernáculo de reunión con la sangre de ella siete veces; y hará quemar la vaca ante sus ojos; su cuero y su carne y su sangre, con su estiércol, hará quemar. Luego tomará el sacerdote madera de cedro, e hisopo, y escarlata, y lo echará en medio del fuego en que arde la vaca. El sacerdote lavará luego sus vestidos, lavará también su cuerpo con agua, y después entrará en el campamento; y será inmundo el sacerdote hasta la noche. Asimismo el que la quemó lavará sus vestidos en agua, también lavará en agua su cuerpo, y será inmundo hasta la noche. Y un hombre limpio recogerá las cenizas de la vaca y las pondrá fuera del campamento en lugar limpio, y las guardará la congregación de los hijos de Israel para el agua de purificación; es una expiación. Y el que recogió las cenizas de la vaca lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la noche; y será estatuto perpetuo para los hijos de Israel, y para el extranjero que mora entre ellos. El que tocare cadáver de cualquier persona será inmundo siete días. Al tercer día se purificará con aquella agua, y al séptimo día será limpio; y si al tercer día no se purificare, no será limpio al séptimo día” (Números 19:2-12). En resumen, trata acerca de la obra de Cristo para nuestra total purificación; la cual nos permite la comunión con Dios y los asuntos celestiales. Se horadaban los oídos de quienes quisieran permanecer en servidumbre. Representa nuestra rendición voluntaria a Dios como sus esclavos incondicionales y eternos. Dos semanas antes de la Pascua se aseguraban de sepultar todo muerto. De allí que tenía que sepultarse a Jesús. La tierra recibe maldición cuando el muerto permanece colgado: “Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero, no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Yahwéh tu Dios te da por heredad” (Deuteronomio 21:22-23). Si no hay restauración para alguno de los miembros del cuerpo de Cristo, la tierra está perdiendo bendición de Dios. Se blanqueaban los sepulcros. Jesús tomó esa costumbre para referirse a la hipocresía de los escribas y fariseos. Nos enseña acerca de la pureza genuina e interna. Y precisamente un mes antes comenzaban a elegirse posibles corderos para la pascua. Jesús fue inmolado desde antes de la fundación del mundo en la elección de Dios. Y nosotros debemos llegar a la celebración de la Cena del Señor ya con plena certidumbre de nuestra fe en Cristo. Se presentaban las ofrendas de purificación: “Y estaba cerca la pascua de los judíos; y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse” (Juan 11:55). Consistían, entre otras cosas, en esperar apartado 7 días; lavarse con agua; luego presentar un sacrificio de sangre (los pobres una tórtola y un palomino); le era puesto por el sacerdote sangre del sacrificio en el lóbulo de la oreja derecha y en el pulgar del pie derecho; así como era rociado con sangre que el sacerdote tomaba con su pulgar derecho del sacrificio presentado por el que era purificado (Levítico 15). Habla de la autoridad que da la purificación de Cristo, nuestro Sumo Sacerdote. Se daban los diezmos de todo. En reconocimiento de que no sólo nosotros, sino lo que tenemos, lo hemos dado a Dios. Cuatro días antes de la Pascua se revisaba una y otra vez al cordero para verificar durante esos cuatro días que no tenía ningún defecto. No podía ser menor de ocho días ni mayor de un año. Un cordero por un máximo de 10 personas. Por eso es que los sacerdotes insistían en que se comprase en el templo (gran negocio). Tal es el Cordero de Dios, sin defecto alguno; por eso es Él el Salvador. Y un día antes de la Pascua en el atardecer del 13 de Nisán, según el calendario hebreo, que empezaba el día 14 del mes de Nisán, el cabeza de familia buscaba con una lámpara encendida en todo lugar de la casa donde podría haber levadura. Comenzaba la búsqueda orando: “Bendito seas Tú, Yahwéh, nuestro Dios, Rey del Universo, que nos has santificado por tus mandamientos y nos has mandado que eliminemos la levadura.” Después de esto se sacrificaba el Cordero de Pascua. Había varios grupos de personas que iban al templo a sacrificar el cordero. La primera de las secciones de festejantes, con sus corderos pascuales, se admitía dentro del atrio de los sacerdotes. Cada división debía consistir de no menos de treinta personas. Los sacerdotes daban un triple toque con sus trompetas de plata cuando la Pascua era inmolada. A todo lo largo del atrio hasta el altar del holocausto, los sacerdotes esperaban en dos filas, la primera sosteniendo cuencos de oro y la segunda de plata. En estos cuencos un sacerdote recogía la sangre de los corderos pascuales, que cada israelita sacrificaba por sí mismo (como representante de su compañía en la cena pascual), y el sacerdote pasaba el cuenco a otro sacerdote, recibiendo luego otro cuenco vacío, y así iban pasando los cuencos con la sangre al sacerdote en el altar, quien la derramaba en la base del altar. Los levitas dirigían salmos (del 113 al 118) a Dios. El pueblo repetía cada primera línea de un salmo mientras que a cada una de las otras respondían con un «Aleluya», o «Alabad Yahwéh».

— Roberto Tinoco

Lucas 22:9

Comentario general

22.9 Es la voluntad de Dios y requiere la obediencia humana. Nos congregamos a hacerle fiesta a Dios donde Él lo ha dispuesto. Estamos reunidos donde Él nos congregó. ¿Quién iría a otra dirección diferente a la que se citó la fiesta? ¿No diríamos que es necio? Dios nos ha llamado a ser parte de su iglesia, allí debemos estar.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:10

Comentario general

22.10 Para saber dónde preparar la Pascua se requiere seguir al hombre del cántaro. Cuando entras a la ciudad de Dios, la cual es la iglesia, te encuentras con muchas posibilidades diferentes donde celebrar la Pascua, existen muchas congregaciones; ¿cómo saber dónde quiere Dios que le celebre fiesta? Sigue al hombre del cántaro de agua. Hay muchos oficiando como ministros, pero no todos son un recipiente con la revelación de la Palabra Viva de Dios. Dónde se reúna dicho hombre, allí celebra la fiesta. La gente se reúne como iglesia por muchos motivos diferentes: porque le queda cerca, porque allí van sus amigos, porque es su costumbre, porque le dan comida a sus hijos, porque allí le gusta al cónyuge, etc. Pero los entendidos que le hacen fiesta a Dios se congregan donde esté el hombre del cántaro, Palabra Viva.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:11

Comentario general

22.11-12 El padre de familia tiene un aposento alto dispuesto. Toda congregación debe tener un pare, un ministro que ha preparado a la iglesia como habitación del Espíritu Santo. Allí se demarrará el Espíritu Santo cuando así Él lo desee. Hay muchas casas en la ciudad, pero si entráramos en ellas veríamos que no todas están dispuestas, arregladas, listas para ocuparse y disfrutarse. Muchos lugares hay donde reunirse, pero, ¿están dispuestos para la fiesta de Dios? ¿Hay paternidad en ellas? ¿Se sentirá cómodo el Señor allí? El ser humano es como su Hacedor, social. Dios solo entra a tu familia si hay uno que lo deje pasar. Tiene la autoridad para entrar, pero respeta. Lo normal es que se dirija al padre de familia; pero la biblia presenta ocasiones en las que tiene que dirigirse a la mujer, cuando el padre de familia no está siendo responsable como tal. Dios pregunta por el lugar donde puede comer la pascua. Otros pueden invitarse a tu casa por recreo, pero Dios por comunión. En tu casa tienes lugar preparado para todo, ¿lo tienes también para Dios? Por ejemplo, cuando construyes o compras casa, es común pensar en cada área, pero no todos incluyen su espacio con el Señor. ¡Y todavía le dicen que les de para la casa! En tu corazón tienes lugar para todo, ¿lo tienes para Dios? Probablemente tienes un plan familiar, ¿está Dios en él? Todo invitado tiene sus preferencias y gustos; no es agradable que todo esté al gusto del anfitrión únicamente. ¿Tienes tu familia preparada para Dios? Incluso se planea si vienen niños o ancianos o algún enfermo o discapacitado; también si se trata de una personalidad importante o celebridad famosa. ¿por qué no habría de planearse para Dios? Se toma en consideración a todos los miembros para las actividades familiares, si saldrán al cine; quiénes irán, dónde dejarán a los niños; o si de vacaciones según las actividades de cada uno de los miembros; ¿por qué no considerar al Señor en todo esto? El padre de familia les mostró un lugar ya dispuesto; bien en esto. Sin embargo, no vemos que dispusiera un siervo para tal efecto. No hubo quién lavara sus pies conforme llegaban. Lo que significa que el padre de familia cumplió en lo básico y nada más. Hay quienes preguntan cuánto es el diezmo, por ejemplo, luego procuran el mínimo necesario para decirse familia cristiana; otros no llegarán a tiempo para alabar a Dios teniendo su alabanza como mero entretenimiento. Dios le dijo a ese hombre por medio de sus discípulos que estaría en su casa; y ese hombre tuvo la casa lista en lo necesario, pero él no estuvo ahí. Dios le dijo a Zaqueo que estaría ese día en su casa y aunque no le fue dado aviso con anticipación, les preparó una fiesta. Tenía mejor corazón. Dios estará en tu casa, viene a ver a tu familia; ¿qué harás?

