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Hechos 23
Plan para matar a Pablo
12Venido el día, algunos de los judíos tramaron un complot y se juramentaron bajo maldición, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubiesen dado muerte a Pablo.🗨📝 13Eran más de cuarenta los que habían hecho esta conjuración,🗨📝 14los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: Nosotros nos hemos juramentado bajo maldición, a no gustar nada hasta que hayamos dado muerte a Pablo.🗨📝 15Ahora pues, vosotros, con el concilio, requerid al tribuno que le traiga mañana ante vosotros, como que queréis indagar alguna cosa más cierta acerca de él; y nosotros estaremos listos para matarle antes que llegue.🗨📝 16Mas el hijo de la hermana de Pablo, oyendo hablar de la celada, fue y entró en la fortaleza, y dio aviso a Pablo.🗨📝 17Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: Lleva a este joven ante el tribuno, porque tiene cierto aviso que darle.🗨📝 18El entonces tomándole, le llevó al tribuno, y dijo: El preso Pablo me llamó y me rogó que trajese ante ti a este joven, que tiene algo que hablarte.🗨📝 19El tribuno, tomándole de la mano y retirándose aparte, le preguntó: ¿Qué es lo que tienes que decirme?🗨📝 20El le dijo: Los judíos han convenido en rogarte que mañana lleves a Pablo ante el concilio, como que van a inquirir alguna cosa más cierta acerca de él.🗨📝 21Pero tú no les creas; porque más de cuarenta hombres de ellos le acechan, los cuales se han juramentado bajo maldición, a no comer ni beber hasta que le hayan dado muerte; y ahora están listos esperando tu promesa.🗨📝 22Entonces el tribuno despidió al joven, mandándole que a nadie dijese que le había dado aviso de esto.🗨📝Pablo es enviado a Cesarea
23Y llamando a dos centuriones, mandó que preparasen para la hora tercera de la noche doscientos soldados, setenta jinetes y doscientos lanceros, para que fuesen hasta Cesarea;🗨📝 24y que preparasen cabalgaduras en que poniendo a Pablo, le llevasen en salvo a Félix el gobernador.🗨📝 25Y escribió una carta en estos términos:🗨📝 26Claudio Lisias al excelentísimo gobernador Félix: Salud.🗨📝 27A este hombre, aprehendido por los judíos, y que iban ellos a matar, lo libré yo acudiendo con la tropa, habiendo sabido que era ciudadano romano.🗨📝 28Y queriendo saber la causa por qué le acusaban, le llevé al concilio de ellos;🗨📝 29y hallé que le acusaban por cuestiones de la ley de ellos, pero que ningún delito tenía digno de muerte o de prisión.🗨📝 30Pero al ser avisado de asechanzas que los judíos habían tendido contra este hombre, al punto le he enviado a ti, intimando también a los acusadores que traten delante de ti lo que tengan contra él. Pásalo bien.🗨📝 31Y los soldados, tomando a Pablo como se les ordenó, le llevaron de noche a Antípatris.🗨📝 32Y al día siguiente, dejando a los jinetes que fuesen con él, volvieron a la fortaleza.🗨📝 33Cuando aquéllos llegaron a Cesarea, y dieron la carta al gobernador, presentaron también a Pablo delante de él.🗨📝 34Y el gobernador, leída la carta, preguntó de qué provincia era; y habiendo entendido que era de Cilicia,🗨📝 35le dijo: Te oiré cuando vengan tus acusadores. Y mandó que le custodiasen en el pretorio de Herodes.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Hechos 23: RV60
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Hechos 23:1
23.1 Vivir con buena conciencia no es un accidente, sino el resultado de una decisión voluntaria. No se puede tener buena conciencia inconscientemente. Esta virtud del espíritu solo puede mantenerse íntegra, sana o buena si el individuo decide obedecer las indicaciones y sensaciones de su conciencia. Es la ley de Dios en el corazón humano (Rom. 2:15) y la lámpara de Dios que ilumina el andar de los hombres (Pr. 20:27). Si resistimos desobedeciendo la ofendemos, dañamos y persistiendo en ello la cauterizamos. Cuida tu conciencia, mantenla buena, sin ofensa. Es el timón de la fe y finalmente define tu destino eterno.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:2
23.2 ¡Cuán diferente este Ananías del que oró por Pablo en su conversión! El primero era un discípulo sin renombre, pero conocido por su piedad; este era el sumo sacerdote, pero también un asesino, y como tal, de inmediato ordenó golpear a Pablo mientras presentaba su defensa. Intemperante, soberbio que no respetaba la ley e interrumpía el juicio impidiendo la defensa. Tu reacción ante quienes piensan diferente a ti dice mucho acerca de quien eres. Cuando hablas de otro dices más de ti mismo.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:3
