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Lucas 4
Tentación de Jesús
1Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto🗨📝 2por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.🗨📝 3Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan.🗨📝 4Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.🗨📝 5Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.🗨📝 6Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.🗨📝 7Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.🗨📝 8Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.🗨📝 9Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo;🗨📝 10porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden;🗨📝 11y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.🗨📝 12Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.🗨📝 13Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo.🗨📝Jesús es rechazado en Nazaret
14Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.🗨📝 15Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.🗨📝 16Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.🗨📝 17Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:🗨📝 18Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;🗨📝 19A predicar el año agradable del Señor.🗨📝 20Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.🗨📝 21Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.🗨📝 22Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?🗨📝 23El les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo; de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum, haz también aquí en tu tierra.🗨📝 24Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra.🗨📝 25Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra;🗨📝 26pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.🗨📝 27Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.🗨📝 28Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira;🗨📝 29y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle.🗨📝 30Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue.🗨📝Jesús expulsa un demonio
31Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo.🗨📝 32Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad.🗨📝 33Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz,🗨📝 34diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.🗨📝 35Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno.🗨📝 36Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen?🗨📝 37Y su fama se difundía por todos los lugares de los contornos.🗨📝Jesús sana a mucha gente
38Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga, y entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía una gran fiebre; y le rogaron por ella.🗨📝 39E inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les servía.🗨📝 40Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.🗨📝 41También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo.🗨📝Jesús continúa predicando
42Cuando ya era de día, salió y se fue a un lugar desierto; y la gente le buscaba, y llegando a donde estaba, le detenían para que no se fuera de ellos.🗨📝 43Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.🗨📝 44Y predicaba en las sinagogas de Galilea.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Lucas 4: RV60
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Lucas 4:1
4.1 La experiencia de Jesús en el Jordán fue muy gloriosa. El Padre le llamó su Hijo Amado cuando fue bautizado y el Espíritu Santo descendió sobre Él como Paloma. Juan el Bautista testificó que Él era el Cordero de Dios. Sobre Jesús permaneció el Espíritu Santo, no sólo descendió, lo cual es muy significativo. ¿Recuerdas la paloma y el arca de Noé? Jesús es el cumplimiento, el olivo que sobresale de las aguas de muerte. Fue una experiencia gloriosa. Jesús fue lleno del Espíritu Santo. Con todo, aprendamos, por muy glorioso que haya sido tu experiencia o tu vida cristiana hasta el momento, no puedes quedarte en el Jordán, tienes que ir más allá …aunque esto signifique un tiempo de ayuno en el desierto: “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto” (vr. 1). ¿Quién te llevó al desierto? ¿No esperaríamos que Dios nos libre del desierto? ¿Por qué nos lleva allá? Una cosa es ser llevado y otra impulsado; la versión Textual dice que fue impulsado. En ocasiones puedes llegar a pensar que fue tu sentir, pero Dios estaba allí. Hay muy pocos ejemplos de personas llevados al cielo; pero hay muchos llevados al desierto. Vuelvo a preguntar: ¿por qué nos lleva allá? Lo veremos en los siguientes versículos.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:2
4.2 El plan de Dios permitiendo el desierto, no solo en su Hijo, sino en todos sus hijos, es llevarnos de la primera hambre a la segunda hambre. La primera hambre llega a las cuatro horas, la segunda hambre a los cuarenta días. ¿Cuál hambre es más fuerte para ti? ¿Hambre del estómago o hambre del espíritu? No preguntes a qué hora comes o cuendo termina tu desierto, sino qué anhela verdaderamente tu espíritu. La razón más alta de las pruebas es producirnos hambre de Dios: “Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Yahwéh tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. 3Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Yahwéh vivirá el hombre” (Deuteronomio 8:2-3). No olvides que el hambre de un bebé lo hace andar en las defensas de su madre y el hambre de Dios te hace vivir bajo su protección. Lo peor llega con la segunda hambre, era tentado por el diablo. ¡En el desierto por cuarenta días! Pregúntale al respecto a los que cruzan ilegales la frontera con EUA a través del desierto. Muchos mueren. El desierto será tan prolongado como nuestro desarrollo. El número cuarenta es en la Biblia símbolo de prueba. Moisés pasó cuarenta años en Egipto creyendo ser alguien; luego pasó cuarenta años en el desierto de Madián sintiéndose nada; pero sus últimos cuarenta años supo que Dios lo era todo. Además de las dificultades propias del desierto, ¡era tentado por el diablo! ¡Vaya “compañía” para los peores momentos! ¿Por qué será que en los desiertos es más fácil sentir el ataque del enemigo que el abrazo amigo? Esto es así porque nos permite transformarnos en una bendición para los demás. Se unge el sartén con aceite para ponerlo en el fuego y se pone en el fuego para que sea útil produciendo alimento; el cual satisface a quien lo come; así nosotros llegamos a satisfacer a nuestro prójimo y con esto, a Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:3