— Roberto Tinoco

Lucas 22:12

Comentario general

22.11-12 El padre de familia tiene un aposento alto dispuesto. Toda congregación debe tener un pare, un ministro que ha preparado a la iglesia como habitación del Espíritu Santo. Allí se demarrará el Espíritu Santo cuando así Él lo desee. Hay muchas casas en la ciudad, pero si entráramos en ellas veríamos que no todas están dispuestas, arregladas, listas para ocuparse y disfrutarse. Muchos lugares hay donde reunirse, pero, ¿están dispuestos para la fiesta de Dios? ¿Hay paternidad en ellas? ¿Se sentirá cómodo el Señor allí? El ser humano es como su Hacedor, social. Dios solo entra a tu familia si hay uno que lo deje pasar. Tiene la autoridad para entrar, pero respeta. Lo normal es que se dirija al padre de familia; pero la biblia presenta ocasiones en las que tiene que dirigirse a la mujer, cuando el padre de familia no está siendo responsable como tal. Dios pregunta por el lugar donde puede comer la pascua. Otros pueden invitarse a tu casa por recreo, pero Dios por comunión. En tu casa tienes lugar preparado para todo, ¿lo tienes también para Dios? Por ejemplo, cuando construyes o compras casa, es común pensar en cada área, pero no todos incluyen su espacio con el Señor. ¡Y todavía le dicen que les de para la casa! En tu corazón tienes lugar para todo, ¿lo tienes para Dios? Probablemente tienes un plan familiar, ¿está Dios en él? Todo invitado tiene sus preferencias y gustos; no es agradable que todo esté al gusto del anfitrión únicamente. ¿Tienes tu familia preparada para Dios? Incluso se planea si vienen niños o ancianos o algún enfermo o discapacitado; también si se trata de una personalidad importante o celebridad famosa. ¿por qué no habría de planearse para Dios? Se toma en consideración a todos los miembros para las actividades familiares, si saldrán al cine; quiénes irán, dónde dejarán a los niños; o si de vacaciones según las actividades de cada uno de los miembros; ¿por qué no considerar al Señor en todo esto? El padre de familia les mostró un lugar ya dispuesto; bien en esto. Sin embargo, no vemos que dispusiera un siervo para tal efecto. No hubo quién lavara sus pies conforme llegaban. Lo que significa que el padre de familia cumplió en lo básico y nada más. Hay quienes preguntan cuánto es el diezmo, por ejemplo, luego procuran el mínimo necesario para decirse familia cristiana; otros no llegarán a tiempo para alabar a Dios teniendo su alabanza como mero entretenimiento. Dios le dijo a ese hombre por medio de sus discípulos que estaría en su casa; y ese hombre tuvo la casa lista en lo necesario, pero él no estuvo ahí. Dios le dijo a Zaqueo que estaría ese día en su casa y aunque no le fue dado aviso con anticipación, les preparó una fiesta. Tenía mejor corazón. Dios estará en tu casa, viene a ver a tu familia; ¿qué harás?

— Roberto Tinoco

Lucas 22:13

Comentario general

22.13 A los hombres no siempre nos parece ver lo que debe haber en la iglesia; pero si seguimos al Señor, sí lo encontraremos. Él nos guiará mediante sus mandamientos a la iglesia correcta donde seremos testigos de lo que Él espera de ella. Si obedecemos al Señor hallaremos lo que nos diga; pero si desobedecemos, seremos defraudados no encontrando en la iglesia lo que Dios desea. ¿Cómo ves la iglesia? Dependerá mucho si andas en obediencia al Señor.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:14

Comentario general

22.14-15 Hay una hora específica para cada experiencia con Dios; si los apóstoles no hubiesen estado allí se habrían perdido la Pascua, la última cena y peor aún, el Nuevo Pacto. No se trata de rituales ni de costumbres religiosas; tampoco tradiciones simplemente; celebramos las fiestas de la vida cristiana porque Dios quiere celebrarlas con nosotros. ¡Alegrémonos! ¡Él quiere! ¡Él lo desea! ¿Lo deseas tu? Cuando recibes una invitación a participar de la fiesta de un ser amado, haces lo que sea necesario para participar de ella y no perdértela. Valora igualmente la fiesta a Dios.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:15

Comentario general

22.14-15 Hay una hora específica para cada experiencia con Dios; si los apóstoles no hubiesen estado allí se habrían perdido la Pascua, la última cena y peor aún, el Nuevo Pacto. No se trata de rituales ni de costumbres religiosas; tampoco tradiciones simplemente; celebramos las fiestas de la vida cristiana porque Dios quiere celebrarlas con nosotros. ¡Alegrémonos! ¡Él quiere! ¡Él lo desea! ¿Lo deseas tu? Cuando recibes una invitación a participar de la fiesta de un ser amado, haces lo que sea necesario para participar de ella y no perdértela. Valora igualmente la fiesta a Dios.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:16

Comentario general

22.16 El Señor Jesús fue claro con la última cena, era la última en este mundo y habitando en carne; pero no sería la última en el reino de Dios, pues en gloria volvería a disfrutar la comunión de los discípulos comiendo. ¿Se refería a su resurrección o a comer en gloria celestial? Ambas cosas son posibles. Volvió a comer con sus disípulos después de resucitar y nos sentaremos a la mesa con Él junto con Abraham, Isaac, Jacob y sus discípulos en la gloria celestial (esa es nuestra esperanza y deseo de recompensa). La muerte y resurrección hacen posible la celebración del Nuevo Pacto no solo como santa cena o cena del Señor, sino dando cumplimiento al Cuerpo en Cristo en la iglesia. Él está recibiendo y recibirá con la iglesia la completa satisfacción de su Pacto en su Cuerpo redimido que es la iglesia.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:17

Comentario general

22.17 Esa copa representaba su propia sangre derramada, ¡y aun así dio gracias! ¿Puedes dar gracias a Dios en el dolor? ¡Transforma toda experiencia en una ofrenda! Si puedes transformar la peor de tus experiencias en alabanza a Dios, podrás también usar dichas experiencias como alimento e inspiración de los demás. Lo repartirás y bendecirás a quienes tengan contacto contigo. El Señor Jesús nos dio vida con su muerte porque pudo dar gracias a Dios y alabarle en medio de la misma.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:18

Comentario general

22.18 Semejante a lo dicho en el versículo 16, sólo modificando beber por comer. La aplicación es la misma, con la diferencia que la satisfacción del comer la Cena se cumple en la iglesia como Cuerpo de Cristo; pero la satisfacción del beber el vino, simbolizando su sangre, la obtiene en la redención o compra de todas las cosas. Cada alma redimida le da de beber, pero será satisfecho hasta el dia final en el que toda la creación esté completamente redimida (no confundas con salvada).

— Roberto Tinoco

Lucas 22:19

Comentario general

22.19 La celebración de la cena del Señor, a manera de la Pascua cristiana, nos hace participantes de Cristo. No porque el pan se transforme en el Cuerpo de Cristo, sino que nosotros somos transformados por la fe en Él, en el Cuerpo de Cristo. Participa de Cristo por la fe. Es una representación física de la realidad espiritual. Los elementos del pan siguen siendo pan, no cambia su sustancia; pero nosotros la iglesia nos unimos al Señor, cambiamos nuestra identidad eterna. En memoria significa figurativamente, como recuerdo, en representación. El apóstol Pablo escribiría al respecto años más tarde: “Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen” (1 Cor. 11:28-29). El Cuerpo del Señor a discernir no es el pan, sino la iglesia. Al estar divididos por conflictos entre sí se come juicio, mientras que al estar unidos en amor se come vida. Así como nosotros no cambiamos de sustancia convirtiéndonos en pan literal; así tampoco el pan cambia de sustancia convirtiéndose en carne literal. Nosotros no cambiamos de sustancia, pero somos por transformados en el Cuerpo de Cristo. El pan no cambia de sustancia, pero su participación en la cena del Señor por la fe en unidad, nos hace participantes de Cristo. La Biblia dice que somos la Casa de Dios, al recibir a Cristo por la fe no nos convertimos en ladrillos literales, sino que Dios mora en nosotros en el Espíritu; igualmente, al participar del pan de la Santa Cena no es este pan el Cuerpo material, sino la experiencia espiritual.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:20

Comentario general

22.20 Todo Pacto tiene una firma. El Pacto con Noé tenía el arco iris; el pacto con Abraham tenía la circuncisión; el pacto con Moisés tenía las tablas de la Ley; el pacto en Cristo tiene la sangre de Cristo. ¡Lo firmó con sangre! Su vida garantiza la veracidad del acuerdo… ¿puedes firmar tu también dando tu vida al Señor? Hay cheques sin valor por faltarles la firma; y también existen cuadros de arte sencillos sumamente valiosos a causa de quien los firma. El Nuevo pacto es invaluable por la sangre del Hijo de Dios, ¡todos debemos valorarlo y participar de él!

