📲

Instala BRPV en tu iPhone

Toca el botón de compartir ⬆️ en Safari, y luego "Agregar a pantalla de inicio".

BRPV
📖 Ir a la Biblia 📅 Planes 🙏 Muro de oración
🔍

Antiguo Testamento

Nuevo Testamento

Tamaño de letra

Fondo de lectura

Romanos 3

Dios permanece fiel

1¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión?🗨 2Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.🗨 3¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios?🗨 4De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado.🗨 5Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre.)🗨 6En ningua manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?🗨 7Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como pecador?🗨 8¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirma que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes?🗨

Todos somos pecadores

9¿Qué, pues? Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado.🗨 10Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;🗨 11No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios.🗨 12Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.🗨 13Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios;🗨 14Su boca está llena de maldición y de amargura.🗨 15Sus pies se apresuran para derramar sangre;🗨 16Quebranto y desventura hay en sus caminos;🗨 17Y no conocieron camino de paz.🗨 18No hay temor de Dios delante de sus ojos.🗨 19Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;🗨 20ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.🗨

Cristo sufrió nuestro castigo

21Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;🗨 22la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,🗨 23por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,🗨 24siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,🗨 25a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,🗨 26con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.🗨 27¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.🗨 28Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.🗨 29¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles.🗨 30Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión.🗨 31¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

Actualmente seleccionado

Romanos 3: RV60

🖍 Destacar
¿Quieres guardar tus resaltados y notas en todos tus dispositivos? Regístrate o inicia sesión

Elige un fondo

Compartir versículo

Comparar versiones

Romanos 3:1

Comentario general

3.1 Siendo que los judíos no guardaron la ley, como el Espíritu viene diciendo a través del apóstol en los versículos precedentes, ¿qué ventaja tiene ser judío? Y si la circuncisión conforme a la revelación del Nuevo Pacto es interior y no en la carne, como dijo anteriormente, ¿de qué aprovecha la circuncisión? Estas preguntas son lógicas ante los argumentos anteriormente expuestos. Evidentemente no aprovecha para salvación, pero sí para tener la posibilidad de la revelación del Nuevo Pacto. La fe de Cristo podía sacar este provecho, ya que un judío educado en la Palabra y los rituales judíos podía avanzar rápidamente al convertirse al Señor, como sucedió con el apóstol Pablo.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:2

Comentario general

3.2 Respondiendo sus propias preguntas, el inspirado apóstol comienza la lista de los beneficios de ser judío con la llave de todos los demás beneficios: la Palabra de Dios. El pueblo judío fue depositario de las Sagradas Escrituras y con ellas, de la revelación de Dios y sus asuntos, así como la vida verdadera. Qué lo hayan vivido o no, eso es otro asunto, pues si hubieran entendido y creído a los profetas, no habrían crucificado al Hijo de Dios. No sólo tuvieron la Biblia, sino que fueron los instrumentos mediante los cuales, Dios la dio al mundo. Tener el acceso a la Palabra de Dios es el más grande de los beneficios. A través de ella tenemos acceso a todas las demás bendiciones, incluyendo la salvación y la naturaleza divina. ¿Tienes Biblia? ¡Estás invaluablemente bendecido!

— Roberto Tinoco

Romanos 3:3

Comentario general

3.3 Y si tuvieron la Palabra de Dios, como dice en la palabras previas el apóstol Pablo, ¿Por qué algunos judíos fueron incrédulos? En realidad, el apóstol está siendo bondadoso con la nación que tanto ama, pues no fueron incrédulos algunos de ellos, sino muchos. Fueron incrédulos porque ser depositario de la Palabra de Dios, tener y leer la Biblia no es garantía de fe, a menos que el individuo rinda su voluntad a Dios para que le sea abierto su corazón para entender lo demás. Está posibilidad si le será dada cada vez que lee. Los judíos incrédulos se condujeron por sus palabras y no vivieron por la Palabra de Dios. Ahora bien, continúa el escritor sagrado: la incredulidad de los judíos no afecta en nada la fidelidad de Dios. Lo dice en forma de pregunta, pero en realidad es una declaración. Que el hombre no crea dice mucho del hombre, pero no de Dios. La mancha humana no ensucia a la divinidad.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:4

