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Lucas 24
La resurrección
1El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.🗨📝 2Y hallaron removida la piedra del sepulcro;🗨📝 3y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.🗨📝 4Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes;🗨📝 5y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?🗨📝 6No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea,🗨📝 7diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.🗨📝 8Entonces ellas se acordaron de sus palabras,🗨📝 9y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás.🗨📝 10Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles.🗨📝 11Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían.🗨📝 12Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido.🗨📝De camino a Emaús
13Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén.🗨📝 14E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido.🗨📝 15Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.🗨📝 16Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.🗨📝 17Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?🗨📝 18Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?🗨📝 19Entonces él les dijo: Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;🗨📝 20y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron.🗨📝 21Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.🗨📝 22Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro;🗨📝 23y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive.🗨📝 24Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.🗨📝 25Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!🗨📝 26¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?🗨📝 27Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.🗨📝 28Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos.🗨📝 29Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos.🗨📝 30Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio.🗨📝 31Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista.🗨📝 32Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?🗨📝 33Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos,🗨📝 34que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón.🗨📝Jesús se aparece a los discípulos
35Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.🗨📝 36Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.🗨📝 37Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu.🗨📝 38Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos?🗨📝 39Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.🗨📝 40Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies.🗨📝 41Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?🗨📝 42Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel.🗨📝 43Y él lo tomó, y comió delante de ellos.🗨📝 44Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.🗨📝 45Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras;🗨📝 46y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;🗨📝 47y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.🗨📝 48Y vosotros sois testigos de estas cosas.🗨📝 49He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.🗨📝La ascensión
50Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo.🗨📝 51Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo.🗨📝 52Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo;🗨📝 53y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Lucas 24: RV60
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Lucas 24:1
24.1 Las mujeres no solo fueron el primer día de la semana al sepulcro, sino que ese fue también el día en el que el Señor Jesús resucitó (Marcos 16:9). Es el inicio de una nueva creación, en la antigua creación se guardaba el séptimo día; pero en la nueva, se inicia en el primer día. Las mujeres llegaron muy de mañana, prácticamente, aún de noche. No tenían esperanza de verlo vivo y aún así fueron a servirle. Quien ama a Cristo sirve a su Cuerpo, la iglesia, aún en los tiempos de tinieblas y sin más expectativa que el amor. Fueron al sepulcro, no a un auditorio cómodo y climatizado. Así son quienes aman al Señor. ¿Imaginas a María Magdalena? Le habían sacado siete demonios y aún así no tenía miedo de ir al sepulcro por amor a Cristo. Traían especies aromáticas que habían preparado; intentaban mitigan el mal olor que suponían saldría del cuerpo muerto de Jesús. No sabían que el cuerpo del Señor no se corrompió (Salmo 16:10; Hechos 13:37). Existen momentos cuando la iglesia, que es el Cuerpo de Cristo, su manifestación presente en carne, huele a muerte, presenta corrupción, pecado y las malas acciones de sus miembros desprestigían el cristianismo en el mundo. Es en esos momentos cuando los que aman al Señor preparan especies aromáticas, hablan el bien, bendicen, cubren el mal testimonio y procuran el grato olor de Cristo para vida.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:2
24.2 En unas cuantas palabras se expone la resurrección y se abre nuestra esperanza eterna. La piedra de la tumba fue removida, significa que la vida no puede ser retenida. Y no fue removida para que Jesús saliera, habiendo resucitado puede atravesar la materia, como cuando entró en la casa donde estaban los discípulos con las puertas cerradas. ¿Entonces para que fue removida la piedra? Fue removida para que las mujeres y después los discípulos, entraran. Para que todos supieran que el Señor resucitó. ¿Ha sido removida la piedra de tu tumba? ¿Andas en vida nueva?
— Roberto Tinoco
Lucas 24:3
24.3 Todas las religiones muestran las reliquias de sus fundadores, pero la grandeza del cristianismo es que el cuerpo del Señor Jesús no se halló en la tumba, ¡Él resucitó! Sobrada prueba hay al respecto. Se debate mucho acerca de si murió Jesús sólo en su humanidad o también en su divinidad, ya que Jesús es el Hombre con posibilidad de morir, pero también el Verbo de Vida que no puede morir. Y también se preguntan: ¿y por qué no se usó la sangre de algún otro? Porque sólo la sangre de Cristo es sin pecado para poder redimir, ya que cualquier otro es culpable y no podría salvarse ni a sí mismo. Sólo la sangre de Cristo es preciosa como un cordero sin mancha y sin contaminación (1 Pedro 1:19). Esto es claro al considerar que Jesús fue desamparado por Dios en la cruz, lo sabemos, porque Él mismo lo dijo (Mat. 27:46). ¿Cómo desampararía Dios a Dios? Dios desamparó al Hombre que se había vaciado a sí mismo de sus atributos divinos: “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:6-8). Tan cierto como que el Verbo se hizo carne es que Cristo murió y también resucitó: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Cor. 15:3-4). No es una suposición ni una deducción; sino la descripción de lo que sucedió realmente. La resurrección valida todo lo demás. Si Jesús no hubiera resucitado, todo lo que dijo e hizo estaría en la escala de los grandes, pero seguiría siendo uno más. Maravilloso y seguramente a la cabeza de la lista, pero uno más entre los hombres. Sin embargo, su resurrección lo coloca en una clase aparte; y por ello, la resurrección se convierte en la prueba de que el cristianismo es la verdad; es la base de nuestra propia fe, así como la certeza de nuestra resurrección: “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. 15 Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. 16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; 17 y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. 18 Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. 