📲

Instala BRPV en tu iPhone

Toca el botón de compartir ⬆️ en Safari, y luego "Agregar a pantalla de inicio".

BRPV
📖 Ir a la Biblia 📅 Planes 🙏 Muro de oración
🔍

Antiguo Testamento

Nuevo Testamento

Tamaño de letra

Fondo de lectura

Romanos 7

No más atados a la ley

1¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?🗨 2Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.🗨 3Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera.🗨 4Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.🗨 5Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte.🗨 6Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.🗨

La ley de Dios revela nuestro pecado

7¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.🗨 8Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto.🗨 9Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.🗨 10Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte;🗨 11porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató.🗨 12De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.🗨 13¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.🗨

La lucha contra el pecado

14Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.🗨 15Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.🗨 16Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.🗨 17De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.🗨 18Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.🗨 20Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.🗨 21Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.🗨 22Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;🗨 23pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.🗨 24¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?🗨 25Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

Actualmente seleccionado

Romanos 7: RV60

🖍 Destacar
¿Quieres guardar tus resaltados y notas en todos tus dispositivos? Regístrate o inicia sesión

Elige un fondo

Compartir versículo

Comparar versiones

Romanos 7:1

Comentario general

7.1-4 Siguiendo el pensamiento del capítulo anterior, es decir, ante la necesidad de pagar con muerte al pecado, el apóstol pasa a explicar cómo dicha muerte trae la libertad del creyente de la ley que precisamente le condenaba. Aplicándose la muerte no hay nada más que perseguir. Pablo escribe a los romanos, sin embargo, espera que conozcan la ley. ¿De cuál ley está hablando, de la romana o de la judía? Considero que de la judía; sin embargo, ambas leyes aplican el mismo principio: la ley tiene vigor sólo sobre los vivos; es su señor. El hombre pecador carecía de libertad a causa de la condenación de la ley sobre él; era como una mujer casada con un terrible marido que se enseñoreaba cruelmente de ella; sin embargo, así como dicha mujer obtiene libertad en el momento en el que muere su marido; así también el hombre es libre por la muerte de Cristo en la cruz de toda condenación que exige la Ley. La humanidad es una viuda que tiene la posibilidad de unirse a un nuevo marido: Cristo. No se puede ser cristiano y mantenerse legalista, es adulterio espiritual. Nuestro marido antiguo murió en la cruz; más nuestro nuevo Marido salió de la muerte; por tanto, Dios espera que seamos fructíferos, como una esposa que le da hijos a su Marido.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:2

Comentario general

7.1-4 Siguiendo el pensamiento del capítulo anterior, es decir, ante la necesidad de pagar con muerte al pecado, el apóstol pasa a explicar cómo dicha muerte trae la libertad del creyente de la ley que precisamente le condenaba. Aplicándose la muerte no hay nada más que perseguir. Pablo escribe a los romanos, sin embargo, espera que conozcan la ley. ¿De cuál ley está hablando, de la romana o de la judía? Considero que de la judía; sin embargo, ambas leyes aplican el mismo principio: la ley tiene vigor sólo sobre los vivos; es su señor. El hombre pecador carecía de libertad a causa de la condenación de la ley sobre él; era como una mujer casada con un terrible marido que se enseñoreaba cruelmente de ella; sin embargo, así como dicha mujer obtiene libertad en el momento en el que muere su marido; así también el hombre es libre por la muerte de Cristo en la cruz de toda condenación que exige la Ley. La humanidad es una viuda que tiene la posibilidad de unirse a un nuevo marido: Cristo. No se puede ser cristiano y mantenerse legalista, es adulterio espiritual. Nuestro marido antiguo murió en la cruz; más nuestro nuevo Marido salió de la muerte; por tanto, Dios espera que seamos fructíferos, como una esposa que le da hijos a su Marido.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:3