23.3 Pablo estaba en su legítimo derecho de hablar, tanto conforme a la ley romana como a la de Moisés. Haber sido abofeteado para intimidarlo o callarlo era quebrantar tales leyes. Por ello sus palabras, que en el contexto del juicio son altamente justificadas. Usó el término con el que Jesús se refirió a los religiosos: pared blanqueada, personas cuyas vidas son aparentes, maquilladores de la impiedad para hacerla parecer virtud.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:4
23.4 Llamaron injuria a la legítima defensa del apóstol; sin embargo, la verdadera falta se hallaba en la acción del sumo sacerdote de hacer callar a Pablo a golpes en el momento de su argumentación. No comprendían los límites de la autoridad. Ser quien ordena es para establecer el orden, no para romperlo. Demuestra la legitimidad de tu autoridad no teniendo que imponerla.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:5
23.5 A pesar de la injusticia del trato de la que el apóstol Pablo estaba siendo objeto, decidió honrar al sumo sacerdote llamándolo príncipe y asumiendo que le había faltado el respeto al maldecirlo con el apelativo de “pared blanqueada”. Estaba demostrando gran humildad, aunque su defensa era legítima. Prefirió obedecer las Escrituras sometiéndose a la autoridad, aunque dicha autoridad estaba siendo injusta. Esto demuestra que el principio de autoridad es aun mayor que la justicia; no para romper la justicia o ser injusto, sino para superar o ir más allá de lo que es justo.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:6
23.6 Dicen los estrategas militares: “divide y vencerás”. Pablo lo sabía; así que al notar que el concilio judío se componía de dos fracciones religiosas opuestas, presumiblemente identificables por su vestimenta, sacó a colación el tema que más les dividía, la resurrección de los muertos. Los saduceos no creían en nada sobrenatural, rechazaban la resurrección; mientras que los fariseos estaban llenos de doctrinas alrededor de este tema. El apóstol se identificó como fariseo de toda la vida, de cuna, por decirlo así; no porque fuera practicante, sino porque con esto ganaba la simpatía de esa fracción del concilio y a su vez, desviaba el conflicto de su juicio a la discusión con los saduceos por cosas doctrinales.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:7
23.7 Lee las notas al versículo anterior. La asamblea se reunió por su celo religioso para matar a Pablo, de manera que resultaba muy fácil dividirlos mediante doctrinas. Quien puede matar por su fe no tiene la verdadera fe. …y tampoco aliados distintos a su fe. La palabra disensión traduce una palabra griega que significa “ponerse de pie”. La fracción saducea se puso en pie en protesta ante las palabras de Pablo, mientras que la fracción farisea lo apoyó.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:8
23.8 Increíblemente los saduceos eran la fracción del concilio de mayor poder e influencia, pues se trataba del sumo sacerdote y de las familias sacerdotales. Los que se encargaban de las cosas espirituales y tenían a su cuidado la Palabra de Dios eran incrédulos. No es extraño encontrar que los que más conocimiento presumen suelen ser mas resistentes a los milagros y a todo lo sobrenatural. Tienen conocimiento, pero no revelación; saben, pero no viven. Los saduceos modernos son críticos y amargos; se sienten defensores de la verdad, pero carecen de realidad. Pero también existen fariseos modernos que ven espíritus en todas partes y que rechazando su responsabilidad culpan de todo a fuerzas oscuras, sean ángeles o demonios.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:9
23.9 El plan del apóstol Pablo funcionó y el concilio se dividió. La parte de los fariseos se puso de su lado y tomando la palabra los escribas, pertenecientes a los fariseos, los destacados por su dominio de las Escrituras, se expresaron a favor de Pablo como de uno sin culpa ni delitos que perseguir. No creían a Pablo, pero aborrecían más la incredulidad de los saduceos. Cuida tus alianzas, pero procura llevarte bien con todos. No sabes en qué momento necesitarás un aliado.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:10
