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Lucas 23

Juicio de Jesús ante Pilato

1Levantándose entonces toda la muchedumbre de ellos, llevaron a Jesús a Pilato.🗨 2Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohibe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey.🗨 3Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices.🗨 4Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: Ningún delito hallo en este hombre.🗨 5Pero ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.🗨 6Entonces Pilato, oyendo decir, Galilea, preguntó si el hombre era galileo.🗨 7Y al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que en aquellos días también estaba en Jerusalén.🗨 8Herodes, viendo a Jesús, se alegró mucho, porque hacía tiempo que deseaba verle; porque había oído muchas cosas acerca de él, y esperaba verle hacer alguna señal.🗨 9Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió.🗨 10Y estaban los principales sacerdotes y los escribas acusándole con gran vehemencia.🗨 11Entonces Herodes con sus soldados le menospreció y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida; y volvió a enviarle a Pilato.🗨 12Y se hicieron amigos Pilato y Herodes aquel día; porque antes estaban enemistados entre sí.🗨 13Entonces Pilato, convocando a los principales sacerdotes, a los gobernantes, y al pueblo,🗨 14les dijo: Me habéis presentado a éste como un hombre que perturba al pueblo; pero habiéndole interrogado yo delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que le acusáis.🗨 15Y ni aun Herodes, porque os remití a él; y he aquí, nada digno de muerte ha hecho este hombre.🗨 16Le soltaré, pues, después de castigarle.🗨 17Y tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta.🗨 18Mas toda la multitud dio voces a una, diciendo: ¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás!🗨 19Este había sido echado en la cárcel por sedición en la ciudad, y por un homicidio.🗨 20Les habló otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesús;🗨 21pero ellos volvieron a dar voces, diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale!🗨 22El les dijo por tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ningún delito digno de muerte he hallado en él; le castigaré, pues, y le soltaré.🗨 23Mas ellos instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los principales sacerdotes prevalecieron.🗨 24Entonces Pilato sentenció que se hiciese lo que ellos pedían;🗨 25y les soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, a quien habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.🗨

La crucifixión

26Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.🗨 27Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él.🗨 28Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.🗨 29Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.🗨 30Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos.🗨 31Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?🗨 32Llevaban también con él a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos.🗨 33Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.🗨 34Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.🗨 35Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios.🗨 36Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre,🗨 37y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.🗨 38Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.🗨 39Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.🗨 40Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?🗨 41Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo.🗨 42Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.🗨 43Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.🗨

Muerte de Jesús

44Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.🗨 45Y el sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por la mitad.🗨 46Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.🗨 47Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.🗨 48Y toda la multitud de los que estaban presentes en este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían golpeándose el pecho.🗨 49Pero todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.🗨

Entierro de Jesús

50Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo.🗨 51Este, que también esperaba el reino de Dios, y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos,🗨 52fue a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.🗨 53Y quitándolo, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie.🗨 54Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo.🗨 55Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo.🗨 56Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Lucas 23: RV60

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Lucas 23:1

Comentario general

23.1 Ya no se les llama, como en los versículos previos, “ancianos el pueblo, principales sacerdotes y escribas”; y tampoco se les dice “concilio”, sino que Lucas se refiere a ellos como “la muchedumbre”. La mejor gente de la época se transformó en la peor gente de todos los tiempos cuando decidieron pedir la muerte de Jesús. Rechazar a Cristo no es irrelevante, sino que constituye la peor de las acciones y el acto más corruptor que pueda ser hecho. Tu mismo estás siendo formado o deformado en la medida que te sometes a Cristo o lo rechazas. Esto define no sólo a dónde vas, sino quién habrás de ser eternamente.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:2

Comentario general

23.2 El desprecio siempre es seguido de la mentira. Cuando alguno desprecia a otro, justificará su opinión condenatoria con difamaciones. Acusaron a Jesús de pervertir la nación, esto es, de Israel. ¿Cómo se atrevían a decir tal cosa? Basta leer sus palabras para saber que su mensaje fue medicina y vida para la nación. ¿Por qué entonces lo acusaban de pervertirla? Porque la sacaba de la religiosidad y legalismo sin vida de sus autoridades religiosas. Quien manipula a las masas acusará a la misma libertad de ser nociva. ¿Por qué decían que prohibía dar tributo al César? Era una mentira descarada, ya que Jesús les dijo claramente que dieran al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Pero inconscientemente dejaban ver sus propias convicciones, ellos esperaban un Mesías que los librara de los romanos y sospechaban en lo profundo de su ser que Jesús podía ser ese Mesías. Así que, evidentemente, si era el Mesías prohibiría tal tributo. Con todo, trataban de callar su conciencia diciendo que era Jesús quien se llamaba a si mismo el Cristo, un Rey. Incluso cuando lo cuestionaron al respecto les respondió que ellos lo habían dicho.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:3

Comentario general

23.3 Pilato, como representante de Roma, sólo estaba interesado en aquellas cosas que tuvieran que ver con el imperio. Los judíos lo sabían y por eso acusaron a Jesús de hacerse llamar rey; y también, por eso Pilato preguntó precisamente eso a Jesús. Pero el Señor, fiel a su sabiduría, contestó de igual forma que lo había hecho a sus acusadores judíos: “tú lo dices”. Esto deja la carga de la prueba en el acusador. ¿Qué dices tú de Jesús? ¿Es el Cristo, tu Rey? Porque de eso dependerá quién serás y dónde pasarás la eternidad.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:4

Comentario general

23.4 Pilato era un hombre inteligente, comprendió de inmediato, en una sola respuesta de Jesús, que no era culpable de ningún delito. Era sagaz y se dio cuenta que estaba siendo impulsado por los judíos a estar del lado equivocado de la historia. Lado que, desafortunadamente, finalmente tomó aunque trató de evadirlo lavándose las manos. Sólo podía ser el Salvador si no había delito en Él. Jesús llevó nuestros pecados porque no tuvo pecado suyo. El justo por los injustos para llevarnos a Dios.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:5

Comentario general

23.5 La insistencia judía al primer veredicto de Pilato muestra su obstinación y desespero por matarle. La envidia siempre intenta desaparece aquello que envidia; no lo quiere para sí, sólo que no exista para otro. Dijeron que Jesús era un alborotador del pueblo y sí, bastaba escucharle una vez para que la vida se te alborote, todo lo que sabías y querías en la vida es puesto en entredicho. Sí, Jesús es el gran alborotador, más no como un creador del caos, sino como el Creador del orden y de la vida. Si te topas con Jesús y por ventura le escuchas, se alborotará tu alma por seguirle y por vivir para aquella forma de vida que brota de sus labios. Tampoco negaron la laboriosidad del Maestro: enseñó en toda Judea, comenzando desde Galilea y rematando en la gran Jerusalén. Jesús fue extremadamente diligente y trabajador. Le bastaron tres años para darle tema a todos los artistas, escritores, maestros y demás oficios del mundo. Si habrían de perseguirle por trabajador, es altamente culpable. ¡Qué diferente a sus perezosos acusadores!

