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1 Corintios 11
Instrucciones para la adoración en público
2Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué.🗨📝 3Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.🗨📝 4Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza.🗨📝 5Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado.🗨📝 6Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra.🗨📝 7Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.🗨📝 8Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón,🗨📝 9y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.🗨📝 10Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.🗨📝 11Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón;🗨📝 12porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios.🗨📝 13Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza?🗨📝 14La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello?🗨📝 15Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.🗨📝 16Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.🗨📝Orden en la Cena del Señor
17Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor.🗨📝 18Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.🗨📝 19Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.🗨📝 20Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor.🗨📝 21Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga.🗨📝 22Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.🗨📝 23Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;🗨📝 24y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.🗨📝 25Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.🗨📝 26Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.🗨📝 27De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.🗨📝 28Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.🗨📝 29Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.🗨📝 30Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.🗨📝 31Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;🗨📝 32mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.🗨📝 33Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros.🗨📝 34Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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1 Corintios 11: RV60
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1 Corintios 11:1
11.1 Pablo, como padre espiritual de la iglesia de Corinto, se pone a sí mismo como ejemplo; sin embargo, no lo hace basado en lo que él hace o puede en sí mismo, sino lo que él es y hace en Dios; pues la traducción más exacta es: sed imitadores de mí, en tanto yo de Cristo. Esto es, “imiten todo lo que vean de Cristo en mí”. Todo líder espiritual debe poder decir esto mismo y todo seguidor debe tener cuidado de imitar a Cristo en sus líderes y no directamente a sus líderes. Las sectas surgen del endiosamiento del liderazgo; mientras el equilibrio se da de poder distinguir a Cristo en el líder sin confundirse ni escandalizarse con la carne del líder. Por supuesto que el contexto del apóstol es lo dicho en el capítulo anterior y la manera prudente en la cual él se conducía para no poner tropiezo ni a judíos ni a gentiles ni a la iglesia de Dios, intentando en la medida de lo posible, la salvación de todos.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:2
11.2 Estas palabras más parecen el deseo de un padre que la realidad de hijos. Pablo dice que los corintios en todo se acuerdan de él y que retenían sus instrucciones precisamente porque estaban olvidándolo y olvidando también sus instrucciones. Aunque cabe señalar en defensa de los corintios que se comunicaron por carta con él para tratar de regresar a esta sana memoria. Esta forma de amonestar es muy amorosa y a la vez, compromete. Los grandes edificadores suelen ser igualmente positivos. Está por hablarles del orden de Dios para la autoridad en la familia, lo que significa que los corintios estaban faltos en este rubro. La cultura griega en ocasiones disolvía jerarquías en la búsqueda de la igualdad; algo semejante a nuestro tiempo.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:3
11.3 Existe un orden de autoridad establecido por Dios para la familia. Dicho orden no es merecido, sino delegado; es decir, no se alcanza a través de méritos, sino que Dios lo estableció por su propia majestad. Dios Padre es cabeza de Cristo, la autoridad primaria de donde se desprende toda autoridad delegada. Cristo por su parte, es la cabeza de todo varón, de todo y no solo de alguno. Incluso los no creyentes tienen este mandamiento, aun cuando permanezcan en desobediencia no sujetándose a su señorío. Cristo es cabeza de unos y de otros, no hay más Señor que Él. El varón por su parte es cabeza de la mujer, no de toda mujer, sino solo de su mujer. No es cabeza de ella solo cuando está sujeto a Cristo, aunque por supuesto no será respetado ni reconocido su liderazgo si no está bajo autoridad; pero es cabeza por decreto.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:4