— Roberto Tinoco

Lucas 22:21

Comentario general

22.21 En medio de la grandeza del Nuevo Pacto, surge la figura de la traición. Judas estaba a la mesa. El mal no puede intimar con el bien, pero suele estar cerca, atraídos como insectos a la luz. La misma boca que lo besaría fue la que propuso entregarle y la misma mano que se extendía al plato del Maestro, había recibido treinta monedas por entregarle. Se desconfía de los enemigos declarados, pero son más peligrosos los enemigos escondidos en la amistad. ¡Estuvo tres años con Jesús y aún así lo traicionó! Judas le dio nombre a los traidores después de haberle dado ejemplo a los malagradecidos. Los traidores comen de ti hasta el último día que puedan hacerlo.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:22

Comentario general

22.22 Jesús fue determinado por Dios como el Redentor que moriría por nosotros; pero Judas no fue hecho por Dios como instrumento de traición; sino aprovechado por el Dios sabiendo que sería el traidor. ¿Judas fue determinado por Dios como traidor del Maestro? ¿Dios lo creó para ser el hijo de perdición y condenarse eternamente? Los deterministas leen la Biblia con ojos fatalistas; pero aquellos que lo leemos a la luz todas las Sagradas Escrituras sabemos que Dios no desea la muerte del impío, sino que se arrepienta y que viva; y que el Señor no quiere que alguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. También, que Dios determina basado en el previo conocimiento, a los que antes conoció, también los predestinó; pero nunca, jamás, será Dios parte del mal creando a un hombre para pecar y realizar maldades y luego quemarse eternamente en el infierno sin haber tenido jamás posibilidad alguna de arrepentimiento. ¡Hay de Judas! Entregó al que moriría por todos, luego es culpable de la sangre de todos, por decirlo así. Caín mató a Abel y con ello, a sus incontables descendientes; pero Judas entregó a muerte al que murió por todos, ¡hay de Judas! No tenemos idea de la enormidad de su castigo.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:23

Comentario general

22.23 Los discípulos no sabían quien sería el traidor. Lo que significa que todos tenían más o menos la misma dinámica, se habían convertido en amigos íntimos, tanto, que no sospechaban quien podría ser capaz de tal cosa. Por ello, ante el señalamiento del Señor, comenzaron a discutir entre sí acusándose mutuamente. Seguramente resurgieron las desconfianzas y sacaron a la memoria las cosas pasadas. En las crisis se revelan los enemigos y bajo presión surgen más rápido los traidores. En momentos difíciles no te fíes ciegamente.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:24

Comentario general

22.24 Además de discutir acerca de quién sería el traidor, la conversación se fue dirigiendo hacia quién sería el mayor, el que heredaría la autoridad de Jesús. ¿No es esto sorprendente? ¿Cómo sería la interacción? ”Tú lo vas a traicionar” ”¿Yo? ¡Claro que no! ¡Si yo soy el que seguirá dirigiendo la obra en su lugar!” El Señor les había abierto su corazón en un momento solemne e íntimo y ellos sólo pensaron en culparse y en aprovechar la oportunidad para proponerse como Director General del reino de los cielos. En cierto modo, es como si por unos instantes todos fueran el traidor. Cuida tu vida, tu también has estado ahí.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:25

Comentario general

22.25 En medio de la discusión acerca de quién sería el traidor y quién sería el primero entre ellos cuando el Señor faltara, el Señor Jesús aprovechó el momento para enseñarles que su reino es distinto, así como los que ostentan la autoridad del mismo. En el mundo, los reyes y demás autoridades son señores de las naciones, usan dicha autoridad como poder sobre el resto de los ciudadanos y todavía reciben honores por ello como quienes supuestamente hacen el bien (y deben hacerlo). El reino de los cielos no es así, como habrá de expresarlo en el siguiente versículo, la autoridad en el reino es para servir y no servirse de los demás.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:26

Comentario general

22.26 El reino al revés -pensará el mundo. Pero el reino de verdad establecido por Dios, tiene los valores en el orden correcto, dando prioridad al ser por encima del tener y la esencia más que la apariencia. Normalmente en este mundo dirige el que tiene más experiencia, de ahí que se les llamó “ancianos” a los líderes; pero en el reino de los cielos, las personas de mayor edad deben conservarse renovados como jóvenes, con el alma curiosa e innovadora; humildes sin imponerse sobre los demás. El que dirige debe hacerlo para servir y estar tan dispuesto a ayudar a su prójimo como el más sencillo de los siervos del reino. Liderar no se trata de ti, sino de los demás. No es un asunto de conseguir algo para uno mismo, sino de mejorar la vida de otros. No es una falsa humildad ni hacerse menos, sino lograr lo más posible para el bien de los demás.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:27

Comentario general

22.27 Querían ser el mayor y discutían por tomar el lugar del Señor, por lo que tenían que ser puestos en su lugar. La pregunta del Maestro es directa y pone en contraste cómo ejercen la autoridad las personas del mundo respecto de cómo la ejercen los hijos de Dios. Los tenidos por importantes son servidos, mientras que los inferiores, según la vida terrenal, se dedican a servir a los principales. Luego los confronta con la verdad: nadie es más grande que Jesús, sólo el Padre Celestial está por encima de Él; sin embargo, vino a servir sin pedir nada a cambio, sino confianza y amor. ¿Cómo entonces nos entronizaremos a nosotros mismos reclamando servicio u honra? ¿Cómo afrentaremos la autoridad del Señor comportándonos como señores?

— Roberto Tinoco

Lucas 22:28

Comentario general

22.28 Luego de poner en orden la línea de autoridad en el reino de los cielos, ya que discutieron acerca de quién sería el mayor, el Maestro se dirigió a sus discípulos para tocar sus corazones. No todo es reprensión, también requerían el aliento y la esperanza. No todo sería servicio, también habría recompensa. Los del mundo son de cierta forma, “pero vosotros”, como diciéndoles que no son del mundo, sino clase aparte, su pueblo, sus amados discípulos. El ministerio no fue fácil y a cada paso se multiplicaban los enemigos, pero “vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas”. Los fieles, los amantes, los siervos sin más deseo que hacer sonreís a su Señor. También el Maestro tuvo purebas y no fueron pocas, por el contrario, fueron todas lasa aflicciones y dolores del mundo. Qué ninguno se sienta oprimido o que sus pruebas son muchas, seguimos al que fue probado en todo. ¡Aliéntese tu corazón! ¡El Señor está con nosotros!

— Roberto Tinoco

Lucas 22:29

Comentario general

22.29-30 A los fieles que acompañaron al Señor en todas sus pruebas, los que comprenden el reino de los cielos no buscando lo suyo propio, sino servir a los demás, el Señor Jesús les asigna un reino en el que se repartirán a Israel durante el reino gobernando sobre doce tronos, conforme a las doce tribus. Dicho reino es conocido como el reino milenial (Apocalipsis 20) y tendrá lugar en la tierra después de la venida del Señor en su regreso. Posiblemente el término mil años no sea literal, sino una expresión de inmensidad, es decir, miles de años. Irónicamente la promesa es dada a los doce, pero está entre ellos Judas. Palabras antes el Señor advirtió acerca de que uno de ellos lo traicionaría. Quizá Judas pensó que debía traicionarlo para acelerar la venida del reino, suponía que Israel gobernaría el mundo y que el se sentaría sobre uno de los tronos. Pero esta promesa no se cumpliría en Judas, ya que él invalidó el propósito de Dios para su vida, prefirió unirse a los enemigos de Cristo, semejante a escribas y fariseos: “Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan” (Lucas 7:30).

— Roberto Tinoco

Lucas 22:30

Comentario general

22.29-30 A los fieles que acompañaron al Señor en todas sus pruebas, los que comprenden el reino de los cielos no buscando lo suyo propio, sino servir a los demás, el Señor Jesús les asigna un reino en el que se repartirán a Israel durante el reino gobernando sobre doce tronos, conforme a las doce tribus. Dicho reino es conocido como el reino milenial (Apocalipsis 20) y tendrá lugar en la tierra después de la venida del Señor en su regreso. Posiblemente el término mil años no sea literal, sino una expresión de inmensidad, es decir, miles de años. Irónicamente la promesa es dada a los doce, pero está entre ellos Judas. Palabras antes el Señor advirtió acerca de que uno de ellos lo traicionaría. Quizá Judas pensó que debía traicionarlo para acelerar la venida del reino, suponía que Israel gobernaría el mundo y que el se sentaría sobre uno de los tronos. Pero esta promesa no se cumpliría en Judas, ya que él invalidó el propósito de Dios para su vida, prefirió unirse a los enemigos de Cristo, semejante a escribas y fariseos: “Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan” (Lucas 7:30).