23.10 De nuevo, el tribuno actuaba más por miedo que por la autoridad que representaba como funcionario romano. Aun así era útil al propósito divino, pues rescató a Pablo de un nuevo tumulto y posible intento de homicidio. La violencia existe cuando la autoridad teme; pero si se sobrepone al temor, regresa al orden. Analiza tu vida y ordénala; muchos de tus problemas están relacionados al desorden y dicho desorden a estar fuera de autoridad.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:11
23.11 La vida de este lado del sol no siempre es fácil. Hay muchos retos a enfrentar; problemas, enemistades, peligros. Especialmente para aquellos que intentan vivir por encima del promedio y que son perseguidos al alterar el status quo de los poderosos. El que quiera vivir piadosamente sufrirá persecución. La historia de la humanidad está regada con la sangre de incontables mártires de la fe cristiana; hombres y mujeres que dieron su vida mirando un mundo mejor, celestial. Y precisamente por esta dificultad, es que hay momentos donde la espalda se arquea y las rodillas se doblan pareciendo que faltarán las fuerzas para seguir de pie. Tengo suficiente edad para saber que sin importar la fortaleza de tus hombros y de tu alma, alguna vez las lágrimas escaparán a tus ojos y te será una hazaña mantenerte en la pelea. Yo he estado allí; no soy un hombre que se rinde, pero conozco las heridas de la batalla y el cansancio espiritual. Todos los hombres, aún los grandes héroes de la fe, necesitaron de aliento alguna vez; ¿y piensas que tú y yo no lo necesitaremos? ¿Y dónde podemos hallarlo? ¿Dónde lo encontraron ellos? Gracias a Dios por la iglesia, es una poderosa inspiración y motivación a seguir adelante. Gracias a Dios por la familia, tienes brazos donde reposar. Gracias a Dios por la fe, sigues caminando en la oscuridad sin saber dónde pisas, pero sin detenerte. Gracias a Dios por los amigos que ponen su hombro para reposar. ¡Más gracias sean dadas a Dios por Jesucristo! En el peor momento de la vida nuestra, como la del apóstol Pablo, el Señor está allí para alentar y dar ánimo. Es el aliento de un veterano coronado; la palmada en la espalda del Rey en su Trono; y la mirada tierna del más grande Amigo, quien, a pesar de todo, sigue confiando en ti: ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma. El Señor parecía decirle a Pablo que había hecho un buen trabajo en Jerusalén a pesar de la oposición, tan bueno, que quería que hiciera algo semejante en Roma. Sin importar las apariencias, Dios sabe que has hecho lo mejor que puedes y a veces, aún más. Cuando estás cansado de orar y permaneces una hora más. Cuando no quieres volver a testificar, pero te es imposible cerrar la boca. Cuando deseas renunciar a lo público y permanecer anónimo y en paz, pero que vuelves a intentarlo a pesar de las épocas cuando son más las bofetadas que los frutos. Y allí, en medio de la mayor incertidumbre aparece el Señor como ninguno: “ten ánimo”. Él puede venir “a la noche siguiente”, después de la paliza y de las malas noticias; cuando las heridas supuran y las fuerzas escapan, pero vendrá dando ánimo. Yo no necesito nada más. Perdona mi franqueza, pero para mí es suficiente; pues aunque no tuviera el aliento ni el respaldo de los creyentes, ni la comprensión de la familia ni la aprobación del mundo entero, si mi Señor me dice: “¡ánimo!” ¡Me siento invencible! Él es suficiente para mí. Y tú, ¿en dónde encuentras tu ánimo? ¿Qué redobla tus fuerzas? Considéralo: Él no se cansa y te ama como nadie más puede hacerlo. Orbita en su derredor y sea su aprobación la gasolina de tu alma. ¡Ánimo! Ten ánimo aunque no tengas nada más. Jesús no le vino a traer nada más que información, pero su Palabra es suficiente. Tenía la seguridad de que no había llegado su fin, Jesús le hizo saber que testificaría en Roma. Ten ánimo aunque no tengas la solución. ¿Para que le añades el desánimo al problema? El desánimo es el botón de autodestrucción del individuo. Desánimo significa sin alma. Por esta actitud se pierden las facultades y recursos del alma. Jesús vino a animar a Pablo porque seguía confiando en él a pesar de haberle desobedecido yendo a Jerusalén. Parecía decirle: “Confío en ti, hiciste un buen trabajo en Jerusalén. Confío en ti, te he promovido reservándote lo mejor.” Si Dios tuvo que decirle a Pablo que tuviera ánimo es probable que comenzaba a sentir desaliento. No lo descalifica, sigue comisionándole su obra. El aliento del Señor es a causa de su tarea. Por eso algunos se desaniman, les falta la causa de Cristo. Si estás vivo es que Dios todavía tiene trabajo para ti; pero, ¿te sientes vivo? ¡Anímate!