— Roberto Tinoco

Lucas 23:6

Comentario general

23.6 Pilato era un político astuto; sabía que el asunto entre manos no lo dejaría bien con ambas partes, así que trataba de quitarse de sí la responsabilidad de decidir el destino del acusado (aunque sabemos que esto estaba en manos de Dios, pero Pilato no lo sabía). En cuanto escuchó “Galilea”, vio la posibilidad de encontrar un tecnicismo que lo librara de juzgar el asunto; de modo que preguntó si Jesús era Galileo. Los tecnicismos y las excusas no libran de la responsabilidad delante de Dios. En este mundo pueden sacarte avante de situaciones embarazosas, pero respecto al juicio de Dios, no tienen efecto. Dios ve el corazón. No se te ocurra hacerte el justo delante de Dios.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:7

Comentario general

23.7 Pilato encontró la manera de librarse, al menos momentáneamente, del juicio de Jesús. Un asunto de juridicción. Jesús era galileo y había comenzado su mensaje precisamente en Galilea; por lo que decidió enviarlo a la autoridad de dicha región, el tetrarca Herodes. Además, servía para estrechar lazos con Herodes, al presentarle esta supuesta muestra de respeto a su autoridad, ya que habían tenido sus diferencias. Y siendo que Herodes se encontraba en esos días precisamente en Jerusalén, todo se prestaba para enviarle a Jesús. Es increíble que los hombres de este mundo intenten librarse de Jesús al tiempo que procuran sacarle provecho; la mayoría de los habitantes del polvo se encuentran entre las figuras de Pilato y Herodes; entre la curiosidad sobre Jesús, pero evadiendo compromiso y responsabilidad con Él.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:8

Comentario general

23.8 Herodes es la curiosidad y el morbo de quienes han oído de Jesús, pero no desean una relación con Jesús más allá de su entretenimiento y obtener algún milagro. El tetrarca se alegró mucho, le habían traído lo que Él consideraba el mejor showman del momento. Era un buscador de señales, un aplaudidor de milagros; de esos que nunca se consagran a Dios, pero se asombran de su poder y lo celebran. De estos hay muchos en las iglesias, llenan los eventos de sanidades y milagros, pero no los encuentras en las reuniones de oración ni discipulado bíblico, menos involucrados sirviendo.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:9

Comentario general

23.9 Conforme a su curiosidad, Herodes trató a Jesús conforme a lo que pensaba de Él llenándolo de preguntas, buscaba entretenimiento. Pero el Señor Jesús conservó su dignidad y no se prestó al show. El Señor jamás se manifestará en donde no sea respetado. Ten mucho cuidado de la forma en la que te diriges al Señor, así como lo que haces en su Nombre; Jesús es el Señor. A esto se debe que muchos lugares que buscan milagros en su Nombre no obtienen la mínima respuesta.23.9 Conforme a su curiosidad, Herodes trató a Jesús conforme a lo que pensaba de Él llenándolo de preguntas, buscaba entretenimiento. Pero el Señor Jesús conservó su dignidad y no se prestó al show. El Señor jamás se manifestará en donde no sea respetado. Ten mucho cuidado de la forma en la que te diriges al Señor, así como lo que haces en su Nombre; Jesús es el Señor. A esto se debe que muchos lugares que buscan milagros en su Nombre no obtienen la mínima respuesta.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:10

Comentario general

23.10 Aquellos que se suponía debían promover la fe y la esperanza en el Mesías habían llegado a al punto de ceguera y tinieblas que fueron los principales acusadores del Mesías. Lucas los describe como acusadores con gran vehemencia. Ya era mucho hacer el trabajo del diablo acusando como para todavía hacerlo como el diablo con vehemencia, pasión, ardor. Eran muy entusiastas en odio y maldad para acusar a Jesús insistentemente. Los supiuestos encargados del bien se habían transformado en la pasión del mal. Todos tenemos pasiones, el asunto es, hacia dónde está enfocada dicha pasión. ¿Somos vehementes del bien o la pasión está hacia el mal?

— Roberto Tinoco

Lucas 23:11

Comentario general

23.11 Herodes tenía mucho tiempo queriendo ver a Jesús, pero en realidad, no quería conocer a Jesús, sino comprobar la idea morbosa que él tenía del Mesías en la manifestación de su poder mediante prodigios y milagros. Por eso, cuando el Señor no cedió a darle el espectáculo o show que buscaba, lo menospreció. Es común menospreciar la fe cristiana por parte de aquellos que solo buscan entretenimiento o que tienen una idea distorsionada del evangelio. Los de morbo religioso no llegan a conocer a Jesús. Tropiezan en la carne y la aparente debilidad del evangelio, en la locura de la cruz. Y los que menosprecian el evangelio estan cerca de escarnecer a los que viven el evangelio; así como de hacer mofa vistiéndolos de burla. Herodes no aceptó al Siervo sufriente y se burló del Rey. Lo envió a Pilato, sin saber que se estaba enviando a si mismo a la condenación. ¿Qué piensas de Jesús? ¿Qué buscas de Él? Si no se manifiesta como esperas, ¿tropezarás? Si no responde a tus oraciones como esperas, ¿te irás? Si el cristianismo no se amolda a ti, ¿lo dejarás?

— Roberto Tinoco

Lucas 23:12

Comentario general

23.12 Es irónico que hasta sin quererlo, el escarnio de Cristo reconcilie a los que están enemistados. Lamentablemente se trataba de personas sin fe. Los enemigos del evangelio terminan haciéndose amigos entre sí. Las tinieblas se sienten comodas en compañía de otras tinieblas. Los que aborrecen a Jesús encuentran puntos en común; desafortunadamente también hallarán el mismo destino eterno.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:13

Comentario general

23.13 El juicio del Hijo del Hombre habría de realizarse por todos los representantes de la justicia según la Ley de Dios, conocida como la Ley de Moisés: los principales sacerdotes representando la Ley Religiosa; los gobernantes hablando en nombre de la Ley Civil; y el pueblo de parte de las Ley Moral. Fueron convocados por Pilato, quien, sin saberlo, fue el instrumento de la justicia divina para tal efecto. En Cristo recibes justificación para cpon Dios en todos los parámetros que Su justicia exige.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:14

Comentario general

23.14 Además de las acusaciones de los líderes de Israel, representando la Ley de Moisés, debía darse el decreto por parte de la autoridad más alta presente, como quien habla de parte de Dios. El veredicto fue que el Hijo del Hombre era inocente de las acusaciones que presentaron contra Él; así como de cualquier otro mal. Sin delito alguno. Esto no fue realizado en un rincón ni a escondidas, sino en público, delante de las autoridades de Israel. Todos sabían que Jesús era sin pecado. El Justo por los injustos para llevarnos a Dios (1 Pedro 3:18).