— Roberto Tinoco

Lucas 22:31

Comentario general

22.31 Cosas malas les suceden a personas buenas; sin duda este es uno de los dilemas más fuertes de la humanidad. Todos podríamos citar ejemplos de personas que conocemos y consideramos buenas, pero que han experimentado terribles dolores y males. Entonces surge la pregunta: “¿por qué Dios?” Mi mensaje será en cierta medida como la oración que aquel mártir de la edad media expresara: “no me reveles el motivo de mi sufrimiento. Solamente asegúrame que sufro por ti”. La oración del diablo. Parece extraño, pero considéralo, Satanás pidió a Dios le concediesen la oportunidad de darle una golpiza a Pedro. No te sorprenda la idea de que ore, si hay algo que nos recuerda la oración es nuestra debilidad y dependencia; en otras palabras, el hecho de que Satanás no pueda hacer nada sin pedir permiso es la mejor tortura para su mente rebelde. Vemos un caso similar cuando tuvo que ir al cielo a pedir permiso para tocar a Job. El adversario gusta de ir a los lugares donde menos pensaríamos, como la iglesia. El Libro relata cuando Jesús entró a una sinagoga, como era costumbre de él y de los judíos, y encontró allí a un hombre endemoniado (Marcos 1:23-26; Lucas 4:33-36). Si ves bien, podrías encontrarlo orando; y si no te has topado con él, es que vas en su misma dirección. La petición del diablo. ¿Has pensado que podría orar el diablo? Pidió a Pedro. Supongo que cada vez que lo veía apasionado por el Maestro sentía ganas de caerle a golpes. Y si pidió a Pedro implica la posibilidad de que también te pida a ti. Quiere la oportunidad de estar en el ring contigo. Tu fe y tu amor hacen que su endemoniada existencia sea aún más miserable. El diablo quisiera que pensaras que el bien es un imán de problemas, pero si así fuera no tendría que andar pidiendo permiso para tocarte. El deseo del diablo. Quería zarandear a Pedro como se zarandea el trigo. El asunto es doble, por un lado se golpean las gavillas contra una criba para desprenderles su grano; y, por otro lado, se avientan al aire para que el viento separe la paja del trigo. Los golpes no producen grano, sólo lo separan de la gavilla. Dios usa el odio del diablo para manifestar tu fruto; no para que produzcas fruto, sino para que lo manifiestes. Los golpes no santifican, pero manifiestan la diferencia entre los santos y los pecadores. En los problemas preguntas: “¿por qué esto y por qué aquello? ¿Por qué a mí y por qué así?” Pero hoy te responderé: porque Dios desea que de una vez por todas se manifieste todo lo bueno que está en ti. ¡Aleluya! Respecto del viento, tirar hacia las alturas el trigo para que el viento separe la paja del grano, es la acción del Espíritu Santo llevándote a nuevas experiencias espirituales para liberar tu fruto. Una velada, un pasar al altar, una imposición de manos, un momento a solas con el Espíritu liberan más dones y potencial escondido del que soñaste jamás. ¿Sabes tú cuanto hay en ti? Eres tan fructífero que Dios no sólo tiene que prenderle la cola al diablo para endemoniarlo contra ti, sino que también envía su propio Espíritu para liberar los dones y manifestaciones de poder en tu vida. Había mucho grano almacenado en pedro a lo largo de tres años, era tiempo de sacarlo.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:32

Comentario general

22.32 La oración de Jesús. No fue una simple oración; dijo que rogó por Pedro. Es curioso que no rogara para resucitar a Lázaro, pero que si rogara para fortalecer a Pedro. Dios considera tu fortaleza más importante que tu vida terrenal. Así lo entiende la mujer que cuida la fiebre de su hijo enfermo y el joven que sigue siendo cristiano después de que le amputaron las piernas. Se necesita más fuerza para danzar en el infierno que para salir de él. ¡Qué fuerte es el adorador que está muriendo de cáncer! Satanás quiere darte una paliza, Jesús quiere hacerte fuerte. Los padres sabios saben que le hace bien a sus hijos enfrentarse al medio ambiente, pues desarrolla sus defensas; y el entrenador capaz no priva a su pugilo de peleas de entrenamiento, ejercicios extenuantes y carga de pesos pesados, ¡está formando un campeón! Cuando te pregunten: “¿cómo estás?” Responde: “mucho más fuerte que cuando comenzó el problema”. El ruego de Jesús. Cuando Pedro escuchó al Maestro decirle que el diablo lo andaba buscando para darle una tunda, quizá dijo: “¿y qué le dijiste? ¿Me defenderás? Pero no vemos a Jesús levantar el puño contra Satanás por Pedro, tampoco reprender; ¿qué fue lo que hizo? No rogó al Padre intentando evitar el zarandeo de Pedro, sino la incredulidad: “que tu fe no falte”. La mayor preocupación del Señor en ese momento no era la dificultad que su discípulo estaba por enfrentar, sino que fuera a desilusionarse tanto que dejara de ser cristiano o de ser útil al reino por ello. Dios considera tu fe más importante que tu comodidad. Esto no significa que Dios desee tenerte todo arruinado, sucio, empobrecido y golpeado, eres su hijo y no desea tu mal. Pero anhela verte firme en todo tiempo como un hijo maduro. La encomienda de Jesús: “…que tu fe no falte y una vez vuelto, confirma a tus hermanos”. No niega que Pedro se irá, pero asegura que volverá. Es maravilloso que Dios haya visto con anticipación nuestras debilidades y fallas y aún así nos haya llamado. Y también, es sorprendente que conociendo cuándo haríamos nuestra peor vergüenza, no se salte ese día en la historia, sino que lo pasa junto con nosotros caminando a nuestro lado. Sabe que Pedro debe pasar por allí y acepta que nosotros andemos el mismo sendero alguna vez. Por eso dijo: “que tu fe no falte”; se refiere a la fe de Pedro y no a la de otro. Dios tiene trabajo especialmente preparado para Pedro y debe tener su propio entrenamiento y experiencia para ello. Así mismo, Dios tiene trabajo para cuando regrese. Cualquiera tendría reproches o escondería un cinto en la espalda; pero no el Maestro; Él confía en ti a pesar de todo, ¿cómo lo se? ¡Porque te confía lo que más ama: “confirma a tus hermanos”! ¡Sus hijos! No dice: “bueno, esta bien, te doy otra oportunidad, pero ya no puedes ocupar la mejor posición, sigue en el reino, pero no como general, sino como soldado raso”. Al contrario: ¡te asciende! El prodigo quiere ser un jornalero al regresar a la casa del Padre, pero el Padre tiene planes de honra para él. ¿Sabes por qué permite el zarandeo? ¡Para liberar tus dones y poder promocionarte! Debes decirlo, no te frenes más: “gracias enemigo porque fuiste el escalón para el nuevo nivel”. “Gracias enemigo, pues hasta que interviniste supe cuán poderoso soy en Dios”. “Gracias enemigo, me hubiera pasado la vida en la mediocridad hasta que tu ataque me llevó al campeonato”. ¡Aleluya! La manifestación del fruto: “confirma a tus hermanos”. Tus hermanos te necesitan; pasaste por el infierno para sostenerlos cuando parezcan flaquear. Conoces el camino hacia arriba y los llevarás.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:33

Comentario general

22.33 En momento de entusiasmo, la fe parece muy fuerte; pero se trata de la emoción únicamente. La fe verdadera no necesita prometer, simplemente permanece. Pedro decía estar dispuesto no sólo a la cárcel, sino a morir por Cristo, pero en el momento del arresto, no soportó la presión y huyó. No lo juzgamos, seguramente pocos hombres son tan valientes como Pedro, pero la confusión de la situación, Jesús dejándose arrestar y no permitiendo a Pedro defenderle cuando cortó la oreja al soldado, resultó en caos. Así que huyó a medias, siguiendo a lo lejos. No prometas, sólo obedece la Palabra de Dios. Cuida tu boca no sólo en medio del problema, sino también en el éxito. Podrías comprometerte a algo que no podrás realizar. La vida te colocará en situaciones imposibles y rebasarás tus límites. Esto no te descalifica, sólo te ayuda a mejorar si sigues creyendo.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:34