— Roberto Tinoco
Hechos 23:12
23.12 Esta acción es la misma que cientos de años antes había condenado Dios por boca del profetas Isaías: he aquí que para contiendas y debates ayunáis, y para herir con el puño inicuamente (Isaías 58:4). ¿Cómo les habrá ido con su juramento? No pudieron matar a Pablo, así que en algún momento debieron romper su pacto. Los arrebatos emocionales hacen tomar malas decisiones; no tomes decisiones permanentes por sentimientos temporales. La ira, la tristeza, el miedo, la ansiedad y muchos otros sentimientos negativos son malos consejeros de la voluntad. Si los escuchas quedarás atrapado en redes de autoengaño y harás de tu vida una constante limitación o autosaboteo personal. Y más si estás en el lado equivocado de la historia.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:13
23.13 El número cuarenta es número de prueba. Cada vez que en la Biblia aparece este numero representa a una persona o grupo de personas que están pasando un momento difícil siendo probados. Los que juraron matar a Pablo eran más de cuarenta; es decir, su sufrimiento iba más allá de una prueba, fue ocasionado por su odio y celo religioso. Algunas cosas que padeces en este mundo provienen de ti, no de Dios ni de Satanás, sino de ti, por tomar decisiones basadas en malos sentimientos. No decidas nada con malos propósitos ni te engañes suponiendo que haces algo malo por buenas razones.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:14
23.14 El mal buscando el aval de la religión…y lo encuentra. Los que juraron no comer ni beber hasta matar a Pablo presentaron su espantosa causa a las autoridades judías que se suponía representaban la virtud de Israel. Si realmente conocieran a Dios los habrían detenido y hasta amonestado por actuar según las tinieblas, pero también ellos se hallaban sin luz. ¿Con quién te juntas y qué es lo que apruebas? Ten cuidado de no intentar esconder malos motivos en razones religiosas. No espiritualices tus prejuicios deseando el mal y creyendo servir a Dios con ello.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:15
23.15 La ceguera espiritual es la peor ceguera de todas. Los que juraron matar a Pablo solicitaron la complicidad de las autoridades espirituales de Israel para asesinarlo. Unos y otros suponían hacer lo correcto. Esto es como tratar de hacer la obra de Dios bajo el principio de Satanás, el cual es homicida. Los malignos suelen hacer emboscadas en nombre de la justicia y ponen trampas con apariencia de piedad. Si dañas a tu prójimo estás del lado equivocado de la historia.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:16
23.16 Se habla poco en las Escrituras acerca de los familiares de Pablo; una de esas pocas ocasiones es este versículo. Al menos sabemos que el apóstol tenía una hermana y un sobrino joven. Dicho sobrino estaba comprometido con Pablo y su llamado, pues oyó acerca de las acechanzas contra su tío. ¿Cómo fue posible que ls escuchara si habían hablado en secreto en reunión del concilio? Era evidente que sabía cómo infiltrarse como si tuviera dotes de espía; incluso lo vemos luego introduciéndose a la fortaleza para avisar al apóstol. ¿Cómo pudo entrar al lugar más vigilado de la ciudad? No todos predican desde el púlpito ni dirigen iglesias, pero se requieren los dones y el compromiso de todos para que la obra de Dios siga adelante. Por extraño que parezca, cada don tiene un propósito y debe ponerse al servicio de la iglesia. Es una gran pérdida cuando alguno no está comprometido. ¿Te imaginas lo que habría sucedido si el sobrino de Pablo no hubiera estado informándose acerca de su tío?
