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1 Timoteo 3

Los líderes de la iglesia

1Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.🗨 2Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;🗨 3no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro;🗨 4que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad🗨 5(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);🗨 6no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.🗨 7También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.🗨 8Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas;🗨 9que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.🗨 10Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.🗨 11Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.🗨 12Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.🗨 13Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.🗨

Verdades de nuestra fe

14Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,🗨 15para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.🗨 16E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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1 Timoteo 3: RV60

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1 Timoteo 3:1

Comentario general

3.1 Otra Palabra fiel en la misma carta, la primera es el evangelio; la segunda, su promotor. Todo lo que tenga que ver con el evangelio es Palabra fiel. Obispo significa sobreveedor, supervisor. Originalmente se llamaba así a los pastores, y así lo entendían Pablo y Timoteo; pero posteriormente se usó para los que supervisaban a los pastores de una región bajo la autoridad de un apóstol. ¿Se podía buscar ser obispo? ¿No es dicho oficio producto del llamamiento divino? La respuesta a ambas preguntas se entrelaza, por un lado es llamamiento de Dios y por otro, el hombre puede ser motivado por su pasión interior. El obispado es buena obra, servir a Dios es dedicarse a las mejores empresas, debería ser vista como la más digna de las profesiones.

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:2

Comentario general

3.2 Los requisitos del ministerio son más altos que los requisitos de los demás oficios. Toda profesión requiere ser apto en la materia, pero el ministerio requiere además, ser apto como hijo de Dios. Lo que se es, además de lo que se hace. Sus requisitos son, primero: que sea irreprensible, habla de una persona que no puede ser culpada ni arrestada por nada. Así como el mayor bien puede ser producido por un líder ejemplar; así también el mayor mal puede ser ocasionado por un líder que tiene, como dicen en México, “cola que le pisen”. La mala reputación o conducta censurable demerita en grado sumo la obra. Un mal siervo le hace más daño a la iglesia que un mal espíritu. El caballo de Troya del maligno es la doble vida de un ministro. Si estás decidido a ser líder, conviene que estés dispuesto a estar bajo la lupa y el estricto escrutinio, tanto de amigos como de enemigos. Si eres susceptible al examen no te enlistes en el liderazgo. El ministro debe ser fiel, marido de una sola mujer, Quien no es fiel a su cónyuge no es fiel tampoco a Dios y quien rompe su pacto matrimonial ha roto también el Pacto celestial (Mal. 2:13-16). El que en lo poco es infiel, también lo es en lo más (Luc. 16:10). ¿Cómo confiarle la Casa de Dios o los asuntos celestiales a quien no cuida su propia casa y los asuntos terrenales? El ministro debe ser sobrio, significa templado, cuando una persona está bajo los efectos del vino se comporta sin freno y hace locuras; el líder es precisamente lo contrario, es una persona dueña de sí misma que sujeta sus emociones y pone freno a sus impulsos especialmente en los momentos de euforia. El éxito es el vino más embriagante, y como se espera que el líder tenga éxito en lo que hace, se requiere su sobriedad para que luego no haga desfiguros y locuras decidiendo sin cordura. Se necesitan líderes con impulso y decididos a actuar, pero también que sepan detenerse y considerar los resultados de sus actos. Los mejores autos tienen también los mejores frenos. El ministro debe ser prudente, traduce un término griego (sófron) que viene de dos raíces cuyo significado conjunto es “seguro o sano de mente y emociones”; y se usaba antiguamente para referirse a una persona con mente de buen juicio. El líder necesita detenerse a pensar y por cierto, pensar sanamente, especialmente en medio de situaciones de crisis o de circunstancias que a otros les alterarían las emociones. ¿Eres de los que reaccionan con gran emotividad ante las circunstancias? Entonces corre peligro tu