4.3 La primera tentación del diablo hacia Jesús en los cuarenta días de desierto podría resumirse como “es mi vida” o “tengo derecho a hacer de mi vida lo que quiera”. El pasaje dice: “entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios…”. La primera tentación consiste en: «eres Hijo de Dios, pero puedes vivir sin Dios». “Eres hijo de Dios, te mereces todo, independízate hasta de Dios.” ¡Cuidado! Es el diablo o la carne diciéndote: «es tu vida, haz lo que quieras con ella». El asunto es que no es tu vida, ya que la vida del hombre es el soplo de Dios, se trata de Su vida, es Su soplo, Su Aliento y puede quitarlo cuando guste. Es la tentación de la ley del más fuerte. Dales piedras, mensajes que insulten, que se coman unos a otros: “entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan”. Que el ministerio del Señor Jesús fuese con maltrato en lugar de vida. Provocar que las piedras vivas se coman unos a otros. Esto no debe ser así.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:4
4.4 La respuesta del Señor Jesucristo, como siempre, fue magistral. No le da explicaciones, sino la Palabra: “Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra de Dios”. La Palabra es más que la solución, es el poder detrás de todo lo que existe. Esta Palabra está escrita, es firme; no tengo una sensación ni un sentir, tampoco alguna palabra profética que otro me dijo, sino la bendita Palabra de Dios escrita que sobrevivirá los cielos y la tierra. Estoy firme. La Palabra que debes seguir es la que te hace vivir. El hombre sigue lo que otros le dicen, ya sea como orientadores vocacionales o incluso, consejeros profesionales para asuntos emocionales, y está bien recibir consejo y ayuda, es muy bueno, las palabras pueden alentar, pero sólo la Palabra de Dios te hace vivir. ¿Cómo saber qué decisión tomar? Sigue la Palabra de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:5
4.5 La segunda tentación del diablo hacia el Señor Jesús disfrazaba la vieja frase de “el fin justifica los medios”. Evidentemente, para tentarte en esto, primero debe elevarte. Es cuando estás en el desierto que el diablo te lleva a un monte alto a ofrecerte los reinos del mundo. ¿Por qué no te lo ofrece cuando estás en Sión? El desierto magnifica las cosas del mundo. Y necesita hacerte ver el mundo para que puedas desearlo; hay padres que quieren que sus hijos conozcan el mundo supuestamente para que estén preparados; pero un buen General no enseña a sus soldados en el campo de batalla, sino antes con rifles de madera. Si tu crecimiento te ha hecho ver el mundo y no el cielo, pregúntate quién es el que te está subiendo. El diablo subió a Jesús para enseñarle el mundo; Dios subió al apóstol Juan para enseñarle el cielo con la Nueva Jerusalén.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:6
4.6-7 El tentador te ofrece la grandeza, pero a la manera del diablo. No hay problema con ser glorioso, Cristo mismo oró al Padre que lo glorificara con aquella gloria que había tenido antes del mundo; el problema comienza cuando deseas la gloria del mundo, aquella que Dios no te da. Además de tratar de obtenerla ilegítimamente. ¿Quién le entregó a el diablo la gloria del mundo? Fue Adán con su caída, pero no Dios. Fue un usurpador, un ilegítimo de la potestad del mundo. El tentador pide adoración, está frustrado por haber sido convertido en espanto cuando anhelaba sentarse al lado de Dios. Todo lo que te seduce lo hace para que termines adorándolo, sometiéndote a ello. Por tanto, adora solo a Dios. Pregúntate de dónde viene la gloria que tienes, pues a eso te inclinaste para recibirla.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:7
4.6-7 El tentador te ofrece la grandeza, pero a la manera del diablo. No hay problema con ser glorioso, Cristo mismo oró al Padre que lo glorificara con aquella gloria que había tenido antes del mundo; el problema comienza cuando deseas la gloria del mundo, aquella que Dios no te da. Además de tratar de obtenerla ilegítimamente. ¿Quién le entregó a el diablo la gloria del mundo? Fue Adán con su caída, pero no Dios. Fue un usurpador, un ilegítimo de la potestad del mundo. El tentador pide adoración, está frustrado por haber sido convertido en espanto cuando anhelaba sentarse al lado de Dios. Todo lo que te seduce lo hace para que termines adorándolo, sometiéndote a ello. Por tanto, adora solo a Dios. Pregúntate de dónde viene la gloria que tienes, pues a eso te inclinaste para recibirla.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:8
4.8 La respuesta del Señor Jesús pone en claro que la adoración religiosa inclina al servicio de la vida. No es irrelevante, servirás a lo que te postres. Y, ligado a esto, pregúntate: ¿a quién tuviste que servir para tener lo que tienes? “Sólo a Dios sirves” implica que todo lo que haces, lo haces por causa de Él.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:9
4.9-11 La tercera tentación es la simulación. El diablo parecía sugerirle a Jesús que desarrollara un ministerio (como si le interesara el ministerio, pero así es el tentador, te hace creer que está interesado en ti) a partir de impresionar a sus seguidores. Que fuese espectacular. Siendo que el Señor respondía a todo con un “escrito está”, el diablo decidió usar la Biblia contra Él (¡como si pudiera usar el logos contra el Logos!). La idea detrás de esta tentación fue que Jesús impresionara a los judíos mediante un milagro portentoso, si lo veían bajar desde el pináculo del templo como flotando en el aire sostenido por ángeles, entonces todos creerían en Él. Esto es el engaño, el show; la simulación. Hacer la obra de Dios basado en la popularidad, lo que piensen los demás, es una gran tentación. Es la tentación del político. Por eso te difaman, para presionarte a responder y que vivas por lo que la gente dice de ti. Acéptalo, te elogiarán y te difamarán; pero ni lo uno ni lo otro debe moverte. Es pensar que «Dios lo aprueba” -dijo Satanás. ”Está escrito. Dios respaldará lo que hagas». «No sólo independízate, Dios te apoyará en lo que te propongas». Pero sagazmente omitió citar completa la Escritura, pues no mencionó que el Señor lo guardaría “en todos sus caminos” y no en nuestros caminos personales. Esta tentación incluye que nunca tropezarás, pero la realidad es que sí serás tentado a tropezar en piedra, habrá alguna piedra viva que te escandalice. Te explico: tiene un doble sentido, la tentación es que vivas agradando a los demás para que no tropieces en ellos, pero la vida cristiana es agradar a Dios, nunca faltará alguno que no te ame o incluso que se escandalice de ti; o bien, por más que des gusto a la gente, tarde o temprano te escandalizarás de otro.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:10