11.4 Siendo Cristo la cabeza del varón, debe también ser Cristo su cobertura. El apóstol Pablo hace alusión a una costumbre antigua de Corinto en la que algunos hombres dedicados a ídolos oraban cubriéndose la cabeza, semejante a los judíos, quienes también se cubren, pero por otros motivos. Y procurando que no sean confundidos con los que confiesan como su autoridad a los ídolos, Pablo les ordena no afrentar a Cristo cubriéndose para orar o para profetizar, es decir, predicar.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:5
11.5 El hombre no debe cubrirse la cabeza al orar o profetizar porque su cobertura es del cielo (ver la nota anterior), además de que representa a Dios; pero la cobertura de la mujer casada es de la tierra, es su marido, por ello, en alusión a la costumbre corinta de que las mujeres casadas se cubrían la cabeza, las creyentes también debían hacerlo como quien usa un anillo de bodas. Raparse sería como ser viuda o divorciada. Por otro lado, este versículo deja en claro que las mujeres cristianas del primer siglo también profetizaban, es decir, predicaban.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:6
11.6 Ante la cultura corinta respecto a que las mujeres casadas debían cubrirse su cabeza en público, Pablo amonesta a proteger su testimonio de mujeres casadas guardando dicha costumbre. Si no se cubre, que se corte el cabello; es decir, mejor que pensaran que es viuda guardando luto y no soltera (un consejo para la época). Actualmente no aplica el mandamiento, pues no tenemos en nuestras ciudades tal costumbre (salvo aquellos lugares del mundo donde se sigue usando); pero lo que si aplica es honrar a nuestra cobertura en todo tiempo y no avergonzarnos de estar bajo autoridad.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:7
11.7 Desde el principio, Dios creó a Adán para representarle a Él y a la mujer para simbolizar a la iglesia. Juntos muestran la historia del amor divino acerca de cómo consigue Dios su compañía eterna, la iglesia. Siguiendo esta misma representación, el hombre no debía cubrirse la cabeza en los actos religiosos públicos, pues Dios no tiene a nadie encima de Él o como su cobertura. Pero la mujer si debía cubrirse, pues representando a la iglesia, está bajo la autoridad de Cristo. La aplicación a nuestro tiempo va más allá de velos; se refiere al hecho de vivir el símbolo de Cristo y la iglesia en el matrimonio. Que el hombre viva cual Cristo es no traer velos y que la mujer tenga el honor y la gloria de manifestar a la iglesia, es como si trajese velo sobre su cabeza.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:8
11.8 El rol de autoridad en el matrimonio está basado en ser inicio en el diseño original. En el principio, la mujer procede del varón, fue sacada de su costado. Ser cabeza es primero ser la fuente, antes de ser quien dirija y proteja. Como escribiese Mattew Henry: “…no se sus pies para ser pisoteada ni de su cabeza para que se enseñoree de él, sino de su costado, bajo el brazo para ser protegida y cerca del corazón para ser amada”. Si puedes ser la fuente de alguien, puedes ser la cabeza o autoridad de ese alguien.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:9
11.9 En el mismo tenor de ideas, Pablo argumenta que otra razón de la autoridad del varón en el matrimonio es el propósito del diseño original. El hombre no fue creado para la mujer, sino la mujer para el varón, pues Dios estaba mostrándose a sí mismo y a la iglesia en la criatura a su imagen y semejanza, a saber, varón y hembra juntos. Siendo que la iglesia está sujeta a Cristo y fue hecha para Cristo y no a la inversa, el matrimonio muestra el amor de Dios guardando los roles de hombre y mujer. Esto no implica a uno mejor que el otro, pues en tal caso, será tenido por mayor quien mejor represente el símbolo que le ha tocado ser.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:10
11.10 Algunos quieren ver aquí a seres espirituales, pero el asunto a tratar fue primeramente cultural y con un velo físico y visible; por tanto, ha de interpretarse igualmente el termino ángeles. De manera que se refiere a los enviados en las iglesias y posibles ministros. Por ejemplo, en Apocalipsis se refiere el término ángel para referirse al pastor de cada una de las siete iglesias de Asia. Los enviados (ángeles) servían de supervisores entre las iglesias y su impresión era negativa al ver a las mujeres casadas conducirse como solteras negándose a usar el velo tradicional de su cultura.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:11
11.11 Aunque Dios establece para el matrimonio al hombre como cabeza de la mujer, no como superioridad, sino por las razones expuestas en los versículos anteriores (ver notas), aun así, respecto a su valía en el reino de los cielos no existe diferencia entre hombre y mujer. Ambos son iguales en Cristo y ninguno es menos ni más ni aparte del otro.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:12
11.12 Como símbolo de Cristo, el primer hombre dio origen a la mujer; pero en cuanto a su humanidad, la mujer dio a luz a Cristo; de manera que ser hombre o ser mujer respecto a la vida como hijos de Dios en este mundo, no denota a ninguno ser más que el otro. La fuente de todos es Dios y por tanto, Él es la autoridad final, la verdadera Cabeza.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:13