19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres. 20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (1 Cor. 15:14-20). La resurrección hace de nuestra fe algo eterno, trascendente. No es una religión terrenal ni con expectativas mortales; sino la verdadera religión, así como la única posibilidad de relación con Dios. Sólo el Verbo de Vida puede darnos vida; pues sólo el Verbo de Vida venció la muerte definitivamente. Los opositores a la fe cristiana han tenido una roca sobre ellos aplastándoles, Jesús efectivamente resucitó y el peso de los hechos históricos son irrefutables. Desde el primer siglo tuvieron que mentir para intentar negar la resurrección, esto solo fue como echarle gasolina al fuego, mentir acerca de una verdad en este caso, la confirma como verdad. De cuando en cuando han surgido algunos tratando de negar la resurrección, estas son sus principales argumentos y la refutación cristiana. Primer absurdo: los discípulos se robaron el cuerpo de Jesús. Ante lo cual respondemos que, primero, los soldados romanos no arriesgarían su vida durmiendo. Incluso fueron ellos los primeros testigos de la resurrección y esto a sus enemigos cuando fueron a dar aviso a los sacerdotes y religiosos del sanedrín judío. Y fueron ahí primero por miedo a que el imperio los matara. Tan creyeron los religiosos judíos el testimonio de los soldados, que no fueron a la tumba a verificar si estas cosas eran así. Al contrario, les pagaron para que dijeran una mentira. Por otro lado, los discípulos judíos no arriesgarían su vida robándolo. ¿Se atreverían a romper los sellos y todas las medidas del imperio romano? Salieron huyendo en la crucifixión, no fingieron, negaron con maldición como Pedro ¡y esto ante una criada!; fue tan dramático que un joven huyó desnudo y uno de los discípulos se suicidó. ¿Cómo vencerían a los soldados y a la vez robar el cuerpo? Estaban deprimidos, descorazonados y acobardados; no serían capaces de enfrentar a la guardia romana y si lo hicieran, que batalla tan épica, que no hubo un solo herido de ningún lado. O, si estaban los soldados dormidos como dijeron, ¿cómo movieron los discípulos la piedra, no solo rodándola en la puerta, sino para ponerla encima del monte donde se hallaba el sepulcro sin despertar a los soldados? Y si estaban dormidos, ¿cómo es que supieron que fueron los discípulos quienes robaron el cuerpo? ¿Se durmieron todos? ¿No dejaron por lo menos a uno despierto o por turnos? ¿En serio: soldados romanos? La pena por esto era la muerte, te aseguro que no es fácil dormirse si tu vida está de por medio. Y sin embargo, no los mataron, lo que significa que las autoridades creyeron en la resurrección, pero decidieron negarla. Además, sería el robo más ordenado de la historia, sin prisa, sin nerviosismo propio de ladrones, que hasta doblaron el sudario de la cabeza aparte y sacaron el cuerpo sin deshacer los vendajes. ¿Qué ladrón se llevaría el cuerpo desnudo? ¿Y cómo lo despegaron de las sustancias como la mirra, el incienso, y aun la sangre? Segundo absurdo: no estaba muerto, solo desmayado. Y sobre el particular, nuestra respuesta cristiana es: Respondemos: ¿podría medio muerto escapar de la tumba? Sus enemigos romanos y judíos se aseguraron completamente de que estuviese muerto. No fue un mensaje de los creyentes, sino la evidencia de los opositores. Ellos nunca dudaron de su muerte. El relato bíblico dice que fue tal su castigo que perdió su apariencia humana; fue terriblemente torturado, traído de acá para allá de Pilato a Herodes y viceversa, desangrado abundantemente. Ni siquiera pudo llevar la cruz sobre su espalda todo el viacrucis hasta el monte de la Calavera. Atravesaron sus dos manos y sus dos pies, además de la corona de espinas. Un soldado romano se aseguró de su muerte atravesándole el corazón con una lanza. Y después de esas tres horas desangrándose, ¿pudo escapar? Sin atención médica ni ayuda, ¿sólo porque la tumba estaba fresca? Consideremos además, que las ropas halladas en la tumba no estaban ni siquiera rasgadas o desenvueltas, sino en su misma posición. ¿Cómo puede un medio muerto atravesar los vendajes mortuorios sin desenredarlos? Un agonizante no sería capaz de mover la piedra del sepulcro, para la cual se utilizaban por lo menos tres o cuatro personas completamente saludables. ¡Y menos que dejara la piedra hasta arriba del monte! …y sin llamar la atención de los guardias. ¿O dirán que también los sometió? ¿A partir de ahí estuvo oculto en Jerusalén 40 días y nadie lo pudo encontrar? Después de salir, citó a sus discípulos en Galilea y caminó 11 kilómetros hasta Emaús. No hay nadie en su sano juicio que crea que un hombre con los pies horadados pueda hacer esto (sin contar con la flagelación en todo el cuerpo). Desapareció mientras cenaban y cuando ellos vuelven a Jerusalén, Jesús ya había llegado primero. Ágil. Junto con lo anteriormente dicho, los discípulos no darían su vida por una mentira. Para creer el absurdo de que solo estaba desmayado, tendríamos que creer que tanto Jesús como sus discípulos eran unos grandes mentirosos y que estaban dispuestos a ser torturados muriendo por esa mentira. Y sin embargo, el cristianismo está basado en el carácter moral de Cristo y sus discípulos. ¿Se iría Cristo a esconder el resto de su vida, mientras la iglesia existía perseguida a muerte? Lo vieron resucitado, vigoroso, atravesando paredes y comiendo con ellos. Completamente sano y fuerte. No un moribundo hinchado, amoratado, débil. Se llenaron de entusiasmo por el victorioso resucitado y no de lástima y compasión por el doliente masacrado sobreviviente. Jesús se encontraba tan saludable, que tuvo que mostrarle a Tomás las marcas de sus manos y su costado para que pudiera creer que era Él. Se transformaron de cobardes en valientes por la resurrección y dedicaron a proclamar este mensaje toda la vida. Estaban absolutamente convencidos de la resurrección. Pedro enfrentó a los mismos asesinos con el mensaje de la resurrección en el Pentecostés, no era el mismo que mintió y maldijo ante una criada. Soportaron tortura y murieron como mártires por este mensaje. Tercer absurdo: verlo resucitado fue una alucinación. Esto respondemos: Primero, pensar que simplemente la gente tenía alucinaciones es ridículo, no necesitaban un psiquiatra. Incluso ver a Cristo resucitado era uno de los requisitos para ser considerado apóstol, quien por cierto, estaba dedicado a predicar y morir por el mensaje de la resurrección de Cristo. En cierta ocasión, dice la Biblia que más de 500 hermanos juntos vieron a Cristo resucitado, de lo cual dieron testimonio. Aunque comieran consumido drogas no habrían alucinado lo mismo. La época hippie lo demuestra. Segundo, las supuestas alucinaciones estaban muy completas. Las alucinaciones siempre se relacionas con las experiencias de los individuos que las padecen, ya sea traumas emocionales o situaciones altamente relacionadas con ellos. Pero en este caso, todos sin excepción, vieron y oyeron lo mismo. Un historiador como Lucas, se dedicó a confirmar estas cosas a detalle. No es esquizofrenia, pues en tal caso tendríamos que decir que cientos estaban locos y además, veían lo mismo. No solo lo vieron, comieron con Él, hablaron con Él, le preguntaban y les respondía. Se les apareció por cuarenta días en lugares diferentes y luego ascendió a los cielos. Si estaban locos o era histeria colectiva, ¿cómo veían lo