Comentario general

3.4 Ante las preguntas del versículo anterior, la revelación bíblica deja en claro que la incredulidad del hombre es responsabilidad humana y no de Dios. Esto es suficiente para terminar la equivocada idea de un dios determinista que predestina a unos para vida eterna y a otros para condenación eterna. El hombre es responsable de su fe o de su incredulidad, según sea el caso. Dios es veraz y si es hallada mentira en el hombre es culpa del hombre. Todo hombre es mentiroso, esto es, pecador. Pablo cita las palabras de David cuando pedía perdón por el homicidio de Urías (Salmo 51:4) aplicándolas a los judíos que, teniendo la Palabra de Dios, no la creyeron. Lo que significa que el pecador si tiene posibilidad de creer voluntariamente al acceder a la Palabra de Dios. Ahora bien, ser justificado en tus palabras cuando seas juzgado, en el contexto de Romanos 3, como dijo el Señor: “porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:37), significa la salvación que viene por la fe, esto es, por confesar que se ha creído la Palabra de Dios respecto al Salvador.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:5

Comentario general

3.5 Pablo aclara que su pregunta en realidad no es suya, sino el eco de los incrédulos; está hablando como hombre, de quien acaba de decir en palabras previas que todo hombre es mentiroso. La única posibilidad de conocer la justicia es si existe la injusticia (entiéndase la diferencia entre conocer y existir, pues el bien existe sin el mal, pero sólo se manifiesa ante el mal). Tiene que haber parámetros de comparación sobre lo que pertenece a cada quien o no lo pertenece, para poder establecer qué es la justicia. De modo que la injusticia humana resalta la justicia de Dios porque se hace comprensible a nosotros. Sin enfermos no conoceríamos la medicina. Sin embargo, esto no exime al injusto de culpabilidad, todo lo contrario, la hace evidente y de allí que Dios castiga. El hombre es responsable de su injusticia y debe ser castigado; así también, para que Dios sera responsable de su justicia, debe castigar al culpable.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:6

Comentario general

3.6 Léase el comentario al versículo anterior. “En ninguna manera” -dice Pablo. Por el contrario, Dios sería injusto si no castiga la injusticia; o, ¿cómo juzgaría el justo Dios al resto del mundo? Si los judíos incrédulos podían librarse del jucio de Dios, también los gentiles se librarían. Los mismos argumentos que los judíos incrédulos esgrimían para salvarse ellos, se aplicarían, de ser ciertos, al resto del mundo. Ten confianza, Dios está a cargo.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:7

Comentario general

3.7 De nuevo, el apóstol está haciendo preguntas como hombre, esto es, representando a los hombres incrédulos, judíos, que cuestionan el ser juzgados como pecadores si sus fallas redundaron o dieron gloria a Dios. ¿No eran ellos el pueblo de Dios? Quien eso pregunta supone que Dios hizo que el pecador pecara para mostrar su divina gloria. Esta clase de pensamiento es aberrante, pues Dios es Santo y en Él no hay ningunas tinieblas. Dios habrá de glorificarse en todo y por todo, independientemente de la criatura y su circunstancia. Que un juez se vea brillante y alcance renombre juzgando criminales no lo hace culpable de los crímenes de los juzgados y tampoco inocentes a los criminales. Por el contrario, si el juez no juzgara a los criminales castigándoles, perdería su justicia y con ella su gloria.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:8

Comentario general

3.8 De nueva cuenta el apóstol tiene que aclarar que estas preguntas que está realizando no son suyas, sino de los incrédulos. Los judíos incrédulos no comprendían la gracia de Dios. No se sentían condenados, por lo que no creían necesitar la gracia, el perdón inmerecido de Dios para salvación por la fe en Cristo Jesús. Para dichos incrédulos, la gracia se prestaba para hacer el mal a propósito, a fin de recibir el bien de Dios. Un verdadero absurdo y también una calumnia que intentaban atribuirle a Pablo, pues quien es justificado por la gracia de Dios comienza a ser santificado en esa misma gracia. Dicho sea de paso, también los cristianos judaizantes calumniaban así al apóstol Pablo.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:9