11.13 Esta pregunta debe responderse a la luz de la cultura corintia y del contexto del versículo. Las mujeres casadas, según la costumbre y cultura del momento, debía cubrirse la cabeza al encontrarse en público, especialmente en una reunión religiosa o de iglesia. Ellos debían juzgar si era propio o no de acuerdo a como se consideraba por ellos mismos. No debe aplicarse a toda mujer en todo lugar. Lo que si aplica es la consideración del buen nombre, reputación o testimonio de la mujer casada ante la sociedad donde vive, no provocando, en lo que dependa de ella, escándalo ni mal comentario.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:14
11.14-16 No solo hay que ser cristiano, también hay que parecerlo. El hombre regularmente pierde el cabello con los años, por lo que Pablo argumenta a favor del uso modesto o corto del cabello en el varón, en base a su genética; es decir, como un rasgo primordialmente varonil, en contraste con el cabello largo en la mujer. Cortarse el cabello por parte del hombre o no cortárselo respecto de la mujer, no se trata de mandamientos relativos al pecado, sino de usos y costumbres de la sociedad, con el propósito de evitar el descrédito de la misma. Por eso es que en el versículo diez y seis dice: “con todo”, esto es, “si alguno desea o piensa algo diferente” no somos contenciosos. Había quienes discutían y peleaban en base al largo del cabello y preguntaron a Pablo al respecto intentando que se pusiese del lado de una de las partes, como en todo lugar, siempre hay por lo menos dos partes, pero Pablo, aunque da su parecer, les deja en claro que no se debe discutir por esto. Con lo cual da cierta libertad a los creyentes acerca de si tenerlo corto o largo como una decisión personal. El apóstol opina que deben fortalecer los rasgos que de manera genética, biológica, hormonal, fortalezca la apariencia varonil en el hombre y femenina en la mujer; pero que no peleen por esta causa. De manera que tenemos el principio de que los hombres hagan lo necesario para verse más hombres y las mujeres lo propio para verse más mujeres; pero no deben reglamentar ni contender sobre detalles como el corto o largo del cabello. Conviene dar una aplicación adicional sobre estos versículos, a lo cual llamaré “mujeres veladas”. El verdadero significado de cubrirse el cabello como una señal de autoridad va más allá de una forma de vestir. La Biblia está llena de “mujeres veladas”; mujeres que carecían de cobertura espiritual. La primera vez que una mujer se cubre con un velo en la Biblia fue Rebeca al ver venir a Isaac para unirse a él en matrimonio (Gen. 24:65). ¿Es una señal de pudor? No necesariamente, pues en Génesis 38:13 vemos por segunda vez a una mujer cubrirse; esta vez para ser tenida por prostituta (Tamar seduciendo a Judá). También en Ezequiel 13:18 menciona a las mujeres que hacen velos para cazar almas de hombres. En estos casos, el velo de la seducción debe ser roto. Existen también los velos espirituales. Las mujeres estaban “detrás del velo” o divididas de los hombres por un velo en las sinagogas judías. Jesús hizo pasar a una mujer encorvada al otro lado del velo para sanarla en día sábado, con el escándalo de los judíos. En este caso, el velo de la religiosidad debía ser quitado. Incluso la Casa de Dios tenía velos; velos que Dios aborreció y que rompió con la muerte de su Hijo. ¿Recuerdas? Todo velo que impida el acceso a la gloria de Dios debe ser retirado. Moisés escondió la gloria de Dios detrás de un velo; sin embargo, la palabra enseña que el velo sigue puesto para los judíos y que es quitado cuando se convierten al Señor (2 Cor. 3:13-16). Toda ocasión que aparecen velos en la Biblia son vistos como medios de separación esperando ser quitados.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:15
11.14-16 No solo hay que ser cristiano, también hay que parecerlo. El hombre regularmente pierde el cabello con los años, por lo que Pablo argumenta a favor del uso modesto o corto del cabello en el varón, en base a su genética; es decir, como un rasgo primordialmente varonil, en contraste con el cabello largo en la mujer. Cortarse el cabello por parte del hombre o no cortárselo respecto de la mujer, no se trata de mandamientos relativos al pecado, sino de usos y costumbres de la sociedad, con el propósito de evitar el descrédito de la misma. Por eso es que en el versículo diez y seis dice: “con todo”, esto es, “si alguno desea o piensa algo diferente” no somos contenciosos. Había quienes discutían y peleaban en base al largo del cabello y preguntaron a Pablo al respecto intentando que se pusiese del lado de una de las partes, como en todo lugar, siempre hay por lo menos dos partes, pero Pablo, aunque da su parecer, les deja en claro que no se debe discutir por esto. Con lo cual da cierta libertad a los creyentes acerca de si tenerlo corto o largo como una decisión personal. El apóstol opina que deben fortalecer los rasgos que de manera genética, biológica, hormonal, fortalezca