liderazgo. No digo que seas de hielo o sin emociones, por el contrario, que siendo capaz de sentir no anules tu capacidad de pensar y de dirigir lo que sientes. Las emociones son un precioso don otorgado por Dios y como tal, deben usarse sabiamente. Jamás tomes decisiones relevantes cuando te sientas vulnerable emocionalmente. El ministro es decoroso, griego kosmios, relacionado al cosmos, es decir, “armonioso, acorde al orden”; se refiere a ser modesto, ordenado en el vivir. El liderazgo puede estar acompañado de honores y privilegios por parte de los seguidores; el dinero y la fama suelen venir con el éxito; por ello es fácil perder la sencillez desordenándose en asuntos de atavío, alimentación y habitación. Los lujos no son pecado, especialmente para quien trabaja arduamente; la palabra dice que hay obreros dignos de doble honor, es decir, doble salario (1 Tim. 5:17); sin embargo, para no ser motivo de reproches ni tropezadero, todo privilegio y disfrute de las cosas de esta vida han de ser medidas. ¿Y cuál es el parámetro para dicha medida? La clase de servicio que se preste. Hay liderazgo empresarial muy bien remunerado; lo hay también en otros rubros profesionales y aún ministeriales; pero todos tienen la misma consonante: el honor de quien sirve no debe aplastar la dignidad del servido. El indecoroso, como vimos en su terminología griega, rompe con la armonía y el orden de su entorno. Trae desequilibrio a su liderazgo y termina por opacarlo si no por destruirlo. Invierte siempre en lo mejor, pero no siempre lo mejor es un objeto que se compra caro. Sin decoro, el mayor precio no se paga con dinero, sino con reputación. El ministro es hospedador, griego filoxenos, significa que quiere a sus huéspedes. Muchos abren su hogar como hospedaje a otros, pero pocos abren su corazón también. El líder no mira lo suyo como suyo solamente, sino que reconoce que lo que posee ha sido resultado de la bendición de Dios y de la generosidad de otros, sin contar con su entendimiento de poseer para dar y para servir. La Escritura dice que “algunos sin saberlo hospedaron ángeles” (Heb. 13:2). Abraham tuvo la visitación de Dios y de ángeles (Gén. 18). Dios ocasionalmente visita en la forma de amigos de carne y hueso; a través de ellos nos muestra su propio corazón que abrió el cielo en hospedaje eterno hacia nosotros. No sólo nos deja entrar, sino que lo hace gustoso y amándonos; y no sólo por unos días o una temporada, sino para siempre. Por tanto, el líder debe imitarle al menos de cuando en cuando según se requiera. Lo que quiero decir con todo esto, es que la hospitalidad es una gran oportunidad de ser moldeados por Dios a su imagen, a la vez que nos visita; y nadie como el líder necesita esto. El ministro es apto para enseñar, del griego didácticos, esto es, diestro en la enseñanza. ¿Qué líder será aquel que no pueda transmitir la visión a sus seguidores? Poder enseñar no es sólo una gracia, sino una necesidad de todo líder. El uso correcto de las palabras, así como el desarrollo de las habilidades didácticas resulta indispensable. Como líder, asegúrate que tus seguidores te entienden, no temas repetir una y otra vez, de una manera y de otra, tu visión, los métodos y las estrategias para llevarla a cabo. Nunca des por sentado que te han entendido, enseña de nuevo lo mismo aunque de manera diferente, incluso hazlo mientras supervisas que las cosas ya se están haciendo. Otra importante razón por la que el líder debe ser un buen maestro, es el legado. ¿Quién seguirá después de ti? Con la marcha de la historia, tu labor sólo podrá medirse en términos de influencia y trascendencia. ¿Tocó la vida de alguien más? ¿De cuántos más? ¿Sobrevivió a tu partida? ¿Por cuánto tiempo? Enseña a todos lo más que puedas, pero especializa a algunos a hacer las cosas que tú haces igual o aún mejor que tú. Es una pena que un gran hombre termine con la muerte; pero la enseñanza hace posible su inmortalidad. Aprende a hablar, toma cursos de dicción y de oratoria. Práctica ante el espejo y ante tutores de confianza. Pero sobre todo, hazlo, enseña, da conferencias, predica; y si lo haces mal (porque al principio lo harás mal), vuelve a intentarlo, que nada te detenga. El ministerio de la Palabra requiere de oradores perfeccionados que cuidan tanto el mensaje como el mensajero. Asegúrate de que el contenido de tu enseñanza provenga de Dios. Ponte la meta de hallar algo fresco que decir cada día, maná de hoy, revelación directa de Dios; pero a la vez, no deseches las riquezas de tus antecesores y contemporáneos en la fe.