— Roberto Tinoco

Lucas 23:15

Comentario general

23.15 Mientras Pilato representaba a la autoridad máxima, en este caso, puesta por Dios; Herodes era un digno representante del mundo. Y ni aún Herodes, el mundo, puedo hallar algo contra el Hijo del Hombre. Jesús vivió en completa santidad. Al decir que no halló nada digno de muerte en Jesús, Pilato no está diciendo que el Hijo el Hombre tuviera delitos no dignos de muerte, sino que, como buen jurista, se apegaba a las acusaciones hechas por los judíos quienes reclamaban la pena de muerte para Jesús, por lo que Pilato respondía a ellas. El Señor Jesús llevó tus pecados, no los lleves tú nuevamente ni en acciones ni en culpas.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:16

Comentario general

23.16 La ironía del absurdo. Pilato reconoció que Jesús era inocente, pero aún así habla de castigarle. Con esto cumplió la Palabra de que el Hijo del Hombre sería entregado en manos de pecadores y azotado con manos humanas, así como llevar nuestros dolores. Aprende la lección y no seas como Pilato, castigando sin culpa a quienes nada han hecho, sólo por el mero capricho de que puedes hacerlo o de agradar a los demás. No hagas mal al prójimo, especialmente al Cuerpo de Cristo. No te contituyas en enemigo de Dios intentando ser amigo de los hombres.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:17

Comentario general

23.17 Pilato tenía necesidad de soltar un preso; era una necesidad política para tener al pueblo que gobernaba contento. Es el mal de los políticos, viven para agradar a las masas con el fin de mantenerse en el poder. Siempre que antepones a la gente por encima de la Palabra de Dios, soltarás un preso. Ese preso es tu carne, el monstruo pecador que guardas escondido en tus tinieblas. Y creeme: no será una fiesta. ¡Qué ridículo que en la fiesta de Dios se ocasionara la muerte del Hijo de Dios! Pero, por otro lado, conforme a la costumbre, la fiesta donde el Cordero de Dios moría, traía libertad a un preso, en este caso, a nosotros. Reos de muerte que recibimos por la fe en Cristo vida eterna.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:18

Comentario general

23.18-19 La elección de la multitud parece la elección de las tinieblas. Pidieron la libertad de Barrabás por encima de Jesús. Y lo hicieron al unísono, jamás están tan de acuerdo como cuando se ponen en acuerdo contra Dios. Jesús es el Hijo el Padre; pero ellos pidieron a Barrabás, cuyo nombre sigifica precisamente “hijo del padre” (Bar Abba). Dos versiones del hijo de Dios. Uno genuino, Jesús. El cual escoge la cruz siendo inocente por salvarnos. Y el otro Barrabás, un rebelde y sedicioso, un asesino. ¿Qué cristianismo eliges: someterte a Dios o las cosas a tu manera? ¿A quién dejarás libre en tu vida, a Jesús o a Barrabas?

— Roberto Tinoco

Lucas 23:19

Comentario general

23.18-19 La elección de la multitud parece la elección de las tinieblas. Pidieron la libertad de Barrabás por encima de Jesús. Y lo hicieron al unísono, jamás están tan de acuerdo como cuando se ponen en acuerdo contra Dios. Jesús es el Hijo el Padre; pero ellos pidieron a Barrabás, cuyo nombre sigifica precisamente “hijo del padre” (Bar Abba). Dos versiones del hijo de Dios. Uno genuino, Jesús. El cual escoge la cruz siendo inocente por salvarnos. Y el otro Barrabás, un rebelde y sedicioso, un asesino. ¿Qué cristianismo eliges: someterte a Dios o las cosas a tu manera? ¿A quién dejarás libre en tu vida, a Jesús o a Barrabas?

— Roberto Tinoco

Lucas 23:20

Comentario general

23.20 Pilato reconocía la inocencia de Jesús; lo que no supo reconocer es su majestad. Es el error de muchos, recoocer que Jesús es bueno, pero no poder ver que es la suma de todo bien; dicen que el cristianismo ayuda, pero no alcanzan a ver que Cristo lo es todo. Quieren “soltar a Jesús” como quien queda bien con Él y la justicia, pero no quieren rendirse a Jesús, quedando bien con Él.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:21

Comentario general

23.21 La turba estaba aleccionada: venían por la vida de Jesús y no se conformarían con menos. Gritaban por sangre. Cuando alguno a dispuesto en su corazón no creer, suele no ser persuadido de hacerlo. Eran las horas de las tinieblas, el momento del mal, y no habría negociación alguna. Cuando el mal muerde, no suelta. La multitud suele tener decisión colectiva; más no sea así contigo, vive por la Palabra de Dios y no por la opinión de la mayoría. Pedían la cruz, la peor de las muertes. Así tenía que morir el Hijo del Hombre, no solo porque estaba profetizado que así fuera, sino porque habría de humillarse hasta la muerte de cruz, la peor de todas. Pagó sobradamente la redención, que no quedara nada sin oportunidad de salvación. Humillado bajo todo para ser exaltado sobre todo.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:22

Comentario general

23.22 Pilato defendió a Jesús, si cabe el término, pues lo hizo de forma débil, en tres ocasiones. No necesitaba hablar varias veces, sino decretar una sola vez la inocencia de Jesús, pero cedió la autoridad por agradarles. Es el mal del político: en el interés de ser popular, deja de ser justo. ¿Qué mal ha hecho este? El Hijo del Hombre no murió por sus pecados, sino por los nuestros. Ningún mal hubo en Él, por lo que podía llevar todos nuestros males. Esa es la paradoja de la salvación: el justo por los injustos para llevarnos a Dios. Pilato no dijo toda la verdad: según él, no hallaba ningún delito digno de muerte en Jesús; pero en realidad, no hallaba ningún delito en Él. No sólo de muerte, no tenía delito alguno, ni siquiera para ser castigado. ¿Casttigado por qué causa? ¿Qué mal había hecho? De nuevo, Pilato estaba siendo populista tratando de agradar a los judíos. Suponía que se setirían satisfechos al ver flajelado a Jesús y se darían por bien servidos. Pero los judíos no venían sólo por un poco de sangre, sino por la vida del Hijo del Hombre. Esto era necesario, pues la Ley de Dios no estaría satisfecha con un poco de sangre, la paga del pecado es muerte y el Redentor debía morir por nosotros para redimirnos.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:23