la apariencia varonil en el hombre y femenina en la mujer; pero que no peleen por esta causa. De manera que tenemos el principio de que los hombres hagan lo necesario para verse más hombres y las mujeres lo propio para verse más mujeres; pero no deben reglamentar ni contender sobre detalles como el corto o largo del cabello. Conviene dar una aplicación adicional sobre estos versículos, a lo cual llamaré “mujeres veladas”. El verdadero significado de cubrirse el cabello como una señal de autoridad va más allá de una forma de vestir. La Biblia está llena de “mujeres veladas”; mujeres que carecían de cobertura espiritual. La primera vez que una mujer se cubre con un velo en la Biblia fue Rebeca al ver venir a Isaac para unirse a él en matrimonio (Gen. 24:65). ¿Es una señal de pudor? No necesariamente, pues en Génesis 38:13 vemos por segunda vez a una mujer cubrirse; esta vez para ser tenida por prostituta (Tamar seduciendo a Judá). También en Ezequiel 13:18 menciona a las mujeres que hacen velos para cazar almas de hombres. En estos casos, el velo de la seducción debe ser roto. Existen también los velos espirituales. Las mujeres estaban “detrás del velo” o divididas de los hombres por un velo en las sinagogas judías. Jesús hizo pasar a una mujer encorvada al otro lado del velo para sanarla en día sábado, con el escándalo de los judíos. En este caso, el velo de la religiosidad debía ser quitado. Incluso la Casa de Dios tenía velos; velos que Dios aborreció y que rompió con la muerte de su Hijo. ¿Recuerdas? Todo velo que impida el acceso a la gloria de Dios debe ser retirado. Moisés escondió la gloria de Dios detrás de un velo; sin embargo, la palabra enseña que el velo sigue puesto para los judíos y que es quitado cuando se convierten al Señor (2 Cor. 3:13-16). Toda ocasión que aparecen velos en la Biblia son vistos como medios de separación esperando ser quitados.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:16
11.14-16 No solo hay que ser cristiano, también hay que parecerlo. El hombre regularmente pierde el cabello con los años, por lo que Pablo argumenta a favor del uso modesto o corto del cabello en el varón, en base a su genética; es decir, como un rasgo primordialmente varonil, en contraste con el cabello largo en la mujer. Cortarse el cabello por parte del hombre o no cortárselo respecto de la mujer, no se trata de mandamientos relativos al pecado, sino de usos y costumbres de la sociedad, con el propósito de evitar el descrédito de la misma. Por eso es que en el versículo diez y seis dice: “con todo”, esto es, “si alguno desea o piensa algo diferente” no somos contenciosos. Había quienes discutían y peleaban en base al largo del cabello y preguntaron a Pablo al respecto intentando que se pusiese del lado de una de las partes, como en todo lugar, siempre hay por lo menos dos partes, pero Pablo, aunque da su parecer, les deja en claro que no se debe discutir por esto. Con lo cual da cierta libertad a los creyentes acerca de si tenerlo corto o largo como una decisión personal. El apóstol opina que deben fortalecer los rasgos que de manera genética, biológica, hormonal, fortalezca la apariencia varonil en el hombre y femenina en la mujer; pero que no peleen por esta causa. De manera que tenemos el principio de que los hombres hagan lo necesario para verse más hombres y las mujeres lo propio para verse más mujeres; pero no deben reglamentar ni contender sobre detalles como el corto o largo del cabello. Conviene dar una aplicación adicional sobre estos versículos, a lo cual llamaré “mujeres veladas”. El verdadero significado de cubrirse el cabello como una señal de autoridad va más allá de una forma de vestir. La Biblia está llena de “mujeres veladas”; mujeres que carecían de cobertura espiritual. La primera vez que una mujer se cubre con un velo en la Biblia fue Rebeca al ver venir a Isaac para unirse a él en matrimonio (Gen. 24:65). ¿Es una señal de pudor? No necesariamente, pues en Génesis 38:13 vemos por segunda vez a una mujer cubrirse; esta vez para ser tenida por prostituta (Tamar seduciendo a Judá). También en Ezequiel 13:18 menciona a las mujeres que hacen velos para cazar almas de hombres. En estos casos, el velo de la seducción debe ser roto. Existen también los velos espirituales. Las mujeres estaban “detrás del velo” o divididas de los hombres por un velo en las sinagogas judías. Jesús hizo pasar a una mujer encorvada al otro lado del velo para sanarla en día sábado, con el escándalo de los judíos. En este caso, el velo de la religiosidad debía ser quitado. Incluso la Casa de Dios tenía velos; velos que Dios aborreció y que rompió con la muerte de su Hijo. ¿Recuerdas? Todo velo que impida el acceso a la gloria de Dios debe ser retirado. Moisés escondió la gloria de Dios detrás de un velo; sin embargo, la palabra enseña que el velo sigue puesto para los judíos y que es quitado cuando se convierten al Señor (2 Cor. 3:13-16). Toda ocasión que aparecen velos en la Biblia son vistos como medios de separación esperando ser quitados.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:17