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:3

Comentario general

3.3 El ministro debe ser libre de tomar vino (griego paroinos) como claro ejemplo de no estar inclinado a los vicios. Quien es dado a los excesos, o peor, vicioso y adicto, es un esclavo del pecado, ¿cómo será líder de otros? Los esclavos no van más allá de sus propias cadenas. Sólo los hombres libres pueden ser líderes. Si deseas liderazgo no seas indulgente contigo mismo, repréndete, exígete ser mejor. Aprende a decir “no” a toda especie de atadura. Tu cuerpo debe ser tu esclavo y no tu amo, ponlo en servidumbre: “golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Cor. 9:27). Que tu cuerpo coma, duerma y se mueva cuando tú quieras, lo que tú quieras y dónde tú quieras. Conozco personas cuyo estado de ánimo cambia cuando su cuerpo no ha recibido alimento o no ha dormido, ¿cómo liderar cuando no se gobierna ni siquiera a sus miembros? No moverás a otros si primero no te mueves a ti mismo. La obra te exigirá noches en vela, días en ayuno, trabajo sin descanso; por tanto, entrénate a ti mismo, enseña a tu cuerpo a obedecerte y a estar preparado para toda buena obra. El ministro debe ser amigable, no pendenciero, literalmente no golpeador, belicoso, peleonero. ¡Cuánto daño han hecho a la humanidad los líderes pendencieros! Toda persona en eminencia conflictiva está del lado de los tiranos y asesinos de la historia. Denle más poder a un líder pendenciero y fabricarán a un homicida. Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina (Prov. 12:18). ¿Eres un médico o un criminal? El líder en el reino de Dios procura la paz y la concordia, no es busca pleitos ni conflictivo. Una cosa es que la gente te persiga a causa de tu fe y otra muy diferente que tú los persigas a ellos por tu fe. No pelees. Permíteme repetirlo: no pelees. Aprende a tratar a los demás con cortesía y respeto; aún a los difíciles. Si en algún momento es necesario cerrar el puño contra alguno que no sea para defenderte a ti mismo, sino a los demás. Recuerda que formar a un ser humano lleva mucho tiempo, pero matarlo podría tomar sólo un momento. Un pleito puede arruinar toda una vida de paz. En un instante de arrebato se puede arrancar lo que llevó toda la vida sembrar en amor. El ministro debe ser sin codicia, traduce ganancias vergonzosas. Toda ganancia que produce vergüenza es en sí misma una pérdida. Hay ganancias que son una bendición de Dios (Prov. 10:22), pero también existen aquellas que resultan de la deshonestidad. En los diez mandamientos Dios prohíbe codiciar lo ajeno (Ex. 20:17), pero no lo propio, por lo que no es malo la ganancia financiera (Prov. 22:4; Deum. 8:18). Sin embargo, aunque el propósito del liderazgo no son las riquezas, si estas llegan deben ser legítimas. La manipulación, el engaño, aprovecharse de la buena fe de la gente para tomar sus bienes fraudulentamente es seña inequívoca de un falso líder. Se un líder con ambiciones sanas, sueña en grande, no te conformes con menos que lo mejor. Pero jamás tenga tu liderazgo como propósito las ganancias económicas ni la fama ni el placer. Dios es un extraordinario Patrón y paga bien, pero sólo si lo dejas a Él definir el salario y el día de pago. El ministro debe ser amable, en griego epieikés, hacia lo placentero; esto es, que hace sentir bien a los demás; que intenta empatía, ser semejante y cordial. Un mal líder procura que todos sepan lo maravilloso que él es; mientras que el buen líder se enfoca en hacer saber a los demás lo maravillosos que son. Esto es posible mediante la amabilidad. El carisma atrae una vez, pero es la amabilidad la que atrae para siempre. Que tus palabras estén sazonadas con gracia; siempre hay una mejor manera de decir las cosas. Que tus acciones sean acompañadas con gentileza; la cordialidad te dará mejores resultados. El despotismo no es autoridad. Los gritos y la humillación, como golpes de látigo, son propios de los egipcios constructores de pirámides, pero no de los hijos de Dios edificadores de la ciudad de Dios. La gente ignorante carece de amabilidad; mientras que la verdadera sabiduría se expresa siendo amable (Stg. 3:17). El ministro es apacible. ¿Quieres conocer un líder? Mira una barca en la tormenta, considera a los pescadores asustados, y cuando veas un hombre dormido en calma en medio de dicho escenario, has hallado al líder. Habrá suficientes razones durante el ejercicio de tu liderazgo para perder la calma, pero debes aprender a mantenerte tranquilo en toda circunstancia. No seas de los que corren de aquí para allá tratando de resolverlo todo. Sé veloz, pero no apurado. La prisa puede hacer que te salgas del camino. Si tu problema tiene remedio, ¿para qué te preocupas? Y si no tiene remedio, ¿para qué te preocupas? Ser apacible es demostrar nuestra confianza en Dios. Él está a cargo, se trata de su obra; jamás ha soltado los hilos de la historia. Dios es el Soberano de todo y su plan se consumará sin estorbo. En cierto modo, la expresión práctica de la fe es ser apacible; y la manifestación de la incredulidad es la impaciencia. Si en los problemas pierdes el control sabe que también pierdes la fe. Si pierdes la fe, ¿cómo te acercarás a Dios y serás cristiano? ¡Menos aún ser líder! Trabaja arduamente, pero no seas impaciente. Suaviza tu frente, quita la tensión de tus hombros. Relájate. A pesar de todo, las cosas saldrán bien. El ministro es generoso, literalmente “que no ama la plata”. El problema del avaro es que se vende barato a sí mismo y luego no disfruta su pago. La avaricia no es sólo un ladrón de bendiciones, sino también idolatría (Col. 3:5). Detrás del amor al dinero se encuentra un romance con un demonio (Mat. 6:24 riquezas en este versículo traduce el nombre de un espíritu maligno llamado Mammón, supuesto “dios de las riquezas”). No puedes ser líder del reino y a la vez ser idólatra. No se puede servir a Dios y a las riquezas. Los líderes avaros impiden el desarrollo y crecimiento de la obra de Dios, sin contar con que le dan mala fama con obras insignificantes y sin visión, pidiendo siempre favores al mundo y la comprensión de la iglesia. Su problema es que aman el dinero y a la vez le temen. Los líderes deben ser conocidos por su generosidad. Dan algo y dan alguien; dan cosas, tiempo, conocimiento y bendiciones, pero también se dan a sí mismos. Los líderes del reino saben que sólo lo que dan fructifica y les genera más recursos. Son firmes creyentes de la siembra y la cosecha. ¿Qué haces cuando tienes poco? Lo siembras para recibir mucho. No te comas la semilla. ¿Y qué haces cuando tienes mucho? Lo vuelves a sembrar, para que Dios tenga todo.