Comentario general

7.1-4 Siguiendo el pensamiento del capítulo anterior, es decir, ante la necesidad de pagar con muerte al pecado, el apóstol pasa a explicar cómo dicha muerte trae la libertad del creyente de la ley que precisamente le condenaba. Aplicándose la muerte no hay nada más que perseguir. Pablo escribe a los romanos, sin embargo, espera que conozcan la ley. ¿De cuál ley está hablando, de la romana o de la judía? Considero que de la judía; sin embargo, ambas leyes aplican el mismo principio: la ley tiene vigor sólo sobre los vivos; es su señor. El hombre pecador carecía de libertad a causa de la condenación de la ley sobre él; era como una mujer casada con un terrible marido que se enseñoreaba cruelmente de ella; sin embargo, así como dicha mujer obtiene libertad en el momento en el que muere su marido; así también el hombre es libre por la muerte de Cristo en la cruz de toda condenación que exige la Ley. La humanidad es una viuda que tiene la posibilidad de unirse a un nuevo marido: Cristo. No se puede ser cristiano y mantenerse legalista, es adulterio espiritual. Nuestro marido antiguo murió en la cruz; más nuestro nuevo Marido salió de la muerte; por tanto, Dios espera que seamos fructíferos, como una esposa que le da hijos a su Marido.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:4

Comentario general

7.1-4 Siguiendo el pensamiento del capítulo anterior, es decir, ante la necesidad de pagar con muerte al pecado, el apóstol pasa a explicar cómo dicha muerte trae la libertad del creyente de la ley que precisamente le condenaba. Aplicándose la muerte no hay nada más que perseguir. Pablo escribe a los romanos, sin embargo, espera que conozcan la ley. ¿De cuál ley está hablando, de la romana o de la judía? Considero que de la judía; sin embargo, ambas leyes aplican el mismo principio: la ley tiene vigor sólo sobre los vivos; es su señor. El hombre pecador carecía de libertad a causa de la condenación de la ley sobre él; era como una mujer casada con un terrible marido que se enseñoreaba cruelmente de ella; sin embargo, así como dicha mujer obtiene libertad en el momento en el que muere su marido; así también el hombre es libre por la muerte de Cristo en la cruz de toda condenación que exige la Ley. La humanidad es una viuda que tiene la posibilidad de unirse a un nuevo marido: Cristo. No se puede ser cristiano y mantenerse legalista, es adulterio espiritual. Nuestro marido antiguo murió en la cruz; más nuestro nuevo Marido salió de la muerte; por tanto, Dios espera que seamos fructíferos, como una esposa que le da hijos a su Marido. 7.4-6 Hay dos condiciones distintas de vida para el hombre en esta tierra: vivir en la carne o en el Espíritu. Pablo dice en pasado: “andábamos en la carne”, lo que implica que a causa de nuestra muerte juntamente con Cristo ya no andamos en la carne. ¿Y cómo era ese estilo de “vida”? La conducta en la carne se hacía aún más pecaminosa por los mandamientos de la Ley ya que no podíamos obedecer la Ley de Dios por estar los miembros del cuerpo atados al pecado. ¿Resultado? Sólo muerte. Por lo mismo, fue necesario que por medio de la muerte fuéramos librados de la carne y de la condenación de la Ley. Al identificarnos con Cristo en su muerte se puso fin en nosotros a la carnalidad para poder servir a Dios de acuerdo a una nueva vida espiritual y no a la antigua manera de vivir de mandamientos externos de la Ley. Así como hay dos condiciones distintas de vida, así también hay dos regimenes distintos de servicio: el régimen viejo de la letra y el nuevo del Espíritu. El anterior intentaba vivir sin éxito por medio de los mandamientos de la Ley (los cuales lo condenaban); y el segundo por el Espíritu, que consiste en una vida nueva producto de la naturaleza divina que ha sido puesta en nosotros. Servir a Dios ahora es natural.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:5