4.9-11 La tercera tentación es la simulación. El diablo parecía sugerirle a Jesús que desarrollara un ministerio (como si le interesara el ministerio, pero así es el tentador, te hace creer que está interesado en ti) a partir de impresionar a sus seguidores. Que fuese espectacular. Siendo que el Señor respondía a todo con un “escrito está”, el diablo decidió usar la Biblia contra Él (¡como si pudiera usar el logos contra el Logos!). La idea detrás de esta tentación fue que Jesús impresionara a los judíos mediante un milagro portentoso, si lo veían bajar desde el pináculo del templo como flotando en el aire sostenido por ángeles, entonces todos creerían en Él. Esto es el engaño, el show; la simulación. Hacer la obra de Dios basado en la popularidad, lo que piensen los demás, es una gran tentación. Es la tentación del político. Por eso te difaman, para presionarte a responder y que vivas por lo que la gente dice de ti. Acéptalo, te elogiarán y te difamarán; pero ni lo uno ni lo otro debe moverte. Es pensar que «Dios lo aprueba” -dijo Satanás. ”Está escrito. Dios respaldará lo que hagas». «No sólo independízate, Dios te apoyará en lo que te propongas». Pero sagazmente omitió citar completa la Escritura, pues no mencionó que el Señor lo guardaría “en todos sus caminos” y no en nuestros caminos personales. Esta tentación incluye que nunca tropezarás, pero la realidad es que sí serás tentado a tropezar en piedra, habrá alguna piedra viva que te escandalice. Te explico: tiene un doble sentido, la tentación es que vivas agradando a los demás para que no tropieces en ellos, pero la vida cristiana es agradar a Dios, nunca faltará alguno que no te ame o incluso que se escandalice de ti; o bien, por más que des gusto a la gente, tarde o temprano te escandalizarás de otro.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:11
4.9-11 La tercera tentación es la simulación. El diablo parecía sugerirle a Jesús que desarrollara un ministerio (como si le interesara el ministerio, pero así es el tentador, te hace creer que está interesado en ti) a partir de impresionar a sus seguidores. Que fuese espectacular. Siendo que el Señor respondía a todo con un “escrito está”, el diablo decidió usar la Biblia contra Él (¡como si pudiera usar el logos contra el Logos!). La idea detrás de esta tentación fue que Jesús impresionara a los judíos mediante un milagro portentoso, si lo veían bajar desde el pináculo del templo como flotando en el aire sostenido por ángeles, entonces todos creerían en Él. Esto es el engaño, el show; la simulación. Hacer la obra de Dios basado en la popularidad, lo que piensen los demás, es una gran tentación. Es la tentación del político. Por eso te difaman, para presionarte a responder y que vivas por lo que la gente dice de ti. Acéptalo, te elogiarán y te difamarán; pero ni lo uno ni lo otro debe moverte. Es pensar que «Dios lo aprueba” -dijo Satanás. ”Está escrito. Dios respaldará lo que hagas». «No sólo independízate, Dios te apoyará en lo que te propongas». Pero sagazmente omitió citar completa la Escritura, pues no mencionó que el Señor lo guardaría “en todos sus caminos” y no en nuestros caminos personales. Esta tentación incluye que nunca tropezarás, pero la realidad es que sí serás tentado a tropezar en piedra, habrá alguna piedra viva que te escandalice. Te explico: tiene un doble sentido, la tentación es que vivas agradando a los demás para que no tropieces en ellos, pero la vida cristiana es agradar a Dios, nunca faltará alguno que no te ame o incluso que se escandalice de ti; o bien, por más que des gusto a la gente, tarde o temprano te escandalizarás de otro.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:12
4.12 La respuesta contra la tercera tentación es no tentar a Dios: “Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: no tentarás al Señor tu Dios”. Jesús no iba a lanzarse del pináculo del templo tratando de provocar a Dios a mandar a sus ángeles que le cargasen; Él sólo así lo que el Padre le mandaba hacer. Es una ironía que al caer en tentación intentes tentar a Dios. Tratar de provocarlo a realizar nuestros caprichos o a apoyarlos, tratar de usarlo para nuestros fines, es una tentación. No porque Dios peque en esto, sino porque Dios podría llegar a hacer lo que esperas para tu mal; o bien, no hacerlo y entonces tú solo te haces mal a ti mismo. No insultes a Dios viviendo para los hombres ni tratando de usarlo para quedar bien con los demás. Algunos tratan de usar a Dios para que les de el amor de los hombres, no deben tentar a Dios. Otros intentan usar a Dios para que les de la fama o el dinero de los hombres. No deben tentar a Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:13
4.13 La tentación acabará, pero la pelea no. Vencer una tentación no le pone fin a la guerra espiritual. Son breves períodos de paz, pero la lucha continúa. Es sólo por un tiempo. Los cristianos pierden mucho tiempo echando raíces de iglesia en iglesia y no les queda fuerza para producir fruto. Cuando por fin van a dar fruto son tentados y reprobados nuevamente y vuelven a ser trasplantados. ¿Hasta cuándo serás permanente? ¿No te cansa andar sin llegar a ningún lado? Sólo serás promovido venciendo la tentación.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:14