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:4

Comentario general

3.4-5 La familia es tanto prueba como evidencia de liderazgo. Serás probado en casa y recibirás apoyo según se conduzca tu hogar. El hombre sabio gobierna su casa; la mujer sabia la edifica; pero quienes deshacen su hogar son necios que no deben liderar (Prov. 24:3; 14:1). Gobernar traduce el término griego proístemi, que significa presidir, estar delante en rango. Gobernar significa cuidar, mira como se intercambian las palabras el que no sabe gobernar… ¿cómo cuidará…? La clase de padre o madre de familia que sea el ministro será la cobertura a sus seguidores; dando por cierto que su éxito familiar será el de ellos también; pero su fracaso abrirá puertas espirituales a problemas familiares. Tener a los hijos en sujeción es la evidencia de buen liderazgo. La palabra sujeción, griego jupotage, significa subordinación y obediencia. Cualquiera puede fingir un buen liderazgo con aquellos que no comparten su casa, pero son los hijos los que reflejan el verdadero carácter del líder. Y aún cuando un padre perfecto puede tener un hijo pródigo, será la excepción y no la regla. El líder mantiene la sujeción de sus hijos con toda honestidad; en griego semnotes, refiriéndose a venerabilidad, respeto, seriedad. Ser padre es mucho más que ser amigo. El mal líder pierde su carácter de padre con exceso de familiaridad y termina perdiendo el respeto de sus subalternos. Jesús dijo a sus discípulos: vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando (Juan 15:14). La amistad del líder está condicionada a la obediencia de los seguidores.