Comentario general

3.9 Retomando su línea de pensamiento iniciada en el versículo primero de este mismo capítulo, el apóstol pregunta, como judío que es, si los judíos son mejores que los gentiles. En una preguna retórica para darse la oportunidad de responder que no, que judíos y gentiles están bajo pecado y por ende, de condenación. Tratándose del juicio de Dios, ningún ser humano puede salvarse por si mismo, todos necesitamos al Salvador. Todos, sin excepción. El gran engaño que unos y otros popularizaron, ha sido el de justificarse a sí mismos, ya sea comparándose con otros o mal entendiendo la bondad de Dios, pero convenciéndose de ser salvos. Un error de muerte eterna.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:10

Comentario general

3.10 El autor cita el salmo 14 y el salmo 53 para demostrar que Dios ya había dejado en claro mil años antes, que no existe ni ha existido jamás un ser humano justo, santo. Ni uno solo. Únicamente pecadores. Por eso precisamente fue necesario que el Hijo de Dios se hiciera Hijo del Hombre, a fin de vivir sin pecado y poder morir por los pecadores para justificarlos ante Dios salvándoles de la condenación eterna.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:11

Comentario general

3.11 El mundo entero, judíos y gentiles somos reos de condenación. La salvación inició en Dios, fue Él quien tomó la iniciativa de salvarnos. Fue Él quien se acercó a nosotros en Cristo. Fue Él quien diseñó el plan, nadie lo entendió y a nadie se le ocurrió el evangelio. Pudiéramos pensar que han existido hombres piadosos que trataron de tener una relación con Dios, pero nadie entendió la imposibilidad humana ni que era imposible cumplir los requisitos de la ley divina ni reunir los méritos de la santidad. Nadie comprendió que estaba muerto y que los muertos no pueden acceder a la vida.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:12

Comentario general

3.12 Todos en un eterno extravío y en una permanente inutilidad; desviados como pecadores, inútiles como muertos. Dirá alguno: ¿y qué de las buenas obras? ¿No son tomadas en cuenta? Pero no importa lo que hagas (sin Cristo respecto de la vida eterna), los muertos no tienen obras. Inútiles como algo que estropeándose no sirve más. Humanos sin propósito, sin vida y sin poder contener ni expresar a Dios. No hay ni siquiera uno. Podemos pensar otra cosa, pero es Dios quien lo dice y Él no miente, nosotros sí. Ni uno.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:13

Comentario general

3.13 Citando el salmo 5:9, Pablo acusa a toda la humanidad de tener muerte en la lengua. De la boca humana han salido toda clase de males, incluso de los más limpios. De nuevo, está refiriéndose a los humanos por sí mismos si relación con Dios. La garganta es un sepulcro, puede refinar el idioma y hermosear su hablar, pero tiene muerte. La vida verdadera, la vida original no está allí. Por el contrario, hay engaño y el veneno de la serpiente sale de la boca de todos. Está debajo de los labios, escondiéndose sutilmente en la comunicación cotidiana.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:14

Comentario general

3.14 El maldecir y la queja han estado en la boca de todos los seres humanos de todos los tiempos. Incluso las mejores personas han tenido el mal en su boca. La maldición o mal decir es una epidemia de infección universal. Incluso resulta necesaria para muchos y hasta divertida para otros. ¿Y qué decir de la amargura? Por casi seis mil años la condición humana en la tierra fue deplorable y la amargura no dejó de expresarse en los labios de todos. Mal hablar es la característica de todos sin Dios. Sin el Logos solo queda el antilogos.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:15

Comentario general

3.15 El apóstol Pablo esá describiendo la condición de la humanidad, todos pecadores sin excepción. Al decir que los pies se apresuran a derramar sangre, alguno podría altercar diciendo que él jamás ha asesinado a alguno; sin embargo, al conocer el corazón de Dios en el sermón del monte, vemos que basta la intención, enojarse con el prójimo es, según las leyes del reino de los cielos, homicidio. Ninguno escapa de ser transgresor de los mandamientos de Dios.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:16

Comentario general

3.16 La vida fracturada y la calamidad eternas son el resultado del caminar de todos. Sin Cristo no hay un buen final para nadie. Sea que te guste eso, estés o no de acuerdo, la ley de Dios y su justicia así son. No solo existe mucho dolor en este mundo, sino que hay un mal final para todos sin Jesucristo. Judíos y gentiles, con ley o sin ley; todos necesitamos el evangelio para alcanzar la vida eterna.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:17