Comentario general

7.4-6 Hay dos condiciones distintas de vida para el hombre en esta tierra: vivir en la carne o en el Espíritu. Pablo dice en pasado: “andábamos en la carne”, lo que implica que a causa de nuestra muerte juntamente con Cristo ya no andamos en la carne. ¿Y cómo era ese estilo de “vida”? La conducta en la carne se hacía aún más pecaminosa por los mandamientos de la Ley ya que no podíamos obedecer la Ley de Dios por estar los miembros del cuerpo atados al pecado. ¿Resultado? Sólo muerte. Por lo mismo, fue necesario que por medio de la muerte fuéramos librados de la carne y de la condenación de la Ley. Al identificarnos con Cristo en su muerte se puso fin en nosotros a la carnalidad para poder servir a Dios de acuerdo a una nueva vida espiritual y no a la antigua manera de vivir de mandamientos externos de la Ley. Así como hay dos condiciones distintas de vida, así también hay dos regimenes distintos de servicio: el régimen viejo de la letra y el nuevo del Espíritu. El anterior intentaba vivir sin éxito por medio de los mandamientos de la Ley (los cuales lo condenaban); y el segundo por el Espíritu, que consiste en una vida nueva producto de la naturaleza divina que ha sido puesta en nosotros. Servir a Dios ahora es natural.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:6

Comentario general

7.4-6 Hay dos condiciones distintas de vida para el hombre en esta tierra: vivir en la carne o en el Espíritu. Pablo dice en pasado: “andábamos en la carne”, lo que implica que a causa de nuestra muerte juntamente con Cristo ya no andamos en la carne. ¿Y cómo era ese estilo de “vida”? La conducta en la carne se hacía aún más pecaminosa por los mandamientos de la Ley ya que no podíamos obedecer la Ley de Dios por estar los miembros del cuerpo atados al pecado. ¿Resultado? Sólo muerte. Por lo mismo, fue necesario que por medio de la muerte fuéramos librados de la carne y de la condenación de la Ley. Al identificarnos con Cristo en su muerte se puso fin en nosotros a la carnalidad para poder servir a Dios de acuerdo a una nueva vida espiritual y no a la antigua manera de vivir de mandamientos externos de la Ley. Así como hay dos condiciones distintas de vida, así también hay dos regimenes distintos de servicio: el régimen viejo de la letra y el nuevo del Espíritu. El anterior intentaba vivir sin éxito por medio de los mandamientos de la Ley (los cuales lo condenaban); y el segundo por el Espíritu, que consiste en una vida nueva producto de la naturaleza divina que ha sido puesta en nosotros. Servir a Dios ahora es natural.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:7

Comentario general

7.7 El propósito de la Ley jamás fue el de vivificar; por el contrario, su función era la de señalar el pecado. Era una especie de espejo que mostraba nuestra verdadera condición, a fin de que buscáramos al Salvador. La Ley es prender la luz para ver las manchas; es dar conocimiento de la carne y su pecado. Se pone el ejemplo de la codicia, pero aplica a cualquier otro pecado.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:8

Comentario general

7.8-10 La Ley tenía un doble efecto: en el propósito de Dios mostraba nuestra condición; pero en la experiencia de los hombres a causa de su carne o inclinación al mal, el pecado se volvía más atractivo al ser prohibido. “El pan comido en oculto es sabroso” (Proverbios 9:17). La carne disfruta más el pecado cuando le prohíben practicarlo. ¡Qué ironía! ¡Es la carne y no el espíritu lo que siente vivificarse con la Ley! Así que el pecador no era tan consciente de su condición hasta que vino la Ley; el problema es que una vez que esta llegó, el hombre conoció su estado ¡y lo disfrutó! Fue como darle vida al pecado matando al hombre. Imagina un producto dado a un hombre para diagnosticarlo, pero al dárselo, dicho producto no sólo da el diagnóstico, sino que fortalece la enfermedad matando al hombre. Así que aquello que fue dado por Dios para llevarnos a la vida, nos llevó a la muerte debido a como reaccionamos a nuestros deseos carnales.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:9