Comentario general

22.34 La respuesta del Señor Jesús a la sobrada seguridad del discípulo Pedro fue como un golpe de realidad. El prometedor apóstol fallaría. Con todo, no lo comparó a un asno, sino a un gallo. Un animalito que en las Sagradas Escrituras representa el andar de un rey, la dignidad. Sólo que Pedro negaría más veces de las que cantaría el gallo. Esto es muy significativo, pues la vida así es. No podemos jactarnos de ser más fieles que infieles; la verdad es que negamos más de lo que acertamos; sin embargo, Dios no nos deja. Sabiendo quienes y cómo somos, sigue confiando en nosotros alentándonos a continuar. Su abundante gracia compensará nuestra deficiencia.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:35

Comentario general

22.35 Dios es fiel. A quien llama, sustenta; a quien envía, protege; y a quien le sirve, recompensa. La pregunta que realiza el Señor Jesús a sus discípulos tiene como propósito que sepan que el nuevo envío y orden que les dará en las siguientes palabras, en el cual sí deberán tomar recursos para el viaje, en contraste con la primera vez, es para que no duden de la fidelidad de Dios. Llevar lo necesario jamás será o no debe serlo por causa de que Dios no sustente, eso no está en duda ni hay discusión al respecto. Dios es fiel. El propósito es que estén conscientes de que las condiciones cambiarán respecto a la persecusión y martirio. Dios es fiel, pero deberán enfrentar sufrimiento. Y todos debemos saber esto, aún cuando no hayamos sido llamados al martirio. Nada te faltará -como cantaba el salmista, dentro del plan divino. Se menciona bolsa, alforja y calzado, cosas de primera necesidad. Dios es fiel y también muy generoso; pero no está obligado a proveer de riquezas, salvo que hubiese algún plan específico para dicha persona, especialmente tratándose de ministros.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:36

Comentario general

22.36 Las condiciones apostólicas cambiarían para los doce (lee el comentario al versículo anterior). Estuvieron como de fiesta con la presencia física del Señor Jesús, todo era euforia, semejantes a estrellas musicales famosas de nuestros días y más aún; pero a partir del arresto y muerte del Señor Jesús, serían perseguidos y enfrentarían toda clase de vicisitudes, para terminar muriendo como mártires. A partir de entonces serían precavidos y no descuidar su provisión. Dios es fiel, pero su llamado apostólico sería sufrido.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:37

Comentario general

22.37 ¿Estaba refiriéndose a sus discípulos como inicuos? ¿Qué no fue Él mismo quien les ordenó tomar espada y recursos para sus necesidades? Podemos pensar que sí por el contexto en el que lo dice, ya que sus discípulos actuarían como inicuos en el momento del arresto, Pedro sacaría espada contra un soldado y todos se comportarían como hombres sin fe. Sin embargo, siendo que estaban cumpliendo la profecía de Isaías 53:12, que se refiere a que debido a que sería arrestado por enicuos y luego Él estaría entre inicuos en la cruz (los dos ladrones, Marcos 15:27-28), así como bajo el escrutinio romano judío, sus discípulos se sentirían desamparados y en peligro. Como valiéndose por sí mismo, aunque sabemos que Dios sigue siendo fiel. Jesús cumplió todas las profecías referentes a su primera venida; la gran mayoría sin su consciencia, pero algunas las cumplió a propósito.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:38

Comentario general

22.38 Los discípulos no entendieron. El Maestro no se refería literalmente en las palabras precedentes a que se armaran, pero algunos así lo entendieron, de ahí que Pedro intentó defenderlo en el momento del arresto estando armado. Por tanto, se limitó a decir que eso era suficiente. No era fácil saber cuándo hablaba de forma literal y cuándo lo hacía en parábolas. Me sorprende que tuvieran entre ellos dos espadas; ¿quiénes eran los que estaban armados entre ellos? Me imagino que Simón el zelote y Simón hijo de Jonás. ¿Ministros con armas?

— Roberto Tinoco

Lucas 22:39

Comentario general

22.39 “Y saliendo, se fue”, como poniéndole punto final a una conversación que no comprendían. El Señor Jesús tenía por costumbre apartarse al monte de los Olivos, cuando se encontraba en Jerusalén, para estar a solas con el Padre. Acostumbraba orar así, un tanto para apartarse de la desesperante limitación humana, otro tanto por extrañar la Presencia del Padre que tanto había gozado antes de su encarnación sin limitación alguna. Sus discípulos le siguieron, reacción normal ante la vida, la bondad, la bendición y todo lo que el Maestro representa. La vida cristiana normal consiste en seguir a Cristo sin preguntar a dónde va.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:40

Comentario general

22.40 Lo siguieron cuando Él se dirigía a su tiempo de oración, así que les indicó por lo que ellos debían orar. Eran un grupo que se sentía poderoso, la sensación del momento. Multitud incontable venía a ver al Señor y ellos participaban de esta gloria. Por lo mismo, quizá no se sentían frágiles ni débiles como para hacer de su velada de oración una súplica de no caer en tentación. Pero como veremos les sucedió en las horas siguientes, eso era exactemente lo que necesitaban. El que piensa estar firme, mire que no caiga (1 Corintios 10:12). Notemos que debían orar no entrar en tentación. Para caer en tentación, se necesita primero entrar en tentación; es decir, meterse en las circunstancias propias donde uno puede pecar o caer en tentación. Esto es algo que suele ser nuestra culpa, pero en este caso, los discípulos serían puestos en una posición que ellos no buscaron, sería Dios quien permitiría tal opresión con el arresto y muerte de Jesús. Dios no tienta a nadie, pero si permitió que fueran puestos en ocasión de ser tentados.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:41

Comentario general

22.41 Jesús se apartó de ellos “como a un tiro de piedra”, alrededor de unos treinta metros, quizá cuarenta. Lo suficientemente lejos para estar sólo con el Padre en oración; pero también, lo suficientemente cerca para acompañarse de sus discípulos. Tal es la vida espiritual, “a un tiro de piedra”, un asunto de estar a solas con Dios, pero sin separarse completamente de los demás; dedicados a Dios intimando con Él, pero siendo ejemplo a todos. Jesús oró de rodillas. El Hijo de Dios en plena condición de Hijo del Hombre. Absoluta dependencia por su completa debilidad. Humillado con todo quien habría de ser exaltado sobre todo. La vida cristiana verdadera es una vida alegóricamente de rodillas ante Dios permanentemente.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:42

Comentario general

22.42 Jesús oró intentando cambiar el plan. Esto es sorprenente. La voluntad del Hijo de Dios en su encarnación fue distinta a la voluntad del Padre Celestial. Primera vez en la eternidad que el Padre y el Hijo no estuvieron de acuerdo, al menos, no conocemos otro ejemplo. Esto demuestra sin duda alguna que existen varias personas en la Deidad, ya que tiene varias voluntades. La copa que el Señor no quería beber, figura de la celebración de la Pascua, era la muerte. No sólo por la muerte misma, sino por lo que implicaba, además de llevar el pecado de todos los seres humanos de todos los tiempos y sus males, debía ser hecho maldición por el Padre Celestial. La ira de Dios cayó sobre Él, esto era lo insufrible: separarse del Padre llevando su ira. Con todo, se sometió a la voluntad del Padre haciendo a un lado su propia voluntad. Esta es la grandeza de la cruz y la causa de que Cristo, como Hijo del Hombre fuera exaltado sobre todas las cosas y sentado a la diestra del Padre. Como Dios, Jesús está sobre todo, pero le fue dado como Hombre. ¿Y nosotros nos empecinamos en nuestra propia voluntad?