Comentario general

23.23 El volumen de la voz suele relacionarse al nivel de la razón: entre más baja es la razón, más alto es el volumen. Los acusadores gritaron pidiendo la crucifixión de Cristo, trataban de imponer su voluntad a la de Pilato, pero más aún, callaban su propia conciencia con sus gritos. “Y las voces de ellos…prevalecieron” -dice la Palabra. Decidieron ser necios y lo consiguieron. Quien elige las tinieblas apagará la luz de su alma. A esto se le llama cauterizar su conciencia. Es lamentable que no se trataba solo de la gritería de una turba, sino de los principales sacerdotes; aquellos que se suponía fuesen mediadores entre Dios y el Hombre decidieron estar del lado equivocado de la historia siendo los asesinos del Mesías. Quien debió ser la mejor gente de la época, los ungidos del Altísimo; optaron por ser las peores personas de la historia, los promotores del mal. ¿De qué lado estás tú? ¿Quién debe morir cuando se trata de tu voluntad?

— Roberto Tinoco

Lucas 23:24

Comentario general

23.24 El político decidió conforme a su carrera política sentenciando de acuerdo a lo que pedían los judíos. Irónicamente, la injusticia del hombre hizo posible la Justicia de Dios. La sentencia divina estaba dada antes de la fundación del mundo, por lo que Pilato, sin saberlo y sin que le sea contado a favor, hizo posible la sentencia de Dios. Hasta las caídas humanas pueden ser usadas para las glorias divinas. En última instancia, Pilato no estaba sentenciando que se hiciese lo que ellos decían, sino lo que Dios había determinado. Tanto el uno como los otros, Pilato y los judíos, eran culpables condenando al inocente; pero Dios seguían siendo Soberano de la historia para traer la justificación al mundo con la muerte de su Hijo y la fe que es en Él. Tú sigue adelante, ¿qué sabes si aún tu caída será usada por Dios en tu exaltación?

— Roberto Tinoco

Lucas 23:25

Comentario general

23.25 Pilato les soltó a Barrabás, el sedicioso y homicia, a quien habían pedido en lugar de Jesús. En cada decisión de tu vida estás pidiendo al uno o al otro; sea Jesús o sea Barrabás, constantemente eliges entre la vida y la muerte; la sujeción o la sedición; la libertad o la cárcel. ¿Se hará la voluntad de Dios o tu propia voluntad? ¿A quién vas a elegir que te suelten: a Jesús o a Barrabas? No puedes tener a ambos: Cristo o tú. Tu mismo eres Barrabás.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:26

Comentario general

23.26 Jesús no llevaba solo un madero sobre su espalda, nos llevaba a todos. El Hijo del Hombre no pudo la cruz, simplemente la carga del mundo de tosos los tiempos, pecados, enfermedades, maldición, dolores y demás males de la humanidad fueron demasiado para el cuerpo de carne del Señor Jesús, a pesar de ser el Hombre perfecto, sin caída. Así que pidieron la ayuda a un hombre que pasaba por ahí regresando del campo. Evidentemente, Simón de Cirena, como se llamaba el hombre, sólo cargaría el madero y no los males que cayeron sobre el Salvador. El hombre en cuestión se llamaba Simón, como el mejor de sus discípulos, uno cuyo nombre significa “que escucha”. Dios escoge para llevar la cruz a quien le escucha. Era de Cirene, región gentil, por lo que no es uno de los religiosos enemigos del Señor. Un forastero, por decirlo así, que fue hecho parte del pueblo de Dios por llevar la cruz de Cristo. ¿Y no somos todos Simón de Cirene? Simón venía del campo, era ajeno a las intrigas del templo. Necesitamos ser más productores de frutos que religiosos. Le pusieron encima la cruz, conforma a la autoridad romana, los solddados podían hacer esto hasta por una milla. En cierto modo, todo cristiano ha tenido la misma suerte: nos fue puesta la cruz de Cristo para llevarla, honrosa y dignamente llevarla. Sin embargo, la única forma de llevar la cruz de Cristo es ir detrás de Cristo, siguiéndolo. No se puede ser cristiano independiente del Señor o haciendo nuestra propia voluntad.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:27

Comentario general

23.27 La escena es patética: ¿gran multitud llorando y lamentándose, pero ninguno intentaba defenderlo? ¿Dónde estaban los sanados y alimentados? ¿Y qué decxir de los perdonados y de los limpiados? ¿En serio? ¿Ninguno, salvo el valiente Pedro espada en mano defendió al Maestro? La maldad de los religiosos judíos y la crueldad de los soldados romanos solo se vio alcanzada por el tamaño de la ingratitud de los judíos. Lloraban, pero no actuaban; lamentaban, pero no hacían nada para cambiar la situación. Tales son los que tienen sus vidas arruinadas, pero no cambian: pueden llorar y lamentar su condición, pero carecen de valentía para decir: “¡basta!” Y cambiar las cosas. De nada sirve que te sientas mal si no actúas para resolver el problema. De hecho, sentirse mal puede ser el paliativo de la conciencia para no sentirse más miserable por la cobardía y maldad de no cambiar.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:28

Comentario general

23.28 El Salvador se tomó el tiempo, en medio de su dolor y cansancio, para enfocar a las mujeres que seguían la prosesión de muerte llorando por Él. Les ubicó en una realidad: matar al Hijo del Hombre traería terribles consecuencias para los judíos. No fue una palabra de consuelo, sino de advertencia. Debían ubicarse, poner los pies en la tierra y saber que lo que estaban presenciando lo sufría Jesús, pero lo que ellas y sus hijos padecerían, venía en breve. Evidentemente hablaba de la destrucción de Jerusalén, el casi exterminio judío a manos del imperio romano y la diáspora de los sobrevivientes a las naciones por diez y nueve siglos. Ninguna muerte ha hecho, paradójicamente, tanto bien y tanto mal (aunque no fue directamente su muerte lo que lo provocó, sino la apostasía judía rechazando al Mesías e Hijo de Dios).