Comentario general

7.8-10 La Ley tenía un doble efecto: en el propósito de Dios mostraba nuestra condición; pero en la experiencia de los hombres a causa de su carne o inclinación al mal, el pecado se volvía más atractivo al ser prohibido. “El pan comido en oculto es sabroso” (Proverbios 9:17). La carne disfruta más el pecado cuando le prohíben practicarlo. ¡Qué ironía! ¡Es la carne y no el espíritu lo que siente vivificarse con la Ley! Así que el pecador no era tan consciente de su condición hasta que vino la Ley; el problema es que una vez que esta llegó, el hombre conoció su estado ¡y lo disfrutó! Fue como darle vida al pecado matando al hombre. Imagina un producto dado a un hombre para diagnosticarlo, pero al dárselo, dicho producto no sólo da el diagnóstico, sino que fortalece la enfermedad matando al hombre. Así que aquello que fue dado por Dios para llevarnos a la vida, nos llevó a la muerte debido a como reaccionamos a nuestros deseos carnales.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:10

Comentario general

7.8-10 La Ley tenía un doble efecto: en el propósito de Dios mostraba nuestra condición; pero en la experiencia de los hombres a causa de su carne o inclinación al mal, el pecado se volvía más atractivo al ser prohibido. “El pan comido en oculto es sabroso” (Proverbios 9:17). La carne disfruta más el pecado cuando le prohíben practicarlo. ¡Qué ironía! ¡Es la carne y no el espíritu lo que siente vivificarse con la Ley! Así que el pecador no era tan consciente de su condición hasta que vino la Ley; el problema es que una vez que esta llegó, el hombre conoció su estado ¡y lo disfrutó! Fue como darle vida al pecado matando al hombre. Imagina un producto dado a un hombre para diagnosticarlo, pero al dárselo, dicho producto no sólo da el diagnóstico, sino que fortalece la enfermedad matando al hombre. Así que aquello que fue dado por Dios para llevarnos a la vida, nos llevó a la muerte debido a como reaccionamos a nuestros deseos carnales.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:11

Comentario general

7.11-12 El pecado no es lo mismo que los pecados; los pecados son las acciones, mientras que el pecado es la fuente de dichas acciones. Pablo se refiere a la naturaleza de pecado también conocida como carne. El pecado, es decir, la inclinación al mal, resultado de la naturaleza caída heredada de Adán, hizo con el mandamiento de Dios un engaño, pues considera pecar más emocionante cuando es prohibido. El problema no está en la Ley, sino en la forma como reacciona la carne a los mandamientos. Es rebelde y hace lo contrario a la santidad. La Ley es santa, no hay falla en ella, pero la carne es tan mala que es capaz de hacer de la Santa Palabra de Dios una motivación para sus malas obras.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:12

Comentario general

7.11-12 El pecado no es lo mismo que los pecados; los pecados son las acciones, mientras que el pecado es la fuente de dichas acciones. Pablo se refiere a la naturaleza de pecado también conocida como carne. El pecado, es decir, la inclinación al mal, resultado de la naturaleza caída heredada de Adán, hizo con el mandamiento de Dios un engaño, pues considera pecar más emocionante cuando es prohibido. El problema no está en la Ley, sino en la forma como reacciona la carne a los mandamientos. Es rebelde y hace lo contrario a la santidad. La Ley es santa, no hay falla en ella, pero la carne es tan mala que es capaz de hacer de la Santa Palabra de Dios una motivación para sus malas obras.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:13

Comentario general

7.13 ¿Para diagnosticar al hombre le hacemos una autopsia? No suena lógico. La intención de Dios al dar la Ley jamás fue la de santificar, por el contrario, fue como un líquido reactivo que resaltó el mal en el hombre, a fin de que la fe de Jesucristo pueda salvarle. Al producirle mayor placer a la carne el pecado cuando se lo prohíben, hizo del pecador más pecador; mas no para que pecase más, sino para que conociese sin excusas su necesidad de un Salvador.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:14