4.14-15 Con la entrega a Dios llega la llenura del Espíritu de Dios; pero con la victoria sobre la tentación llega la promoción en el reino de Dios. “Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos” (vrs. 14-15). La unción, la fama o la gloria, la sabiduría y la revelación, la admiración de todos sin buscarla. Toda tentación es la llave de una promoción. Necesitas toparte con el diablo antes de liberar el poder del cielo. Si no te has topado con el diablo es porque vas en su misma dirección. Nota el proceso y propósito de toda la tentación. El hombre es probado para ser perfeccionado y es perfeccionado a fin de ser útil a Dios. Cuando en la gran fundición de Marshall, Texas, se probaba la virtud del acero con el cual fabricaban las ruedas de los ferrocarriles, se hacía caer sobre cada una de ellas, desde una altura de cuatro metros, un peso de aproximadamente setenta kilos, y esto ocho veces. Luego un experto golpeaba cada rueda con un pequeño martillo mientras la giraba, a fin de descubrir por el sonido si tenía o no grietas en su interior. Si la última vez la rueda seguía dando sonido de rueda no quebrada en ningún punto, era aceptada para cargar sobre ella los pesados vagones que habrían de llevar en su seno tantas vidas humanas, así compo toneladas de carga. Así es con la vida de los hombres de Dios: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Stg. 1:12). Aún el pueblo de Israel pasó por las mismas experiencias de Jesús: pasaron el mar, símbolo del bautismo. Luego fueron llevados al desierto para ser probados por el Señor y producirles hambre de Dios (Dt. 8:2-3). Sacarlos de Egipto fue posible en una noche, pero se necesitaron cuarenta años para sacarles a Egipto del corazón. Después pudieron heredar la tierra prometida. Estamos en un tiempo de recetas rápidas y sin esfuerzo; es la época del microondas y de “adelgace sin dieta ni ejercicios”. La tendencia mundial recalca el menor esfuerzo; las medallas al mérito están siendo reemplazadas por premio para todos y controles remotos. Con todo, el reino de los cielos continúa su mismo estándar y no ha rebajado sus demandas. Todavía el que quiera ser discípulo de Jesús ha de dejarlo todo por Él. Quien quiera todo de Dios ha de darlo todo a Dios. Un día oré a Dios: “Señor, dame más de Ti” –y Él me respondió: “No, dame tu más de ti, Yo lo he dado todo.” El cielo sigue abierto a todo el que esté dispuesto a creer, pero no está en oferta.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:15
4.14-15 Con la entrega a Dios llega la llenura del Espíritu de Dios; pero con la victoria sobre la tentación llega la promoción en el reino de Dios. “Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos” (vrs. 14-15). La unción, la fama o la gloria, la sabiduría y la revelación, la admiración de todos sin buscarla. Toda tentación es la llave de una promoción. Necesitas toparte con el diablo antes de liberar el poder del cielo. Si no te has topado con el diablo es porque vas en su misma dirección. Nota el proceso y propósito de toda la tentación. El hombre es probado para ser perfeccionado y es perfeccionado a fin de ser útil a Dios. Cuando en la gran fundición de Marshall, Texas, se probaba la virtud del acero con el cual fabricaban las ruedas de los ferrocarriles, se hacía caer sobre cada una de ellas, desde una altura de cuatro metros, un peso de aproximadamente setenta kilos, y esto ocho veces. Luego un experto golpeaba cada rueda con un pequeño martillo mientras la giraba, a fin de descubrir por el sonido si tenía o no grietas en su interior. Si la última vez la rueda seguía dando sonido de rueda no quebrada en ningún punto, era aceptada para cargar sobre ella los pesados vagones que habrían de llevar en su seno tantas vidas humanas, así compo toneladas de carga. Así es con la vida de los hombres de Dios: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Stg. 1:12). Aún el pueblo de Israel pasó por las mismas experiencias de Jesús: pasaron el mar, símbolo del bautismo. Luego fueron llevados al desierto para ser probados por el Señor y producirles hambre de Dios (Dt. 8:2-3). Sacarlos de Egipto fue posible en una noche, pero se necesitaron cuarenta años para sacarles a Egipto del corazón. Después pudieron heredar la tierra prometida. Estamos en un tiempo de recetas rápidas y sin esfuerzo; es la época del microondas y de “adelgace sin dieta ni ejercicios”. La tendencia mundial recalca el menor esfuerzo; las medallas al mérito están siendo reemplazadas por premio para todos y controles remotos. Con todo, el reino de los cielos continúa su mismo estándar y no ha rebajado sus demandas. Todavía el que quiera ser discípulo de Jesús ha de dejarlo todo por Él. Quien quiera todo de Dios ha de darlo todo a Dios. Un día oré a Dios: “Señor, dame más de Ti” –y Él me respondió: “No, dame tu más de ti, Yo lo he dado todo.” El cielo sigue abierto a todo el que esté dispuesto a creer, pero no está en oferta.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:16
4.16 Jesús se crió en un lugar específico y conocía a la gente, así como las costumbres del lugar. Él mismo tenía sus costumbres. Una de ellas era reunirse sábado a sábado en la sinagoga. ¿Cuántas veces habrá visto deficiencias en la religión judía?, y, sin embargo, no fue un disidente. Diez y ocho años asistiendo y no se quejó. Era un Hombre pleno. He visto que los insatisfechos hablan de otros precisamente sobre las mismas insatisfacciones. Congregarse es una buena costumbre. Jesús la tenía, con todo y ser superior a la sinagoga donde asistía. Se levantó a leer. Todo el que lee la Palabra estará firme de pie y más alto cada vez. ¿Tienes por costumbre leer la Biblia? La costumbre de Jesús era congregarse para Dios y leer su Palabra. Así fue como anuncio que había llegado el año agradable del Señor. Leyendo la Palabra es como conocerás la buena vida que Dios tiene para ti.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:17
4.17 El Libro le fue dado, supongo por el ministro de la sinagoga; pero aunque el Libro le fue dado, fue Jesús quien halló lo que el Libro decía de Él. Jesús estaba ubicado en tiempo y lugar. ¿Sabes lo que la Biblia dice de ti? Para hallarlo, hay que buscarlo. Domina la Biblia para que la Palabra te domine a ti; de otro modo, ¿cómo hallarás en ella lo que dice de ti? Jesús buscó en el Libro lo que Él debía vivir; la gente suele buscar versículos para dárselos a otros. La gente, si lee un libro de medicina comienza a mirarse al espejo; pero si lee un libro de psicología, encuentra síntomas de patologías en sus conocidos. Cuando tú lees la Biblia, ¿te miras al espejo o la aplicas a los demás?