11.17 Dejando atrás asuntos insignificantes como el velo o el largo del cabello, Pablo pasa a lo verdaderamente trascendente: la celebración de la Cena del Señor y las repercusiones de participar de ella digna o indignamente. Las reuniones de los corintios eran para lo peor en el sentido de congregarse sin unidad; celebraban la cena del Señor en medio de divisiones sobre a qué apóstol pertenecían, de qué línea doctrinal eran o que prácticas de modas, velos y cabello tenía; sin contar sus pecados y sus pleitos ante los tribunales. Todo esto redundaba en lo peor para ellos, es decir, juicio del reino (vrs. 27-30). Pablo sabía de esto, pues él mismo había sido perseguidor del Cuerpo de Cristo antes de su conversión, por lo que conocía de primera mano las terribles consecuencias, especialmente en la salud, por el maltrato del Cuerpo de Cristo, a saber, la iglesia.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:18
11.18-19 La iglesia es iglesia cuando se congrega, el término mismo de iglesia es una congregación. Lo paradójico es “reunirse como iglesia” fomentando divisiones, lo que niega en sí mismo a la iglesia. Los divisionistas son enemigos de la iglesia. Sin embargo, Pablo comprendía como necesario que surjan quienes procuran dividir a la iglesia, pues así se define quién sí es y quién no es parte de la iglesia. Todo el que produce disensión es enemigo del Cuerpo; ha sido desaprobado como miembro; y si causa daño a la iglesia es enemigo de Cristo. Los tales eran manifiestos como desaprobados por Dios para pertenecer o ser parte del Cuerpo de Cristo y sus beneficios eternos.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:19
11.18-19 La iglesia es iglesia cuando se congrega, el término mismo de iglesia es una congregación. Lo paradójico es “reunirse como iglesia” fomentando divisiones, lo que niega en sí mismo a la iglesia. Los divisionistas son enemigos de la iglesia. Sin embargo, Pablo comprendía como necesario que surjan quienes procuran dividir a la iglesia, pues así se define quién sí es y quién no es parte de la iglesia. Todo el que produce disensión es enemigo del Cuerpo; ha sido desaprobado como miembro; y si causa daño a la iglesia es enemigo de Cristo. Los tales eran manifiestos como desaprobados por Dios para pertenecer o ser parte del Cuerpo de Cristo y sus beneficios eternos.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:20
11.20-22 La Cena del Señor es la participación de Cristo por medio de la comunión de su Cuerpo; esto no es el pan de harina sin levadura, sino la relación de los distintos miembros del Cuerpo durante la celebración. Comer el pan y tomar el vino, pero sin unidad con los hermanos no es celebrar la Cena del Señor ni comer a Cristo. Los ricos y poderosos de entre los hermanos corintios distinguían con menosprecio a los hermanos pobres y a los hermanos esclavos al no comer todos juntos, esto es una grave afrenta al Señor. Incluso habían llegado al cinismo de embriagarse algunos por la abundancia de sus alimentos, mientras otros eran meros espectadores o bien, eran quienes les servían. De ninguna manera era motivo de elogio, sino de reproche. Participar del ritual no te hace participar de Cristo; sino participar por la fe de la ceremonia en la comunión y amor de los hermanos. El ingrediente que activa la fe en la Cena del Señor es el amor. Sin amor, el pan tiene levadura y no es la Cena Señorial.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:21
11.20-22 La Cena del Señor es la participación de Cristo por medio de la comunión de su Cuerpo; esto no es el pan de harina sin levadura, sino la relación de los distintos miembros del Cuerpo durante la celebración. Comer el pan y tomar el vino, pero sin unidad con los hermanos no es celebrar la Cena del Señor ni comer a Cristo. Los ricos y poderosos de entre los hermanos corintios distinguían con menosprecio a los hermanos pobres y a los hermanos esclavos al no comer todos juntos, esto es una grave afrenta al Señor. Incluso habían llegado al cinismo de embriagarse algunos por la abundancia de sus alimentos, mientras otros eran meros espectadores o bien, eran quienes les servían. De ninguna manera era motivo de elogio, sino de reproche. Participar del ritual no te hace participar de Cristo; sino participar por la fe de la ceremonia en la comunión y amor de los hermanos. El ingrediente que activa la fe en la Cena del Señor es el amor. Sin amor, el pan tiene levadura y no es la Cena Señorial.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:22
11.20-22 La Cena del Señor es la participación de Cristo por medio de la comunión de su Cuerpo; esto no es el pan de harina sin levadura, sino la relación de los distintos miembros del Cuerpo durante la celebración. Comer el pan y tomar el vino, pero sin unidad con los hermanos no es celebrar la Cena del Señor ni comer a Cristo. Los ricos y poderosos de entre los hermanos corintios distinguían con menosprecio a los hermanos pobres y a los hermanos esclavos al no comer todos juntos, esto es una grave afrenta al Señor. Incluso habían llegado al cinismo de embriagarse algunos por la abundancia de sus alimentos, mientras otros eran meros espectadores o bien, eran quienes les servían. De ninguna manera era motivo de elogio, sino de reproche. Participar del ritual no te hace participar de Cristo; sino participar por la fe de la ceremonia en la comunión y amor de los hermanos. El ingrediente que activa la fe en la Cena del Señor es el amor. Sin amor, el pan tiene levadura y no es la Cena Señorial.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:23