— Roberto Tinoco
Hechos 23:17
23.17 El apóstol Pablo había logrado cierto grado de respeto ante los funcionarios romanos, de otro modo no habría podido darle órdenes al centurión. Como el sobrino de Pablo, tu también tienes un mensaje valioso que dar a conocer y el avance de la obra de Dios se verá directamente afectado por que lo des o lo retengas. No calles y si necesitas arriesgar la vida como ese joven, valdrá la pena.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:18
23.18 ¡Vaya autoridad la del preso Pablo! Más de cuarenta hombres juraron no comer hasta matarlo, las autoridades judías respaldaron esto colaborando en la acechanza; la familia de Pablo entraba hasta las autoridades romanas para dar aviso; y tanto el centurión como el tribuno, personajes eminentes representando al imperio, buscaban la forma de salvarlo por orden del mismo Pablo, podría decirse. Vive de tal manera que el cielo aplauda y el infierno se asuste con tu despertar cada mañana.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:19
23.19 Ocasionalmente la autoridad te tomará de la mano para escuchar lo que tienes que decir; metáfora de ser usado como consejero de principales sin importar que pequeño parezcas. Tú tienes algo que decir, así que procura un lugar cerca de los grandes para cuando tengas que decirlo.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:20
23.20 Todo sale a la luz y el plan de los judíos contra el apóstol Pablo no fue la excepción. Dios no solo escucha las oraciones públicas de sus hijos, sino también las asechanzas a escondidas de los impíos. Esto pone de manifiesto quién conoce a Dios y quién no. De ti depende cómo quieres ser escuchado dependiendo si tienes oraciones o murmuraciones; si como hijo o como impío.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:21
23.21 También los impíos esperan promesas, solo que dichas promesas nada tienen que ver con el reino de Dios y su bondad. Considera qué es lo que tu esperas, pues según tu esperanza es tu corazón. Igualmente, analiza con quienes haces acuerdos, pues eres la suma de las diez personas más cercanas a ti.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:22
23.22 ¡Cuán grande servicio presentó este joven al reino de Dios! No sabemos nada de él ni si predicaba o no; no hay registro de señales ni milagros por sus manos, tampoco de preeminencia alguna en la iglesia; sin embargo, su intervención le salvó la vida al más grande apóstol de todos los tiempos. Pablo habría de hacer mucho más todavía y no hubiera sido posible sin el trabajo oculto y anónimo de este joven. Sirve a Dios en todo lo que te sea posible, ¿qué sabes tú si estarás realizando una gran obra con ello?
— Roberto Tinoco
Hechos 23:23
23.23 Un pequeño ejército fue preparado exclusivamente para proteger al apóstol Pablo. Posiblemente nunca preso alguno fue tan bien escoltado, más que reo, fue encaminado como rey. Dios estaba realmente interesado en el testimonio de su siervo en Roma y no solo le pasó por alto su desobediencia de ir a Jerusalén y de participar en el voto de los hebreos; sino que lo protegió y encaminó a donde realmente deseaba que estuviera. Ser útil al reino de Dios garantiza su cuidado y bendición. Si realmente deseas a Dios de tu lado, conviértete en productivo a su reino. Dios no pierde a los fructíferos.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:24
23.24 Los eficaces son exaltados. Pablo fue enviado por el tribuno al gobernador y de allí sería llevado al César. Entre más útil, más grande serás, pues la Palabra del Señor es que el que más sirve ese es más grande.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:25
23.25 La comunicación epistolar era el método tradicional del primer siglo y lo fue por muchos siglos más. Actualmente internet, con sus redes sociales, telefonía e emails, ha transformado la comunicación de la humanidad en un asunto instantáneo y muy eficaz. En la medida de lo posible, actualízate.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:26
23.26 El tribuno de Jerusalén, Claudio Lisias, se dirigió al gobernador de Judea, llamado Marco Antonio Félix aproximadamente en el año 56 d.C. con el saludo clásico romano: “salud” y llamándolo excelentísimo, un título de nobles y principales del imperio. La diplomacia es indispensable en la vida, tanto como en la política. Las puertas suelen abrirse con la llave de la cortesía y las mejores relaciones se forman sobre las mejores palabras.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:27
23.27 Claudio explicó al gobernador lo que hizo por Pablo, dando como razón de libertare el hecho de que era ciudadano romano. Esa es la razón terrenal, válida para Claudio y también para Félix; pero detrás de esto se encuentra la causa del cielo: Dios libró a Pablo porque era ciudadano celestial y su embajador para los gentiles, en este caso, debía llegar a Roma. Tu tienes derechos y hasta privilegios como ciudadano del país al cual perteneces en este mundo, pero también eres ciudadano del cielo por causa de Cristo, y respecto a esta segunda aunque principal ciudadanía, tienes extraordinarios derechos e incalculables privilegios. ¿has leído acerca de los Pactos de Dios y sus promesas?