— Roberto Tinoco

Lucas 22:43

Comentario general

22.43 Una muestra más de la humanidad de Jesús y la debilidad en su encarnación. No usó sus atributos divinos, se reservó a vivir exclusivamente como Hombre, tanto, que tuvo que venir un ángel a fortalecerle en el Getsemaní. ¿Quién hubiera pensado que el Hijo de Dios que creó los ángeles, necesitaría un día un ángel para ayudarle a estar firme? Necesitamos orar porque necesitamos ayuda. Practica la oración, pudieras estar perdiéndote la fortaleza angélica al no orar. No enfrentes más tus problemas sin la ayuda del cielo.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:44

Comentario general

22.44 El Señor Jesús no comenzó a agonizar cuando fue puesto en la cruz, sino desde su oración en el Getsemaní, lo que demuestra que desde ese momento comenzaron a venir sobre Él los pecados, enfemedades, males y maldición de toda persona y de todos los tiempos sobre Él. Ninguna otro ser humano habría podido soportar una presión semejante. Como mil atmósferas sobre Él. De no ser porque no podía morir a menos que muriera a voluntad, habría caído muerto en ese momento. Pero Él fue claro al decir que nadie le quita la vida, sino que Él tiene el poder de ponerla y de volverla a tomar, un mandamiento que recibió del Padre (Juan 10:18). Como no había pecado jamás, tampoco podía morir sin su voluntad. El cuerpo de Cristo estaba bajo una presión tan extrema que su sudor parecía sangre. Espeso, como si el cuerpo estuviera en riesgo de reventar. Era la presión espiritual sobre el cuerpo físico perfecto del Maestro. Si estás experimentando presión en tu vida, sabe que puedes acudir a quien entiende esto mejor que nadie. A Jesús. Deja que Él en ti lleve tus cargas, tendrás paz.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:45

Comentario general

22.45 La tristeza cansa y puede dormir no solo el cuerpo, sino también el alma. Por eso es que el gozo de Dios es nuestra fortaleza; conserva la alegría. Los discípulos no pudieron con la noticia de que Jesús moriría, no estaban listos aún para soportar la idea de que ellos mismos morirían después como mártires. El Señor Jesús vino a ellos y los encontró durmiendo, aunque él comprende lo que estaban sintiendo, es patético que el señor venga a nosotros y estemos dormidos. Cuida tus emociones no haciéndoles caso; vive por la Palabra de Dios y no por lo quye sientes, no sea que la tristeza o algún otro sentimiento te prive de la visitación de Dios. Leemos en Éxodo 6:9 “de esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre”.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:46

Comentario general

22.46 Jesús los despertó: estaba llegando la peor hora de su vida y se hallaban descuidados, dormidos. Como soldados que no ven llegar a su enemigo, así es el que deja de orar excusándose en lo que siente. “¿Por qué dormís?” Es impensable en la mente limpia de Jesús que no oren cuando peor se sienten. Hay sueño del alma que va aletargando las funciones espirituales hasta que ya no somos conscientes de que dormimos. ¡Cuidado! ¡Oremos! ¿Cómo sabes si estás dormido? Sencillo: los que duermen no oran. ¿Cómo sabemos quién está postrado o caído? Fácil: no está orando. ¿Quiénes han entrado en tentación? Es simple: los que no entraron primero en la oración.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:47

Comentario general

22.47-48 Llegó una muchedumbre con espadas, palos y antorchas para matar a Jesús y Él sanó a uno de ellos. Solo Lucas menciona esta sanidad; los demás evangelistas mencionan nada más que le cortó la oreja. Pero Lucas es médico. Pedro fue quien cortó la oreja a Malco (solo Juan lo dice porque escribe después de que Pedro ha muerto) por amor al Maestro; pero Jesús no busca venganzas y sanó a Malco. Lo sanó a pesar de la turba. Se organizaron contra Él y vinieron como dirían en mi pueblo: “a echarle montón”. En la revuelta, uno de ellos sale herido. Jesús podía tratarlo como un número de la turba, pero no, Él le da un trato personal. Solo Jesús va más allá del grupo, no piensa en grupo, género, raza, ni en nada más allá de amar uno por uno. Sanó a Malco aunque Malco estaba en el grupo equivocado. Lo sanó a pesar de la traición. Al frente de la turba venía Judas y señaló a Jesús con un beso. No es que no pudieran reconocerlo, pues aunque era de noche, ¿quién podría confundir a Jesús? ¡Distinguido entre diez mil! Pero el dramatismo del beso añadía el desarme, la aparente buena intención de la visita. ¿No sería esto motivo de gran enojo? ¡Cualquiera se pondría muy molesto por la acción de Judas!

— Roberto Tinoco

Lucas 22:48

Comentario general

22.47-48 Llegó una muchedumbre con espadas, palos y antorchas para matar a Jesús y Él sanó a uno de ellos. Solo Lucas menciona esta sanidad; los demás evangelistas mencionan nada más que le cortó la oreja. Pero Lucas es médico. Pedro fue quien cortó la oreja a Malco (solo Juan lo dice porque escribe después de que Pedro ha muerto) por amor al Maestro; pero Jesús no busca venganzas y sanó a Malco. Lo sanó a pesar de la turba. Se organizaron contra Él y vinieron como dirían en mi pueblo: “a echarle montón”. En la revuelta, uno de ellos sale herido. Jesús podía tratarlo como un número de la turba, pero no, Él le da un trato personal. Solo Jesús va más allá del grupo, no piensa en grupo, género, raza, ni en nada más allá de amar uno por uno. Sanó a Malco aunque Malco estaba en el grupo equivocado. Lo sanó a pesar de la traición. Al frente de la turba venía Judas y señaló a Jesús con un beso. No es que no pudieran reconocerlo, pues aunque era de noche, ¿quién podría confundir a Jesús? ¡Distinguido entre diez mil! Pero el dramatismo del beso añadía el desarme, la aparente buena intención de la visita. ¿No sería esto motivo de gran enojo? ¡Cualquiera se pondría muy molesto por la acción de Judas!

— Roberto Tinoco

Lucas 22:49

Comentario general

22.49 sanaría a Malco a pesar del deseo de defenderse. Principalmente era Pedro quien queriendo proteger al Maestro pidió autorización. El deseo de defenderse era legítimo. Defensa propia, ¿quién podría culparlos? Pero Jesús sigue pensando en salvar más allá de defenderse. Puedes pensar que ese que viene con espada contra el Maestro no debe ser sanado, pero Jesús lo sana. Dirás: “¿Por qué bendices a ese? ¿Qué no sabes quién es?” Y el Señor te responderá: Lo bendigo porque Yo Soy bueno, ¿qué no sabes quién soy?

— Roberto Tinoco

Lucas 22:50

Comentario general

22.50-51 Sanaría a Malco a pesar de ser la herida ocasionada por uno de sus discípulos. Al soldado hebreo, parte del sacerdocio por cierto, fue herido por Pedro. No por un extraño a Jesús, sino por el mismo Pedro y con el propósito de defender al Maestro. Pedro, quien además había preguntado antes de dar el golpe. ¿No sería confuso a Pedro que Jesús sanara al soldado? Arriesga su vida y no hay una palabra de agradecimiento, sino la sanidad del enemigo. Cuando ves que aquellos que son antagónicos a tu familia, iglesia o persona son bendecidos por Dios, es una gran confusión. Especialmente si en la carne deseabas que les fuera mal y les va muy bien. No solo la iglesia está bendecida por Dios, vivimos en la mejor época de todos los tiempos. Hasta el mundo ha sido bendecido.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:51

Comentario general

22.50-51 Sanaría a Malco a pesar de ser la herida ocasionada por uno de sus discípulos. Al soldado hebreo, parte del sacerdocio por cierto, fue herido por Pedro. No por un extraño a Jesús, sino por el mismo Pedro y con el propósito de defender al Maestro. Pedro, quien además había preguntado antes de dar el golpe. ¿No sería confuso a Pedro que Jesús sanara al soldado? Arriesga su vida y no hay una palabra de agradecimiento, sino la sanidad del enemigo. Cuando ves que aquellos que son antagónicos a tu familia, iglesia o persona son bendecidos por Dios, es una gran confusión. Especialmente si en la carne deseabas que les fuera mal y les va muy bien. No solo la iglesia está bendecida por Dios, vivimos en la mejor época de todos los tiempos. Hasta el mundo ha sido bendecido.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:52

Comentario general

22.52 Sanaría a Malco a pesar de haber sido tratado como un ladrón por el kismo Malco y los demás. El Maestro les dijo que habían salido contra Él como contra un ladrón con espadas y palos. ¿Cómo tratarías a quien te trata de esa manera? No solo te acusa de ladrón, sino que te intimida con espadas y palos. Jesús los trató como Salvador. En medio de una generación sensible que renuncia a todo y que se ofende fácilmente (a todo le llaman discurso de odio o micro agresión), Jesús sobresale como el sol. Puedes sanar tu familia aunque te traten como ladrón. Puedes sanar tu iglesia aunque te traten como ladrón. Puedes sanar tu trabajo aunque te traten como ladrón. La manera en la que los demás te traten dice mucho de los demás; pero la manera en la que tu reaccionas dice mucho de ti. Jesús es el Salvador; Él te sanará a pesar de todo, menos de la incredulidad (Mateo 13:58).

— Roberto Tinoco

Lucas 22:53

Comentario general

22.53 Los que llegaron a arrestar a Jesús no pudieron hacerlo en el templo, a la vista de todos y en el día, sino de noche y en un lugar apartado, porque pertenecían a las tinieblas, a lo oculto y escondido. Era la hora de las tinieblas y ellos estaban bajo la potestad de las tinieblas (si bien las tinieblas mismas no estaban a la potestad de Dios). Habían sido cobardes, bajos, sin el carácter esperado en quienes dicen hacer lo que hacen por el reino de Dios. Movidos por pasiones bajas perdieron la congruencia de la fe que decían tener. Esto es propio de fanáticos y sectas. Pregúntate: lo que hago, ¿lo hago a la luz o a escondidas? ¿Vivo aparentando o soy real?