— Roberto Tinoco

Lucas 23:29

Comentario general

23.29 Siguiendo las palabras del versículo anterior, el Hijo del Hombre extiende el concepto doloroso de la nación judía a un punto tal, que resultara bienabenturada o feliz la mujer que no tuviese hijos. ¡Lo vería fallecer violentamente! Casi un millón de personas morirían en la destrucción de Jerusalén en el año 70 de nuestra era. Esto no debe tomarse como apoyo a evitar nacimientos con la frase “para que no vengan a sufrir a este mundo”, pues evidentemente se trató de un caso excepcional que no ha vuelto a repetirse. Y en última instancia, el único que puede decir algo semejante es el Dador de la vida, el Señor.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:30

Comentario general

23.30 Ante la catástrofe que habrían de experimentar los judíos con la destrucción de Jerusalén en el año 70, los judíos sobrevivientes huirían primeramente a los montes, se esconderían en cuevas antes de refugiarse en otras naciones. Todo, por rechazar y matar al Mesías.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:31

Comentario general

23.31 El árbol verde es una figura de Jesús; mientras que el árbol seco es la nación judía sin Cristo, esto es, sin la Vida. Por matar al Hijo de Dios quedarían a merced de que les pasara lo peor. ¿Tienes idea del riesgo que corres, no sólo aquí, sino por la eternidad, por no estar en Cristo? ¿Eres consciente de las consecuencias de dejar la fe cristiana? No lo digo para asustarte, pero si deberías asustarte. Cualquier cosa, lo que sea, cualquier cosa podría pasarte.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:32

Comentario general

23.32 El versículo dice que llevaban también con Jesús a dos que eran malechores, también para ser muertos. Eso veían los testigos oculares con los ojos de carne; pero con los ojos espirituales, vemos que ibamos todos con Jesús, reos de muerte eterna. Malechores cuya paga del pecado es la muerte. No existe uno sólo de los hijos de los hombres que se escape de esto, todos igualmente condenados, sin Dios y sin esperanza aparte de Cristo Jesús. En Él morimos todos para que todos los que crean en Él reciban vida eterna.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:33

Comentario general

23.33 Nada mejor nombrado que el lugar de la Calavera. Llamaron a un monte a las afueras de Jerusalén así por teer apariencia de un craneo; pero más allá de esto, ese fue el lugar en donde le dieron muerte a la muerte. Allí crucificaron al Hijo del Hombre. La muerte más cruenta de todas. “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre (Filipenses 2:4-9). Allí estuvimos también tú y yo como los malechores, uno a la derecha y otro a la izquierda; después de todo, unos se arrepentirán y otros se conderán como dichos ladrones. Todos fuimos crucificados con Cristo, pero no todos se arrepentirán creyendo en Él para recibir vida eterna.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:34

Comentario general

23.34 A partir de aquí comienza lo que se le ha llamado ”las siete palabras” o frases pronunciadas por el Salvador desde la cruz. Veamos. ”Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Es la palabra de perdón. Aunque podríamos preguintarnos: ¿de verdad no sabían lo que estaban haciendo? Evidentemente eran expertos en dar la muerte, los religiosos condenando y los romanos aplicándola; pero de que sabían lo que hacían, lo sabían muy bien. Lo que no sabían del todo era que no estaban protegiendo a la nación judía, como pensaban los religiosos; ni quedando bien con dicha nación, como los romanos, incluyendo a Pilato y a Herodes con ellos. Por el contrario, estaban atentado contra el mismo Hijo de Dios y por ende, poniéndose en primera fila para recibir la ira divina. Pero el Señor ruega al Padre que les perdone a causa de la ignorancia final de sus acciones. Años después el apóstol Pablo, persegudor de la iglesia cristiana, habría de escribir: “habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad” (1 Timoteo 1:13). También, repartieron enre sí sus vestidos echando suertes. Acción llevada a cabo por los soldados. Eso produjo la muerte de Cristo, que todos, incluyendo a los gentiles, tengamos cobertura y protección para vida eterna en Cristo Jesús. Su desnudez nos cubrió; su pobreza nos enriqueció; su muerte nos salvó.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:35

Comentario general

23.35 Esa es la grandeza del Salvador: que no se salvó a si mismo para salvarnos a nosotros. ¡Llevó nuestros pecados! La mirada incrédula del pueblo y la burla ignorante y malintencionada de los gobernantes es la paradoja de la salvación: se burlaban de quien estaba dando el pago por salvarles. Pedían como prueba mesiánica que se salvara a sí mismo, pero precisamente era la prueba de ser el Mesías que moría por ellos. El escogido de Dios para que entremos en su elección. Es la locura del evangelio. Los religiosos discuten acerca de la elección de Dios, si es para estos o aquellos, si fuimos elegidos para salvación o no; en realidad, la elección es Cristo, Él es el elegido de Dios y todo el que está en Cristo, está en la elección; y sin Cristo, no es elegido de Dios. La carne así es: solemos rechazar aquellas cosas que Dios, en su sabia y buena voluntad ha designado para nuestro bien.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:36

Comentario general

23.36 Los soldados eran expertos escarnecedores. No sólo torturaron su carne, también procuraban herir su alma. Se acercaban y ofrecían vinagre, no como narcótico para mitigar el dolor como alguna vez hemos supuesto muchos, sino para burlarse. Como darle sal al sediento. Querían ver su rostro en la sorpresa del asco cuando probara sediento lo que no podía beber. Podría pasar que en el momento de tu mayor dolor, no te sea dado consuelo, sino amargura. El ataque de quienes deberían protegerte; la burla de los que esperaban tu caída; y el abandono de los que parecían amarte. ¿Y qué si es así? ¡Tu Salvador ya pasó por ese camino! Y del otro lado hay recompensa. Sé fuerte y conserva la fe. Espera un poco más.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:37

Comentario general

23.37 Un Rey muy diferente a cualquier otro rey que haya existido. Los reinos del mundo son como el ajedrez, en donde el rey es el último que muere y todos se sacrifican por él; pero en el reino de los cielos, es el Rey quien muere primero y además lo hace sacrificándose para salvar a todos. Los judíos no entendían esto y le pedían como prueba de su mesianismo que se salvara de la muerte de cruz; pero precisamente por cuanto no rehuyó la muerte es que es Señor y Rey, tanto de los que viven como de los que han muerto. Jesús es el Mesías prometido. ¿Y tu peleas tus supuestos derechos ante Dios?