Comentario general

3.17 Desafortunadamente, el shalom de Dios no fue conocido por nadie sin relación con Dios. Pudieron tener paz temporal, pero no la paz de Dios, la única que permite satisfacción en toda circunstancia. La paz de Dios solo puede recibirse después de la paz con Dios. El camino de paz es Jesucristo y si Él no hubiese venido, nadie andaría por Él.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:18

Comentario general

3.18 Judíos y gentiles carecieron del verdadero temor de Dios. Los que tuvieron la ley no la guardaron y los que tenían sólo su conciencia, no le hicieron caso. En consecuencia, lo que tenían frente a sus ojos, su camino, no tomaba en cuenta a Dios. Ahora bien, si el principio de la sabiduría es el temor de Dios, entonces la base de la necedad es la falta de temor de Dios. La humanidad ha existido sin temor de Dios, a eso se debe que por milenios vivió limitada, entre enfermedades, ignorancia y pobreza extrema. Fue hasta que el evangelio iluminó el mundo que fue transformando la sociedad hasta el día de hoy. El mundo tiene mucha más luz alumbrando a creyentes y a no creyentes. No es casualidad que las naciones que han temino a Dios prosperaron, mientras que aquellas que no lo tuvieron, han seguido en el dolor.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:19

Comentario general

3.19 La ley de Moisés no podía aplicarse a los gentiles que no recibieron dicha ley. Por lo que el juicio respectivo de la misma, sólo procedía hacia los judíos. Los gentiles no obedecieron su conciencia, explicó anteriormente el apóstol, por lo que estaban bajo el juicio de Dios; pero los judíos tampoco escapan al juicio por recibir la ley, por el contrario, la ley les condenaba por no haberla guardado. De este modo toda boca se cierra, no hay excusas ni para judíos ni para gentiles; todo el mundo quedó bajo el juicio de Dios. Pablo expone la condenación universal porque habrá luego de hablar de la oportunidad de salvación a quienes reciban el evangelio de la justificación, la fe de Cristo Jesús. La condenación universal crea una necesidad universal del Salvador universal.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:20

Comentario general

3.20 La ley e Moisés se aplica o activa cuando existe una transgresión. Evidentemente lo hará para condenar al transgresor, no para justificarlo. De hecho, cuando alguno no quebranta un mandamiento, es libre y no se necesita la acción de la ley. Por lo mismo, por las obras de la ley ningún ser humano es justificado delante de Dios. Pero como no existe ser humano que haga el bien y nunca peque, tampoco existe ser humano que habiendo recibido la ley sea libre de la ley. La ley le dio conocimiento del bien y del mal, sabe lo que es pecado, por tanto, no es inocente ni santo, sino culpable. Nadie es justificado por la ley; la cual ha servido como un espejo que le ha dicho al judío que es pecador y por tanto, injusto. La ley de Israel no fue dada para salvar a Israel, sino para señalar su condenación y por ende, su necesidad de un Salvador.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:21

Comentario general

3.21 La ley condenó a los judíos, como la conciencia lo hizo con los gentiles. Pero Dios no dejó las cosas así; sino que envió a su Hijo Jesucristo para morir por los pecados de unos y de otros, dando oportunidad de salvación al que creyese en Él. Esa es la manifestación de la justicia de Dios; la cual, dicho sea de paso, fue anunciada reiteradamente por la misma ley, así como los profetas. Eso es, de Génesis a Malaquías. Todas las Escrituras, antes y después de Cristo Jesús, tratan precisamente de Cristo Jesús.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:22

Comentario general

3.22 Léase el comentario al versículo anterior. La justicia de Dios es declarar justo y no condenado por sus pecados al hombre, sea este judío que recibió la ley de Moisés o gentil que estaba bajo el juicio de su conciencia. Justicia para todos los que creen en Jesucristo como Señor y Salvador. De lo cual va a hablar el apóstol más extensamente en sus próximas líneas. El requisito es la fe, ni las obras de la ley ni las buenas obras de la conciencia sirven para limpiar de sus pecados a nadie. Para eso murió Cristo y recibir su salvación confiando en Él es lo único que aplica los beneficios de la cruz. Intentar salvarse por méritos propios condena al despreciar los méritos de Cristo.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:23