— Roberto Tinoco
Lucas 4:18
4.18 El Señor Jesús fue ungido por el Espíritu Santo para hacer el bien. Ese es el propósito de la unción. La unción suele buscarse por los creyentes para beneficio propio, pero esto es un error. Por ejemplo, quieren sanar enfermos para hacerse un ministerio; también, ante alguna manifestación incomprensible como polvo de oro, se supone que le vendrá riqueza, cuando en realidad todo don y unción es para bendecir a los demás, en tal caso, el don de sanidad es para bien del prójimo, o la manifestación del polvo de oro, si tal fuese el caso, una orden para hacer riquezas para financiar el avance del reino. Jesús reconoció que la unción que el Padre le daba con su Espíritu era con el propósito de hacer bien a los demás: me ha ungido –dijo, para dar… De modo que las personas más ungidas no necesariamente son las más llamativas, sino las más benéficas. Permíteme un ejemplo: los jóvenes preguntan a un asesor vocacional a qué dedicarse, sea lo que sea a lo que habrás de dedicarte, debes hacer bien a los demás. No preguntes dónde se gana más dinero, sino dónde y cómo se bendice a más personas.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:19
4.19 Ungido para tener un gran año. Jesús fue ungido para anunciar el año agradable del Señor. Eso hace la unción, anuncia buenos tiempos y da las herramientas para alcanzarlos. Ese es también el mensaje de los ungidos: Dios tiene un año maravilloso esperándote. Y los que predican destrucción y dolor cuando no es tiempo de juicio, ¿qué unción tendrán? Leen lo que la Biblia dice para otra época y se lo anuncian a la iglesia, no comprenden que Dios muestra esto para escapar de ello y no para vivirlo. La unción es el Espíritu Santo y donde es hecho Señor allí hay libertad. Por ello, todo año y todo tiempo ungido por el Espíritu es el año agradable del Señor. ¿Tuviste un mal año? No, tuviste escasez de Presencia y unción. ¿Quieres un año bendecido? ¡Busca ser ungido viviendo en su Presencia! Para el infiel todos son infieles; para el ladrón hay que cuidarse de no ser robado; quien tiene un martillo en la mente sólo ve clavos. Los cocineros ven comida; los ingenieros formas de construcción e ingeniería; etc. Nuestra percepción del mundo funciona como un espejo; no vemos todo lo que existe, sino lo que somos. Todo lo que perciben nuestros sentidos es interpretado por el hipotálamo de nuestro cerebro, traducido y formado. De modo que no vemos, sino lo que queremos ver o suponemos real.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:20
4.20 En este versículo podemos encontrar un resumen gráfico del ministerio de Jesús: llegar a ser el centro de todo, para luego darlo todo al Padre. Jesús leyó y al terminar, atrajo la mirada de todos hacia Él. Esperaban su interpretación, pero también era imposible dejar de mirarlo. Ese es su llamado como Hijo del Hombre, atraer a todos y que todo sea puesto bajo sus pies, para luego darlo todo al Padre: Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos (1 Cor. 15:28). Vive en torno a Jesús y honrarás al Padre.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:21
4.21 Jesús vino como Hijo del Hombre a este mundo para cumplir la Escritura. Siempre viviendo a la luz de las mismas y procurando guardarlas en todo. Hubo cosas que se cumplieron antes de que Él naciera y otras que se cumplieron antes de que tuviera conciencia de ello; pero una vez que tuvo la edad, procuró conscientemente guardar la Palabra y que se cumpliera todo lo que en ella estaba escrito de Él. Vivió con la premisa: la Biblia habla de mí, y así se los dijo a los judíos en varias ocasiones. También tú, vive con la consciencia de que la Biblia trata de Cristo en ti y de que debes procurar el cumplimiento de la voluntad de Dios escrita en ella. Además, como Cristo cumplía la Escritura delante de los demás y no en un rincón; que todos sepan para quién vives y por qué vives. Engrandece a Dios con tu vivir.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:22
4.22 No se qué es más admirable: si el hecho de que Jesús sorprendiera a todos con su sabiduría al iniciar su ministerio en la sinagoga de Nazareth o el hecho de que pudiera haber escondido su sabiduría por tantos años en Nazareth. ¡Glorioso! Jesús estaba perfectamente ajustado a los tiempos que debía vivir, tenía la prudencia de callar y de hablar en el momento justo y de la manera sabia. No podían relacionar a este hombre espectacular con el hijo de José que conocían de tiempo; lo que significa que Jesús no mostró sus virtudes anteriormente. Vivió velado a propósito, por decirlo así. No, no era hijo de José. No llevaba su genética caída. No se parecía a él. Es el Hijo de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:23
4.23 Los refranes son estractos de sabiduría popular y Jesús, la sabiduría encarnada, los conocía todos. Aplicó un refrán que explicaba su situación: había escondido sus virtudes en su tierra y las había mostrado primero en otra región. Esto lo realizó a propósito, sabiendo que no habría honra en su tierra para Él, debido a que estaban familiarizados con su Persona y por ello, tropezaban con su carne. Los que le conocían no aceptarían fácilmente que fuese el Mesías. Lo mismo sucede actualmente: algunos dicen creer en Dios, pero no aceptar a la iglesia. Y, a pesar de que la iglesia es el Cuerpo de Cristo, tropiezan en la carne de sus miembros rechazándole por considerarles solo humanos. No importa cuántas cosas maravillosas, por la gracia de Dios, ha hecho la iglesia ya por dos mil años, siguen considerándola solo carne, un médico incapaz de curarse a si mismo. Que no te suceda, acepta a tu hermano y estarás aceptando a Cristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:24
4.24 El refrán citado en el versículo anterior es muestra de sabiduría popular; pero este versículo es la demostración de la sabiduría bíblica. Jesús jamás se quedaría únicamente con las virtudes humanas y habría de mostrar el misterio de Dios con las virtudes divinas encarnadas. Todos debemos ser celestiales en cuerpos terrenales. Comprender la vida en este mundo, pero vivirla con la Vida del cielo. Que un profeta o siervo de Dios no sea aceptado como tal en su propia tierra es causado por la costumbre de conocerlo antes de su llamado (lee la nota del versículo anterior). No te quedes con la etapa de nadie ni lo juzgues por una experiencia de su vida, ya que no es todo lo que dicha persona es. Todos somos mucho más que una época y más, cuando Dios se manifiesta por medio nuestro.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:25
4.25-26 Luego de hablar de la sabiduría popular mediante un refrán y de la sabiduría celestial a través de la interpretación bíblica, Jesús ilustró su argumento con ejemplos de las Sagradas Escrituras. Dichas ilustraciones tratan acerca de personas gentiles, ya que los suyos lo rechazaban, demostraría que no era cosa nueva y, además, en esto consistiría el misterio escondido desde los siglos en Dios: que los gentiles serían hechos miembros del mismo cuerpo juntamente con los judíos (Efesios 3:4-6). En los días de Elías había gran necesidad por la sequía de años que habían sufrido, ante lo cual, muchos viudas en Israel en quienes se agrababa la escasez; pero solo recibió socorro con la visitación de Elías, una viuda gentil en la región de Sarepta de Sidón, tierra fenicia, gentil o no judía. No es la necesidad lo que atrae la bendición de Dios, sino la fe; y, si la fe no es mostrada entre los que dicen ser el pueblo de Dios, pero sí en aquellos que todavía no lo son, Dios hará a un lado la sangre física para ir al corazón. Como dice la Escritura: “Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios” (Romanos 2:28-29). Y también: “¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles” (Romanos 3:29). Como cristianos no cometamos el mismo error que cometieron los judíos al confiarse como hijos sanguíneos de Abraham sintiéndose intocables, dando por hecho el favor de Dios. También nosotros podríamos ser removidos si nos ensoberbecemos. “Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará” (Romanos 11:17-21).