— Roberto Tinoco

Lucas 23:38

Comentario general

23.38 El título o cabezal de la cruz no podía ser más apropiado. Es la declaración del Mesías, el Rey de todos y sobre todos. El Rey ante la sabiduría en griego; el Rey ante la política y el ejército, en latín; y el Mesías o Rey ante la religión, en hebreo. Griegos, romanos y judíos representando a todas las culturas de todos los tiempos, para que toda rodilla se doble delante de Jesús confesándolo Señor (Fil. 2:5-11). Este es el Rey de los judíos, el Mesías prometido por Dios; y todos necesitan saberlo.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:39

Comentario general

23.39 La cruz de Cristo siempre tendrá de un lado a quien injuria y del otro a quien confía. Los creyentes amaremos a ambos si en verdad llevamos Su cruz. Uno de los malechores injuriaba a Jesús, no entendía nada; dividió al mundo entre “ellos y nosotros”, los que nos crucifican y los cricificados, victimizándose y no haciéndose responsable de sus actos; los cuales, dicho sea de paso, lo llevaron allí. Le injuriaba, termino que traduce una palabra griega proveniente de blasfemar. El pecado hace blasfemar y, junto con el dolor y temor a la muerte, mucho más. Todo blasfemo es en principio un pecador y en segundo lugar, alguien que se siente desamparado. La injuria reclamaba al Señor Jesús que si en verdad era el Mesías se salvara y los salvara. Es común del blasfemo reclamar a Dios pruebas de su ser o de su bondad, de su poder o de su voluntad: “si Dios existe, entonces…” Pero así no funciona la autoridad verdadera. Es el Creador quien pone las reglas y no la criatura. Cuida tus oraciones y no blasfemes intentando presionar o forzar a Dios de modo alguno. El instinto de conservación es quizá, el instinto más fuerte de todos. ¿Qué es capaz de hacer el hombre por salvarse? Puede matar y olvidar toda educación y decencia. Sin embargo, cuando Jesús fue crucificado no se defendió a sí mismo. Y si observamos a los diferentes grupos de “espectadores”, por decirlo así, encontraremos que cada uno tomó un rol totalmente diferente. El pueblo miraba el espectáculo. Los gobernadores se burlaban. Los soldados le escarnecían. Pero, ¿qué hizo el Señor Jesús? Él escogió salvar a otros antes de salvarse a sí mismo. ¡Brillante! ¡Extraordinario! Sólo Jesús. Nos llamamos cristianos, pero me pregunto, ¿qué hacemos nosotros cuando somos atacados por los demás? Permíteme un ejemplo; dice el Libro: “si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos” (1 Cor. 10:31-33). ¿Lo viste? ¡No procurando el beneficio personal, sino el de los demás! Es la vida cristiana normal. ¿Cómo lo diré? Es una ofensiva en retirada: “Él les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Pedro, dijo: El Cristo de Dios. Pero él les mandó que a nadie dijesen esto, encargándoselo rigurosamente, y diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día. Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?” (Luc. 9:20-25). El reino es diferente, perdiendo ganamos. Esta vez, los perdedores están en el podium de medallas. Para poder actuar así necesitas tener una identidad segura; ¿quién soy? Mira en el contexto como el Maestro preguntó primero acerca de su identidad. No porque no supiera quién era, sino porque precisamente lo sabía. Quien sabe quién es en Dios y lo que ha recibido, jamás intenta defenderse a sí mismo ni defender lo que tiene. Cuando Jesús supo que el Padre le había dado todas las cosas en sus manos, fue cuando lavó los pies de los discípulos (Juan 13:3-5). En segundo lugar, requerimos propósito: ¿a dónde voy? Jesús sabía cuál era el propósito y la voluntad de Dios para su vida. Estaba plenamente seguro de la cruz que tenía delante. Todo el que desconoce para qué vive, suele pelear su vida desesperadamente; pero quien sabe a dónde va, no está preocupado. En tercer lugar, plena salvación. ¿Qué es la plena salvación? Es la entrega completa. ¿Cómo se perderá quién se ha dado a Dios totalmente? ¿Perderá Dios algo? Eso es lo que significa: “el que pierda su vida, la ganará”. Esta ofensiva en retirada es una ofensiva diferente: “no paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Rom. 12:17-21). La vida cristiana normal tiene un salario diferente donde no pagamos a nadie mal por mal. Estar en Cristo tiene una intención diferente, en lo que depende de nosotros, estamos en paz con todos. Ser cristiano es una vida diferente en donde si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer, en donde vences con el bien el mal. No fuimos llamados a huir ni a defendernos. Tampoco fuimos llamados a llorar ni a la inactividad. Fuimos llamados a una agresiva ofensiva de amor. Irónicamente en el reino de los cielos, los menos ofensivos son los más ofensivos: “entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada” (Mat. 15:12-13). Jesús no deseaba ofender (Mat. 17:27); pero los fariseos se ofendían por ser contrarios a la Palabra. Se ofendían a causa de su propia maldad. Una vez que quisieron apedrearlo, Jesús les dijo: “¿por cuál buena obra me apedreáis?” ¡Sólo les hizo bienes! Y precisamente por ofenderse es que fueron desarraigados del reino, como árboles secos: “pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada”. Por todo esto, la vida cristiana no se salva a sí misma, sino que al vivir para los demás se vuelve indestructible.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:40

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23.40 El otro malechor era igualmente culpable de muerte y de condenación, también estaba allí a causa de sus obras y era tan pecador que el mundo mismo le quitaba la vida; pero tuvo un acierto final que cambió su destino eterno (Dios tiene prisa por salvar): creyó en Jesús en el último momento. Su salvación comenzó con el temor de Dios. Había sido malo, pero ante la sombra de la muerte despertó el temor de encontrarse con Dios. Sabía que estaba ante la condenación, la de morir en una cruz y la del juicio eterno que le esperaba. Es como si su conciencia hubiera despertado en el último momento, lo más seguro es que en alguna parte de su vida escuchó la Palabra de Dios, pues creía en Dios, en la condenación y por ende, la vida eterna; así como que vendría el Mesías, a quien pudo reconocer en Jesús. ¡Qué importante es que escuchemos la Palabra de Dios! ¡Será el factor diferencial del destino final!

— Roberto Tinoco

Lucas 23:41

Comentario general

23.41 La confesión del malechor le colocó en la posibilidad de ser perdonado. No pudiendo encontrar a ninguno que haga el bien y nunca peque, se espera que al menos reconozca su condición de perdido para ser salvado. Es la confesión de justicia. En segundo lugar, el cricificado arrepentido reconoció que Jesús no estaba allí por pecado alguno, era inocente. Requisito indispensable del Salvador: morir por nuestros pecados, así que se mantuvo inocente y santo, impecable. Si se hubiese encontrado la mínima mancha en Él, Jesús no podría habernos salvado. ¡Qué locura que los enemigos reconocieron su inocencia y aún así pidieran su muerte! ¡Qué increíble que los jueces también admitieran su inocencia y aún así le crucificaran! ¡Y que necedad que muriendo por ti, aún no vivas por Él!