11.23 La celebración de la Cena del Señor tiene como propósito cumplir el supremo llamamiento a la comunión del Hijo Jesucristo (1:9). Pablo recibió de Cristo directamente la revelación de la Cena del Señor; siendo que dicha revelación le fue dada por el Señor después de su resurrección, evidencia la importancia de la misma. Es posible que recibiera esta revelación durante el tiempo que estuvo en Arabia siendo instruido por el Señor resucitado. La indicación de Pablo es comprobada por los evangelios. Jesús instituyó la Santa Cena la noche que fue entregado. El principio de la Cena Señorial es la entrega del Cuerpo de Cristo; es decir, la comunión de la iglesia parte de la negación de los diversos miembros a sus derechos personales. Sólo tienes pan después de la entrega; es el proceso que produce a la iglesia como Cuerpo de Cristo: primero siembras la Palabra, luego la riegas, crece y la cosechas; esto es discipulado maduro; luego lo procesas moliendo los granos entre sí hasta que pierdan su individualidad a través del trato congregacional; después lo pasas por pruebas en el fuego y obtienes el pan. Todo esto es la muerte y resurrección del Cuerpo de Cristo en cada uno de sus distintos miembros; rememorando: la noche que fue entregado, tomó pan. ¿Cuán importante es la Cena del Señor? ¿Una ceremonia? ¿Un ritual? ¿Costumbre religiosa? La Cena del Señor ha sido celebrada por la iglesia desde el principio de ésta y resulta su práctica tan importante que el Señor Jesús dejó instrucciones precisas al respecto; de hecho, repito, Pablo no fue instruido por Jesús en los días de la carne de Jesús, sino después de su resurrección; lo cual demuestra lo trascendental de su participación. No es sólo un recuerdo, sino que encierra misterios espirituales con aplicaciones de vida. La Cena del Señor es más que un ritual de conmemoración, es la revelación de la obra expiatoria de Cristo en la cruz, además de la santificación del Cuerpo después de la resurrección; y su participación tiene más bendición que sólo recordar, es vivificar a la iglesia. Te explico. El apóstol Pablo tuvo que escribir una carta a los corintios para corregir conflictos internos muy graves que éstos enfrentaban; estaban divididos y además había entre ellos pecados peores que los no creyentes. ¿Y que medicina les da el apóstol para sanarlos? ¿Cuál es el antídoto? Precisamente, la Cena del Señor en el amor cristiano. El propósito de esto es llegar a discernir qué es y cómo funciona la iglesia como Cuerpo de Cristo, a fin de recibir vida en vez de castigo (1 Cor. 11:29). El asunto es recibir, vivir y trasmitir la revelación de Cristo viviendo en los creyentes. Pablo dice: Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado. La religión es ritualista por tradiciones; no importa cómo esté el hombre mientras celebre sus ceremonias religiosas; pero la vida cristiana se basa en la revelación de la vida. Los corintios celebraban la Cena del Señor sosteniendo conflictos entre ellos. Pablo les dijo que eso no era celebrar la Cena del Señor. Sino lo contrario (1 Cor. 1:10-11; 1 Cor. 3:1-3). Sin embargo, es importante no confundir a los hermanos carnales con los falsos hermanos. Los falsos hermanos parecen ángeles de luz, pero dividen el Cuerpo, mientras que los hermanos carnales a veces parecen inconversos por su falta de dominio propio, están bajo la carne haciendo lo que no deben hacer, ¡pero son cristianos, así que deben ser aceptados! Cristo no nos enseñó religión, sino vida. Si algo le molestaba era que los judíos religiosos parecieran muy espirituales, pero carecieran de amor. Debemos recibir la revelación de la Cena del Señor y transmitirla fielmente a la próxima generación. Revelación que no es costumbre, sino amor y compañerismo cristiano en el Nombre de Jesús. La revelación de la Cena Señorial se define a partir del Señor Jesús. El centro es el Señor, la Cena es del Señor. Nos reunimos a comer su cuerpo y a beber su sangre, por decirlo así, no literal; similar a la primera vez, cuando comieron el cordero durante la Pascua para salir de Egipto. Comieron a Cristo, pero no literalmente. No nos reunimos a ver qué partido está ganando (recordemos que unos decían “yo soy de Pablo, otros yo soy de Cefas, y algunos más fingiéndose más espirituales aseguraban ser de Cristo con indiferencia a sus hermanos). ¡Eso es mutilar el Cuerpo de Cristo! Come a Cristo y no te escandalices con los miembros de su Cuerpo. Cuando los judíos oyeron a Jesús acerca de comer su Cuerpo se escandalizaron y se fueron. Cuando Juan el Bautista dudó de si Jesús era o no el