mismo, comían lo mismo, lo tocaban, etc. ¿En distintos lugares y condiciones? ¿Y por qué nunca más lo vieron? ¿Cómo se les pasó la locura? Los que dicen ver algo, lo relacionan a un lugar y ambiente específico (como las supuestas apariciones en lugares tenebrosos); pero con Jesús, estuvo con los discípulos y demás creyentes en toda clase de lugares, horarios y situaciones. Hasta caminó kilómetros con ellos. Los evangelios escritos son testimonios detallados de la resurrección, lo mismo que el Libro de los Hechos. No es histeria ni error, sino documentación científica testimonial de la resurrección. Tampoco lo vieron porque querían verle, a modo de sugestión; pues casos como María Magdalena implican que no tenían esperanza alguna de verle vivo, ya que le llevó especies aromáticas para ungir el cuerpo muerto de Jesús. De hecho solían asustarse al verle. Hay mucho que tratar acerca de cómo resucitó en cuanto a forma y características de su cuerpo de resurrección, pero nos apartaríamos del tema principal que estamos tratando. Baste decir que siendo el Hombre despojado de sus atributos quien murió, fue también el Hombre quien resucitó, llegando a la exaltación sobre todo como Hombre, pues ya lo era todo como Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:4
24.4 Las mujeres estaban perplejas, literalmente espantadas. No llegaron con expectativa alguna, por lo que se sorprendieron sobremanera. La resurrección es el inicio de la nueva vida conforme a la nueva creación. Experimentarla trastoca la vida natural y puede hasta escandalizar la carne. Y más con manifestaciones sobrenaturales como las de los dos ángeles en forma de dos varones con vestiduras resplandecientes. En muchos pasajes bíblicos vemos ángeles manifestarse como varones de vestiduras resplandecientes; probablemente tu has sido ayudado por ángeles de parte de Dios sin saberlo. Con todo, la alabanza y gratitud son hacia el Señor. Orar a los ángeles es idolatría y está prohibido por las Sagradas Escrituras.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:5
24.5 Las mujeres se asustaron ante la resurrección y la presencia de ángeles; es la reacción normal humana ante lo sobrenatural. El lenguaje corporal implicaba miedo y una especie de bloqueo emocional mezclada con respeto al bajar el rostro a tierra. Por lo que los ángeles hicieron la pregunta clave de la manera correcta de vivir la fe cristiana: “¿por qué buscáis entre los muertos al que vive?” La fe cristiana es sobrenatural, es una nueva vida, la Vida del cielo, eterna, de Dios; y no la antigua vida, la de la tierra heredada de nuestros padres. No busques entre los muertos a Jesús, Él no es uno más de los líderes terrenales, Él es la Vida eterna que descendió del cielo y volvió al cielo. Vívelo de esta manera.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:6
24.6 Jesús efectivamente resucitó (ver notas 24.3); es un hecho que además fue profetizado tanto por las sagradas Escrituras como por el mismo Señor Jesús. Esa es la grandeza del Señor, la confirmación de que todo lo que dijo e hizo venía de Dios y lo que le coloca por encima de cualquier otro líder en la historia humana. Si crees su resurrección, creerás el resto de sus enseñanzas; si rechazas su resurrección, no podrás tomar como Palabra de Dios el resto de lo que habló. O lo tomas por verdad o por mentira. “No está aquí” -dijeron los ángeles. ¿Dónde lo buscas? ¿Jesús es terrenal o celestial? Tu respuesta te colocará a ti eternamente.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:7
24.7 Jesús no fue un mártir, sino la ofrenda de Dios con propósito de darnos vida eterna; Él anunció el plan de Dios con anticipación que incluía su muerte como el Cordero de Dios y su resurrección como el Señor de vivos y muertos. Fue claro al enseñar que sería entregado en manos de pecadores, en este caso, los romanos; y también fue específico al declarar su muerte por medio de cruz y su resurrección al tercer día (de jueves a domingo). Y esto no una sola vez, sino en varias ocasiones, como en la última cena.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:8
24.8 ¿Cómo pueden olvidarse palabras tan importantes como “voy a morir asesinado en una cruz injustamente y a resucitar al tercer día” y además, salidas de la boca del Señor Jesús? O no le creían o suponían que hablaba en alegorías, como le pasó a los discípulos, pero es una de las debilidades humanas: olvida la Palabra de Dios y luego está descorazonado ante las circuntancias. Si recordaras todo mensaje que has escuchado de la Palabra de Dios nunca más volverías a preocuparte ni a tener una actitud sufriente. Si tuvieras presente siempre su Palabra, no cometerías el error de buscar a Jesús de modo terrenal, entre los muertos.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:9
24.9 Las primeras personas en testificar de la resurrección de Cristo fueron las mujeres. Tuvieron este privilegio por ser las primeras en buscarlo el día de resurrección. Unos, tristes, se fueron; pero ellas, tristes, lo buscaron. ¿Qué haces en la tristeza? Si te escondes, te perderás el privilegio de la vida de resurrección, la nueva vida. Volvieron del sepulcro, no se quedaron allí. La mayoría estaciona su vida en el pasado emocional; pero la nueva vida en Cristo deja la muerte y su dolor en el pasado. No vivas en el sepulcro, sino en vida nueva. Anuncia la resurrección; ese es tu llamado. Presentar a Cristo vivo y como Señor sobre todas las cosas. Háblalo a todos, estén o no dispuestos a escuchar. Algunos de los discípulos y de los demás dudaban; pero aún así las mujeres les dieron el evangelio, las nuevas de la resurrección. El que sí se perdió el evangelio de la resurrección fue Judas, no estaba enre los doce por haberse quitado la vida. Finalmente no escucharán los que elijan la muerte, aquello que no corresponde a la nueva vida en Cristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:10
24.10 Los cuaro relatos de los cuatro evangelistas bíblicos mencionan primero a María Magdalena entre este grupo de mujeres. Algunos la han difamado diciendo que era prostituta, pero la Biblia no dice nada de eso. Pero sí que había sido liberada de siete demonios, suponemos por Jesús (Lucas 8:2). Otros difaman al Señor Jesús diciendo que tenía una relación con María Magdalena, lo cual tampoco es dicho por la Biblia. Juana era la mujer de Chuza, el procurador de Herodes (Lucas 8:3), cabe señalar que apoyaba financieramente los viajes de Jesús. María madre de Jacobo, apodado “el menor”, así que no se refiere al hermanod e Juan. Y las demás mujeres no específicadas que debieron ser al menos tres o cuatro o cinco mujeres más. ¿El grupo de las ocho, como el número de la resurrección?
— Roberto Tinoco
Lucas 24:11
24.11 Los once no creían el dicho de las mujeres acerca de la resurrección del Señor Jesús y lo dicho por los ángeles. Esta es la principal razón por la cual los discípulos no se acordaban de las enseñanzas de Jesús, no las creyeron todas. ¿Será por eso que tú olvidas la Palabra de Dios? ¿Será que realmente no la crees? No olvidamos nunca aquello que nos ha impactado emocionalmente. Si hubieran creído, habrían ido al sepulcro a recibirlo; pero estas cosas les parecían locura. Es absurdo e inconcebible que lo dicho por el Señor Jesús les pareciera locura. ¿Sabes que hay quienes llamándose cristianos no creen en milagros, dones espirituales ni la vida sobrenatural?