Comentario general

3.23 Todo ser humano de todos los tiempos es pecador y conforme a la justicia de Dios ha sido destituido de la gloria de Dios, la cual incluye salvación de la condenación o vida eterna. Podrías preguntar si es en serio que todos fuimos destituidos, pero así dice el Señor. De las cosas obvias que no es necesario demostrar, es que todos los seres humanos somos pecadores; a pesar de ello, insistimos en justificarnos comparándonos con el prójimo. Siempre encontramos a uno peor que nosotros (al menos a los ojos de nuestro criterio). El Libro de Dios no hace esta comparación en base a unos con otros, sino a todos con la justicia de Dios. Que todos somos pecadores es tan cierto como que todos somos de carne, moramos en la carne. Por ejemplo, antes de que el diluvio acabara con la humanidad del tiempo de Noé, la declaración de Dios fue reducir la vida humana a 120 años «porque ciertamente el hombre es carne» (Gen. 6:3). Dios no quiso seguir peleando con un ser inclinado al mal; ¿qué caso tenía seguir intentando forzarle a portarse bien cuando por naturaleza no podía? El hombre no es pecador porque peca, sino que peca porque es pecador. Un ángel puede pecar, pero no es pecador; pero el ser humano no puede dejar por completo, en absoluto de pecar, porque esa es su naturaleza. Al cerdo le gusta el lodo; el perro puede comerse el vómito; los pájaros gustan de gusanos; y el hombre del pecado. Es un asunto de naturaleza. Luego, ¿justificamos pecar al decir que todos los seres humanos son pecadores? De ninguna manera. Pues para eso se manifestó la justicia de Dios en Cristo, no sólo para ser perdonados, sino para dejar de pecar. Ya que ser pecadores no era el diseño original, sino una malformación. Adán y Eva (aunque en el principio ambos se llamaban Adán); fueron diseñados sin predisposición alguna a pecar. Podían hacerlo, pero no estaban condicionados a hacerlo. Las Sagradas Escrituras dicen que estaban desnudos y no se avergonzaban, más cuando pecaron sintieron vergüenza de su desnudez. ¿Qué había cambiado? Fueron creados a la imagen de Dios y Dios se viste de luz (Salmo 104:2), así que la primera pareja estaba llena de luz. Verlos era como ver dos seres de luz. La desnudez no importaba, pues la luz los envolvía. A esto se debe que fuera tan vergonzoso perder su luz, quedaron como un gato rasurarado. Fueron, en lenguaje teológico «destituidos de la gloria de Dios». Dicho sea de paso, todo aquello en lo que involucramos pecado pierde la gloria de Dios, pierde luz. ¿Está tu familia oscureciéndose? Permitiste el pecado en ella. Al ver a un hijo ensombrecerse y apartarse es claro indicio del pecado en su vida. No es moda, no es la edad, no es la cultura ni son los tiempos que vivimos… hay pecado.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:24