Cristo, el Señor dijo: bienaventurado el que no halle tropiezo (lit. escándalo) en mí. Hay hermanos que tropiezan con el Cuerpo al dudar de si su hermano es o no es el Cuerpo de Cristo. Por todo esto es que debemos recibir la revelación de la Cena del Señor. ¿Qué es la Cena del Señor? La Cena del Señor es la entrega de Jesús: la noche que fue entregado. Jesús amó a la iglesia y se entregó por ella, dice Efesios 5:25. De modo que debes amar la iglesia y entregarte a Dios por ella. Suena injusto que Cristo se diera por los pecadores, pero en eso se basa precisamente el evangelio. La Cena del Señor es la gratitud de Jesús: …tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió. ¿Puedes comer lo que simboliza tu muerte? Jesús estaba dando gracias por el pan que representaba su cuerpo partido por nosotros. Debemos estar dispuestos a dar gracias a Dios por el Cuerpo de Cristo que en ocasiones nos cuesta la muerte del yo. Los corintios y nosotros debemos tomar el pan a pesar del dolor que esto signifique; el pan es la iglesia, el Cuerpo de Cristo: …tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Si no lo haces por ti ni por el hermano, entonces hazlo en memoria del Señor. Comer el pan es más que echarse un trozo de harina sin levadura al estómago, ¡es recibir a tus hermanos! Algunos dicen que no lo pueden tragar, pero lo tendrán que tragar. ¿Por qué? ¡Porque si no es así, no hay pacto con Dios ni sus beneficios! La Cena del Señor es el Pacto de Jesús: Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre (25). Una vez que comes el Cuerpo puedes participar de la sangre; pero si no perdonas a tu hermano sus ofensas, tampoco tú serás perdonado (Mat. 6:14-15). Si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7). ¿Estás o no en el Pacto de Cristo? Los corintios tenían que definir su relación horizontal para no estropear su relación vertical. Por eso es que repetimos una y otra vez la conmemoración de la Cena; la idea es asimilar la revelación de la iglesia como el Cuerpo de Cristo para disfrutar al Señor: haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Un día preguntó Pedro a Jesús cuántas veces debía perdonar a su hermano, tú conoces la respuesta: ¡sin número! Día tras día amaremos y mantendremos la paz. La comunión cristiana implica que habrá muchas oportunidades para afinar el amor de los hermanos. Celebramos la Cena, pero celebramos la comunión. De nuevo repite el Señor que lo hagamos en memoria de Él. Si no te es suficiente tu propio beneficio ni el de tu casa; y si tampoco es suficiente el valor de la iglesia para mantener la unidad, ¡entonces hazlo por Él! Come el Cuerpo de Cristo en lugar de comer prójimo. Enfócate, ama a tu hermano, con esto estás anunciando el evangelio de forma práctica: Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. Anunciar la muerte del Señor puede hacerse doctrinalmente mediante predicaciones y enseñanzas; también a través de representaciones como la Cena del Señor; pero existe una manera más alta de anunciar la muerte del Señor, la cual consiste en que hallamos muerto a nosotros mismos y amemos a los hermanos. Cuando el mundo mira a los hermanos unidos cree en Jesús (Juan 17:21, 23). La unidad de la iglesia anuncia que la obra de Cristo proviene de Dios y es una realidad. Debemos anunciar la muerte del Señor hasta que Él venga (26); ¿no te dice nada esto? El Señor vendrá y su galardón con Él para dar a cada uno conforme a sus obras. Curiosamente basará mucho del juicio en qué hicimos con los hermanos más pequeños. La próxima vez que celebres la Cena del Señor, hazlo con el mayor amor posible a la iglesia.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:24
11.24 Mira la nota 11.23 Cristo dio gracias por su Cuerpo entregado a muerte. No es fácil dar gracias en la cruz; sólo quien se ha dado verdaderamente al Señor puede hacer esto. Con todo, quien puede dar gracias por entregarse, también puede alimentar a los demás; notemos que después de dar gracias dio a sus discípulos. A mayor entrega, más aptos somos para alimentar a los demás con el Pan de Vida. El Cuerpo de Cristo fue partido por nosotros; asimismo, nuestras decisiones deben obedecer al beneficio de la iglesia como su Cuerpo y no a uno mismo. Este es el antídoto apostólico contra las divisiones. Nuestra entrega en beneficio del Cuerpo se debe a la memoria del Señor; nuestro amor a Él nos impulsa a amar su Cuerpo. Quien no ama a la iglesia para sacrificar sus intereses por ella, no ama ni tiene memoria del Señor verdaderamente.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:25
11.25 Mira la nota 11.23 La copa se toma después de la cena; el vino sigue al pan, pues la sangre limpia a quienes procuran la bendición del Cuerpo: pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7). Si los corintios no procuraban la comunión como iglesia, perderían el beneficio de la sangre de Cristo. Por otro lado, es la copa y no el pan lo que hace el Pacto; ya que es la sangre de Cristo, es decir, su vida en sacrificio y no la vida de los creyentes lo que realiza la expiación. El Nuevo Pacto es la relación con Dios que hace posible el cumplimiento de sus deseos en todos los participantes del Pacto. Sólo quien está bajo la sangre de Cristo está en relación con el Padre; quien no honra al Hijo no honra tampoco al Padre (Juan 5:23). Beber la copa es una figura de participar por la de de los beneficios del Nuevo Pacto mediante la sangre de Cristo (compara 12:13). En memoria de Cristo, Él llena los pensamientos del celebrante.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:26