— Roberto Tinoco
Hechos 23:28
23.28 Se puede conocer la acusación a partir de oír a los acusadores; pero es mejor hallar la justificación escuchando al Redentor. ¿Qué oyen tus oídos? ¿A quién pones atención?
— Roberto Tinoco
Hechos 23:29
23.29 Los judíos acusaban a Pablo de acuerdo a sus interpretaciones de la ley de Moisés, pero en realidad no lo acusaban conforme a dicha Ley. Y aun así, en las erróneas interpretaciones de los religiosos judíos, Claudio no vio ninguna causa de muerte ni de prisión válida para Pablo. ¡Cuánto mayor objeto de libertad sería hecho el apóstol si fuese juzgado de acuerdo a la verdadera Ley! Ten cuidado con tus juicios, pues frecuentemente se trata más de tus interpretaciones de la virtud que de las razones de la rectitud. Entre lo que Dios demanda y lo que el hombre entiende por demanda, se encuentra la nube de la interpretación humana; la cual, dicho sea de paso, es tan limitada como nuestra incapacidad de ver más allá de la apariencia.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:30
23.30 La acción del tribuno Claudio enviando al apóstol Pablo al gobernador Félix, fue semejante al intercambio que tuvieran Pilato y Herodes juzgando al Señor Jesús. Los impíos sienten la vida de los justos como un carbón encendido en sus manos cuando tienen que juzgarlos; como si presintieran el peligro de atentar contra lo santo.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:31
23.31 Antípatris era una ciudad romana construida entre Jerusalén y Cesarea de Palestina por Herodes en honor de su padre; esto en el año 9 d.C. Pablo pasó ahí la noche custodiado por soldados alrededor del 56 d.C. Todo lugar tiene una historia, pero lo que hace verdaderamente relevante su historia son las personas que estuvieron ahí. Tú eres más importante que la tierra que pisas; así que deja una huella.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:32
23.32 habiendo llegado a un lugar seguro en la fortaleza o base militar en Antípatris, redujeron la escolta de Pablo a solo setenta jinetes. ¡Vaya gloria alrededor de este siervo de Dios! Sabrás que tu vida está causando un impacto positivo cuando otros se dedican a cuidarla. El anonimato no es propio de campeones.
— Roberto Tinoco
Hechos 23:33
23.33 Setenta jinetes acompañando al apóstol y a su vez, llevado al gobernador con una carta del tribuno; esto no es insignificante, el apóstol Pablo había alcanzado un grado glorioso de ministerio. Hay personas que escriben y otras de las cuales se escribe. Los primeros conservan el registro, pero son los segundos quienes expresan la gloria. ¿Eres un espectador o un hacedor de la historia?
— Roberto Tinoco
Hechos 23:34
23.34 El gobernador Marco Antonio Félix no era un buen hombre. Los historiadores lo presentan como un hombre corrupto y dado a la codicia; sin embargo, atendió el asunto del apóstol como se establecía en la ley romana, al menos durante el inicio de su caso, dando oportunidad a las dos partes de presentar sus argumentos. Una buena noticia es que hasta los malos pueden hacer el bien; la mala noticia es que también los buenos pueden hacer el mal. Al menos en este versículo es un mal hombre tratando de hacer justicia. Y si los injustos hacen justicia de cuando en cuando, ¡cuánto más los justos deben practicarla siempre!
— Roberto Tinoco
Hechos 23:35
23.35 Es saludable nunca escuchar a una sola de las partes sin que este presente la contraparte. Seas o no un juez, es de justos no prestarse a los argumentos de uno contra otro sin permitir la oportunidad de que dicho otro tenga réplica. No te apresures a emitir juicio, se más un pacificador que un fiscal al procurar la reconciliación por encima de la acusación.
— Roberto Tinoco