Comentario general

3.24 La Palabra dice: «siendo justificados». Expresión que no se refiere a una excusa, sino a una nueva condición. No sólo tomados por justos, sino hechos justos. Si surgiera en un hombre un tumor cerebral que le hiciera comportarse violentamente, no intentaríamos darle terapia de conducta para que se portara pacíficamente, pues está más allá de él; sino que trataríamos de extirparle dicho tumor para que no fuera violento. Y si no pudiéramos extirpar el tumor, pero pudiéramos encapsularlo para que no haga más daño, lo haríamos. Así mismo ha hecho Dios con nosotros mediante la justificación, el pecado que nos obliga a pecar es encapsulado con la gracia de Cristo para que el hombre no esté obligado a pecar. Puede pecar, pero no está forzado irremediablemente a ello. Puedes entrenar a un simio para que tenga algunos comportamientos como humano, te reirás y dirás que es muy inteligente para ser un simio; podría incluso ir al espacio, pero él no sabe que va al espacio, el sólo sabe apretar botones que significan galletas e incentivos de comida. Es sólo apariencia de humanidad, pero completa animalidad. Dios no desea domesticar una bestia y hacerla parecer hijo de Dios, sino engendrar hijos. Ante esta noticia, lo que primero pensamos es «¿qué tengo que hacer?». Equivalente a «¿cuánto cuesta?». Pero la Palabra dice: «siendo justificados gratuitamente por su gracia». No tiene mayor costo que creer, es decir, confiar en que lo que Dios dice y ha hecho es verdad y suficiente para hacer de mí una persona justa. ¡Gratis! ¡Nadie ha dado tanto por nada! Con todo, aunque es gratis para nosotros, eso no significa que no se hubiera pagado un precio, pues somos “justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”. Sí hubo un precio pagado, sólo que no lo pagamos nosotros. Eso es lo que significa la palabra «redención»; es una compra, un precio pagado a favor de otro. ¿Y cuál fue el precio pagado? “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:18-19). Vida por vida. Sólo que no podía ser cualquier clase de vida, sino una vida que no tuviera culpa de pecado alguna. Una vida invaluable, preciosa, limpia. ¿Puedes comprender lo preciosa de su vida? Más de treinta años sin error, sin falta, sin desobediencia. Simplemente no pecó jamás. Ni siquiera tuvo engaño en su boca, no dijo una cosa por otra. No hubo cicatrices en su ser. Un Cordero perfecto sin mancha ni contaminación. Sólo se paga tanto cuando se valora tanto. ¿Haz visto las ventas de obras de arte? El precio no obedece sólo a la obra en sí, sino a muchos otros factores. Dios nos valoró en forma semejante… Reputación: quién la hizo y si está reconocido por la crítica especializada. Dios es nuestro Autor, la obra es invaluable. Autenticidad: no es una copia; hechos por Él y para Él. Inversión: ¿cuánto valdrá la obra en el futuro? En sus manos seremos semejantes a Él, ¡hijos hoy, mañana como Él! Demanda: es requerida por más, está en subasta. Tanto, que el universo está pendiente de la manifestación de los hijos de Dios (sólo que nadie podía pagar el precio). Rareza: existen obras similares o es única. No existe ninguna especie comparable al ser humano: a imagen y semejanza de Dios, con cuerpo para vivir en la tierra y con espíritu para vivir en el cielo; pero a la vez, un alma como la de Dios para relacionarnos con Él. Conservación: en qué estado se encuentra y si es parte de una serie completa. Entre más pierde lo original, más se devalúa. Parecemos del todo devaluados, como si no quedara nada del original; pero el Maestro divino puede ver debajo de las capas de polvo y su imagen está allí. Materiales de qué está hecho. No somos carne, tenemos un cuerpo, pero vivimos por su soplo; así que nuestro material es divino; ¿cómo le pones precio a eso? La redención es en Cristo Jesús. Nuestra justificación es un intercambio de vida, su grandeza por nuestra miseria; su gloria por nuestra desnudez; su santidad por nuestro pecado. Su Vida indestructible por la nuestra limitada. Simplemente no podemos ser cristianos manteniendo nuestra vida. Recibir a Cristo es recibir su vida abandonado o entregándole la nuestra. Yo no puedo ser justo, pero Cristo es Justo por naturaleza; así que su Vida en mí hace de mi un hombre justo. Eso es la justificación. La justificación no es la excusa que se inventa un estudiante de por qué faltó a clases (invento o no); la justificación es que Cristo vaya a clases en lugar tuyo. ¿No te has cansado de la injusticia? Escucho y leo a quienes se quejan de la injusticia en el mundo, la injustita de la sociedad, la injusticia en las familias, la injusticia en el trabajo, la injusticia en todos lados, pero, ¿y la injusticia en su vivir? ¿Están cansados realmente de la injusticia como para aceptar la justicia de Dios en Cristo y ser hechos justos? De nuevo, esto sólo es posible si confías en Él, es un asunto de fe: a quien (Cristo) “Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados” (Rom. 3:25). Sólo se manifestará la justicia en ti si lo crees.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:25

Comentario general

3.25 Jesucristo, el Hijo de Dios, fue dado por Dios como sacrificio para el perdón de los pecados. En el Antiguo Pacto se ofrecían sacrificios, cuya sangre era derramada en el propiciatorio, la tapa de oro que tenía el arca del Pacto donde estaban los querubines (Éxodo 25:17-22; Levítico 16:15; Hebreos 9:15). Allí se encendía el fuego azul, la shekina o gloria de Dios manifestando haber aceptado la sangre. Todo esto era figura o símbolo anunciando que vendría el sacrificio expiatorio de Cristo por todos los pecadores, aunque aplicado únicamente a los que creamos en Él. De esta manera Dios manifestó su justicia castigando el pecado en su Hijo y a la vez, pasándolo por alto en nosotros. Por miles de años soportó el pecado de la humanidad esperando pacientemente la muerte de Cristo para nuestra salvación.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:26