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:5

Comentario general

3.4-5 La familia es tanto prueba como evidencia de liderazgo. Serás probado en casa y recibirás apoyo según se conduzca tu hogar. El hombre sabio gobierna su casa; la mujer sabia la edifica; pero quienes deshacen su hogar son necios que no deben liderar (Prov. 24:3; 14:1). Gobernar traduce el término griego proístemi, que significa presidir, estar delante en rango. Gobernar significa cuidar, mira como se intercambian las palabras el que no sabe gobernar… ¿cómo cuidará…? La clase de padre o madre de familia que sea el ministro será la cobertura a sus seguidores; dando por cierto que su éxito familiar será el de ellos también; pero su fracaso abrirá puertas espirituales a problemas familiares. Tener a los hijos en sujeción es la evidencia de buen liderazgo. La palabra sujeción, griego jupotage, significa subordinación y obediencia. Cualquiera puede fingir un buen liderazgo con aquellos que no comparten su casa, pero son los hijos los que reflejan el verdadero carácter del líder. Y aún cuando un padre perfecto puede tener un hijo pródigo, será la excepción y no la regla. El líder mantiene la sujeción de sus hijos con toda honestidad; en griego semnotes, refiriéndose a venerabilidad, respeto, seriedad. Ser padre es mucho más que ser amigo. El mal líder pierde su carácter de padre con exceso de familiaridad y termina perdiendo el respeto de sus subalternos. Jesús dijo a sus discípulos: vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando (Juan 15:14). La amistad del líder está condicionada a la obediencia de los seguidores.

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:6

Comentario general

3.6 El ministro debe ser experimentado. No un neófito, derivado de una palabra griega que significa recién plantado, que apenas está germinando. Es muy importante no poner jamás en el ministerio a una persona que tiene poco tiempo de haber conocido a Jesucristo. Las cargas de la obra pueden dañar su desarrollo, es como poner niños a entrenarse con pesas o a gobernar naciones; aún no están listos. ¿Significa esto que no sirven o no deben servir en nada? Todo lo contrario, sólo se desarrollarán si están sirviendo, pero en tareas acordes a su madurez o falta de ella; como niños que hacen pequeñas tareas en el hogar mientras aprenden a llevar mayores responsabilidades. El texto advierte: no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. ¡Cuán seria advertencia! Una persona sin experiencia ni fogueo en la obra de Dios que recibe autoridad corre el riesgo de perderse como Satanás. Hoy puede ser de mucha utilidad, pero si se llena de orgullo y de soberbia será de gran perjuicio a la obra (la condenación del diablo es imitar sus pasos y sufrir su caída y consecuencias). Envanecerse, en griego tufoo, significa envolver en humo, se refiere a hincharse de orgullo o infatuarse, inflar con arrogancia. Todo líder corre este riesgo, pero en el neófito es casi seguro que le pasará; son como globos decorativos, inútiles y a punto de explotar. La experiencia trae cicatrices y desencantos que servirán de salvaguarda del alma. Los tropiezos y errores cometidos durante el aprendizaje mantienen el corazón humilde y enfocado en dar la gloria a Dios.

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:7

Comentario general

3.7 El ministro debe tener buena reputación o buena fama. La reputación es de mucho valor, la Biblia dice que el buen nombre vale más que las muchas riquezas (Prov. 22:1). La palabra testimonio, griego marturía, se refiere a la evidencia dada judicialmente y también a la buena fama de un mártir. “Los de afuera”; es decir, los no creyentes, son un cedazo al liderazgo. Si el mundo opina desfavorablemente de un hombre o de una mujer, ¿por qué lo aprobará la iglesia? ¿Acaso su estándar de calidad es mayor al de la iglesia? El problema de una persona de mala fama es el descrédito que ocasiona a la obra y al mensaje que trae. Descrédito significa no digno de crédito, no confiable ni creíble. Traduce el griego oneidismos, que significa reproche, difamación, vituperio. Ya de por sí se levantarán chismes y mentiras contra los líderes del reino como para que demos ocasión a ello. Que todo comentario negativo esté basado en la mentira, de lo contrario, el líder y su obra cae en lazo del diablo; es decir, una trampa que inutiliza su liderazgo ante la sociedad impidiéndole su productividad. Hermosas obras fueron destruidas mediante la mala fama. La gloria de Dios es la opinión o fama de Dios (gloria significa opinión en griego doxa). Y el descrédito del líder es precisamente la opinión del diablo; es decir, la gloria de Satanás. Este sólo pensamiento debe santificarnos. El término diablo significa calumniador, acusador. No le des nunca lugar a su lengua con un mal testimonio.