Comentario general

7.14 El hombre en si mismo es carnal o inclinado al mal por naturaleza. Eso heredamos como hombres de Adán. La Ley es espiritual, proviene de Dios, es celestial y limpia. ¿Cómo podía lo espiritual ayudar a lo carnal? Dos naturalezas opuestas no se ayudan, se combaten. El espíritu no alimenta a la carne. Ser vendido al pecado significa ser su esclavo. El ser humano aparte de Cristo está totalmente imposibilitado para resistir el pecado; tarde o temprano se manifestará en diversos pecados (distíngase el pecado de los pecados, ver nota 7:11-12). El primer Adán fue quien nos vendió en el huerto de Edén con su caída.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:15

Comentario general

7.15 Como si la voluntad de Pablo, representándonos a todos, se encontrara en guerra contra una voluntad distinta en su interior, describe de forma muy gráfica su propia guerra personal. Como hijo de Dios quiere hacer la voluntad de Dios, pero no entiende cómo es que hace cosas contrarias a la Palabra de Dios. Aborrece pecar, pero peca. Esto no lo dice para justificar una conducta pecaminosa, sino para describirla, a fin de darnos en el siguiente capítulo la solución mediante la Vida del Espíritu en nosotros. Que el cristiano peque no es hipocresía, sino frustración. ¡Gracias a Dios hay salida! Sólo sigue leyendo.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:16

Comentario general

7.16 Entre la voluntad y la conducta no siempre existe un acuerdo. La voluntad del apóstol Pablo como de todo cristiano, está con la ley de Dios; pero la conducta podría estar en desacuerdo debido al pecado que está en nuestros miembros. Esa terrible inclinación a pecar que arrastra como maldición a todos los que habitamos esta casa de carne puede ser vencida y el apóstol nos dirá cómo en el siguiente capítulo.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:17

Comentario general

7.17-18 Pablo no justifica el pecado, sino que lo describe. En última instancia, el cristiano no es un pecador aunque peque y sus pecados son resultado de esa mala naturaleza heredada desde la caída de Adán. Es como si un monstruo de maldad habitara en el cuerpo de los cristianos, tipo la novela conocida como “el extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”. Mientras estemos en la carne lucharemos contra ese monstruo; pero un día, liberados de la carne y el pecado que está en sus miembros, seremos vestidos de gloria para amar a Dios eternamente. Mientras tanto, la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos libra de ser esclavos del pecado (Romanos 8:2).

— Roberto Tinoco

Romanos 7:19

Comentario general

7.19 ¿Habrá algo más frustrante para un hombre que ama a Dios que comportarse de forma pecaminosa? Tratar y tratar de ser santo sin lograrlo; esforzarse por guardar los mandamientos y poner en práctica la Palabra de Dios para fallar constantemente; prometer guardar la ley de Dios e incumplir la promesa una y ora vez. ¡Frustrante! ¡Espantoso! Las palabras del apóstol son la lucha sincera de un alma que realmente quiere hacer la voluntad de Dios, pero no lo consigue. No está acostumbrado al mal; tampoco se ha rendido a las tinieblas de su carne. Es un hombre sincero que quiere ser bueno y para quien poco pecado es mucha falta. ¡Más bendito sea Dios que no es la condición permanente! Pablo llora quejándose de la enfermedad para ofrecernos luego la alegría de la sanidad.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:20

Comentario general

7.20 Como si existieran dos voluntades en el creyente, su alma y su carne se oponen entre sí. Quiere elegir la vida del espíritu, pero sigue la inclinación pecaminosa de su carne siendo una fuerza, como una ley, semejante a la gravedad, que obliga al creyente a pecar a pesar de que no quiere hacerlo. Pablo ya no es esclavo del pecado, pero tiene que explicar esta condición antes de dar en el capítulo 8 la solución o liberad del mismo. Por otro lado, el creyente no es inocente de sus malas obras, aunque sea el resultado o impulso del pecado que mora en él, por cuando la ley del Espíritu de vida en Cristo le da libertad si acude a Él.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:21