— Roberto Tinoco

Lucas 23:42

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23.42 ¡Magistral! ¡Qué declaración de fe! Con unas cuantas palabras reconoció a Jesús, primero, como el Salvador y Juez: “acuérdate”. Lo confesó inmortal y habló de su retorno, pues sabiendo que moriría dice que regresará. Tercero: lo llamó Rey y Señor, pues sabe que volverá “en su reino”. ¡Espectacular! En pocas palabras resumió la teología cristológica. ¿Cómo no habría de salvarse? Y tú, ¿también opinas así de Cristo Jesús?

— Roberto Tinoco

Lucas 23:43

Comentario general

23.43 La respuesta del Señor Jesús fue igualmente poderosa y llena de compasión. ¡Salvó al que menos merecía la salvación! El malechor estaba del todo condenado, pero bastó una declaración de fe para cambiar su destino eterno, así es el deseo salvífico del Salvador: aprovechará cualquier cosa para que que el alma no perezca. Le aseguró salvación: “de cierto te digo”. Él no miente. Le aseguró salvación inmediatamente después de morir: “hoy”. En el mismo día sería libre de la condenación. Le aseguró compañía más allá de la muerte: “hoy estarás conmigo”. El Salvador no sólo está contigo en el momento de morir, sino en la vida eterna. Le aseguró cuál sería su recompensa: “en el paraíso”. Tierra nueva, no había méritos para una super resurrección ni cielos nuevos, menos para la Nueva Jerusalén, pero al menos sí sería salvo. Como escribió el apóstol Pablo: “Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego” (1 Corintios 3:15).

— Roberto Tinoco

Lucas 23:44

Comentario general

23.44 A las doce del día, según nuestro uso de horario actual, la tierra se llenó de tinieblas. Una frase que alude más allá de que se nublara. Fue como un eclipse solar (y no puedo asegurar que lo fuese), pero todo se oscureció. Figura de la hora de las tinieblas, el mal se regocijó sobre la tierra pensando que mataba al Autor de la vida. Esto duró desde las doce del día hasta las tres de la tarde. Las tres horas más oscuras del mundo que, irónicamente, habrían de traer la luz al mundo. No juzgues tu momento de tinieblas como fracaso, Dios lo transformará en tu día de más luz.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:45

Comentario general

23.45 Semejante a lo que hacían los judíso en las desgracias nacionales rasgando sus vestiduras, Dios rasgó las suyas ante la muerte de su Hijo. Pero en su dolor, vino también nuestra salvación. En la hora de las tinieblas, Dios rompió el Antiguo Pacto, estaba concluido y no hacían falta más sacrificios ni ofrendas para expiar los pecados (Daniel 9:27; Hebreos 8:8-13; 9:15-20; 10:4-22). El velo estaba roto y nada impide desde entonces entrar a la Presencia de Dios por la fe en Cristo Jesús (Hebreos 10:20). El velo fue rasgado por la mitad, obra imposible para los hombres por la anchura del velo. La salvación es obra exclusiva de Dios, nadie puede salvarse a sí mismo.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:46

Comentario general

23.46 El Hijo del Hombre murió cuando quiso morir, no le quitaron la vida, Él la dio; como Él mismo lo dijo: “Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre” (Juan 10:18). No había pecado, por lo que no podía morir; pero si podía dar su vida por nosotros para nuestra justificación y paz para con Dios. No murió tranquilamente; sino que se hizo escuchar. La misma voz que podía hablarle a decenas de miles la alzó para entregar su espíritu al Padre. Y su voz se oyó hasta el Seol, pues despojó a la muerte de su poder. El Hijo del Hombre fue más allá de morir por los hombres, le dio su vida al Padre en ofrenda; quien le engendró por el Espíritu Santo en el vientre de María, también le recibiría habiendo terminado todo lo que le fue encomendado. Hablar de las manos del Padre es un antropomorfismo teológico, con ilustración de forma humana nos habla de que es confiable, nos sostendrá eternamente. La muerte no es un salto al vacío, sino ponerse al cuidado eterno de Dios. Entonces Jesús murió. Efectiva y ciertísimamente murió. Por ello nuestra salvación también es verdad. El Hijo del Hombre expiró soltando el aliento de vida, el espíritu va a Dios, por lo que el cuerpo pierde su posibilidad de ánima. No todos dicen lo que tienen que decir antes de morir; pero los que viven para Dios dicen y hacen lo que vinieron a hablar y a realizar; y, lo que es más importante todavía, a ser.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:47

Comentario general

23.47 La Biblia siempre habla bien de los centuriones, son una figura no sólo militar, sino de autoridad y por ello, de reino. Solían destacarse por su honor y veracidad. El centurión a cargo de la crucifixión del Señor pudo ver parte de la verdad en lo sucedido, así que dio gloria a Dios. Tenía fe en el Dios de los judíos y se encontraba delante del Ungido de Dios. Supo que esto porvenía de Dios, no entendía la injusticia de un Hombre justo muriendo injustamente, pero veía la mano de Dios detrás de lo sucedido. ¿Puedes ver tú la mano de Dios en aquellas experiencias que te parecen injustas? ¿Puedes por la fe ver a Dios detrás de la historia?

— Roberto Tinoco

Lucas 23:48

Comentario general

23.48 El espectáculo de los siglos a los hombres y a los ángeles. Para esas horas había ya una multitud de curiosos trasformados en dolientes; pero para estas horas presentes es incontable el número de los alcanzados por la cruz de Cristo para vida eterna. Los presentes fueron impactados por el reflejo de la naturaleza ante la cruz de Cristo, las tinieblas, el terremoto y demás, así que sintieron arrepentimiento, mezcla de fe y frustración. Terror de haber matado al Hijo de Dios o no haber hecho algo para impedirlo. Se golpeaban el pecho, otro espectáculo del dolor por la desesperanza y la culpa. Una miniatura de la condenación.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:49

Comentario general

23.49 Los que aman a Jesús no soportan ver los dolores de su muerte; se ponen a lo lejos. No es miedo a los romanos ni esconderse de los judíos; es el eco del dolor de Cristo. Quien ama a Jesús no puede entretenerse en sus llagas ni siente morbo de ver cómo sufre por nuestros pecados. Todos los que conocen a Cristo y todos los que le han seguido ven de cerca su amor y de lejos su pasión al darse por nosotros. Predicamos una cruz que no podemos ver de frente y atraemos a todos hacia su muerte cuando no podríamos acercarnos de haber estado ahí. Cargamos la cruz en el cuello porque si tenemos que verla en la realidad, se nos deshace el alma.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:50