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:8

Comentario general

3.8 Los diáconos fueron instituidos para dar libertad a los apóstoles de dedicarse a la oración y a la Palabra, además de protegerle contra la murmuración o cualquier ataque contra el ministerio (Hechos 6). En la iglesia local, los diáconos son servidores de la iglesia realizando tareas propias del Pastor, a fin de darle libertad y protección ministerial como a los apóstoles. Tales servidores deben ser honestos. Derivado del griego semnos, venerable, digno de honra, respetable. La figura del diácono debe representar respeto y honor. La atmósfera debe cambiar cuando él entra al lugar de reunión. Pero, ¿cómo se consigue esto? Primeramente a causa de la unción de Dios; y en segundo lugar, por la convicción y seguridad personal de su propio ser. Cuando no se cultiva una relación con Dios se carece de la unción de la que hablamos. Y cuando el diácono rebaja su servicio con una conducta impropia, de hablar liviano o con una apariencia desarreglada, se pierde el respeto de los seguidores. Para que otros te respeten debes primero respetarte a ti mismo. Otros aspectos necesarios para cultivar el respeto y honor de los demás es el cumplir la palabra, ser fiel a lo que se ha hablado y congruente con lo que se enseña. Pero eso lo veremos en el siguiente inciso. Los diáconos también deben ser íntegros, sin doblez. Griego dílogos, significa dos pensamientos o más específicamente decir la misma cosa dos veces de diferente manera. La hipocresía es un repelente de las multitudes. Tarde o temprano se conocerá la verdad. Por cierto, la palabra hipocresía proviene de un término griego que se usaba para referirse a los actores. El diácono no puede ser un actor que cumple un papel y se deslinda de él cuando regresa a su hogar. Se vive diácono, se duerme diácono, se trabaja diácono, se viaja diácono. Siempre se es diácono. En realidad somos lo que somos cuando nadie nos ve. Nada desmoraliza más a un miembro de la iglesia que descubrir doblez en los siervos principales de la misma. Grandes hombres de capacidades sobresalientes y gran visión han sido derrotados por su falta de sinceridad. La congruencia es básica para dirigir. Quien está dividido en su propio corazón dividirá cualquier obra que se le encomiende. Quien no puede ponerse de acuerdo consigo mismo, tampoco podrá ponerse de acuerdo con los demás. El diácono dirá: -vamos; pero el miembro de la iglesia responderá: ¿a dónde?. Si no sabes a dónde vas, ¿cómo llegarás allá? Y si no sabes quién eres, ¿a qué imagen formarás a los creyentes?

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:9

Comentario general

3.9 La conciencia es la voluntad de Dios inscrita en el corazón humano. Cuando alguno la ofende o pasa por alto, termina por dejar de escucharla. Y siendo la conciencia herida y peor aún, cauterizada, el hombre se extravía de la fe: manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos (1 Tim. 1:19). Dios pone en el diácono un depósito de fe, una visión que debe llevar a cabo; sin embargo, si ensucia su conciencia pierde el depósito y termina dedicándose a otra cosa completamente diferente a la comisionada por Dios. Jamás, por ningún motivo, vayas contra tu propia conciencia, ese es el parámetro divino más allá de tu razonamiento y de tus sentimientos. Asegúrate de mantenerla limpia para recibir dirección clara y sin distorsión desde tu interior. Toda la vida está llena de decisiones que ponen a prueba tu integridad; todas ellas se basan en una sola cosa: ¿irás con tu conciencia o contra ella? De esto depende que guardes el misterio de la fe o no. Por otra parte, ¿qué es el misterio de la fe? El misterio de la fe encierra todo lo relativo a esta vida, la vida cristiana, es el camino del reino de los cielos. No ensucies ni ignores tu conciencia pues peligran cuantos caminen detrás de ti.