11.26 Mira la nota 11.23 Celebrar la Cena del Señor debe ser un evento repetido constantemente, lo mismo que la comunión de la iglesia con el Señor. Él nos dejó esta institución basada en el comer para que el recordatorio fuera contante y placentero a fin de que la relación con Él y con la iglesia fuera un disfrute. Al mismo tiempo, la Cena Señorial es la representación práctica de la crucifixión, el evangelio actuado, por decirlo así; el cual debe predicarse hasta que Él se manifieste. La manifestación del Señor tiene una doble connotación, por un lado los corintios necesitaban la manifestación del Señor en la iglesia como la vida del Cuerpo, a lo cual ayudaba la celebración de la Cena; y por otro lado, la manifestación del Señor se refiere al hecho histórico cuando Él regresará visible a todos en la gloria del Padre.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:27
11.27 En vista de lo anterior, participar de la Cena del Señor o reunirse como iglesia sin unidad, sino en pleitos y divisiones, es afrentar a Cristo y hacerse culpable de perseguir su Cuerpo. Pablo, como un ex perseguidor de la iglesia entendía el peligro de ser enemigo de Cristo. Si no amas a la iglesia eres tenido como culpable de matar a Cristo.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:28
11.28 Probarse a sí mismo en el contexto del capítulo significa revisar que no haya en uno rencor hacia ningún hermano ni división de la iglesia. Una vez hecho esto, es posible recibir los beneficios no solo de participar de la Cena, sino del Nuevo Pacto. Si al revisarse encontráramos resentimiento interior, no debemos abstenernos de participar de la Cena, sino limpiarnos con arrepentimiento y luego participar.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:29
11.29-30 Quienes debiendo ser miembros del Cuerpo lo dividen o tienen pleitos entre sí al no entender que la iglesia y Cristo son uno mismo, reciben juicio de parte de la Cabeza del Cuerpo, son enemigos de Cristo. ¿Consecuencias? Enfermedad, debilidad e incluso la muerte prematura. Quien no respeta al Cuerpo tampoco le será respetado su cuerpo.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:30
11.29-30 Quienes debiendo ser miembros del Cuerpo lo dividen o tienen pleitos entre sí al no entender que la iglesia y Cristo son uno mismo, reciben juicio de parte de la Cabeza del Cuerpo, son enemigos de Cristo. ¿Consecuencias? Enfermedad, debilidad e incluso la muerte prematura. Quien no respeta al Cuerpo tampoco le será respetado su cuerpo.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:31
11.31-32 Sin embargo, cuando los miembros del Cuerpo (y no los falsos hermanos) son juzgados por el Señor, lo son con el propósito de que sean llevados al arrepentimiento mediante las consecuencias de la disciplina para no ser condenados con el mundo como los no arrepentidos; es decir, la disciplina tiene el propósito de salvación. Examínate, que no haya en ti ningún mal sentimiento hacia la iglesia.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:32
11.31-32 Sin embargo, cuando los miembros del Cuerpo (y no los falsos hermanos) son juzgados por el Señor, lo son con el propósito de que sean llevados al arrepentimiento mediante las consecuencias de la disciplina para no ser condenados con el mundo como los no arrepentidos; es decir, la disciplina tiene el propósito de salvación. Examínate, que no haya en ti ningún mal sentimiento hacia la iglesia.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:33
11.33-34 Las reuniones cristianas como la Cena del Señor, no tienen el propósito de llenar el estómago, sino satisfacer el alma. No procures a la iglesia para sacarle provecho, sino para servirle. Pablo promete (o advierte) que visitará la iglesia en Corinto para poner orden ante el caos de la misma. Los apóstoles fundadores como padres espirituales tienen la función de poner fundamento y establecer orden o estructura a las iglesias fortaleciendo su vida y deben usar autoridad para esto mismo cuando sea necesario.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 11:34
11.33-34 Las reuniones cristianas como la Cena del Señor, no tienen el propósito de llenar el estómago, sino satisfacer el alma. No procures a la iglesia para sacarle provecho, sino para servirle. Pablo promete (o advierte) que visitará la iglesia en Corinto para poner orden ante el caos de la misma. Los apóstoles fundadores como padres espirituales tienen la función de poner fundamento y establecer orden o estructura a las iglesias fortaleciendo su vida y deben usar autoridad para esto mismo cuando sea necesario.
— Roberto Tinoco