Comentario general

23.50 José significa “el que añade”; y todos los José´s bíblicos se destacaron por progresar, especialmente económicamente. José era de Arimatea, se acostumbraba llamar a las personas por su lugar de procedencia, a manera de apellido, como Jesús de Nazaret. Arimatea significa “de altura”. Este hombre era “el que añade altura”. Ese es el llamado de José de Arimatea, el hombre que habrá de proteger el cuerpo de Cristo muerto como hacen todos aquellos que protegen a la iglesia en sus peores momentos “añadiéndoles altura”, trabajando de restaurarle y volverle gloriosa. ¿Eres tu un José de Arimatea? Este hombre era miembros del Concilio, así que pertenecía a la casta de los religiosos más importantes de Israel, el grupo de los setenta, además del Sumo Sacerdote. Por el evangelio de Mateo sabemos que era además un hombre rico y discípulo en secreto de Jesús. Dios tiene hijos en todas partes, incluyendo entre sus opositores para utilizarles en el momento oportuno. José es considerado bueno y justo. Hay personas buenas que no son justas; desean el bien, pero rompen las reglas de la justicia. También existen personas justas que no son buenas, todo lo hacen conforme a la ley, pero son duros y sin compasión. José era un verdadero discípulo de Jesús, era bueno y justo. El equilibrio entre la misericordia y la verdad, sólo así puedes ayudar al Cuerpo de Cristo, la iglesia, cuando atraviese momentos como de muerte en sus miembros.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:51

Comentario general

23.51 José esperaba el reino de Dios; todo el que protege al Cuerpo de Cristo, la iglesia, en sus peores momentos, lo hace porque tiene la visión correcta del reino de Dios y su esperanza. José no consintió con el Concilio en su acusación de muerte contra Jesús; siendo del Concilio, votó en contra. Tiene que escucharse tu voz aunque sea la única que vaya en contra del mundo. Conserva tu fe y tus principios. José se opuso tanto al acuerdo del Concilio de matar a Jesús como a los hechos de realizarlo. Hay algunos que se oponen a cierta idea del mundo, pero cuando la mayoría elige, se mueven actuando con dicha mayoría. No sólo debes decir “no” estando en contra de una idea, sino accionar en consecuencia contra esa idea.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:52

Comentario general

23.52 José de Arimatea fue a Pilato a pedir el cuerpo de Jesús; esto podía comprometerlo y ponerlo en riesgo ante los romanos, al menos así podía pensarse (aunque Pilato no lo pensaría así por considerar inocente a Jesús); también podría dar descrédito y riesgo de represalias ante los judíos, ya que José se había opuesto a la crucifixión. Todo el que defienda al Cuerpo de Cristo, la iglesia, corre el riesgo de ser atacado por aquellos religiosos duros que no entienden el reino de Dios. Sin embargo, José pidió el cuerpo de Cristo, amaba más al Señor que a sí mismo. ¿Amas tu a Cristo lo suficiente para defender a la iglesia en los momentos en los que sus miembros carezcan de vida y parezcan culpables?

— Roberto Tinoco

Lucas 23:53

Comentario general

23.53 Lo que hizo José de Arimatea con el cuerpo muerto de Jesús sirve magistralmente de alegoría de lo que se debe hacer a la iglesia, como el Cuerpo de Cristo, cuando lo necesita en sus peores momentos. Primero debe ser quitado de la cruz. Ante la caída o la ruina, el escarnio debe ser dejado aparte, los miembros del Cuerpo de Cristo requieren recuperar su dignidad, por eso es que también envolvió el cuerpo en una sábana limpia. Quitar la vergüenza de la desnudez, de la falta, ¡no más exhibir al que se encuentra en mala condición! Llevó el pecado pagando consecuencias, pero no debe seguir pagándolas para siempre. Debe ser puesto en un sepulcro abierto en la peña; toda iglesia debe estar preparada para proteger a los miembros del cuerpo que así lo necesiten, protegerlos aun en su caída. Un sitio de honor único, donde no se ha puesto a nadie, los caídos deben ser ayudados y no clasificados.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:54

Comentario general

23.54 El día de la preparación para la celebración de la Pascua, que en este día terminó en jueves, por lo que el siguiente día su celebración y día de reposo. En esta ocasión se juntaron el reposo pascual que cayó en viernes con el reposo de la semana o sábado. Era un doble reposo, el shabatón y no sólo el shabat. Jesús muere en jueves y resucita en domingo, cumpliendo así los tres días muerto antes de resucitar. El que ha conocido la cruz de Cristo ha entrado en su reposo. Ahora Cristo es su shabat cualquier día de la semana.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:55

Comentario general

23.55 Los hombres, salvo excepciones, huyeron a esconderse; algunos como Juan y Pedro seguían a cierta distancia, pero el resto no estaba allí. Pero las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, fueron con Jesús hasta la tumba. Son figura de la iglesia que atraviesa la muerte hacia la resurrección por su lealtad. Incluso vieron cómo fue puesto el cuerpo y no sólo dónde fue puesto. Que estuviera limpio y bien envuelto. Amaban a Jesús al punto de preocuparse por su cuerpo muerto y no sólo en vida. ¿Amas a Jesús lo dificiente para seguirlo en su Cuerpo que es la iglesia? ¿Lo amas de verdad como para no abandonar al Cuerpo de Cristo en sus periódos de muerte? La iglesia no siempre ha estado viva y vibrante, en ocasiones se percibe muy poca vida en ella, pero aún así, la amamos por causa del Señor en ella.

— Roberto Tinoco

Lucas 23:56

Comentario general

23.56 Una vez que las mujeres vieron cómo fue puesto el Cuerpo del Señor Jesús en la tumba, regresaron a preparar especies aromáticas; por lo visto notaron que el Cuerpo de Cristo fue limpiado y envuelto, pero no perfumado, así que decidieron mostrar su gratitud y amor al Señor haciéndolo ellas. ¿No es esto maravilloso? Tuvieron que guardar el día de reposo, el sabaton, esto es, el doble sábado uniéndose el descanso de Pascua con el descanso de la semana (como mandaba la ley de Moisés); y entonces fueron al sepulcro, a saber, el domingo. Ya no esperaban recibir nada de Cristo, para ellas, el Hijo del Hombre había muerto, pero seguían sirviéndolo. ¿Podrías servir a Dios y a la iglesia sin esperanza de recibir nada a cambio? Cuando el Cuerpo de Cristo, la iglesia, no pueda retribuir tu servicio, ¿aún así la servirás?

— Roberto Tinoco

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