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:10

Comentario general

3.10 Ser diácono conlleva autoridad. Investir de autoridad a una persona debe tener un carácter reversible. Entre más alta sea la posición de alguno, mayores deben ser las medidas tomadas para elegirlo. Aún cuando el llamado tiene un trasfondo de elección divina, debe ir acompañada de la confirmación humana. Todo líder debe ser puesto a prueba primero y jamás considerarse a sí mismo inconmovible. Dios mismo prueba a los hombres antes de confiarle su misión: sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones (1 Tes. 2:4). Y si un hombre o una mujer rehúsan someterse a prueba, ha reprobado de antemano y debe despojársele de su servicio. Una forma práctica de probar a las personas a fin de saber si pueden ejercer el diaconado es llevarlas poco a poco a través de diversos cargos menores mirando sus frutos y considerando su actuar irreprensible o sin mancha en cada uno de ellos. ¿Por qué probar a un diácono? Por la responsabilidad que caerá sobre sus hombros, así como la presión a la que será sometido después. Es como antaño se probaban las ruedas para el tren, se les dejaba caer un gran peso encima y luego se le daban pequeños golpes de martillo buscando por medio del sonido rasgos de cuarteadoras o daños. Si la rueda se dañaba, se le regresaba al horno para fundirla nuevamente. Todo esto para evitar un trágico accidente de tren. Lo mismo sucede con los líderes, deben ser probados antes de que tengan demasiada autoridad, pues recibirán pesos difíciles de soportar para la mayoría. Hay que observar cómo funcionan bajo presión y qué ruidos hacen; es decir, qué hablan, si se quejan o lloran y cómo oran en momentos de adversidad. Me atrevería a decir, que hasta es necesario “ofenderles” alguna vez a propósito para observar su reacción. Si al ser probados, mantienen su estabilidad, pueden ejercer el diaconado. Más no quiero olvidar otro rasgo a considerar en su aprobación: el compromiso. El candidato a diácono debe haber mostrado un compromiso con su autoridad a toda prueba. Esa clase de comentarios como: -yo me sujeto a Dios. O -yo no sigo al hombre, son un disfraz espiritual de rebeldía. ¿Está la persona comprometida con la visión de otro? Quien no es fiel a la visión de otro, tampoco será fiel a su propia visión. El compromiso se mira en todos los detalles; en el servicio de cosas no pedidas; en la defensa de la obra; en dar el extra trabajando más que los demás; en no murmurar de nadie, especialmente de las autoridades; en no equiparar su servicio a una remuneración económica; en amar lo que se hace aunque no sea el titular de la obra, etc. Quien busca ser el héroe o es capaz de sacrificar a otros para sobresalir no es apto como diácono. Antes de ser diácono hay que ser siervo esclavo. Defender a otro y estar dispuesto a morir, sacrificarse y llevar hasta las culpas de otro. Ningún escudero usa el escudo para sí; en todo caso, su propio cuerpo será escudo para proteger a su autoridad. Sólo entonces cualificamos como diáconos. Si hoy no defiendes a tu líder, mañana sacrificarás a tus seguidores.

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:11

Comentario general

3.11 Las mujeres asimismo, -dice la Escritura. Lo que hace que la mujer pueda ser considerada dentro de los pastores ancianos como de los diáconos, siempre y cuando reunan los requisitos igualmente como los hombres. Deben ser honestas, no calumniadoras. Este es un término muy fuerte, pues en griego es diabolos; es decir, las diaconizas, como los diáconos, ¡no deben ser diablos! Dice el diccionario griego español Vine: La referencia es a personas que tienen inclinación a encontrar defectos en el comportamiento y en las actitudes de otros, y a esparcir sus acusaciones y críticas en la iglesia. Eso es un diablo. Toda diaconiza que no refrena su lengua, sino que murmura, critica o habla mal de otra persona está actuando más como diabla que como hija de Dios. Por tanto, mancha su servicio. Algunos se escudan para hablar mal de los demás diciendo: -yo sólo digo la verdad; pero aún la verdad usada con el propósito maligno de destruir se convierte en difamación (de lo cual da cuenta también la ley). El diablo es un acusador que busca verdades para mezclarlas con mentiras y destruir así a los hombres. Ningún líder debe constituirse en esa especie de persona. Cuando el apóstol Pedro trató de impedir a Jesús que fuera a Jerusalén y muriera en la cruz, el Señor le llamó Satanás: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres (Mateo 16:23). Cada vez que el hombre pone su mira en otros hombres corre el riesgo de pasar al lado del enemigo y ser un tropiezo. Nunca te dediques a perseguir a otros creyentes. Hallamos otro ejemplo en tiempos del rey David, cuando dijo a varios de sus soldados, conocidos como los hijos de Sarvia: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia, para que hoy me seáis adversarios? ¿Ha de morir hoy alguno en Israel? ¿Pues no sé yo que hoy soy rey sobre Israel? (2 sam. 19:22). David les llamó adversarios, el original dice: satánes. ¿Por qué llama de esta manera David a soldados que le salvaron la vida? Porque defendían a David aún en contra de la voluntad de David matando personas que David perdonaba. El celo desmedido de un líder puede hacerlo cruel, un cazador de brujas. Al cruzar la línea tratando de servir a Dios fuera de su voluntad, termina sirviendo a los propósitos del adversario. Las diaconizas deben ser también sobrias, sin embriaguez de ningún tipo, no sólo del vino, sino de las emociones. Fieles en todo, lo que expresa estabilidad, sin cambio a pesar del género y la cantidad de oposición que enfrentan tanto de dentro como de fuera.