— Roberto Tinoco
Lucas 4:26
4.25-26 Luego de hablar de la sabiduría popular mediante un refrán y de la sabiduría celestial a través de la interpretación bíblica, Jesús ilustró su argumento con ejemplos de las Sagradas Escrituras. Dichas ilustraciones tratan acerca de personas gentiles, ya que los suyos lo rechazaban, demostraría que no era cosa nueva y, además, en esto consistiría el misterio escondido desde los siglos en Dios: que los gentiles serían hechos miembros del mismo cuerpo juntamente con los judíos (Efesios 3:4-6). En los días de Elías había gran necesidad por la sequía de años que habían sufrido, ante lo cual, muchos viudas en Israel en quienes se agrababa la escasez; pero solo recibió socorro con la visitación de Elías, una viuda gentil en la región de Sarepta de Sidón, tierra fenicia, gentil o no judía. No es la necesidad lo que atrae la bendición de Dios, sino la fe; y, si la fe no es mostrada entre los que dicen ser el pueblo de Dios, pero sí en aquellos que todavía no lo son, Dios hará a un lado la sangre física para ir al corazón. Como dice la Escritura: “Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios” (Romanos 2:28-29). Y también: “¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles” (Romanos 3:29). Como cristianos no cometamos el mismo error que cometieron los judíos al confiarse como hijos sanguíneos de Abraham sintiéndose intocables, dando por hecho el favor de Dios. También nosotros podríamos ser removidos si nos ensoberbecemos. “Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará” (Romanos 11:17-21).
— Roberto Tinoco
Lucas 4:27
4.27 ¿Por qué Dios sana a unos y a otros no? ¿Puedo hacer algo para tomar parte en los sanados? Jesús visitó el pueblo donde había crecido, Nazaret, dio un tremendo mensaje en una sinagoga acerca de la unción de sanidad que estaba sobre su vida para beneficio de ellos: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4:18-19). Pero no hubo muchos milagros allí. Así que expuso lo que impide en ocasiones que fluya la unción de sanidad con la historia de Naamán. ¿Qué hizo Naamán de diferente para que él si fuera sanado, a diferencia de los demás leprosos de su tiempo? Su historia está en 2 Reyes 5:1-14. Lo que hizo la diferencia fue la fe del general sirio, imperfecta fe, pero era fe. Él buscó la sanidad, por eso pidió cartas al rey de Siria para ver al rey de Israel. Eso es fe, ya que lo buscó en tiempo de guerra entre Siria e Israel. Había escuchado las buenas noticias de lo que Dios hacía por medio del profeta Eliseo, pero respetó las líneas de utoridad yendo primero al rey de Israel. Junto con su búsqueda, trajo ofrendas al profeta, honra. Una disposición siempre bien vista por Dios. Y, cuando el profeta no salió a recibirlo, Naamán se sobrepuso al enojo y a la desilusión. Incluso fue humilde para escuchar a una criada que le recomendó obedecer al profeta Eliseo bañándose en el Jordán. La Biblia menciona muchos casos de sanidad por obediencia. Luego, fue perseverante, pues se zambulló siete veces, no fue sanado a la primera. Lo excepcional alcanza lo sobrenatural. Naamán es una historia de fe, de deseo y de insistencia. Los nazarenos se perdieron de la unción de sanidad por estar demasiado acostumbrados a Jesús (Mateo 13:54-58; Marcos 6:1-6). Antepusieron lo natural a lo sobrenatural. Carecían de búsqueda y de pasión para insistir. Aunque llueva una tormenta si tapas el envase no lo llenarás.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:28
4.28 Las palabras de Jesús molestaron a los que lo escucharon en la sinagoga al punto de provocarles ira. Literalmente, fueron llenos de ira, no llenos de Dios como quería Jesús, sino de ira. ¿De qué estás lleno tú? Tus emociones podrían responder esto. El Maestro jamás cuidó que su hablar fuese politicamente correcto, nunca tuvo temor de ofender a la audiencia. Su interés siempre fue dar luz, aunque en ocasiones se encandilaran. ¿Habremos de rebajar la luz porque algunos estén acostumbrados a las tinieblas? De ninguna manera. Seremos prudentes, pero sin comprometer la integridad de la Palabra de Dios. Hablaremos como conviene, pero sin perder de vista que debemos hablar lo que conviene.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:29
4.29-30 La reacción de los asistentes a la sinagoga de Nazaret contra Jesús por el mensaje de oportunidad aún a los gentiles, fue violenta. Trataron de matarlo como la Ley de Moisés sentenciaba. Fue un arrebato tipo linchamiento, pues lo llevaron a la cumbre de la ciudad a empujones e insultos. Recordemos que los de la sinagoga de Nazaret conocían a Jesús de toda la vida. Eran, por decirlo así, sus amigos; al menos conocidos que se veían cada sábado en ese lugar para orar y leer las Escrituras, ¿cómo fue posible que trataran de matarlo tan repentina y drásticamente? De todos los odios, los más peligrosos son los religiosos, pues suelen acompañarse de fanatismo. No parece la mejor manera de comenzar el ministerio, pero si prefigura el final del mismo: la muerte en la cruz. Con todo, Jesús simplemente se libró y pasó en medio de ellos en cuanto quiso. Usó autoridad y nadie pudo confrontarlo. El señor no moriría por voluntad de los hombres, sino de Dios; y sería hasta que Él así lo quisiera. Nadie le quitaría la vida, Él la daría y nuevamente la volvería a tomar. Ten confianza, está a cargo de tu vida con la misma autoridad, no te sobrevendrá mal. El Hijo del Hombre pasó por en medio de una humanidad confundida salvándola.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:30