— Roberto Tinoco
Lucas 24:12
24.12 Aún cuando dudaron de inicio, Pedro se levantó para comprobar por sí mismo lo que las mujeres decían referente a la resurrección del Señor Jesús. La luz en su espíritu alumbró haciéndole pensar: “¿será cierto?” Y tenía prisa por saber, así que corrió al sepulcro. Así debe ser nuestra luz interior, que nos haga correr, ser presurosos al encuentro del Cristo resucitado. Juan describe que no solo vio, sino que Pedro entró (fue Juan quien se quedó a la puerta de inicio); pero en el relato de Lucas concentra sus palabras en Pedro, quizá porque también fue enfático en mencionar el peor momento de Pedro en el arresto y crucifixión del Señor. ¿En dónde estás tu: a la puerta o dentro? ¿Eres testigo de la resurrexión o un mero espectador? La fe en la resurrexión de Cristo tiene lienzos solos. El cuerpo no está en el sepulcro y tampoco atado o limitado por lienzos. Jesús resucitó y la iglesia como su cuerpo tampoco debe estar atada a lienzos de muerte. ¡Maravíllate como Pedro! La muerte no puede vencer a la vida; las puertas del Hades no prevalecen contra la iglesia. Todo el que comprueba que la iglesia como Cuerpo de Cristo anda en vida nueva, lleva esta maravilla a casa, trayendo así a los demás a Cristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:13
24.13 “Dos de ellos”, a saber, dos discípulos que no eran de los doce; pero no les dice discípulos en su desesperanza. Quizá pertenecían a los setenta o incluso a los ciento veinte. Iban de Jerusalén a Emaús, literal y espiritualmente, descendiendo. Cuando pierdes la esperanza comienzas a descender en la vida. El mismo domingo que Jesús resucitó, ellos descendían en su fe. Así les pasa a algunos, ignorando la grandeza de la nueva vida en Cristo, van de mal en peor. Sesenta estadios, algo así como once kilómetros. En sí es sorprendente encontrar el desánimo entre los creyentes; ¿cómo puede uno que dice creer estar desanimado? Es antinómico. La Palabra dice que dos de ellos, es decir, de los discípulos, de los cercanos al Maestro eran los que el domingo de resurrección, en lugar de estar en Jerusalén, iban sin ánimo a Emaús. Le oyeron enseñar, aprendieron a sus pies, fueron testigos cercanos de sus milagros ¡y aún así estaban desalentados! ¿Cuántos mensajes has escuchado? ¿Cuántas experiencias espirituales has tenido? Guarda en tu corazón este mensaje para que lo saques cuando seas tentado a desanimarte. Y es también sorprendente cómo el desanimado se aparta de la iglesia; los caminantes iban en sentido contrario a Jerusalén, es decir, a donde estaba la iglesia. Una de las reacciones más comunes en los hermanos cuando sus emociones han sido tocadas es que dejan de congregarse, se van. El planetario Hayden en la ciudad de Nueva York publicó un anuncio en los diarios de la ciudad invitando a que todos los que quisieran participar en el primer viaje a otro planeta presentaran una solicitud. En cuestión de días recibieron más de 18.000 solicitudes. Dieron las solicitudes a un panel de sicólogos, que concluyeron que la gran mayoría de los que habían presentado su solicitud querían comenzar una nueva vida en otro planeta porque estaban muy desanimados por la vida en este planeta.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:14
24.14 Hablaban de las cosas que habían acontecido, especialmente del arresto y muerte de Jesús, así como el terremoto y las tinieblas, pero no estaban participando del poder de la resurrección. Es prueba de que desciendes en la fe cuando hablas de las cosas de Dios sin vivirlas. El mundo tiene muchos narradores, pero le hacen falta más discípulos de Cristo; teóricos hay suficientes, necesitamos más cristianos viviendo a Cristo. Hablaban de lo acontecido, pero olvidaban hablar de lo que acontecería. Todos los desanimados tienen argumentos convincentes y razones del porque se sienten así y del por qué se apartan; pero si analizas su disertación notarás que sólo hablan de lo malo sucedido, más perdieron la fe en lo grandioso que va a suceder. No tenemos ojos en la espalda; no caminamos con comodidad hacia atrás, ya que nuestras rodillas están diseñadas para flexionarse de tal manera que avancemos hacia delante; y no podemos abrazar hacia atrás por la misma razón. Vivir en el paso es absurdo.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:15
24.15-16 Hay ira en el desánimo. Hablaban y discutían entre sí; es el conflicto de la falta de esperanza; los desanimados son fácilmente irascibles, pueden expresar su dolor como enojo rápidamente. Increíblemente discuten mientras el Señor camina a su lado sin ser conscientes de su Presencia. Hay ceguera en el desánimo; la fe son los ojos del espíritu y cuando alguno está desalentado o discutiendo con su hermano, carece de ojos espirituales para ver al Señor. Puede decir que siente su Presencia, pero la realidad es que su vida espiritual no está siendo plena en verdad. Es difícil que una persona enojada con su cónyuge lo vea atractivo; es difícil que un desanimado pueda experimentar la Presencia de Dios a su lado. Jesús resucitado podía cambiar de forma, así como impedir ser reconocido por los camionantes; cualquiera de estas dos cosas pudo impedir que le reconocieran.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:16
24.15-16 Hay ira en el desánimo. Hablaban y discutían entre sí; es el conflicto de la falta de esperanza; los desanimados son fácilmente irascibles, pueden expresar su dolor como enojo rápidamente. Increíblemente discuten mientras el Señor camina a su lado sin ser conscientes de su Presencia. Hay ceguera en el desánimo; la fe son los ojos del espíritu y cuando alguno está desalentado o discutiendo con su hermano, carece de ojos espirituales para ver al Señor. Puede decir que siente su Presencia, pero la realidad es que su vida espiritual no está siendo plena en verdad. Es difícil que una persona enojada con su cónyuge lo vea atractivo; es difícil que un desanimado pueda experimentar la Presencia de Dios a su lado. Jesús resucitado podía cambiar de forma, así como impedir ser reconocido por los camionantes; cualquiera de estas dos cosas pudo impedir que le reconocieran.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:17
24.17 ¿Qué pláticas tienes en el camino? Esta vida es un viaje hacia el cielo, ¿qué hablas mientras tanto? Hablamos según a donde vamos, por ejemplo vacaciones. ¡Algunos parecen estar caminando hacia el infierno por la clase de conversaciones que sostienen en el camino! Piensa en la diferente conversación entre el que es llevado a la cárcel y el que va de vacaciones. También les preguntó: ¿Por qué estáis tristes? Él lo sabe, pero les da la oportunidad de reflexionar acerca de si vale la pena estar tristes. No están tristes por su muerte, sino por su expectativa equivocada acerca del Mesías; ellos esperaban su manifestación guerrera que los librara de Roma. Si hubieran sabido el plan completo se alegrarían; Él va por todo y no sólo por Roma. Reflexiona y verás que no estás triste por lo que dices, sino por lo que equivocadamente esperabas. Un niño puede enojarse y no querer comer si esperando comida dulce, al probarla se da cuenta que es salada. No importa qué tan buena sea y delicioso su sabor, ya no quiere porque fue decepcionado. Tales son los creyentes. ¿Y si Dios no hace lo que esperas? ¿Qué hablas camino al cielo?
— Roberto Tinoco
Lucas 24:18
24.18 El santo Libro dice que uno de los discípulos se llamaba Cleofas, sólo hay otra referencia a este nombre en la Biblia y es acerca de su esposa que permaneció a los pies de la cruz con María madre de Jesús y María Magdalena, ella también se llamaba María. ¿No es significativo que mientras una mujer estuvo fiel en la muerte, su marido se vaya desanimado a Emaús? ¡¡Hombres!! ¡Es tiempo de mantenerse firmes! ¿Y qué es lo que dice el desanimado? “¿Acaso sabe Dios..?” ¡Y llama a Dios forastero! ¡Qué rápido se puede quedar una persona fuera del reino de los cielos! Los he visto salirse del propósito de Dios con una pequeña decisión; estuvieron entre nosotros, pero ahora nadie los conoce.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:19
24.19 Dios pregunta: “¿qué cosas? ¿Qué es tan terrible que te tiene triste? Háblame de tu dolor”. Detente por un momento, dile alto a ese torbellino de emociones: ¿estás haciendo bien? ¿Qué cosas han sucedido para que pierdas tu fe? ¿Qué cosas sucedieron para que te saquen del propósito de Dios? El propósito del Señor al preguntarles esto, entre otras cosas, era provocarles recordar su fe, que volvieran hablar de Él: Háblame de Jesús, háblame de tu esperanza: - Contaron quién fue y no quién es; lo que hizo y no lo que haría. - Contaron lo que hicieron las tinieblas, pero olvidaron lo que la luz estaba haciendo. - Contaron lo que ellos esperaban y que, por lo visto, dejaron de esperar. - Contaron “del chisme de unas mujeres”. La gente es más dada a creer lo malo que lo bueno. - Contaron de la carrera de Pedro y de Juan al cementerio. Ni siquiera el testimonio de dos grandes siervos de Dios era suficiente. El desanimado sólo se escucha a sí mismo.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:20
24.20 Si todo termina en la muerte, somos los más dignos de conmiseración. ¡Cómo no desanimarse! Esto muestra que el desanimo es porque se tiene la fe incorrecta. Quien ve a Jesús por la fe conservará el ánimo. Pero si tu atención está en lo que hacen las autoridades, ya sea religiosas o políticas, representadas en este caso por los sacerdotes y gobernantes, desfallecerás. ¡Concéntrate en el Jesús! ¡Él es el Señor!24.20 Si todo termina en la muerte, somos los más dignos de conmiseración. ¡Cómo no desanimarse! Esto muestra que el desanimo es porque se tiene la fe incorrecta. Quien ve a Jesús por la fe conservará el ánimo. Pero si tu atención está en lo que hacen las autoridades, ya sea religiosas o políticas, representadas en este caso por los sacerdotes y gobernantes, desfallecerás. ¡Concéntrate en el Jesús! ¡Él es el Señor!