— Roberto Tinoco

Lucas 22:54

Comentario general

22.54 ¿Has sentido que te duermes mientras manejas un automóvil? Piensa en esos momentos cuando intentas mantenerte despierto, pero aunque sabes que te estás durmiendo, sientes no poder evitarlo y terminas rindiéndote. …algunos están así justo en este momento de su vida y lo mismo le pasó a un pescador del primer siglo. Se ha dicho mucho de la cobardía de Pedro, pero no creo que fuera un cobarde quien puede caminar sobre las aguas en medio de una tempestad y cortar la oreja de un soldado ante una turba. Pedro era el que podía confesar su fe en el Cristo, el Hijo del Dios Viviente precisamente cuando el mundo entero no sabía en qué creer. Pedro era el que podía dejar su negocio de pesca y su familia para seguir a Jesús. Pedro era un rudo pescador acostumbrado a pasar la noche en alta mar; y también un decidido seguidor que continuaba cuando a las multitudes no les gustaba el sermón. Pedro es el prototipo de la generación de hombres y mujeres que van a donde nadie más ha ido. ¿Por qué entonces negó al Señor? Y, ¿qué podemos aprender de ello? Pedro fue un hombre de Dios que se quedó dormido poco a poco sin saberlo… Su dormitar comienza siguiendo de lejos a Jesús. Muchos siguen a Jesús; pero es de cerca como ocurren los milagros y como podemos tocarle. El problema de seguirlo de cerca es que compromete. Pedro siguió de lejos no sabiendo cómo reaccionar ante su arresto.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:55

Comentario general

22.55 En ese momento de debilidad e incertidumbre, Pedro fue a sentarse en el patio del sumo sacerdote, junto a los mismos que lo encarnizaban. ¿Haríamos algo diferente? No lo se. ¿A dónde vas cuando te sientes débil? ¿En qué fuego te calientas cuando necesitas esconderte? Como Pedro podemos llegar a sentarnos al lado de los escarnecedores; me pregunto qué haría Pedro ante las burlas que se hacían de Jesús.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:56

Comentario general

22.56-57 ¿Y crees que puedes esconderte entre los impíos? No es así. Quien ha sido tocado por el Señor no puede esconderse: “Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él. Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco” (vr. 56-57). Pedro, el que había dicho: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente”, en su primera negación negó primero quién era el Señor. En los momentos difíciles el hombre llega a dudar quién es el Señor: “¿en verdad me sanará? ¿Será cierto que Dios es amoroso? Si fuera verdad, ¿por qué me pasa esto a mí?”

— Roberto Tinoco

Lucas 22:57

Comentario general

22.56-57 ¿Y crees que puedes esconderte entre los impíos? No es así. Quien ha sido tocado por el Señor no puede esconderse: “Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él. Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco” (vr. 56-57). Pedro, el que había dicho: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente”, en su primera negación negó primero quién era el Señor. En los momentos difíciles el hombre llega a dudar quién es el Señor: “¿en verdad me sanará? ¿Será cierto que Dios es amoroso? Si fuera verdad, ¿por qué me pasa esto a mí?”

— Roberto Tinoco

Lucas 22:58

Comentario general

22.58 Cuando perdemos la fe o sentimos el temor, nos escondemos entre los impíos y pensamos inconcientemente que si dejamos pasar el tiempo no notarán nuestra presencia entre ellos. Sin embargo, el tiempo no borra el toque del Señor: “Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy” (vr. 58). En su segunda negación, Pedro negó quién era él mismo. Cuando ya no sabes quién es Dios, te pierdes a ti mismo: “creo que no soy quien creí ser, no soy santo ni tengo unción espiritual, no puedo seguir adelante, voy a fracasar”.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:59

Comentario general

22.59-60 No podemos escondernos porque el toque del Señor ha cambiado hasta nuestra manera de hablar. Cuando ya no sabes Quién es Dios y se te olvida o niegas quién eres tú, terminas por no saber siquiera quienes son los demás. Todo es negro y todos son malos según tus ojos. Fue allí donde le cobraron la factura de una oreja. Quien le increpó en la tercera ocasión era un familiar de Malco, el soldado al que el apóstol cortó la oreja (Juan 18:26). Tu arrojo y fe han cortado orejas que Dios ha tenido que restaurar; esos momentos de fe e impetuosidad serán reclamados en el momento de mayor debilidad: “¿Dónde está tu valor? ¿Y tú descalificabas a otros? ¿Qué me dices de tus palabras de fe?” Entonces cantó el gallo para despertar al viejo pescador de su locura. Pedro era un gallo de pelea, no un asno ni un cerdo. Era un hombre de batalla. Así es Dios, cuando piensas que no puedes más, que te consideras necio o te clasificas entre los sucios, Dios apuesta a tu favor y te llama guerrero, varón esforzado y valiente. No se oyó un rebuznar, sino una canto del gallo. ¡Él te despierta con una canción! Dios no usó un rayo para despertarlo; sino una canción: “Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó”. Cuando crees que escucharán la sentencia de Dios arrojándote al infierno, Él te canta una canción de cuna: “aunque se olvide la mujer de lo que dio a luz, yo no me olvidaré de ti”.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:60

Comentario general

22.59-60 No podemos escondernos porque el toque del Señor ha cambiado hasta nuestra manera de hablar. Cuando ya no sabes Quién es Dios y se te olvida o niegas quién eres tú, terminas por no saber siquiera quienes son los demás. Todo es negro y todos son malos según tus ojos. Fue allí donde le cobraron la factura de una oreja. Quien le increpó en la tercera ocasión era un familiar de Malco, el soldado al que el apóstol cortó la oreja (Juan 18:26). Tu arrojo y fe han cortado orejas que Dios ha tenido que restaurar; esos momentos de fe e impetuosidad serán reclamados en el momento de mayor debilidad: “¿Dónde está tu valor? ¿Y tú descalificabas a otros? ¿Qué me dices de tus palabras de fe?” Entonces cantó el gallo para despertar al viejo pescador de su locura. Pedro era un gallo de pelea, no un asno ni un cerdo. Era un hombre de batalla. Así es Dios, cuando piensas que no puedes más, que te consideras necio o te clasificas entre los sucios, Dios apuesta a tu favor y te llama guerrero, varón esforzado y valiente. No se oyó un rebuznar, sino una canto del gallo. ¡Él te despierta con una canción! Dios no usó un rayo para despertarlo; sino una canción: “Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó”. Cuando crees que escucharán la sentencia de Dios arrojándote al infierno, Él te canta una canción de cuna: “aunque se olvide la mujer de lo que dio a luz, yo no me olvidaré de ti”.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:61

Comentario general

22.61 Es la gracia del segundo toque. Dios redobló su ternura al cantarle por segunda vez: “Y el gallo cantó la segunda vez. Entonces Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba” (Mar. 14:72). Cuando el profeta Elías se desanimó, Dios le preparó una torta, el profeta la comió y se volvió a dormir; luego Dios volvió a prepararle otra torta y lo despertó de nuevo (1 Reyes 19:1-8). A esto lo podemos llamar “el segundo toque”. El segundo toque es aquel que se recibe cuando piensas: “ya no tengo remedio, he fallado demasiado una y otra vez”. ¿Te ha cantado el gallo dos veces?