4.29-30 La reacción de los asistentes a la sinagoga de Nazaret contra Jesús por el mensaje de oportunidad aún a los gentiles, fue violenta. Trataron de matarlo como la Ley de Moisés sentenciaba. Fue un arrebato tipo linchamiento, pues lo llevaron a la cumbre de la ciudad a empujones e insultos. Recordemos que los de la sinagoga de Nazaret conocían a Jesús de toda la vida. Eran, por decirlo así, sus amigos; al menos conocidos que se veían cada sábado en ese lugar para orar y leer las Escrituras, ¿cómo fue posible que trataran de matarlo tan repentina y drásticamente? De todos los odios, los más peligrosos son los religiosos, pues suelen acompañarse de fanatismo. No parece la mejor manera de comenzar el ministerio, pero si prefigura el final del mismo: la muerte en la cruz. Con todo, Jesús simplemente se libró y pasó en medio de ellos en cuanto quiso. Usó autoridad y nadie pudo confrontarlo. El señor no moriría por voluntad de los hombres, sino de Dios; y sería hasta que Él así lo quisiera. Nadie le quitaría la vida, Él la daría y nuevamente la volvería a tomar. Ten confianza, está a cargo de tu vida con la misma autoridad, no te sobrevendrá mal. El Hijo del Hombre pasó por en medio de una humanidad confundida salvándola.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:31
4.31 Siendo que la sinagoga en donde asistió toda la vida no lo recibió, incluso trataron de matarlo, Jesús descendió a Capernaum, una ciudad que habría de convertirse en una especie de segunda casa para él, a fin de seguir enseñando en las sinagogas durante los días de reposo. ¿Significa que esta es la manera bíblica de congregarse? No. Lo que significa es que Jesús aprovechaba la costumbre religiosa de Israel de reunirse los días de reposo en sinagogas para hablarles allí. Después de todo, eran los más dispuestos a buscar a Dios, por eso es que asistían. Capernaum era una ciudad Galilea, todavía de Israel, pero en región gentil. Es como si ilustrara lo que habría de suceder: el evangelio pasaría de un Israel que le rechaza a un mundo que le recibe. No te detengas predicando el evangelio a quienes no desean escucharlo, sigue adelante predicando a quienes si oirán.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:32
4.32 Los oyentes del Maestro estaban maravillados por doctrina que les predicaba y enseñaba. Asombrados de su sabiduría y de que su hablar tuviera tanto poder y autoridad. No lo sabían, pero estaban escuchando al Verbo de Dios, la Palabra encarnada, ¿cómo no habrían de sorprenderse? El mensaje del Señor debe ser presentado siempre de forma maravillosa; en el poder del Espíritu Santo y con la sabiduría que penetre al entendimiento cambiando vidas. Es un insulto intentar hablar la doctrina bíblica aburriendo a los oyentes o llamarle Palabra de Dios a la palabra de los hombres. En el Maestro tenemos el ejemplo de lo que es la Palabra y de cómo presentarla. No todo lo que se habla desde un púlpito corresponde al hablar del Señorm esto no debe ser así.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:33
4.33 En la sinagoga se encontraba un hombre poseído por un espíritu maligno. Es sorprendente ver al diablo en la iglesia, por decirlo así, pero sucede. Pensaríamos que un mal espíritu jamás iría a un lugar donde se alaba a Dios y estudia Su Palabra, pero no es así; de hecho, su trabajo está precisamente allí: intentando desviar de la verdad a los creyentes. La religión con sus rituales y ceremonias no impresiona ni asusta al maligno; lo que realmente le pone final es Jesús. ¿Tiene tu religión verdaderamente la Presencia de Jesús? Lógicamente, el Señor echó fuera al espíritu maligno liberando al hombre y este salió, pero no de forma silenciosa, sino dando voces. Antes estuvo tranquilo, fue hasta que lo echaron que se manifestó ruidosamente. Hay ocasiones en que la vida de alguno parece ponerse peor por haberse acercado al Señor y recibirle por Salvador, pero es todo lo contrario, Dios está barriendo su casa y el polvo se levanta, pero solo para traer libertad.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:34
4.34 Las voces que daba el espíritu maligno antes de ser expulsado del hombre (nota versículo 4.33) cuestionaban al Señor sobre el por qué los echaba: “¿qué tienes con nosotros?”. Esto es sumamente intrigante, pues resulta claro que el Salvador salva; pero si los demonios pensaban de esa manera, significa que en las tinieblas tenían una idea distinta. Suponían que el Hijo del Hombre no resistiría la tentación del diablo y recibiría el mundo adorando al diablo, en otras palabras, creían que había aceptado el acuerdo del tentador de cohabitar juntos sin molestarse. No estaban enterados que el Señor venció la tentación y no aceptó componendas. …ahora se enteraban de la peor forma. Había venido a destruirlos, aunque no era el tiempo final, pero les quitaría su autoridad. Ante esto, trataron de negociar el acuerdo anteriormente rechazado diciendo que lo conocían como el Santo de Dios; es decir, ¿el buen Hombre enviado por Dios les haría daño? Las tinieblas trataron de usar chantaje emocional, como cuando intentan callar a los cristianos por ser cristianos impidièndoles predicar la Palabra de Dios o desarman su carácter intimidándole a aceptar cualquier maltrato por el hecho de ser creyente.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:35
4.35 La luz no conversa con las tinieblas; así que Jesús callaba a los demonios impidiéndoles hablar. El dialogo con el mal no puede terminar bien, recuerda que así comenzó la caída de Eva y con ella, la de todos nosotros. Con todo, el demonio haría su acto final derribando al hombre en medio de todos, pero sin dañarlo, pues Jesús se lo impedía. Podría el mal derribarte alguna vez, pero el Señor te protegerá. Ten paz.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:36