— Roberto Tinoco
Lucas 24:21
24.21 Si tu expectativa está equivocada, pensarás que alguien más te defrauda, Dios o los demás; pero no es así. Tú sólo te has defraudado esperando lo que no sucedería. Algunos pierden la fe cuando Dios no hace lo que esperaban o querían que hiciera; y conforme avanza el tiempo esto se vuelve peor. Era el domingo de resurrección, pero a ellos no les había llegado el tercer día. Con todo, estaban a punto de la revelación de la nueva vida y vencerían por fin sus tinieblas.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:22
24.22 Es irónico que olvidaran o no creyeran las palabras del Señor Jesús sobre su muerte y resurrección, pero que le dieran un poco, solo un poco de credibilidad a las palabras de las mujeres que fueron al sepulcro de madrugada. Ese es el problema humano: vivir por ora palabra que no sea la que sale de la boca de Dios. Solo tendrás verdadera vida, firme, eterna, en la Palabra de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:23
24.23 La forma como los caminantes a Emás relataron el testimonio de las mujeres, implica que lo consideraron más un chisme que una realidad. Como si fuese locas o mintieran. Es vergonzoso que dos creyentes muestren tanta incredulidad. ¡Y era con Cristo con quien hablaban! Hay oraciones que lejos de basarse en la Palabra de Dios son más un desahogo de las emociones y dudas de los que oran.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:24
24.24 Los caminantes a Emaús hacen una separación entre los discípulos varones y las mujeres que fueron al sepulcro (erróneamente). Como si ellas no debiaran ser consideradas discípulas de Jesús, ¡menos aún como testigos! Son un tanto despectivos con ellas. Les conceden el crédito de que hallaron el sepulcro como dijeron, pero nada de Jesús (ni de los ángeles). Los prejuicios son peligrosos. Menospreciar puede hacerte perder enormes bendiciones y experiencias con Dios; así que se más abierto en el trato con tus semejantes (el mal comienza en no considerarlos semejantes, sino inferiores).
— Roberto Tinoco
Lucas 24:25
24.25 La incredulidad es una insensatez, ¿por qué conferir mayor crédito a la palabra de los hombres (chismes) que a la Palabra de Dios (profetas)? Permíteme la ilustración: el corazón del cuerpo tiene un ritmo, y el corazón del alma también. Los corazones lentos producen muerte; y los almáticos también. El corazón debe ser veloz para creer, rápido, dispuesto, latir hacia la fe a 60 pulsaciones por minuto o más en lo espiritual. ¿Qué tan rápido es tu corazón? ¿Qué tan rápida es tu disposición a creer? Se pronto en creer la Palabra de Dios, ávido de escuchar y de disponer el corazón al Señor.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:26
24.26 Los caminantes de Emaús se desanimaron porque no comprendían la necesidad del dolor. No podemos negarlo, bajo el cielo hay mucho dolor; no me gusta, pero hay dolores necesarios. ¿Qué tanto toleras el dolor? En el cuerpo humano, la capacidad de sentir dolor es un don que avisa cuando algo está dañando al cuerpo; sin ese mecanismo de defensa podríamos morir sin darnos cuenta. El alma es semejante, hay dolores necesarios que aguijonean la conciencia y permiten corregir rumbos. Pero te tengo una buena noticia: el dolor no es el final y tampoco es el propósito de Dios para ti, ¡hay gloria al otro lado! Jesús entró en gloria después de su padecimiento y estoy seguro que Dios te glorificará si te mantienes fiel a pesar del dolor.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:27
24.27 ¿Qué hacer ante el desanimo? ¿Cómo reaccionar ante el dolor y la esperanza perdida? Igual que lo hizo el Señor con los caminantes de Emaús: Apuntando la Palabra hacia Jesús. Qué dice la Escritura de Cristo, ni siquiera qué dice acerca de ti y de tu dolor, sino qué dice de Cristo. Vuelve a leer la Biblia, descubre en sus páginas nuevamente al Salvador. ¡Él es nuestra consolación!