— Roberto Tinoco

Lucas 22:62

Comentario general

22.62 Es hora de levantarse. Es hora de salir de nuestra locura. Pedro salió de ese lugar. Todo el que es despertado sale de la compañía de los escarnecedores. ¿Has tenido que levantarte de noche por una emergencia y salir apresuradamente? No tienes tiempo para vestirte, no tienes mucha compostura y probablemente dices absurdos, ¡pero sales! Pedro Salió como quien es despertado en medio de una pesadilla, dando tumbos y con el rostro descompuesto, diciendo frases incoherentes, ¡pero salió! Cuando Dios te llama no tienes tiempo para quedar bien con los demás. Dios es experto en llamar a salir: salió Abram de Ur; salió Israel de Egipto; salió Elías de una cueva; salió Pedro de entre los escarnecedores; y tú puedes salir de tu situación. El drogadicto puede salir; el adúltero puede salir; el ladrón puede salir; el asesino puede salir; la prostituta puede salir; ¡todos podemos salir! ¿Qué necesitas para salir? ¡Sólo la mirada del Señor! Cuando Pedro negó por tercera vez, cuando maldijo y juró por Dios que él mismo era maldito si de verdad conocía al Señor, Jesús lo miró. No es la mirada del reproche ni la de la ira; es la mirada amorosa del mismo que también le dijo: “yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos”. Parecía decirle: “Pedro, aunque parezca que te rompes y que no te queda nada de fe, sigo confiando en ti”. Esto rompió el cántaro de Pedro. …lloró amargamente. El despertar puede ser amargo. No son las lágrimas de domingo ni el sentimiento que origina una película triste. Fueron las lágrimas de un hombre que traicionó lo que más había amado; el llanto de quien prefiere estar muerto; las lágrimas de quien no puede creer que haya caído tan bajo. Podía pensar: “¡Si tan sólo no me hubiera jactado de mi fidelidad; si tan sólo hubiera negado una sola vez; pero tres veces! ¡Y con maldiciones!”. Quizá Pedro pensaba en ese momento que él era diablo, al que Jesús se refirió en la última cena como el traidor entre el grupo; después de todo, ya una vez le había dicho: “apártate de mí Satanás, me eres tropiezo”. Pedro debió decirse: “tal vez yo soy ese diablo”. ¿Haz dicho alguna vez: “tal vez”? Podría haber terminado la historia allí; pero no fue así. Pedro habría de volver… Jesús fue sepultado y Pedro no estuvo allí. Luego resucitó y Jesús no estuvo allí. No se puede confiar en aquellos que están dormidos. Con todo, Jesús mandó un citatorio a sus discípulos; habría de verlos en Galilea. Aún no habían terminado. Más lo maravilloso de su citatorio es lo que especificó: “digan a mis discípulos y a Pedro…” (Marcos 16:7). No dijo: “díganle a Simón”; ¡No! Jesús dijo: díganle a Pedro, díganle a la piedra; anúncienle al hombre poderoso, al gran apóstol Pedro, al que habrá de abrir la puerta del reino a judíos y a gentiles con miles de conversiones. Al hombre que camina sobre las aguas, al que va a donde ningún otro ha ido jamás. Pedro podía tener sus dudas, quizá les respondió: “seguro que habló de mí”. Las mujeres debieron responderle: “no dijo Juan ni Jacobo, tampoco Tomás o algún otro; el Maestro claramente nos dijo: “díganle a mis discípulos y a Pedro”. Tengo que concluir: en Marcos 13, apenas unos versículos antes de que anunciara la negación de Pedro y de que esto ocurriera, Jesús dijo: “Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad” (Marcos 13:35-37). El que está dormido está indefenso. Por eso muchos fueron lastimados y el mal les llegó sin siquiera darse cuenta. El que está dormido tiene sueños, pero no tiene visión. Por eso algunos no tienen rumbo ni propósito en su vida. El que está dormido está inactivo y no tiene resultados. Por eso hay quienes no ven llegar jamás la cosecha esperada a su vida. Pero si eres despertado, ¡cuán glorioso puede ser todo! Ahora mira a Pedro en Pentecostés: hay algo especial en aquellos que fueron al infierno y regresaron; Dios usa a los que se durmieron y despertaron; los que una vez se rompieron se vuelven poderosos con el segundo toque. ¿Puedes oír la canción?

— Roberto Tinoco

Lucas 22:63

Comentario general

22.63 ¿Puede alguno haber estado tan cerca del cielo y comportarse tanto como un demonio? ¿Cómo puede el ciego no distinguir el calor del fuego; y cómo los que custodiaban a Jesús no sintieron al Salvador? Se burlaban y le golpeaban; el virus mofándose del biólogo y el moribundo pateando su medicina. Hay hombres desorientados, pero estos son los reyes de la confusión. Pero lo mismo hacen quienes ríen burlándose de la fe; y los que hacen mal a los que seguimos a Jesús. Eligen el bando de las tinieblas y se colocan felices en la fila de los condenados.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:64

Comentario general

22.64 No debieron hacer esto; se burlaron del Salvador y no les responderá, sino hasta el día que lo haga como su Juez. Preguntan quién le golpeó, pero les responderá el mismo que los condenará. ¡Será ellos en aquel día quienes no vean venir el mal! Burlarse del Logos profético suele abrir puertas de tinieblas que no desearán cruzar. Tapan los ojos a la Luz y se burlan para quedarse en la ausencia absoluta de luz, tinieblas totales. Tal es la incredulidad acompañada de escarnio.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:65

Comentario general

22.65 La mayoría de la gente no ora ni le gusta orar; incluso los creyentes en su mayoría no son necesariamente muy asiduos a la oración; irónicamente, quienes tuvieron frente a ellos al Salvador, se atrevieron a hablar mucho, pero no para solicitar el favor del Señor, sino para injuriarle. ¿No es esto absurdo? Y tú, que tienes la posibilidad de hablar al Señor orando, ¿qué lo que hablas? Espero se trate más de alabanza y gratitud que de quejas y peticiones.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:66

Comentario general

22.66 Usando como ejemplo que Moisés convocara a setenta ancianos para que le ayudasen a juzgar los asuntos de Israel, los judíos decidieron hacer un Sanedrín o concilio de setenta y un ancianos. Históricamente, el primer Sanedrín tiene por fecha el año 57 a.C. De todos los asuntos que juzgaron, nunca fueron tan injustos y torpes como ese día que se reunieron para juzgar a Jesús. Esto fue iniquidad, usaron lo santo para hacer el mal. En asuntos de fe y conducta, los cristianos debemos ser muy cuidadosos de no juzgar ligeramente a los hermanos; de hecho, debe ser algo extremadamente excepcional; no sea que juzguemos a la nueva manifestación de Cristo en carne, la iglesia.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:67

Comentario general

22.67 Preguntaban para acusarle, no para saber y mucho menos para creerle. Eran fieras tratando de devorarle y no discípulos que desearan seguirle. Por ello, la respuesta del Señor Jesús es contundente, Él no gusta manifestar su gloria a quien no gusta buscarla. Dios te mostrará de sí lo que tu estés dispuesto a creer de Él. Si quieres ver su gloria debes estar dispuesto a glorificarle.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:68

Comentario general

22.68 El Señor Jesús no estaba acostumbrado a ser cuestionado; solía responder preguntando y confrontaba a quien procuraba atacarle. Si dignidad le impedía estar por debajo del Sanedrín. Su clase y elegancia hasta para darse a muerte es admirable. Ellos no estaban dispuestos a creer ni a soltarle; por lo que tampoco eran dignos de recibir respuesta y conocerle. Dios te tratará como le trates y recibirás de Él de acuerdo a la intención con la que le busques.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:69

Comentario general

22.69 “Desde ahora” no significaba literalmente que en ese momento preciso estaba sentándose a la diestra del Padre en el cielo; sino que por su humillación, estaba muy cerca de retomar su gloria y su poder divinos. Querían matarlo para destruirle, pero sólo habrían de liberarle de la carne para mostrar su gloria. Estaban siendo parte del plan: el Hijo del Hombre sería exaltado como Hijo de Dios. Jamás consideres el mal que alguno desee hacerte como una victoria del mal; sino como el camino permitido por Dios para tu bien. Sólo así tienes oportunidad de manifestar tu verdadera gloria.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:70

Comentario general

22.70 Le preguntaron directo lo que Jesús mismo dijo muchas veces. En todos sus mensajes llamó a Dios su Padre en una forma distinta al resto de los hijos de los hombres. Aún cuando hablaba de sí mismo como el hijo del Hombre, siempre fue claro en presentarse también como el Hijo de Dios. Pero los malos son sordos al bien escuchando sólo lo que desean oír; y los perversos son ciegos a la luz, viendo únicamente el mal que sale de su corazón. Con todo, la respuesta de Jesús es un boomeran: “vosotros decís que lo soy”. Es como si les respondiera que preguntaban lo que ya sabían y que no se atrevían a admitir cegados por su maldad.

— Roberto Tinoco

Lucas 22:71

Comentario general

22.71 El problema es que no lo oyeron de su boca, sino de su propio y malvado corazón. La gente oye lo que quiere escuchar. ¿Y qué si Jesús admitía ser el Hijo de Dios en una clase distinta a los demás? ¿Y qué si Jesús se presentaba divino? ¿Acaso no lo había demostrado sanando, salvando y hasta resucitado a otros? Como juzgadores no deberían haber tomado sólo las palabras de Jesús sin contexto, sino juzgar si Jesús había demostrado que lo que decía era verdad. Muchos pueden autonombrarse divinos, pero sólo Jesús dio evidencia sobrada de ello. ¿No conocían ellos las Sagradas Escrituras? ¿No había pasajes bíblicos presentando a Dios manifestándose corporalmente como un Hombre? A Abraham, a Moisés, a los jueces, a David y a muchos más; ¿era gran cosa que se presentara ante ellos? Eran los primeros en la historia bíblica en atacar la manifestación de Dios en carne; la generación más malvada y demente de todos los tiempos. ¿Y no son semejantes a ellos quienes atacan a la iglesia, el Cuerpo de Cristo y manifestación de Dios en carne presente?

— Roberto Tinoco

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