4.36 Nunca había demostrado alguno poder semejante. Las posesiones demoniacas era comunes en los tiempos antiguos, pero jamás hubo quien los liberara efectivamente y menos, con una palabra. La demostración mesiánica del Señor era evidente. Su ministerio no solo salvaba liberando, también maravillaba a los testigos. Hoy no tenemos tantas manifestaciones de demonios como antes y la razón es obvia: Jesús los despojó de su autoridad muriendo y resucitando por nosotros; sin embargo, el ministerio cristiano verdadero es semejante al del Señor: trae libertad y es maravilloso. Después de todo, Jesús sigue actuando por medio de su iglesia.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:37
4.37 Sin medios de comunicación, Jesús fue famoso como nadie más. Haciendo lo imposible alcanzó lo inalcanzable; con el tiempo se propagó su fama, primero por los contornos de Judea y después, por todo el mundo conocido. Hoy, nada ni nadie es más famoso que el Señor Jesús. Él es la gloria de Dios cuyo conocimiento llenaría la tierra como las aguas cubre el mar.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:38
4.38 El evangelio de Lucas ha venido expresando el deseo divino por los gentiles, especialmente ante el rechazo de los judíos; es así que después de ser rechazado en la sinagoga de su propia ciudad, habló de la misericordia de Dios a la viuda de Sarepta y al leproso sirio Naamán; en otras palabras, dejó en claro que Dios se iba a los gentiles (4:16-30). Luego entró en una sinagoga donde estaba un endemoniado, ¡el diablo en el judaísmo! (4:31-37). Por lo que saliendo de la sinagoga entró en la casa de Simón donde sanó a la suegra de este (4:38-39); ilustración de Dios dejando el judaísmo para sanar a los enfermos fuera de él (4:40-41). ¿Por qué crees que se fue de allí a predicar a la región de galilea, conocida como “de los gentiles”? (4:42-44). 4.38-39 Lucas, como médico que fue, es el único de los evangelistas que especifica que la fiebre de la suegra de Pedro era una gran fiebre y también el método usado por Jesús para sanarle, aunque, por supuesto, deja en claro que se trató de sanidad divina por el poder de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:39
4.38-39 Lucas, como médico que fue, es el único de los evangelistas que especifica que la fiebre de la suegra de Pedro era una gran fiebre y también el método usado por Jesús para sanarle, aunque, por supuesto, deja en claro que se trató de sanidad divina por el poder de Dios. 4.39 Todo el que ha sido sanado por Cristo se convierte en un servidor de Cristo. Cuando los cristianos no están sirviendo a sus hermanos, deben preguntarse en qué áreas de su alma están enfermos. La evidencia de la salud es el amor y del amor, el servicio.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:40
4.40 Hay momentos en esta vida cuando la luz parece irse; es entonces cuando aparece la necesidad; ¿qué hacer? ¡Ir a Jesús! Las épocas como de noche, aquellas en las que aparece el mal, ya sea la enfermedad, la crisis familiar, económica o incluso, el pecado, no son épocas ajenas al Señor. También allí actúa Cristo sanando, perdonando y salvando. Aprendamos a depender de Él acudiendo a Él.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:41
4.41 Saber quién es Jesús sin obedecerle es propio de demonios; pero los hijos de Dios le conocemos en que le obedecemos. A Dios no le interesa la alabanza ni el reconocimiento de los rebeldes. Por otro lado, la alabanza de los malos confunde a los oyentes haciéndoles pensar que son lo mismo. No te rodees de impíos si no deseas que te consideren uno de ellos.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:42
4.42 Jesús procuraba momentos a solas con el Padre. El trabajo del ministerio puede ser tan agotador y absorbente que robe la razón del llamado: la intimidad con Dios. ¿Haz visto las divisiones del tabernáculo? Estaba dividido en tres partes, una era para servir a los hombres y dos para servir a Dios. Así se divide el ministerio. Dedica más tiempo con Dios que a estar con el mundo, después de todo, solemos ser semejantes a nuestro entorno. 4.42-43 La gente trataba de detener a Jesús con ellos, lo cual impediría que ministrara a otras ciudades. La madurez del discipulado es lograr que el discípulo pueda ser como su maestro sin necesitar que lo lleven siempre de la mano. Jesús fue enviado a predicar a cuantos fuese posible en cuantos lugares alcanzara. Su mensaje es el evangelio del reino, el centro es el reino, es decir, los intereses del Rey y no los intereses de los hombres ni sus necesidades. La gente quería que se quedara con ellos para nunca más tener necesidad, pero eso es un resultado del reino y no su propósito principal. Estar claro en el crecimiento del reino de Dios por encima de los deseos nuestros o de los demás es imperativo para servir a Dios y ser cristiano.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:43
4.42-43 La gente trataba de detener a Jesús con ellos, lo cual impediría que ministrara a otras ciudades. La madurez del discipulado es lograr que el discípulo pueda ser como su maestro sin necesitar que lo lleven siempre de la mano. Jesús fue enviado a predicar a cuantos fuese posible en cuantos lugares alcanzara. Su mensaje es el evangelio del reino, el centro es el reino, es decir, los intereses del Rey y no los intereses de los hombres ni sus necesidades. La gente quería que se quedara con ellos para nunca más tener necesidad, pero eso es un resultado del reino y no su propósito principal. Estar claro en el crecimiento del reino de Dios por encima de los deseos nuestros o de los demás es imperativo para servir a Dios y ser cristiano.
— Roberto Tinoco
Lucas 4:44
4.44 Eran las sinagogas de ellos, no suyas; nunca más serían suyas; pero mientras tuviera oportunidad, Jesús predicaría en las sinagogas judías. Dios no deseaba dejar a su pueblo, fue su pueblo quien lo dejó a Él; así que seguiría hablándoles, como lo sigue haciendo hoy en día. Jamás se ha tratado de escoger a unos por otros, sino salvar a cuantos sea posible.
— Roberto Tinoco