— Roberto Tinoco
Lucas 24:28
24.28 Dios parece acompañarte sólo hasta donde tu vas, pero si no sales de tu deseo o emoción personal autocentrado, hará como que se aparta de ti. En realidad no se quiere ir, sólo hace como que se va a ir. Desea despertar tu búsqueda por Él. Es el Dios que se esconde para ser hallado de sus hijos. ¿Te sientes sin Dios? Oblígalo a quedarse o a volver a manifestarse, está fingiendo provocándote. Las hogueras necesitan oxigeno y el amor también. Jesús hace como que se va para poner suspenso, oxígeno.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:29
24.29 Lucha por la Presencia de Dios; insiste en su manifestación. Oblígalo como en este versículo. Lo tomaron de los brazos, le señalaron el cielo oscureciéndose, le hablaron de los peligros de la noche, le invitaron a cenar y le mostraron sus panes, así como cojines donde descansar. Sacaron agua para refrescarle. Le obligaron a quedarse. “Obliga” a Dios a quedarse, hazle un ambiente donde Él se sienta cómodo. Humíllate, preséntale ofrendas, adórale; insiste en su Presencia, ora, ayuna, canta. ¿Qué haríamos en las tinieblas de la noche sin Él? Provoca el ambiente como en una cena navideña o en una cita amorosa y Dios se quedará.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:30
24.30-32 Siendo que insistieron en su Presencia, pero siendo también una realidad que habría de irse a los cielos corporalmente, les mostró una tremenda revelación de consolación y esperanza: partió el pan a la vista de ellos y entonces lo reconocieron. ¿Cómo o por qué lo reconocieron? ¡Por las heridas sanadas de sus manos! Al momento de partir el pan las mangas de su ropa se retrajeron con lo que pudieron ver sus cicatrices. Aquí hay una tremenda enseñanza: los desanimados vuelven a ver a Cristo cuando miran las heridas de su cuerpo sanadas. Si los creyentes se aman sabrán que el Padre envió al Hijo. El mundo necesita ver sana a la iglesia del Señor. Tenemos la Presencia de Cristo en su Cuerpo, pero esto sólo es visto hasta que su cuerpo parte el pan o participa de la comunión del Cuerpo en unidad y armonía. Enseguida se desapareció Jesús, ya no necesitaban tenerlo físicamente, pues acababa de revelarles su Presencia en su Cuerpo, la iglesia sanada. La revelación de la iglesia como el Cuerpo de Cristo era todo lo que necesitaban. Ellos luchaban por la Presencia de Dios y el Señor les revela que dicha Presencia la tienen en su iglesia sana. Es entonces cuando los discípulos comprenden que el corazón les ardía con la Palabra, Cuando sientes que te arde el corazón por la Palabra, ¡aquí está el Señor! ¿Para qué habrían de quedarse en Emaús? Deben regresar a la congregación de los santos en Jerusalén, pues comprendieron que la Presencia de Dios está en su Cuerpo sano.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:31
24.30-32 Siendo que insistieron en su Presencia, pero siendo también una realidad que habría de irse a los cielos corporalmente, les mostró una tremenda revelación de consolación y esperanza: partió el pan a la vista de ellos y entonces lo reconocieron. ¿Cómo o por qué lo reconocieron? ¡Por las heridas sanadas de sus manos! Al momento de partir el pan las mangas de su ropa se retrajeron con lo que pudieron ver sus cicatrices. Aquí hay una tremenda enseñanza: los desanimados vuelven a ver a Cristo cuando miran las heridas de su cuerpo sanadas. Si los creyentes se aman sabrán que el Padre envió al Hijo. El mundo necesita ver sana a la iglesia del Señor. Tenemos la Presencia de Cristo en su Cuerpo, pero esto sólo es visto hasta que su cuerpo parte el pan o participa de la comunión del Cuerpo en unidad y armonía. Enseguida se desapareció Jesús, ya no necesitaban tenerlo físicamente, pues acababa de revelarles su Presencia en su Cuerpo, la iglesia sanada. La revelación de la iglesia como el Cuerpo de Cristo era todo lo que necesitaban. Ellos luchaban por la Presencia de Dios y el Señor les revela que dicha Presencia la tienen en su iglesia sana. Es entonces cuando los discípulos comprenden que el corazón les ardía con la Palabra, Cuando sientes que te arde el corazón por la Palabra, ¡aquí está el Señor! ¿Para qué habrían de quedarse en Emaús? Deben regresar a la congregación de los santos en Jerusalén, pues comprendieron que la Presencia de Dios está en su Cuerpo sano.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:32
24.30-32 Siendo que insistieron en su Presencia, pero siendo también una realidad que habría de irse a los cielos corporalmente, les mostró una tremenda revelación de consolación y esperanza: partió el pan a la vista de ellos y entonces lo reconocieron. ¿Cómo o por qué lo reconocieron? ¡Por las heridas sanadas de sus manos! Al momento de partir el pan las mangas de su ropa se retrajeron con lo que pudieron ver sus cicatrices. Aquí hay una tremenda enseñanza: los desanimados vuelven a ver a Cristo cuando miran las heridas de su cuerpo sanadas. Si los creyentes se aman sabrán que el Padre envió al Hijo. El mundo necesita ver sana a la iglesia del Señor. Tenemos la Presencia de Cristo en su Cuerpo, pero esto sólo es visto hasta que su cuerpo parte el pan o participa de la comunión del Cuerpo en unidad y armonía. Enseguida se desapareció Jesús, ya no necesitaban tenerlo físicamente, pues acababa de revelarles su Presencia en su Cuerpo, la iglesia sanada. La revelación de la iglesia como el Cuerpo de Cristo era todo lo que necesitaban. Ellos luchaban por la Presencia de Dios y el Señor les revela que dicha Presencia la tienen en su iglesia sana. Es entonces cuando los discípulos comprenden que el corazón les ardía con la Palabra, Cuando sientes que te arde el corazón por la Palabra, ¡aquí está el Señor! ¿Para qué habrían de quedarse en Emaús? Deben regresar a la congregación de los santos en Jerusalén, pues comprendieron que la Presencia de Dios está en su Cuerpo sano.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:33
24.33 No se quedaron a cenar, no les importó el hambre y el cansancio del viaje, tampoco el peligro de la noche, habían caminado once kilómetros hasta Emaús y ahora caminarían otros once kilómetros de vuelta a Jerusalén, sólo Cristo importa. Regresaron inmediatamente a Jerusalén, de nuevo a la iglesia, libres y felices. ¡El Señor resucitó y ellos vivían en el poder de su resurrección! Cuando realmente conoces al Cristo vivo, tus prioridades y vida cambian; adquieres una fortaleza que antes era desconocida para ti.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:34
24.34 La noticia de la resurrección del Señor Jesucristo comenzó en un grupo reducido de mujeres, pero creció exponencialmente por todo el mundo transformando para siempre todas las cosas. Esto es el evangelio, nota la importancia de cada Palabra: “Ha resucitado”, la muerte fue vencida y la vida eterna demostrada. “El Señor”, Jesús es autoridad tanto de vivos como de muertos. “Y ha aparecido a Simón”, los testigos presenciales se multiplicarían.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:35
24.35 Los caminantes a Emaús se unieron a la cada vez más larga lista de testigos de la resurrección del Señor Jesús contando su propia experiencia con Él en dicho camino. Seguramente especificaron que les abrió las Escrituras explicándoles el plan divino de muerte y resurrección de Cristo por medio de distintos pasajes e sus distintos libros; así como la revelación del Cuerpo de Cristo al verle partir el pan, figura del Nuevo Pacto en el cual ahora estaban. Lee las notas anteriores para comprender la revelación de la iglesia como el Cuerpo de Cristo en la nueva vida de resurrección.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:36
24.36 Los discípulos hablaban acerca de la resurrección de Cristo, pero desde el miedo y el morbo del espanto, más que la alegría de la victoria. Por eso fue que lo primero que les dijo el Señor al manifestarse a ellos fue darles paz. Y lo hizo de forma sobrenatural, se puso en medio de ellos estando las puertas cerradas (Juan 20:19,26). El creyente debe alegrarse ante lo sobrenatural y no asustarse. Tener paz es la condición normal del corazón cristiano y permite catalizar correctamente los milagros.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:37