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:12

Comentario general

3.12 Volviendo de nuevo a los varones, los diáconos deben ser maridos de una sola mujer. Lo que significa que no se han casado más de una vez, ni por bigamia, ni por divorcio y recasamiento. Semejante a los requisitos de los obispos expresado líneas atrás en el mismo capítulo. Sus hijos y su casa son sus credenciales de conducta, tiene frutos en lo propio como prueba de que es apto para dar fruto en la obra de Dios.

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:13

Comentario general

3.13 Ser diácono es un privilegio y ejercer bien su servicio proporciona no sólo honra, sino un grado honroso; es decir, posición de respeto, como liderazgo honorario. Se convierte en una persona digna de confianza, creíble en la fe de Cristo. Su vida es un punto de referencia del cristianismo.

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:14

Comentario general

3.14 Habiendo considerado la lista de requisitos que da el apóstol Pablo a Timoteo, entendemos el propósito de los mismos: saber conducirse en la iglesia (expresado en el siguiente versículo). La esperanza apostólica es visitar a Timoteo en breve. Quiere que ponga todo en orden e irá a supervisar que así se haya hecho.

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:15

Comentario general

3.15 Aunque Pablo esperaba ir pronto a visitar a Timoteo y supervisar la iglesia, podía darse el caso que tardara en ir. Conducirse, griego anastrefo, que significa volver, retornar, moverse de regreso, voltear. La iglesia es el instrumento usado por Dios para reeducar al hombre a fin de volverlo al camino de Dios. No todos saben comportarse en la iglesia correctamente; la mayoría piensa que esto significa solemnidad y seriedad religiosa o ceremonial; pero en realidad significa corresponder al propósito de la iglesia, comprometerse con ella y ser fiel a Dios en la misma (Heb. 3:2, 5). Cada uno de los requisitos enlistados colabora en proporcionar el perfil de comportamiento que un líder debe tener en la iglesia. Quien cumple los requisitos de líder mira a la iglesia como la habitación de Dios, su lugar favorito, el lugar de su morada, su casa, el sitio donde Dios está cómodo. Sabe que la iglesia es viviente, no es el edificio, sino las personas, así que ama profundamente a los hermanos reconociéndolos piedras vivas y que sin ellos la Casa de Dios no existiría. Para un líder así, la iglesia es el soporte de todo lo genuino de Dios y el adorno de su reino; eso es lo que significa columna y baluarte de la verdad. Conviene agregar que el líder en el reino aprende a conducirse en la Casa de Dios a causa del Dueño de la Casa. Porque estamos concientes de la Presencia de Dios es que vivimos con santidad y amor dentro de su iglesia. Cuando visitas la casa de una persona eminente te comportas de acuerdo a las reglas del dueño de dicha casa para no ofenderle; lo mismo sucede en la iglesia; tenemos nuestro afecto en ella por causa del Señor de la Casa y nuestra conducta refleja que le amamos. Columna y baluarte de la verdad, la iglesia es tanto lo que sostiene, como lo que adorna y da a conocer la genuina vida divina que descendió del cielo.

— Roberto Tinoco

1 Timoteo 3:16

Comentario general

3.16 Este versículo es un estracto de un cántico de la iglesia en el primer siglo. El misterio de la piedad es el amor de Dios que no había sido revelado antes de la venida del Hijo de Dios. Se refiere a la grandeza del amor de Dios que lo llevó a hacerse Hombre y luego extenderse por el Espíritu a la iglesia como su Cuerpo. Dios habló en la naturaleza y en las Escrituras, pero su mejor manifestación fue en carne, en Jesucristo. Más, siendo que Pablo esta hablando de la iglesia, entonces el misterio de la piedad ha continuado manifestando a Dios por medio de la iglesia (en carne). Justificado en el Espíritu es nuestra experiencia de justificación para con Dios por medio de la fe en Cristo Jesús (Rom. 5:1). Visto de los ángeles refiere a que la iglesia es la forma como los ángeles conocen el misterio de la piedad (1 Pedro 1:12). Predicado a los gentiles por cuanto la iglesia es la extensión de la Vida divina a todo el mundo, no solo a los judíos (Ef. 2:15). La iglesia se compone mayormente de gentiles. Creído en el mundo está íntimamente relacionado con esto mismo. Recibido arriba en gloria es el destino del Nuevo Hombre en Cristo, la iglesia (Ef. 2:15).

— Roberto Tinoco

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