Comentario general

3.26 Todos los que vivieron antes de Cristo bajo la ley tuvieron símbolos y podían alcanzar salvación creyendo que Dios los perdonaba mediante dichas ceremonias. Era una fe hacia el futuro, como un cheque al portador hasta que Cristo lo cubriera. Pero una vez manifestado el Hijo de Dios, fue manifestada también con Él la justicia de Dios perdonándonos con su sangre. Dios fue justo castigando el pecado en su Hijo y a la vez nos justificó a nosotros por creer en Él. La fe hace posible apropiarse de los beneficios de la obra de Jesucristo. Cristo murió por todos, pero sólo reciben su salvación quienes crean en Él.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:27

Comentario general

3.27 Ante esa salvación por gracia (léanse las notas anteriores), no es posible a nadie jacarse. Ninguno alcanzó su propia salvación. No fue el cumplimiento de la ley y tampoco obra que hallamos hecho lo que nos ha dado perdón y vida eterna; de manera que jactarse o gloriarse de ser bueno o justo o santo, resulta falso y ridículo. Lo único que pusimos fue creer a Dios, fe que recibe el regalo de la justificación. Evidentemente nadie puede presumir como mérito propio aceptar el regalo de otro. La ley de Moisés tenía sus requisitos y no pudo salvar a nadie. Exise una ley que rebasa a la ley de las obras, es la ley de la fe. Así como la ley de gravedad es rebasada por la ley aeronáutica, por decirlo así, para poner en el cielo una aeronave; así la ley de la fe es más poderosa que la ley de Moisés o de las obras para salvar a quien la ley condenaba.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:28

Comentario general

3.28 Aunque falta mucho para terminar la carta a los romanos, el apóstol Pablo resume el punto que ha venido disertando en los primeros tres capítulos con una frase contundente y base de la doctrina cristiana referente a la salvación: el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley. Tanto para judíos como para los gentiles, esa frase es un escándalo. No tienes que hacer nada salvo creer en la obra de Cristo para ser salvo, “¿cómo es esto posible?”, dicen algunos. Esta es la justicia de Dios, pues no se halló a ningún hombre justo.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:29

Comentario general

3.29 Actualmente no tenemos duda que Dios es el único Dios y por tanto, lo es de todo el mundo; sin embargo, en tiempos del apóstol Pablo, el mundo religioso parecía estar dividido entre el Dios de los hebreos y los dioses del imperio, tanto romanos como griegos. Por ello imagina la pregunta que algunos harían y se responde afirmando que Dios es Dios de judíos y gentiles. Sólo hay un Dios y es Dios de todos, hasta de los que aún no lo han confesado como su Dios.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:30

Comentario general

3.30 Aunque Dios es Dios de todos, como expresa Pablo en el versículo anterior, sólo podrán ser declarados justos y lo que ello conlleva, como la salvación eterna, los que sean de la fe de Cristo Jesús; esto es, los que crean que Jesucristo es el Hijo de Dios enviado por el Padre para dar su vida en pago por nuestros pecados. Sean judíos, llamados “los de la circuncisión” por el Pacto que tuvieron desde los días de Abraham; o sean gentiles, llamados “los de la incircuncisión”, por no pertenecer al pueblo del Pacto. Pero todos, sin excepción, necesian al Salvador Jesús para ser justificados ante Dios.

— Roberto Tinoco

Romanos 3:31

Comentario general

3.31 Otra de las críticas que se solía realizar al apóstol Pablo en la predicación de la gracia de Dios o justificación por la fe, sin las obras de la ley, era que decía invalidar la ley. El apóstol deja claro que la fe de Cristo no invalida la fe, sino que la confirma. La ley de Moisés condenó al hombre por cuanto nadie fue justo ni pudo guardarla; así que al ser justificado mediante la fe de Cristo, se cumple lo que la ley demandaba. La gracia no es una dispensa para pecar, sino el perdón de los pecados cometidos y a la vez, el poder para no ser más esclavo del pecado, pudiendo así, tener una nueva vida, que, dicho sea de paso, la ley requería, pero no proporcionaba.

— Roberto Tinoco

🔴
🔴