Comentario general

7.21 Hay una ley en todos los seres humanos: el mal está en nosotros. Es la herencia de nuestros padres introducida primeramente por Adán. Comparados con Dios, ninguno es bueno, ya que todos tenemos el mal dentro de nuestro ser terrenal. No es que no exista voluntad de hacer el bien, es que es muy difícil hacerlo; mientras que hacer el mal es natural. Prácticamente, nadie necesita aprender a hacer lo malo; mientras que hacer el bien requiere enseñanza, disciplina, aprendizaje. ¿Por qué Dios permitió esto? Porque es la única forma de hallar el verdadero amor. Si una criatura está impedida para el bien y la santidad conforme a los parámetros divinos, además de que no puede ver ni escuchar a Dios, pero aún así decide amarle únicamente por fe, amar a Dios con todo su corazón, entonces Dios halló el amor verdadero. Cuando seamos glorificados y nos sea finalmente quitado este cuerpo de muerte pecaminoso, seremos la compañía de Dios en amor eternamente.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:22

Comentario general

7.22 En el pensamiento del apóstol Pablo, los creyentes somos un hombre inerior habitando en un hombre exterior. El interior es espiritual y corresponde al que ha nacido de nuevo en Cristo por lo que le permite tener conciencia de Dios; mientras que el hombre exterior es el cuerpo, una especie de vehículo para expresarnos y relacionarnos con esta creación temporal. El hombre interior se deleita en la ley de Dios; disfruta la Palabra y voluntad de Dios expresada, en las Escrituras, en la Ley, salmos, etc. A diferencia del hombre exterior que tiene problemas con la ley de Dios, ya que se siente oprimido por ella, restringido, pues desea hacer el mal y cada mandamiento, precepto y demás aspectos de la ley se lo prohibe.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:23

Comentario general

7.23 La ley del hombre interior (lee el comentario al versículo anterior) es una ley buena que procura y disfruta hacer la voluntad de Dios; pero tenemos otra ley en los miembros de nuestro cuerpo que está inclinada al mal siendo pecaminosa. En el cristiano la ley del hombre interior ya ha activado la mente, de manera que deseamos hacer el bien; pero el cuerpo sigue sin ser redimido deseando hacer el mal como una especie de hambre que va en aumento, como si necesitara hacer lo malo. Esta clase de hambre de mal esclaviza al hombre al pecado; en este sentido es una ley de pecado que está en nuestros miembros. Cada célula del cuerpo está infectada por el mal; de manera que Dios nos dará en la resurrección o glorificación final, otro cuerpo distinto, de gloria y no de carne; santo y que desea hacer el bien. Sólo entonces estaremos verdaderamente santificados y redimidos del todo.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:24

Comentario general

7.24 Con todo lo anteriormente dicho, sólo queda gritar con dolor: “¡miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” Es frustrante, miserable y amargo. Intentar ser santo mientras habitamos la carne es cansado y difícil. Estamos llenos de vida, pero habitamos un cuerpo infectado de muerte. ¡Queremos ser libertados de él! La glorificación o cambio de este cuerpo pecaminoso y muy limitado por un cuerpo de gloria santo y eterno será una liberación llena de alegría. Cristo es el que nos librará en el día de la redención de nuestros cuerpos.

— Roberto Tinoco

Romanos 7:25

Comentario general

7.25 La paradoja que expresa el apóstol Pablo en ese versículo no es cinismo ni una dualidad de conducta hipócrita; tampoco es un permiso para pecar ni una confesión de que Pablo fuese un hombre de comportamiento inmoral. Recordemos que sus palabras están dentro de un todo en la carta, describiendo el proceso de nuestra salvación. Falta más por decir. En el siguiente capítulo dejará en claro como librarnos del poder del pecado, no de su presencia, pero sí de su poder; seguiremos luchando contra el pecado, pero no somos sus esclavos. Como todo creyente, Pablo sabe lo que significa luchar contra el mal que está en nuestro ser interior. Nuestro deseo y voluntad es servir a la ley de Dios, pero la carne pelea por servir al pecado. Esta es la verdadera guerra mundial que afecta especialmente a los creyentes.

— Roberto Tinoco

🔴
🔴