24.37 ¿Por qué será que hasta los cristianos primero piensan en el mal que en el bien? ¿Por qué suponer que no resucitó, sino que era una especie de aparición cuando estaban hablando precisamente de la resurrección de Jesús? Considera tu propia vida: ¿has dicho que es el diablo cuando te sucede algo que consideras malo? ¿Y por qué no podría ser Dios procesándote? La debilidad humana le hace ser malo y pensar mal; pero la fe te hace ser bueno y pensar bien.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:38
24.38 ¿Por qué se turba el creyente? ¿Por qué pensamos primero mal en lugar de esperar el bien? ¿Por qué olvidamos la Palabra de Dios y sentimos de acuerdo a pensamientos de hombres? Necesitamos más de Cristo, su vida en nosotros que nos haga pensar y senir más de Él y como Él; y mucho menos de nosotros y como los demás. Si estás turbado, ten por seguro que no estás pensando conforme a Cristo. Detén tus pensamientos y deléitate en el Señor y su Palabra para vivas en su paz.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:39
24.39-40 La resurrección no es mística ni simbólica, sino real y comprobable. Los testigos son presenciales (valga la redundancia). El Señor Jesús mostró la evidencia de su humanidad resucitada en sus manos y sus pies, los mismos que fueron horadados. Lo vieron, lo tocaron; les demostró que efectivamente había resucitado. No se trataba de una visión ni de un espíritu, sino de un cuerpo de carne y hueso. Que habría de ser glorificado al ser ascendido a los cielos, desde luego, pero sin que esto niegue la resurrección literal de Jesucristo como Hijo del Hombre. Esta es la evidencia de que todo lo que dijo era verdad, sus enseñanzas son ciertísimas. Y esta es la evidencia también de que la muerte no es el final y en Él tenemos vida eterna. Les mostró las manos y los pies no sólo para creer en la resurección, sino para las nuevas obras y andar el nuevo camino del reino de Dios: la vida que vence la muerte.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:40
24.39-40 La resurrección no es mística ni simbólica, sino real y comprobable. Los testigos son presenciales (valga la redundancia). El Señor Jesús mostró la evidencia de su humanidad resucitada en sus manos y sus pies, los mismos que fueron horadados. Lo vieron, lo tocaron; les demostró que efectivamente había resucitado. No se trataba de una visión ni de un espíritu, sino de un cuerpo de carne y hueso. Que habría de ser glorificado al ser ascendido a los cielos, desde luego, pero sin que esto niegue la resurrección literal de Jesucristo como Hijo del Hombre. Esta es la evidencia de que todo lo que dijo era verdad, sus enseñanzas son ciertísimas. Y esta es la evidencia también de que la muerte no es el final y en Él tenemos vida eterna. Les mostró las manos y los pies no sólo para creer en la resurección, sino para las nuevas obras y andar el nuevo camino del reino de Dios: la vida que vence la muerte.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:41
24.41 La incredulidad suele ser el resultado de malos sentimientos, pero en este versículo hallamos que también los buenos sentimientos puede producir dudas: ¡de gozo lo creían que Jesús había resucitado! ¡Incluso estaban maravillados de verlo y tocarlo, pero dudaban! ¿No es esto contradictorio? Los habitantes de carne somos un especímen complejo. Podemos creer intensamente y también dudar ridículamente. Por ello nuestra fe no debe estar basada en lo que sentimos, sino en la Palabra de Dios. ¿Qué es lo que Dios ha dicho? En eso debemos creer, independientemente de cómo nos sintamos. El Señor Jesús tuvo que darles una prueba más de su resurrección literal comiendo con ellos. Cuando tengas dudas, come con Jesús, ve al pan de vida que es la Palabra de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:42
24.42 Para demostrar que Jesús había resucitado literalmente, pidió comida a sus discípulos; entonces ellos le dieron un pez asado y un panal de miel. Figura de la fe cristiana y de la Palabra de Dios. El Señor los había llamado a ser pescadores de hombres y desde el principio la iglesia usó un pescadito como símbolo el discipulado y la Biblia misma da testimonio de que la Palabra de Dios es como la miel que destila del panal. La fe en la Palabra de Dios acerca de que Jesús resucitó es la base de nuestra vida cristiana. Cuando tengas dudas, come pez y miel, fe en la Palabra de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:43
24.43 Jesús efectivamente resucitó. Su cuerpo de Hombre perfecto y sin pecado que entregó su espíritu al Padre en la cruz, se levantó de los muertos. Se mostró visible y pudieron comprobarlo tocando su carne; luego comió delante de los discípulos para que no hubiera dudas. Esto no es simbólico ni resucitó espiritualmente. El Hijo del Hombre, sin uso de sus atributos divinos fue resucitado por El Espíritu santo fisica, literal y corporalmente, en carne y hueso. Por lo mismo, nuestra nueva vida en Cristo no debe ser simbólica, mística ni imaginaria, no es sugestión, sino literal, verdadera, en el poder de su resurrección.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:44
24.44 Una vez que pudieron comprobar que Jesús efectiva y literalmente había resucitado, estaban listos para recordarles las enseñanzas de Cristo. Creer en la resurrección del Señor es fundamental e indispensable para entender, creer y vivir las docrinas de Cristo. Algunos intentan tomar sus palabras como consejos para mejorar la vida; y, aunque pueden ayudarles a esto, se quedan en un plano completamente humano y con beneficios para esta vida terrenal. Si realmente quieres los beneficios de la vida eterna y el reino de Dios necesitas creer que Jesús resucitó. La muerte y resurrección de Cristo como el Hijo del Hombre eran necesarias. No había otra forma de llevar a cabo lo planeado por Dios. Así lo quería el Padre y así fue dicho en las Sagradas Escrituras, la Biblia; la cual, dicho sea de paso, se componía en ese tiempo sólo de la Ley de Moisés (de Génesis a Deuteronomio), los profetas (tanto libros históricos como proféticos desde Josué hasta Malaquías según el orden que hoy tenemos, pero sin incluir los libros poéticos) y los salmos (comprendiendo libros poéticos de Job a Cantares). Todo se trató de Jesús y todo se cumplió relativo a su muerte y resurrección; sólo falta lo posterior a su resurrección como el Cuerpo de Cristo en la iglesia y los acontecimientos finales que incluyen su retorno, reino y el final de la presente creación, dicho de forma muy resumida.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:45
24.45 Habiendo creído en su resurrección, el Señor Jesús abrió el entendimiento de sus discípulos para que comprendiesen las Escrituras. Este don sobrenatural que permite discernir el aspecto espiritual de la Palabra de Dios se obtiene a partir de dicha fe, la fe por encima de lo natural. La Biblia tiene espíritu, alma y cuerpo. Su cuerpo es su historia; su alma es lo que nutre pensamientos y sentimientos de quienes leen o la escuchan para las cosas de la vida en este mundo; pero el espíritu de la Biblia es la revelación de su significado eterno y espiritual. Por ejemplo, si leemos el principio, comprendemos que Dios creó a Adán y a Eva de donde surge la humanidad. Ese es el cuerpo de la Biblia. Pero si aprendemos cómo vivir en matrimonio y familia, así como a adorar a Dios y ser responsable en los asuntos de la vida, tenemos el alma de la Biblia. Sólo hasta que tenemos entendimiento que así como Dios sacó a la mujer del costado del hombre, Dios produjo a la iglesia de la herida hecha al costado de Jesús en su muerte, entonces tenemos el espíritu de la Biblia de dicho pasaje. El entendimiento que el Señor abrió a los discípulos para entender las Escrituras no fue para conocer su cuerpo y su alma, historia y aplicación temporal respectivamente; sino la aplicación espiritual a Cristo de toda la sagrada Escritura. Esta comprensión no viene por inteligentes ni dedicados al estudio, sino por amar y creer en el Cristo resucitado.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:46
24.46 Ahora podían entender acerca del tercer día y la vida eterna, ya no como historia, sino con los ojos del espíritu. Les había sido abierta la comprensión a la vida del cielo. Todo lo que debas saber acerca de Cristo y la fe cristiana y todo lo que te haga falta saber para vivir como hijo de Dios, está en la Biblia. Si no la comprendes no es por falta de capacidad intelectual, sino por falta de fe. Lee los comentarios a los dos versículos precedentes, recibirás entendimiento y comprensión sobrenatural de la Biblia cuando creas verdaderamente que Jesús resucitó como el Hijo del Hombre y es también el Hijo de Dios. Si buscas a Cristo comprenderás; pero si buscas en la Biblia solo aquello que te beneficie o interese, la Biblia permanecerá cerrada en su parte más profunda. Será sólo un libro de buenos consejos, así como de cosas incomprensibles para ti. La Biblia es la Palabra de Dios, está viva. Es Cristo en forma de Verbo. Si platicas con el Verbo te responderá; pero si sólo es algo inanimado para ti, se cerrará. Te tratará según tu fe.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:47
24.47 Una vez que les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras los comisionó a la extensión del evangelio a todo el mundo. Esta debe ser la razón por la que algunos no predican a Cristo, están cegados a la vida celestial. La vida cristiana comienza con el arrepentimiento y el perdón de pecados; es un borrón y cuenta nueva; un giro de ciento ochenta grados en la dirección opuesta; es entrega total a Cristo renunciando a lo que se ha hecho y se ha sido. El evangelio está basado en el Nombre de Jesús (Jeshúa en hebreo, Iesus en griego). Debe predicarse en su Nombre porque de hecho, se trata de predicarlo a Él. El arrepentimiento debe ser en el Nombre de Jesús. Arrepentirse sin creer en Cristo es como sentirse mal por lo mal hecho e incluso comprometerse a no volverlo a hacer, pero seguir muerto. Es como vestir elegante a un muerto. El verdadero evangelio está basado en el Nombre de Jesús para dar nueva vida. El evangelio debe ser predicado en todas las naciones, literalmente etnias. A todo ser humano en todo lugar y época. Comenzó en Jerusalén con los judíos, pero es universal.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:48
24.48 Todo cristiano debe compartir el evangelio, pero todo el que comparte el evangelio debe ser también testigo del evangelio. Así comenzó, ellos lo vieron y lo vivieron; nosotros también debemos experimentar la realidad de la nueva vida en Cristo para ser verdaderos testigos del evangelio de Cristo. No se trata de teóricos, sino de creyentes que viven a Cristo. El religioso habla de lo que sabe; pero el cristiano habla de lo vive.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:49
24.49 El Señor Jesús los estaba enviando a la conquista del mundo. A un pequeño grupito de discípulos que apenas unos días antes habían huido asustados; y, aunque ahora estaban fortalecidos por verle resucitado, así como por comprender las Escrituras, necesitaban ayuda sobrenatural. Es ahí donde les da la confirmación del plan: se quedarán en Jerusalén hasta el día del Pentecostés, cuando el Espíritu Santo descienda sobre ellos para que sean llenos de poder sobrenatural que les permita realizar lo encomendado. La obra de Dios sólo puede ser hecha por Dios (Hechos 1.2). El Espíritu Santo es esa promesa que el Padre había hecho por medio de los profetas (Isaías 44:3-4; Isaías 59:20-21; Joel 2:28-32; Isaías 32:15). Sólo tenían que obedecerle para recibirlo (Hechos 5:32). Es la Presencia de Dios permanentemente en la iglesia, algo que no sucedió antes con nadie del pueblo de Dios, ya que el Espíritu Santo descendía y se iba nuevamente, pero no permanecía en ninguno. Todo comenzó en Cristo Jesús, de quien dijo Juan el Bautista que la señal para saber quién era el Mesías era ver al Espíritu Santo que descendía y permanecía sobre Él (Juan 1:33). Como aquella paloma que dejó salir Noé del arca y que iba y venía hasta que halló un olivo verde que sobresalía de las aguas y después no regresó más; el Espíritu santo estuvo yendo y viniendo sobre muchos, pero todos estaban bajo las aguas del pecado y de la muerte; hasta que encontró a uno que podía caminar sobre las aguas, Jesús el que resucitó. Entonces pudo cumplirse la promesa del permanecer en la iglesia porque la muerte había sido vencida. El Espíritu Santo es una Persona de la Deidad; pero también, se manifiesta como poder desde lo alto. Por el Espíritu la iglesia hizo maravillas, de lo cual habla la Escritura en el Libro de los Hechos. Así fue como se extendió y sigue extendiéndose el evangelio por todo el mundo. No intentes hacer la obra de Dios sin el Espíritu de Dios, estarás muy limitado y con poco fruto.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:50
24.50 Betania tiene un significado doble, ya sea “casa de higos” como “casa de aflicción”. En este caso es más acorde entenderlo como “casa de frutos”. El Señor Jesús sacó a sus discípulos de Jerusalén a Betania, posiblemente a la casa de sus amigos Martha, María y Lázaro. Era el momento de los frutos, de iniciar la cosecha; así que alzó las manos al cielo como quien va a cosechar los primeros frutos y los bendijo, esto es, dedicándolos a Dios. Ese momento fue crucial en el llamado apostólico. Dedicados a Dios como primeros frutos de la enome cantidad de creyentes que habrían de venir a Él comenzando en el Pentecostés o fiesta de la cosecha. ¿Bendices a tus discípulos? Debes hacerlo, dedícalos al Padre, ya que un verdadero maestro no los trae a sí mismo, sino a Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:51
24.51 Jesús no se separaría de sus discípulos físicamente sin dejarles la promesa del Espíritu Santo y bendecirles. Sólo entonces fue llevado arriba al cielo; expresión que parece decir que Él no fue arriba al cielo por sí mismo, pero que usa Lucas para hacernos saber que se trató del plan anticipado por el Padre en su voluntad soberana. El Hijo del Hombre sometido al Padre en su encarnación hasta sentarse a su diestra. Aprende de Jesús: debes dejar bendición en el lugar que dejas y salir sólo si hay exaltación.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:52
24.52 Los discípulos adoraron a Jesús antes de que fuese llevado a los cielos (aunque siguieron adorándolo después también como vemos en la historia de la iglesia). Reconocieron la deidad de Jesucristo, el Hijo de Dios: “…estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20). Los discípulos, después de haberle adorado volvieron a Jerusalén con gran gozo, sólo quien adora a Cristo verdaderamente será feliz objetivamente. Y no sólo gozo, sino gran gozo, verdaderamente contentos y felices de conocer a Dios en el misterio de la piedad, esto es, Dios manifestado en carne. Cuando conoces a Jesús en su deidad vuelves a Jerusalén. Conforme a la revelación del Nuevo Pacto se trata de la Jerusalén Celestial y no sólo la Jerusalén terrenal histórica a la que fueron los discípulos en cuestión. Es indispensable adorar a Cristo Jesús para ser parte de la Nueva Jerusalén.
— Roberto Tinoco
Lucas 24:53
24.53 Lo último que hicieron fue adorar a Jesús, entonces se menciona que regresaron a Jerusalén (versículo anterior) y que estaban en el templo alabando y bendiciendo a Dios. Dicho templo era conocido como el Templo de Herodes y se trataba de la restauración y agrandamiento del templo restaurado en tiempo de Nehemías y originalmente hecho por Salomón. Pero, ¿comprendes la alegoría? Quien ha conocido a Dios en su manifestación en carne será parte de su iglesia, la cual es su cuerpo, la presente manifestación de Dios en carne; y permanecerá allí por siempre. Bendice a Dios, bien dice, habla bien a Dios y de Dios por haberle conocido por medio de su Hijo Jesucristo. Amén, que significa, “así sea”.
— Roberto Tinoco